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Septiembre 22, 2009

La evolución con final feliz

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Roma y Moscú: más cerca que nunca

Una audiencia privada con Benedicto XVI fue el punto culminante de la primera visita a Roma del nuevo “ministro de asuntos exteriores” del Patriarcado Ortodoxo de Moscú, Hilarion de Volokolamsk.

Diego Contreras | laiglesiaenlaprensa.com


Una audiencia privada con Benedicto XVI fue el punto culminante de la primera visita a Roma del nuevo “ministro de asuntos exteriores” del Patriarcado Ortodoxo de Moscú, Hilarion de Volokolamsk. El arzobispo ortodoxo, respondiendo a algunas preguntas de la prensa, hizo unas declaraciones que me han parecido particularmente significativas. Aquí va el párrafo:

“Apoyamos al Papa incluso cuando sus valientes declaraciones suscitan reacciones negativas por parte de algunos políticos o personalidades públicas, o son criticadas y a veces malinterpretadas por parte de algunos medios de comunicación. Consideramos que el jefe de la mayor Iglesia cristiana no deba estar pendiente de ser políticamente correcto, ni se deba adaptar a la mentalidad dominante o buscar ser aceptado. Creemos, por el contrario, que tenga el deber de testimoniar la verdad. Por tanto, le apoyamos incluso cuando sus palabras encuentran oposición”.

Decía que me han llamado la atención porque declaraciones de ese tipo (y cuesta decirlo, pero es verdad) no las subscribirían todos los obispos católicos. Ese clima de cordialidad y cercanía estaba presente en una entrevista con el arzobispo católico de Moscú, mons. Paolo Pezzi, publicada el domingo pasado en Corriere della Sera. Según mons. Pezzi, “el milagro [de la unidad] es posible; es más, nunca ha estado tan cerca”. Con esos datos, me parece que conviene estar particularmente atentos a la próxima reunión de diálogo católico-ortodoxa (que tendrá lugar en Chipre el próximo octubre) y a la marcha de los preparativos para la futura celebración de un sínodo pan-ortodoxo (algo que no se consiguió realizar en todo el siglo XX).

Epidemia de enfermedades de transmisión sexual en Estados Unidos

Las enfermedades de transmisión sexual se han convertido en una epidemia silenciosa, como consecuencia de la promiscuidad alentada por los programas de educación sexual basados en el uso de anticonceptivos y en las campañas del llamado “sexo seguro”.

Juan Claudio Sanahuja | noticiasglobales.org


El Journal of American Medical Association publicó un estudio (JAMA, 301; 817, 2009) sobre las enfermedades de transmisión sexual en Estados Unidos en 2007 y concluye que la clamidia y la sífilis continúan aumentando.

En efecto, en 2007 se reportaron 1.1 millones de nuevas infecciones, un 7.5% de aumento con respecto a 2006. Además el Centro para el Control y Diagnóstico de Enfermedades (CDC) de Atlanta, estima que alrededor de la mitad de los contagios no se diagnostican, por lo que cree que en 2007 se podrían haber producido alrededor de 2.8 millones de infecciones.

El número de infecciones por sífilis aumentó un 15% en 2007, alcanzando los 11.466 enfermos. El incremento ha sido continuado durante los últimos 7 años. La gran mayoría de los casos se dan en hombres homosexuales.

Con relación a la gonorrea, se dieron en 2007, 355.000 nuevos casos.

Un peligro añadido es que las mujeres son particularmente vulnerables a desarrollar problemas de infertilidad a largo plazo como consecuencia de las infecciones transmitidas por vía sexual no diagnosticadas.

Entre adolescentes

Después de disminuir anualmente desde 1998, la tasa de infección de gonorrea entre los adolescentes de ambos sexos entre 15 y 19 años se incrementó durante el período 2004-2006. La tasa de casos de SIDA entre los varones entre 15 y 24 años aumentó durante el período 1997-2006, (Tendencia desalentadora del sexo adolescente en USA; Report from the Centres for Disease Control and Prevention).

Desde fines de los años 90 hasta ahora, hubo una tendencia positiva para superar la epidemia gracias al auge de la educación en la abstinencia, sostenida con fondos federales, pero la continuidad de esos programas está en serio peligro, ya que el presidente Barack Obama redujo drásticamente su financiación en el presupuesto para el 2010.

Cuide a sus hijos de las sectas

Es importante que los padres con hijos adolescentes conozcan el origen y las características de todos estos grupos de moda en estos días, ya que algunos de ellos son sumamente destructivos.

Carolina Garza de López


Lamentablemente, cada día conocemos más casos de jóvenes que cambian su vida radicalmente al caer en manos de alguna secta. Las sectas toman cada día más fuerza y popularidad en nuestra sociedad y, sin embargo, poco o nada hacemos al respecto.

Cuando conoces un poco la doctrina de estos movimientos es fácil descubrir que más que una religión se trata de algo diferente.

Y es que al lado de estos grupos que hoy en día proliferan por todos lados, permanecen instituciones sólidas como la Iglesia católica y otras religiones no cristianas como el judaísmo. Es importante conocer la diferencia entre una y otra.

La palabra religión se deriva de diferentes vocablos: religare porque nos religa a Dios, de quien estamos separados; y reeligere, elegir a Dios como camino nuevamente, ya que por el pecado nos habíamos separado de El.

Por otra parte la palabra secta viene de sectus, del verbo seco: cortar partir, amputar. Análogo significado al español “seccionar”, esto es, dividir violentamente.

En este sentido se entiende que secta es un grupo de oposición a la doctrina y a las estructuras de una determinada institución religiosa.

En el mundo se tienen como reconocidas cinco religiones universales: Cristianismo, Judaísmo, Islamismo, Hinduismo y Budismo.

Judaísmo, Cristianismo e Islam tienen como características comunes la convicción de que detrás de todo lo creado se encuentra un solo Dios como creador supremo; una visión realista de la vida y un alto concepto, aunque humilde, de la naturaleza humana; así como un sentido de dependencia de la vida espiritual.

Muy diferente es el caso de las sectas, que existen en todas las religiones. Los sectarios tienen como características el tener la convicción de ser personas espirituales, puras y elegidas. A cada paso tienen la sensación de ser perseguidas. Por lo general los juicios de los líderes son rígidos y de carácter apasionado; viven con la idea de tener la razón, aún en contra de todo el mundo y no se diga contra la autoridad.

Otra de sus características es que algunos de estos grupos que están muy de moda en estos días, se presentan como espirituales y pacíficos, cuyo fin principal es la meditación y lecciones de ciertas filosofías, cuando en realidad su historia es controvertida.

Expertos en el tema explican que la espiritualidad sectaria aparece como una religión del progreso, como una ciencia de felicidad y una técnica de salvación, cuando la realidad es que su contenido doctrinal sólo tiene importancia en función del resultado pragmático.

“Estas organizaciones proponen la felicidad ya ahora; “no hay que esperar al después”, suelen decir los líderes a los adherentes (cf. Tres Reflexiones Sobre Sectas, p.41).

Francisco Alatrejo escribió: “No obstante algunos de estos movimientos dicen asemejarse a cualquier religión, pero es sólo en apariencia, pues su sentido profundo es divergente”.

Tan es así que lamentablemente en los últimos años con tristeza hemos visto a jóvenes que nacieron en un hogar católico, que han dejado su fe atraídos por la meditación y el espíritu “pacifista” de algunos de estos grupos opuestos al cristianismo.

Y aunque por un lado esto nos dice que el hombre es un ser religioso por naturaleza y que busca de una u otra manera encontrarse con un ser superior que lo trasciende, también queda claro que hay grupos o personas que abusan de la ignorancia y de la necesidad de otras para buscar a Dios, y les proponen caminos que difícilmente serán una opción viable para quien desea vivir una experiencia cierta y profunda de la trascendencia divina.

El caso es que sólo nos queda decir que el problema de las sectas nos atañe e interpela a todos. No es problema sólo de los gobiernos o instituciones religiosas, sino de toda la sociedad.

En estas épocas en donde abundan sectas y religiones a la carta por todos lados, si las personas no se atreven a pensar, a leer, a formarse e informarse cada día más, es fácil dejarse llevar por cualquiera de estas agrupaciones

Por eso es importante que los padres con hijos adolescentes conozcan el origen y las características de todos estos grupos de moda en estos días, ya que algunos de ellos son sumamente destructivos.

Los esposos y sus padres

El esposo entra en relación con los padres de la esposa y, si los hay, con sus hermanos. La esposa también entra en relación con los padres del esposo y sus hermanos. Vale la pena fijarnos en las relaciones con los padres, por la importancia que tienen en la vida de cada matrimonio.

Fernando Pascual


Después de un camino más o menos largo para reflexionar y dialogar, el amor lleva al gran día del matrimonio. Desde ese momento, inician una serie de ajustes y de cambios en muchas dimensiones para la pareja. También en lo que se refieren a las relaciones entre las dos nuevas familias.

El esposo entra en relación con los padres de la esposa y, si los hay, con sus hermanos. La esposa también entra en relación con los padres del esposo y sus hermanos. Vale la pena fijarnos en las relaciones con los padres, por la importancia que tienen en la vida de cada matrimonio.

El amor matrimonial culmina y se perfecciona en la donación completa al otro, a la otra. A la vez, los esposos siguen siendo hijos, con deberes de gratitud y de asistencia hacia los respectivos padres vivientes.

Es frecuente que surjan conflictos y tensiones entre estos dos niveles de relación, esponsal y parental. La casuística puede ser enorme, y existen muchas maneras de afrontarla.

Pensemos, por ejemplo, en algunas situaciones. En la primera, el esposo, o la esposa, o los dos en formas más o menos parecidas, no acaban de romper el cordón umbilical respecto de los propios padres. Ello lleva a mantener vivo un continuo interés, a veces excesivo, a lo que hacen, a lo que sienten, a lo que ocurre a los propios padres. Se acude con frecuencia a visitarlos, no faltan continuas llamadas telefónicas, o se les invita un día sí y otro también a comer en el hogar de la nueva familia.

Vivir de esta manera puede ser peligroso para la maduración de la pareja. Porque en el hogar el influjo de los padres de uno (o de los dos) no siempre compagina bien con los deseos del yerno o de la nuera, y entonces se generan tensiones, malentendidos, discusiones, incluso altercados. Además, la esposa le reprocha al esposo (o al revés, o los dos mutuamente) el que siga tan apegado a sus padres, incluso a veces descuidando detalles de cariño y obligaciones propias de quien se ha unido, por amor, a otra persona a través del matrimonio.

No es fácil superar este tipo de problemáticas, sobre todo si él o ella no perciben la excesiva dependencia que le encadena a sus padres, o si no capta el daño que produce a la otra parte por seguir excesivamente aferrado a la familia de origen.

Aunque existirán libros buenos para afrontar esta situación, desde el punto de vista cristiano será siempre una ayuda muy grande el fomentar un sano espíritu de diálogo para escuchar a la otra parte, para ver si la relación con los propios padres es excesiva, para planear, con delicadeza, maneras de cortar (nunca del todo, pero sí lo necesario) el “cordón umbilical” y así mejorar la relación de pareja.

En una segunda situación, que puede darse simultáneamente con la anterior o no, son los padres de él o de ella quienes no renuncian a “perder” al hijo, a la hija. Lo sienten suyo, incluso hasta el extremo de sentir celos hacia el yerno o la nuera. Otras veces lo consideran inmaduro, lo rodean de consejos, de mensajes, de intervenciones en la vida cotidiana de la nueva familia.

El hijo (o la hija, o los dos) puede agobiarse ante tantas presiones, y también la otra parte, que siente cómo el espacio familiar se convierte poco a poco más en una especie sucursal de la anterior familia que en una familia que está iniciando un nuevo camino.

Aquí son los padres quienes necesitan aprender el sencillo mensaje que leemos en la Biblia: “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne?” (Mt 19,4-5).

Los hijos no son para estar siempre bajo la custodia de sus padres, ni la nueva casa es una especie de nido a proteger a toda costa. Más bien, hay que entender que la hija o el hijo acaban de iniciar un nuevo camino, en el que los padres pueden dar (y serán muchas veces muy útiles) consejos y recomendaciones, pero siempre con el máximo respeto y sin deseos de imposición, sobre todo porque las decisiones de un matrimonio son competencia exclusiva de los esposos, no de los suegros.

Quienes, como hijos, descubren la presencia de un padre o de una madre invasivos, han de encontrar caminos para dialogar y hacer entender que el hecho de estar en otro hogar no disminuye para nada su cariño, pero que ahora han iniciado una nueva familia: son ellos quienes ahora tienen que avanzar por el arduo y bello camino del amor como esposos y, si Dios les bendice, también como padres.

Desde luego, el trato con los propios padres debería ser llevado adelante por el propio hijo (o hija), pues no es fácil, y a veces parece violento, que el yerno (o la nuera) sea quien hable con los padres de otra parte para pedir un mayor respeto a la autonomía legítima del nuevo matrimonio.

Una tercera problemática consiste en una actitud brusca y excesiva de corte hacia los propios padres, a los que se margina casi de modo injusto y fuerte de la vida que el hijo o la hija inician a partir de su matrimonio.

Este corte brusco a veces es debido a un malsano deseo de independencia, como si el casarse fuese una especie de permiso para olvidar el cuarto mandamiento. Otras veces se llega a esta situación por presiones del cónyuge: la esposa (o el esposo) insiste una y otra vez para que la otra parte corte por completo con sus padres, a veces incluso a través de amenazas más o menos sutiles (“si los vuelves a llamar por teléfono te dejo”, etcétera).

Es triste llegar a actitudes tan negativas hacia quienes son, por designio de Dios, los propios padres. Habrán sido mejores o peores, cariñosos o exigentes (las dos cosas no se oponen entre sí, vale la pena recordarlo), ricos o pobres, instruidos o con pocos estudios. Pero son siempre los propios padres, hacia los que cualquier hijo tiene una enorme deuda de gratitud y una serie de obligaciones que no desaparecen después del día del matrimonio.

Para no llegar a este extremo del abandono o de la marginación de los padres, vale la pena recordar los consejos de la Biblia: “Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja” (Prov 23,22). “Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor” (Si 3,12-13).

Se podrían añadir aquí otros casos y circunstancias. Pensemos, por ejemplo, en lo que ocurre si los padres de él (o de ella) están en la misma ciudad de los esposos, mientras que los otros padres están más o menos lejos. O en el caso de hostilidad de los suegros hacia él o hacia ella porque nunca acaban de aceptar que su hijo se haya casado con tal persona. O en el caso de enfermedades que exigen un cuidado continuo hacia el padre o la madre y ponen en peligro la convivencia esponsal si la otra parte se siente marginada a causa de esta situación.

En cualquier caso, en medio de circunstancias más o menos difíciles, los esposos católicos pueden recurrir a la gran ayuda de la oración para abrirse a Dios, para pedir fuerzas y luz, para dejarse aconsejar. Además, como ya dijimos al inicio, es muy importante un diálogo de pareja franco y sereno sobre lo que cada uno siente y lleva en su corazón respecto de sus propios padres y respeto de los padres del esposo o de la esposa.

No hemos de dejar de lado un camino de santificación que consiste en ceder, en lo que sea legítimo y justo, respecto de los propios deseos y “derechos” para condescender con el esposo o la esposa que viven todavía una mayor dependiente de los propios padres.

Se trata de ceder en cosas que sean honestas, no en aspectos esenciales de la vocación al matrimonio que exige a los esposos amarse mutuamente. Si se vive así, será posible llegar a esa perfección que consiste en darse por entero el uno al otro, según el ejemplo de Cristo, que amó a la Iglesia y dio su propia vida por ella (cf. Ef 5, 22-33).

La cruzada laica de Al Gore

Al Gore, Carmen Barroso, Louise Carver y otros, siguen llevando a cabo su cruzada laica en defensa del medio ambiente y parecen decididos a convencernos de que se trata de una cuestión de seguridad planetaria.

David del Fresno
El autor es presidente el Instituto Efrat de estudios de actualidad


En los últimos tiempos estamos asistiendo a un cambio sustancial en la comunicación de la información sobre el medio ambiente.

Las conferencias mundiales del ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, las diferentes cumbres mundiales sobre población y cambio climático, los congresos internacionales y nacionales sobre cuestiones relativas al desarrollo sostenible, denotan un interés por el medio ambiente donde hasta hace poco no existía.

Al Gore, Carmen Barroso, Louise Carver y otros, siguen llevando a cabo su cruzada laica en defensa del medio ambiente y parecen decididos a convencernos de que se trata de una cuestión de seguridad planetaria.

Parece que todo esto ha hecho mella en la sociedad: las estadísticas dicen que los problemas medioambientales ocupan el puesto 13 entre las principales preocupaciones de los españoles, por ejemplo. Para muchos, los seres humanos estamos sentados en una bomba de relojería y nos quedan apenas diez años para evitar una catástrofe de grandes proporciones que podría hacer entrar el clima del planeta en una espiral destructiva con temperaturas extremas, inundaciones, sequías, epidemias y oleadas de calor hasta ahora desconocidas.

Ahora bien: ¿hasta qué punto lo que dicen Al Gore, Carmen Barroso y demás profetas de desastres constituye una verdad? Resulta sospechoso tanto esfuerzo por convencernos de aquello que afirman creer, sobre todo teniendo en cuenta que no son en modo alguno personajes dignos de ser tomados en serio: Sus campañas agoreras se han convertido en la excusa perfecta para impulsar un abanico de medidas tan inhumanas como extravagantes, que van desde la legalización del aborto hasta la prohibición de incinerar cadáveres, pasando por la aplicación de los derechos humanos a los simios.

Visto lo que defienden, antes de aceptarlo cabría plantear a nuestros grandes gurús del ecologismo una cuestión verdaderamente incómoda: si para salvar la tierra tenemos que legalizar la matanza de nuestros niños antes de que nazcan, prohibir incinerar su cadáver, y equiparar los derechos de los vivos con los derechos de los simios… ¿Estamos haciendo lo correcto? ¿Va a resultar ahora que para salvar a la humanidad hay que prescindir de la humanidad?

Trayectoria vital

Nace el 31 de marzo de 1948, en el seno de la familia fundada por el senador Albert Gore y Pauline LaFon Gore.

Graduado en 1969 por la Universidad de Harvard, contrae Matrimonio en 1970 con Mary Elizabeth «Tipper» Aitchenson. Ingresa en el Ejército estadounidense y desempeña labores de reportero militar en Vietnam. Tras su regreso en 1971, entra a trabajar como periodista en el periódico local "Nashville Tennessean". En 1976, e inspirado por la labor política de su padre, se presenta como candidato a las primarias demócratas en el cuarto distrito de Tennessee para el Congreso.

Es elegido senador en 1984, y reelegido una vez más en 1990. En 1992 publica el libro titulado "La Tierra en juego: ecología y conciencia humana" en el que plantea las bases de la revolución ecológica. Desde 1993 trabaja como vicepresidente de los Estados Unidos en el tándem que forma junto con Bill Clinton. Durante su desempeño del cargo, la administración Clinton-Gore defiende la promoción y práctica del aborto, apoya con entusiasmo el aborto por decapitación, y presenta en el Congreso diversas iniciativas para defender el medio ambiente. Después de su derrota en las elecciones presidenciales del año 2000, abandona definitivamente su carrera política.

Durante los últimos seis años, Gore ha recorrido el mundo dando conferencias muy bien pagadas, en las que ha intentado concienciar al público sobre el peligro del calentamiento global. En 2007 recibió el Nobel de la Paz y hoy día combina su cruzada contra el calentamiento global con sus actividades como director de las firmas "Current TV" -una red de televisión basada en contenidos creados por los espectadores- y "Generation Investment Management", una firma de gestión de inversiones. Pertenece además a la junta directiva de Apple Computer y es consultor de Google Inc.

Calentamiento Global: Una hipótesis que vende bien

Desde hace ya algunos años, el hipotético problema del "Calentamiento Global provocado por la acción del hombre" ha llegado a ser un término de uso corriente. Famosos y políticos, con Al Gore a la cabeza, están concienciando al mundo acerca de cómo la Tierra está acercándose a su final, debido al "calentamiento global motivado por el hombre".

Ahora bien: ¿es cierto lo que se nos ha dicho? La respuesta es simple: no está demostrado. El calentamiento global descrito por Al Gore es una hipótesis no demostrada, y más bien cabría concluir que se trata de un proceso completamente natural, ajeno a la acción del hombre. No obstante, saber esto no está reñido con ser cuidadoso con la naturaleza.

Es frecuente en la conducta humana bramar contra alguien, o contra algo, cuando aparece un problema. El calentamiento global es un buen ejemplo de esto: Algunos han observado que las temperaturas aumentan, y han concluido temerariamente que la causa es debida al ser humano. Es muy poco científico pensar que existe un calentamiento global, y que además está causado por el hombre. Es muy poco científico, pero vende muy bien. Para muestra, ocho botones:

1º) El 8 de febrero de 2007, Al Gore dirige en el "Museo de la Electricidad" de Lisboa, una conferencia sobre "La salud medioambiental del mundo", ante un selecto público formado en su mayoría por hombres de negocios, políticos y altos financieros. Tras la conferencia en el museo, el primer ministro José Sócrates invita a Gore a una recepción en el São Bento Palace, durante la cual Gore alaba las iniciativas del primer ministro encaminadas a incrementar el uso de fuentes de energía renovables.

2º) De Lisboa, a Nueva York: En Marzo de 2007, Al Gore recibe el título de "Campeón de la Tierra", otorgado por la Agencia de las Naciones Unidas para la Ecología. El premio le es otorgado "en reconocimiento a sus actividades en defensa del medio ambiente".

3º) De Nueva York, a Hamburgo: El 7 de julio de 2007, la cantante Shakira abre el concierto “Live Earth” en Hamburgo. "Live Earth" es el nombre de un proyecto para la defensa del medio ambiente iniciado ese año por Al Gore. Los ingresos del show son destinados a "la lucha contra el cambio climático".

4º) De Hamburgo, a Madrid: La Secretaría General para el Territorio y la Diversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España, compra en octubre de 2007 nada menos que 30.000 copias de la película de Al Gore titulada "Una verdad incómoda", al módico precio de 19 euros cada una. En total, 570.000 euros. La compra se enmarca en el anuncio que Al Gore ha hecho a principios de ese mes, designando a España como punto de partida de su campaña mundial contra el cambio climático.

5º) De Madrid, a París: Nicolás Sarkozy anuncia a finales de Octubre de 2007, en un acto público junto a Al Gore, el inicio de «una revolución total en la manera de gobernar, instalando los problemas de medio ambiente en el centro de los grandes desafíos políticos nacionales e internacionales» con un ambicioso programa de acción: lanzamiento de una ecotasa para camiones, normas ecológicas de construcción, freno a la construcción de autopistas y elaboración de un programa europeo para combatir el cambio climático.

6º) En Diciembre de 2007, Al Gore recibe el premio nobel de la Paz por sus esfuerzos en pro del medio ambiente.

7º) De París, a Milán: En Mayo de 2008, Al Gore es nombrado ciudadano honorario de la ciudad de Milán "por su compromiso en la defensa del medio ambiente" a propuesta de la alcaldesa de la ciudad, Letizia Moratti, quien resalta durante la ceremonia de nombramiento el apoyo activo de Gore a la "Feria del Mundo" que tendrá lugar en Milán, para el año 2015.

8º) Como si se tratara de una carrera contra el tiempo, el ex vicepresidente de Estados Unidos recorre las principales capitales del mundo explicando las graves consecuencias del calentamiento global. Algunas cifras permiten calcular los dividendos de esta jugada de oro: 50 millones de dólares por concepto de recaudación del documental “Una verdad incómoda”, sólo en su primer año de exhibición; 600 mil copias vendidas del libro del mismo título, y cientos de conferencias muy bien pagadas, ante audiencias de hasta 10 mil personas. ¿Vende o no vende el cambio climático? Parece que nadie como Al Gore sabe cómo hacer del calentamiento global un negocio redondo.

No todos coinciden con Al Gore

Para John Christy (director del "Centro de Ciencias de la Tierra" en la Universidad de Alabama, y miembro del equipo de científicos del "Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático") la tesis de Al Gore no es sostenible: “Yo no veo ni la catástrofe en ciernes ni la pistola humeante que señala a la actividad humana como culpable de la mayor parte del calentamiento que observamos. Siento vergüenza ajena cuando veo la presunción con que algunos describen la evolución prevista de las tendencias climáticas en los próximos cien años, sobre todo cuando considero lo difícil que es predecir con exactitud el comportamiento del clima en los próximos cinco días". Contra las conclusiones precipitadas que se suelen oír, argumenta Christy que "no puede ser que todo se deba a las acciones humanas, porque todos los cambios que se observan en el clima han ocurrido antes: el nivel del mar varía continuamente, no es la primera vez que se reduce el casquete polar ártico".

Para Justice Burton, juez del Tribunal Superior de Londres, proyectar la película "Una Verdad Incómoda" en los colegios constituye un error, debido a que la cinta está llena de errores y alarmas sin fundamento. El juez Burton no dice que las tesis de Gore sean erróneas, sino que no son del todo ciertas, y asumirlas como tales equivaldría a caer en el error. Estas son algunas de las inexactitudes que ha detectado el juez, basándose en evidencias:

Gore afirma que el aumento en la emisión de CO2 y el aumento de las temperaturas durante los últimos 650.000 años muestran una "coincidencia exacta". Sin embargo, tal y como demuestran las pruebas aportadas por el juez, existe coincidencia pero no correlación.

Gore predice que en un futuro próximo los niveles marinos aumentarán hasta 20 pies (Aprox. 6 metros). Sin embargo, tal y como demuestran las pruebas aportadas por el juez, eso tendrá lugar dentro de millones de años.

Gore denuncia que muchos osos polares se han ahogado debido a que han nadado grandes distancias para poder encontrar hielo. Sin embargo, el juez Burton sólo cuenta con evidencias de la muerte de 4 osos polares. Para colmo, existen evidencias de que la muerte les sobrevino tras caer al agua en el curso de una tormenta.

Gore afirma que ciertas islas de baja altura del Pacífico ya han sido evacuadas. Sin embargo, el juez Burton no ha encontrado evidencias de que haya ocurrido ninguna evacuación.

Gore afirma que la desaparición de nieve en el Kilimanjaro se ha debido al calentamiento global. Sin embargo, el juez Burton no ha encontrado pruebas que inviten a creer que se haya debido principalmente a un cambio climático provocado por la actividad humana.

Gore afirma que el calentamiento global es el causante del huracán Katrina. Sin embargo, para el juez Burton no existen evidencias que sostengan esta afirmación.

Robert Lizden, meteorólogo del MIT, es otro fuerte opositor a la teoría del calentamiento global. Tras realizar un exhaustivo estudio sobre el tema, Lizden ha concluido que el incremento del CO2 en la atmósfera es sencillamente un resultado del cambio climático y no su causa.

En definitiva, parece cada vez más evidente que, de manera similar a los entusiastas de Malthus, los "alarmistas" del calentamiento global nos han "calentado la cabeza" (nunca mejor dicho) con imágenes generadas por ordenador, mostrándonos un futuro terrible plagado de tormentas, aumentos del nivel del mar y muertes de osos polares. Sin embargo, además de que las pocas pruebas aportadas no han conseguido demostrar nada, lo que los alarmistas no saben -o no nos han dicho- es que los programas informáticos que han usado para predecir ese futuro no son capaces ni siquiera de predecir el clima a corto plazo: Saben el clima que va a haber dentro de 24 años, pero no saben cómo se comportará el clima en las próximas 24 horas. ¿Merecen entonces tenerse en cuenta?

¿Para salvar al hombre hay que impedirle nacer?

Aun cuando, como hemos visto, las hipótesis de Gore no pasan de ser eso, meras hipótesis, los extremistas del calentamiento global están apretando el acelerador y presentando como causantes del calentamiento ciertos fenómenos y sucesos, cuya relación con el fenómeno es difícil cuando no imposible de demostrar. Parecen seguir todos ellos la doctrina Gore contra el incremento de población: "La humanidad ha entablado una relación completamente nueva con el Planeta Tierra ya que por primera vez, nuestro número amenaza el sistema ecológico que sostiene la vida tal como la conocemos. Para luchar eficazmente contra el cambio climático, resulta imprescindible estabilizar el crecimiento de la población Ha llegado la hora de pasar a la acción."

Vamos a ver algunas tendencias actuales, cuando menos divertidas:

Unos dicen que los bebés desde que nacen son causantes del calentamiento global, debido a su necesidad de usar pañales de celulosa: Han calculado cuántos Kg. de madera son necesarios para producir la celulosa de un pañal; el dato lo han extrapolado al consumo de pañales de un bebé, y el resultado lo han multiplicado por el número de bebés que nacen cada año en el mundo. El dato lo han aderezado con fotos de bosques recién talados. Curiosamente, de los paños higiénicos femeninos no han dicho nada, lo cual invita a suponer que se trata de mujeres en su mayoría. (Tampoco han dicho nada del papel higiénico, pero mejor no sacar conclusiones temerarias). ¿Resultado? Hay que evitar que nazcan bebés. No lo dicen así de claro, pero lo sugieren más o menos veladamente.

Otros han dicho que la culpa del calentamiento está provocada en gran medida por el desmedido uso del látex. (Ya ven ustedes, el humilde látex, ¿quién iba a sospecharlo?) El dato lo han aderezado con tristes fotos de miles de árboles chorreando látex a través de grietas provocadas por el hombre y, como resultado, han iniciado campañas contra el uso "desmedido" de… ¡guantes de látex! Curiosamente de los condones no han dicho nada, aunque lo cierto es que se consumen más condones que guantes de látex.

Por último, los ecologistas más "ultras" afirman finalmente y sin rubor que la culpa del calentamiento global la tienen… ¡los padres de familia numerosa!, por traer al mundo demasiados "agentes contaminantes" (no es ironía, en algún panfleto califican así a nuestros bebés). ¿Resultado? Hay que prohibir tener bebés, o cuando menos penalizarlo. ¿No creen que sea verdad? Lean algunas estupideces y se convencerán:

1ª) En Australia, el catedrático Barry Walters ha escrito un artículo en la revista "Medical Journal of Australia", abogando por imponer una ecotasa a los padres de familia por cada bebé que traigan al mundo. Esa ecotasa podría ser recuperada tras someterse a una operación de esterilización.

2ª) Boris Johnson, parlamentario británico del Partido Conservador: "el único gran desafío al que se enfrenta la Tierra es el excesivo crecimiento de la población". Escrito en un artículo publicado en periódico británico "Daily Telegraph", el 25 de octubre de 2007.

3ª) Desde el Parlamento Europeo, el también británico Chris Davies advertía en noviembre de 2007 que "la humanidad está hundiendo el planeta como un virus". Davies, miembro del Partido Liberal Demócrata, mantiene que "se debe animar a las familias a no tener más que un hijo en un esfuerzo por combatir el cambio climático".

4ª) El profesor David Benatar, de la Universidad de Cape Town, argumenta en pro del control de natalidad: "Tener niños constituye siempre un error. Sería mejor que se extinguiera la humanidad" (Cita procedente de su libro titulado "El peligro de llegar a existir").

5ª) John Guillebaud, catedrático británico de medicina, hizo en 2007 una llamada a sus paisanos a fin de que redujeran voluntariamente el número de hijos, "para ayudar a la Madre Tierra con su problema del cambio climático".

6ª) Madeleine Bunting, en el periódico británico "The Guardian", el 10 de Septiembre de 2007: "Mientras que el medio ambiente ha logrado por fin la prominencia que merece, algunos ecologistas están preparados para afirmar que el control de población debe estar en la agenda".

7ª) Paul Watson, fundador y presidente de la Sea Shepherd Conservation Society, afirmó por escrito en Mayo de 2007 que "Los seres humanos actúan sobre la Tierra de la misma forma que un virus invasivo, con el resultado de que estamos erosionando el sistema inmune ecológico. Es necesario que de forma radical e inteligente reduzcamos la población humana a menos de 1.000 millones".

8ª) El Optimum Population Trust (OPT) del Reino Unido, que pugna para que se imponga una ecotasa a las familias numerosas, ha llegado al extremo de publicar sin reparos declaraciones tan espeluznantes como las siguientes: "Las políticas que parten de considerar la procreación como un acto exclusivo de la vida privada de cada uno son políticas regresivas, dañinas para el medio ambiente y peculiarmente antisociales. Mientras no tengamos políticas que reflejen la cruda realidad de lo que significa tener niños, continuaremos denunciando la procreación irresponsable, y todo el daño que está causando. La mayor causa del cambio climático son los que cambian el clima: los humanos. Decidir parar al tener dos niños, o mejor aún al tener uno, es el modo más simple, rápido y eficaz de legar un planeta sostenible y habitable a nuestros hijos y nietos. Más humanidad significa menos humanos".

9ª) Toni Vernelli, eco-activista británica, en declaraciones al Daily Mail explicando por qué ha abortado a todos sus bebés: "Cada persona que nace produce más basura, más polución, más gases de efecto invernadero y contribuye a incrementar el problema de la superpoblación".

Aunque estas estupideces puedan parecer más propias de extremistas que de personas bien formadas, lo cierto es que la idea del control demográfico presentado como garante de la ecología, ha calado hondo en ciertos sectores. Se está olvidando o silenciando -¿quizá, interesadamente?- que el mayor generador de emisiones contaminantes no es el conjunto de países con poblaciones en crecimiento, sino las naciones más ricas que ya han alcanzado una estabilidad de población. Ante esta realidad, cabría preguntarse a quien puede beneficiar que no se divulgue la verdad.

¿Es coherente su estilo de vida?

En todo proceso de análisis científico, está claro que la evidencia no puede ser ignorada.

Para afirmar que una hipótesis es cierta, para estar seguro de que lo que uno afirma es coherente con la realidad, es necesario aportar evidencias.

Y Al Gore no las está aportando. O, mejor dicho, lo que a el le parecen evidencias no es lo que le parece a los científicos que más entienden de ese tema.

No hay que olvidar que Al Gore no es un científico: Es un político. Por eso mismo, es capaz de repetir una y otra vez sus teorías hasta que mucha gente las acabe creyendo. Y eso es lo que hoy día le da prestigio.

Para la mayor parte de los meteorólogos, Al Gore no ha aportado pruebas suficientes para admitir como evidente lo que afirma, pero aún así, está ganando mucho dinero sólo con sus conferencias, sin contar con el dinero que sus proyectos están recibiendo por parte de los gobiernos.

Sin ir más allá, su patrimonio personal incluye tres residencias en las que vive durante periodos alternativos, residencias cuya planta oscila entre los 360 metros cuadrados de la menor, hasta los 900 metros cuadrados de la mayor, que, como dato curioso, incluye ocho cuartos de baño y veinte habitaciones.

Al Gore nos indica la conveniencia de instalar en nuestras casas fuentes de energía renovables. Ahora bien: ¿Sabían ustedes que Al Gore no cuenta con ninguna fuente de energía renovable, en ninguna de sus casas? Sus abochornados defensores objetan que, sin embargo, usa agua de lluvia para rellenar los inodoros. Eso es todo.

Al Gore nos indica la conveniencia de ahorrar energía eléctrica en nuestra casa. Ahora bien: ¿Sabían que su casa de Nashville, en Tennessee, tiene un consumo energético medio (de gas más electricidad) equivalente a veinte veces el consumo energético medio anual por vivienda (sólo de gas y electricidad) en los Estados Unidos? ¿Sabían que por su casa de Nashville pagó facturas de gas y electricidad por un total de 30.000 dólares durante el año 2006?

Al Gore nos ha indicado la conveniencia de conducir menos, pues, según él, "cada dos millas que ahorramos en conducción, ahorramos la producción de 1 Kg. de CO2". Esta es una idea errónea, aunque a decir verdad, en esto es coherente con lo que predica, pues él no conduce: Le llevan en coche blindado cuando no en avión privado, pero desde luego, él conduce cada vez menos. En cualquier caso parece que Al Gore no se ha parado a pensar a fondo lo que afirma, ni parece saber qué es el CO2, tal como veremos más adelante.

La redonda cifra que él nos propone del famoso ahorro de un Kg. de CO2 por cada dos millas que no conducimos, está cuando menos fuera de la realidad en la que nos desenvolvemos normalmente. Vamos a hacer algunos cálculos:

Sabiendo que 1 libra = 453,592 gramos
Sabiendo que 2 millas (Estadounidenses) = 3,704 kilómetros
Sabiendo que 1 galón (de líquidos, estadounidense) = 3,78541 litros
Sabiendo que un coche medio americano emite un promedio de 0,88 libras de CO2 por galón de gasolina consumida (399,16 gramos/galón)

Para que el ahorro de CO2 que propone Al Gore fuera posible de conseguir, y asumiendo que se tratase de un coche medio americano, para producir 1.000 gramos de CO2 por cada 2 millas recorridas, tendría que consumir 2,505 galones de gasolina en esas 2 millas, lo cual equivaldría a un consumo de 67,629 galones de gasolina cada 100 kilómetros, lo que equivaldría en nuestras unidades a un consumo de 256 litros de gasolina cada 100 kilómetros. ¿Conocen algún vehículo de carretera que ostente ese "record" de consumo?

Pero vamos a entrar más a fondo en materia: ¿Sabe Al Gore cuanto CO2 produce él en sus desplazamientos?

Es bastante probable que Al Gore no tenga ni idea de que, mientras que un coche cualquiera de los que el ve por la ventanilla de su avión emite un promedio de 0,88 libras de CO2 por cada galón de gasolina consumida (Exactamente 399,16 gramos de CO2 por galón), cada uno de sus dos aviones privados produce nada menos que 20,68 libras de CO2 por galón de queroseno consumido (Exactamente 9,07184 Kg. por galón). Esto es, produce casi veintitrés veces más. ¿Les parece coherente la conducta de Al Gore con lo que él mismo nos propone?

En definitiva: Al Gore sube puntos en la opinión pública cuando afirma pomposamente que «Cada uno de nosotros es una causa del calentamiento global, pero, a la vez, cada uno de nosotros puede convertirse en parte de la solución.» aunque podría perderlos si la opinión pública supiera hasta qué punto su estilo de vida no es coherente con lo que él predica. Si no es coherente, ¿Por qué entonces vamos a creer que es verdad lo que dice, y a seguir el estilo de vida que nos propone? Parece cada vez más claro que el hombre no es el causante del cambio climático, pero no cabe duda que algún hombre se está haciendo rico afirmando precisamente lo contrario. El mundo al revés.

El Dogma del CO2

Durante los últimos años, Al Gore y sus adeptos nos han estado insistiendo sobre la peligrosidad del dióxido de carbono, pero nadie o casi nadie se ha parado a plantearse qué es, y por qué es tan peligroso como se nos advierte. En cualquier caso, vamos a tratar en este apartado sobre algunos puntos que conviene conocer para no caer en el error, o para salir de él.

1º) El dióxido de carbono (CO2) es el gas más importante que existe para que haya vida sobre la tierra

En presencia de luz, las hojas de las plantas captan el CO2, lo convierten en oxígeno, y expulsan este oxígeno al exterior. En ausencia de luz, el ciclo se invierte. Sin CO2, no es posible producir oxígeno, y desaparece toda posibilidad de vida humana. Se puede escribir más grande, pero no más claro.

2º) El CO2 no es un gas contaminante

Es un gas esencial para la vida. Sin CO2, como hemos visto, las plantas no pueden producir oxígeno. Dado que nadie se ha parado a pensar en esta idea tan simple, Gore y el movimiento ecologista radical han llegado al extremo de convencer a la gente de que el humo y el CO2 son lo mismo. Pero no lo son. El CO2 no tiene nada que ver con el humo que vemos sobre nuestras ciudades.

3º) No existe absolutamente ninguna evidencia de que el CO2 tenga algo que ver con alguna clase de peligro

Antes bien, cabe plantearse si no podría más bien constituir una excusa para recaudar dinero imponiendo una ecotasa a los países que más CO2 produzcan, a las industrias que más CO2 produzcan y, en el colmo de la injusticia, a las familias numerosas occidentales por producir más CO2 que la media de sus familias vecinas (no es broma, es una propuesta del ecologismo radical).

4º) Se asume ciegamente que una nación, una empresa, una familia, son menos saludables cuanto más CO2 produzcan

Siguiendo esta premisa, podríamos concluir que la amazonia, durante la noche, es el punto menos saludable del planeta. Y estaríamos en el error. Pero esto, ¿qué más da? Se asume ciegamente que el error es la verdad, y se impone una ecotasa a las naciones más desarrolladas, a las industrias más desarrolladas, y, quién sabe si más pronto que tarde, a las familias numerosas. No cabe duda que si Carlos Marx levantara la cabeza, estaría orgulloso de sus descendientes intelectuales.

Contra el alarmismo se impone la verdad

Contra lo que los medios de comunicación y Al Gore están pregonando, significantes científicos no aceptan la tesis de que la actividad humana sea la causa primaria del calentamiento global.

Hay que tener en cuenta que la tierra ha sufrido numerosos calentamientos y enfriamientos globales, todos ellos sin rastro de actividad humana. Partiendo de esa realidad, vamos a estudiar en detalle cuatro de las afirmaciones más repetidas por Al Gore, a fin de saber hasta qué punto son inexactas, cuando no falsas.

Todas ellas están tomadas literalmente de las declaraciones efectuadas el 21 de Marzo de 2007 en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, ante la subcomisión de energía y medio ambiente, así como ante la comisión sobre calentamiento global. Analizando las declaraciones de Gore se encuentran numerosas afirmaciones que, cuando menos, son opinables. Algunas resultan seriamente exageradas y otras son casi enteramente incorrectas.

Para que nadie piense que estoy distorsionando las afirmaciones de Gore, puede consultar la declaración completa en esta página web: http://epw.senate.gov/public/index.cfm?FuseAction=Files.View&FileStore_id=e060b5ca-6df7-495d-afde-9bb98c9b4d41.

1ª) "La evidencia del calentamiento es inequívoca. El calentamiento global es real y la actividad humana es la principal causa".

Esta afirmación parte de las siguientes observaciones:

- La concentración de CO2 ha estado aumentando desde el inicio de la revolución industrial.

- La temperatura media global está aumentando desde mediados del siglo 19.

Esas observaciones, aunque son ciertas, no constituyen una prueba de que, como Al Gore afirma, el aumento de CO2 haya causado de manera inequívoca el aumento de las temperaturas: cada semana aparecen artículos científicos en revistas especializadas, que nos muestran las divergencias de opinión sobre este asunto. Las más autorizadas son las opiniones de John Christy y Robert Lizden.

2ª) “Globalmente, 2005 fue el año más cálido de todos."

Esta afirmación puede ser cierta… o no, dependiendo del sistema de registro de temperaturas que se tome como referencia.

Para empezar, Al Gore no ha dicho qué sistema ha tomado como referencia, y esto es un grave error que no comete ningún científico serio. Cabe pensar sin duda alguna que ha tomado como referencia el sistema GISS (Goddard Institute for Space Studies) de la NASA. Ciertamente, el sistema GISS muestra 2005 como el año más caliente desde 1880.

Ahora bien, considerando otros sistemas de recogida de datos, el GISS representa una opinión minoritaria, si tenemos en cuenta los otros tres sistemas más populares: el sistema GHCN (Global Historical Climatology Network) y los sistemas de medición por satélite HadCRUT3 y MSU. Estos tres sistemas muestran de manera unánime que el año más caliente no fue 2005, sino 1998. Sólo el GISS muestra 2005 como el año más caliente.

3ª) "Los huracanes serán cada vez más fuertes"

Esta afirmación de Al Gore se basa en creer que el aumento de temperaturas provocará huracanes cada vez más frecuentes e intensos.

Es cierto que los huracanes se dan en zonas de fuertes corrientes ascendentes de aire caliente, motivadas por un brusco cambio de temperaturas. Es cierto, pero no lo es todo: Para Rob Marciano, meteorólogo de la CNN, la teoría de Al Gore sobre los huracanes resulta poco fundamentada: "Hay otros factores implicados: La humedad, la presión, la concentración de partículas de polvo en el aire... Hay muchos más factores aparte del aire caliente".

Para comprobar la validez de esa creencia, numerosos científicos han optado por investigar de qué manera los huracanes han respondido en épocas pretéritas a los calentamientos globales. A este respecto, los estudios llevados a cabo por Bove en 1998, los llevados a cabo por Easterling, Elsner, Fearn, Liu, Lund y Parisi el año 2000, y los de Boose en 2001, son unánimes en sus resultados: Contrariamente a lo que se pensó en un primer momento, los calentamientos globales, ya acontecidos en épocas pretéritas, estuvieron siempre acompañados de una reducción de los huracanes, tanto en frecuencia como en intensidad.

Consecuentemente, si la temperatura del planeta aumenta cabe esperar que esa tendencia se repita, con lo que no hay motivos para que cunda el pánico.

4ª) "Los niveles del mar están aumentando"

En efecto, está científicamente comprobado que los niveles del mar llevan aumentando nada menos que desde el fin de la última glaciación, esto es, desde hace 20.000 años.

¿Y en la época actual?

En efecto, está comprobado que durante todo el siglo XX, el nivel medio de los océanos ha aumentado en 18,5 cm. Basándose en estos datos, Gore ha deducido de un modo un tanto temerario que la tierra se está calentando más que nunca, que ello está causando un acelerado derretimiento de los glaciares y de los polos, y que vamos a ser testigos en pocos años de un aumento dramático del nivel del mar, que provocará la desaparición de innumerables zonas costeras junto con la desaparición del oso polar.

Sin embargo, ¿Hay motivos para la alarma?

No. Los exhaustivos estudios de Fleming (2000), Cavenaze (2003), Mörner y Church (2004), Carton, Lombard y Milne (2005), Jevrejeva (2006) y Holgate (2007), han concluido de manera unánime en echar por tierra todas estas afirmaciones alarmistas.

Comprometido con el aborto… según convenga

Hay que decir -en honor a la verdad- que la trayectoria de Al Gore no siempre ha estado ligada a la promoción del aborto.

Es cierto, si, que ninguna controversia le atrajo más votos cuando se presentó como candidato para presidente en 2000, que el derecho al aborto. Pero aparte de que es padre de familia numerosa y de que no se le conocen infidelidades conyugales, en su trayectoria vital hemos encontrado ciertas evidencias que pocos conocen, y que añaden algunos puntos de luz a la imagen multicolor de este personaje:

1ª) Durante su etapa en la Cámara de Representantes comprendida desde 1977 hasta 1984, votó 27 veces en contra del aborto y consiguió un 84% de reconocimiento como representante pro-vida, marcando distancias con otros compañeros de partido más pro abortistas como Clinton o Kennedy., por no mencionar a Obama.

2ª) En una carta fechada el 15 de Septiembre de 1983, Gore escribió: "Estoy profundamente convencido de que el aborto es un error. Espero que algún día veamos caer en picado las rampantes cifras actuales del aborto".

3ª) El 26 de Junio de 1984, Gore votó a favor de una enmienda al Acta Federal de los Derechos Civiles, para declarar que “el término 'persona' incluye a los niños no nacidos, desde el momento de la concepción"

4ª) En otra carta fechada en 1987, su posición permanece invariable: "Durante mis 11 años en el Congreso, me he opuesto consistentemente a que se usen fondos federales para los abortos. En mi opinión, no se deben gastar fondos federales en lo que es, incuestionablemente, la destrucción de una vida humana."

Ahora bien: seis años después y ya en la vicepresidencia, su postura empieza a ser otra: Uno de los primeros actos de la nueva administración Clinton-Gore es la de revocar en Enero de 1993 la "México City Policy", reanudando las aportaciones económicas a los grupos promotores del aborto, con cargo al presupuesto federal. Desde ese momento, empiezan ambos a promover el aborto y el control de la población en los países en desarrollo, quedando patente su posición durante La Conferencia de El Cairo: "El desarrollo sostenible y la estabilización de la población son inseparables. La educación y el empoderamiento de la mujer, la disponibilidad de métodos anticonceptivos y de servicios sanitarios de calidad, son elementos cruciales para el desarrollo". (Vicepresidente Al Gore. Extracto de un discurso pronunciado en Septiembre de 1994 en El Cairo, durante las sesiones de la Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo).

En realidad, lo que Al Gore dijo en El Cairo es una bonita mentira: La mentira de que el aumento de la población puede minar el progreso social y económico y contribuir a la degradación ambiental. La mentira que acusa al crecimiento de la población de ser una de las principales amenazas para la paz, la democracia y los derechos humanos. Una mentira tan extendida como añeja: se remonta a finales de la década de los 60, y desde entonces constituye una de las prioridades de la política exterior norteamericana, cuyo principal aliado en ese frente no es otro que el Fondo de las Naciones Unidas para Actividades de Población (UNFPA).

Quizá la mejor prueba del nuevo talante Gore la encontramos en un artículo del New York Times fechado el 22 de Enero de 1994, en el que el famoso analista Steven Greenhouse afirma sin tapujos lo siguiente: “La estrategia de control de la población es quizá el signo más evidente de la influencia de Gore sobre la política exterior". Visto esto, no es de extrañar entonces algunas otras señales de su repentina querencia por el aborto:

1ª) De entre las muchas promesas que el candidato Al Gore deslizó durante la campaña presidencial del año 2000, una de las más repetidas fue la siguiente: “Siempre, siempre defenderé el derecho de la mujer a decidir". Naturalmente, se estaba refiriendo al derecho a decidirse por el aborto. Su apoyo también incluía al aborto químico mediante píldoras de mifepristona, de la que, allá por 1992, dijo que "debería estar a la venta en los Estados Unidos".

2ª) En Octubre de 2000, el candidato a la presidencia Al Gore pronunció un discurso en la Gonzaga University (Spokane, WA), abogando por el derecho al aborto. El acto fue organizado, promovido y apoyado por conocidos grupos abortistas. Ante el escándalo que provocaron sus palabras, el comité de dirección declaró posteriormente que, si bien es cierto que facilitó las instalaciones y animó a las "Cheerleaders" a agasajar convenientemente al invitado, ello no quería decir que se alineara con las declaraciones abortistas de Al Gore. En definitiva: Aplausos y "Cheerleaders" para los abortistas y policía para los provida, que no pudieron acceder al recinto y fueron recluidos por las fuerzas de seguridad a 100 yardas de distancia.

3ª) En Marzo de 2000, el candidato a la presidencia Al Gore pronunció un discurso en la Marquette University (Milwaukee, WI), abogando por el derecho al aborto. El acto fue organizado por grupos abortistas.

4ª) Otro hecho, cuando menos sospechoso: Al Gore eligió como directora de campaña durante su lucha por la presidencia de los Estados Unidos del año 2000 nada menos que a la reconocida abortista Donna Brazile, simpatizante de la organización abortista radical "Catholics For a Free Choice". Dos años después, Donna Brazile acusaba públicamente al presidente George W. Bush de estar "violando el derecho de las mujeres a decidir", debido a la decisión presidencial de restringir la financiación de grupos abortistas con cargo a los fondos federales.

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Fuentes consultadas:

Al Gore: "Una verdad incómoda" (Ed. Gedisa. Marzo de 2007).

Asociación Española de la Industria Eléctrica: "Boletín Medio Ambiente". (Octubre de 2007. Número 86).

BK Skinner: "The Gumption Memo" (Otoño de 1996).

Cardinal Newman Society for the Preservation of Catholic Higher Education: "The Culture of Death on Catholic Campuses" (Manassas, Virginia. Abril de 2004).

Center for the Study of Carbon Dioxide and Global Change: "Testimony of Al Gore before the United States Senate Environment & Public Works Committee" (Washington, Mayo de 2007).

Centro de Bioética de la Universidad Católica de Cordoba: "Gacetilla 09/08" (Cordoba. Argentina. 26 de Junio de 2008).

Diario "Get Real": "Al Gore in Lisbon" (Lisboa. 13 de Febrero de 2007).

Diario "Latino" (Madrid. Viernes 22 de Junio de 2007).

Focal Point for Women in the Secretariat: "NETWORK—The UN Women’s Newsletter" (Nueva York. Volumen 11. Número 2. Abril, Mayo y Junio de 2007).

Haddam-Killingworth High School: "The Cougar Chronicle". (Higganum, Connecticut. Diciembre de 2007. Vol. 16 Issue 3).

Italian American Journal (Nueva York. Junio de 2008).

John Clapper: "The sanctity of human life and abortion" (WRS Journal 5/2. Tacoma, Washington. Agosto de 1998).

Joseph H. Hulse: "Sustainable Development at Risk: Ignoring the Past" (International Development Research Centre. Ottawa, Canada. Cambridge University Press India Pvt. Ltd. Año 2007. ISBN (e-book) 978-1-55250-368-3. ISBN 978-81-7596-521-8).

Miguel Zafra: "Los 9 errores de Al Gore" (Historia Viva. Boletín del Área de Sociales del Colegio Virgen de Europa. Madrid. Noviembre de 2007).

Online U.S. News: "Approval of abortion drug changes medicine and politics of issue" (10 de Septiembre de 2000).

Optimum Population Trust (OPT): "The Jackdaw" (Londres, Agosto de 2008).

Organización Socialista Internacional: "Socialismo Internacional" (San Juan, Puerto Rico. Año 6, Núm. 33. Junio de 2003).

Paul Detrick: "Definitely Some Inaccuracies in Gore Film" (News Busters. 4 de Octubre de 2007).

The Conservative Party of New York State: "National Affairs Platform" (Brooklyn, NY. 6 de Septiembre de 2008).

U.S. Information Agency: "Population at the Millenium: The U.S. perspective " (Revista Global Issues. Volumen 3. Número 2. Septiembre de 1998).

Wanda Franz: "Social Justice and Wantedness" (Discurso en la Convención de la Asociación Católica de Prensa. Baltimore. 26 de Mayo de 2000).

God bless, America!

Incluso ante dolorosas contrariedades de sus hijos, la Iglesia no deja de anunciar la verdadera fe. Ésta sigue extendiéndose como la mancha de aceite en la tela: lenta, pero de forma penetrante

Fernando Magallanes


El éxito de la visita papal a los Estados Unidos, del 15 al 20 de abril de 2008, reveló muchas cosas al mundo. Además de la acogida y entusiasmo de los estadounidenses hacia el sucesor de san Pedro, mostró una Iglesia católica dinámica y en crecimiento.

Dio muestra de la valoración social que la Iglesia católica y su guía espiritual han alcanzado en la sociedad norteamericana. Destruyó prejuicios típicos contra el catolicismo y el papado en esa sociedad. Un hecho bastante llamativo fue que el entonces presidente, George Bush, perteneciente a la comunidad metodista, rama del anglicanismo, recibiese personalmente con su familia al Santo Padre en el aeropuerto militar.

El crecimiento del catolicismo en la Unión Americana es palpable. Durante el siglo XX ha venido aumentando constantemente. Más de 68.000.000 de creyentes católicos profesan la fe en el país. Representan un 23% de la población.

Niños, adultos y ancianos de toda condición social y cultural entran a formar parte de la Iglesia católica. Aunque no faltan tampoco sonadas conversiones. Newt Gingrich, que fue presidente de la Cámara de Representantes durante el mandato de Bill Clinton, ha pasado de ser cristiano baptista a católico, el 30 de marzo de este año. Bobby Jindal, gobernado de Louisiana (el más joven de los gobernadores americanos) y posible candidato del Grand Old Party para las elecciones presidenciales del 2012 es también un católico converso de origen indio y prominente activista a favor de la vida (cf. Religión en Libertad, 06.09.2009).

Junto a ellos, otros hombres y mujeres de importancia en el país se declaran católicos. Michael Steele, el actual líder del Partido Republicano, es católico practicante (fue novicio agustino), y coherente con sus convicciones no teme defenderlas públicamente. O la difunta Eunice Kennedy Shriver, hermana del presidente asesinado John F. Kennedy, ferviente defensora del derecho a la vida del no nacido y de la dignidad del discapacitado. Fundó los Juegos Internacionales Paraolímpicos.

Este crecimiento de fieles no frena. La Conferencia Episcopal Norteamericana notificó, como informaba la agencia Zenit (cf. 02.04.09), 887.145 bautismos de niños y de 42.629 bautismos de adultos en 2008. La arquidiócesis de Atlanta, por ejemplo, en donde la comunidad católica es minoritaria, recibió a 513 catecúmenos y 2.195 ingresos de adultos bautizados en otras comunidades cristianas, sin contar los bautismos infantiles.

Otros signos alentadores se encuentran también en los medios de comunicación. Una campaña publicitaria llevada adelante por la diócesis de Phoenix, Arizona, ha incrementado la práctica religiosa. Lanzada en cadenas locales de televisión y en parroquias, ha cosechado grandes frutos.

“Catholics, come home” (católicos, volved a casa), es el título de una de las campañas. En ella aparecen tres anuncios dirigidos a los alejados de la fe. Perdón, gratitud, testimonios de conversos o la labor humanitaria, intelectual y espiritual de la Iglesia católica, son los temas mostrados en estos videos.

El propio obispo de la diócesis, monseñor Thomas J. Olmsted, invita: “Para todos aquellos que han abandonado la práctica de su fe, quiero hacerles llegar el mensaje de que estamos deseando que regresen a casa”.

Unos 100.000 católicos inactivos han vuelto a la práctica religiosa en sólo un año, comunicaba el National Catholic Register (cf. 26.08.09). Ante el éxito de la campaña, más de una docena de obispos piensa en lanzar la campaña en su propia diócesis. Asimismo, a partir de 2010 se anunciará en canales de cobertura nacional, según el diario español La Razón (cf. 01.04.09).

Aun esto, no dejan de existir dificultades. Católicos o grupos e instituciones de éstos que se desligan de la doctrina católica. Tal es el caso del reconocimiento entregado al presidente Barack Obama por la Universidad de Notre-Dame de Indiana, pese a la oposición de los pastores católicos; del alto porcentaje del voto “católico” en las últimas elecciones a favor de este mismo político que apoya abiertamente el aborto y el matrimonio homosexual; o la figura del fallecido Robert “Ted” Kennedy, senador católico del Partido Demócrata por el estado de Massachusetts, que aunque defensor de los derechos de los trabajadores e inmigrantes, mostró incongruencias con su postura proabortista.

Sin embargo, todo esto demuestra una Iglesia viva inmersa en un ambiente difícil. Incluso ante dolorosas contrariedades de sus hijos, la Iglesia no deja de anunciar la verdadera fe. Ésta sigue extendiéndose como la mancha de aceite en la tela: lenta, pero de forma penetrante.

La ONU da más poder al lesbo feminismo

Se fortalece la reingeniería social anticristiana.

Juan Claudio Sanahuja | noticiasglobales.org


El 14 de septiembre pasado, por resolución de la Asamblea General de la ONU, fue creada una nueva agencia dedicada a impulsar los “derechos de las mujeres y la equidad de género”. Quien dirija el organismo tendrá el rango de subsecretaria general, lo mismo que las directoras ejecutivas de UNICEF, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA-FNUAP) y otras dependencias de la ONU.

En la nueva agencia se fundirán el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la Oficina del Asesor Especial sobre Cuestiones de Género, la División para el Avance de las Mujeres (DAW) y el Instituto Internacional de Investigación y Capacitación para el Avance de las Mujeres (INSTRAW). Tendrá un presupuesto de mil millones de dólares, de los que se dedicarán 300 millones a sostenimiento del personal.

Con este nuevo organismo, el lesbo-feminismo internacional conseguirá el mismo peso político y sobre todo el dinero que le asegurará la misma libertad de acción dentro y fuera de la ONU que, por ejemplo, UNICEF, el Fondo para la Población o el Programa para el Desarrollo (PNUD).

Desde hace más de un año, una coalición de grupos lesbo-feministas lanzó a nivel mundial la campaña Gender Equality Architecture Reform (GEAR), que trabajó presionando a funcionarios de la organización y buscando apoyos internacionales para que el Secretario General, Ban Ki-moon, tuviera el respaldo de la Asamblea General para crear la nueva agencia, que tiene como fin fortalecer las políticas de “equidad de género y el ‘empoderamiento’ de las mujeres” en el marco de las Metas u Objetivos para el Desarrollo del Milenio, (vid. NG 104, 478, 722, 803, 804, 836, 874, 932, 956, 995, entre otros).

En los términos equidad de género y empoderamiento de las mujeres, se engloban la llamada libertad reproductiva, uno de cuyos pilares es el pseudo “derecho” al aborto y a la esterilización; el homosexualismo; la instrucción para la perversión sexual de los menores, bajo el eufemismo de educación sexual; la desaparición de las legislaciones de los estados miembros del instituto jurídico de la patria potestad; la derogación del reconocimiento del derecho natural a la objeción de conciencia del personal sanitario y del personal docente; etc: todo lo que el lesbo-feminismo ha buscado en las Conferencias Internacionales y busca actualmente a través del sistema de seguimiento de los tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas.
La principal referente en Argentina de la Campaña Equidad de Género en la Reforma de Naciones Unidas, como se llamó en castellano a GEAR, es Mabel Bianco, presidenta del FEIM, (vid. NG 412, 414, 551, 650, 941).

En la misma sesión del 14 de septiembre, cesó en su cargo de presidente de la Asamblea General Miguel D’Escoto, que no desaprovechó su año de mandato para impulsar la reingeniería social anticristiana, (vid. NG 970, 996). Al día siguiente comenzó el 64° período de sesiones; el nuevo presidente de la Asamblea General es el libio Ali Abdussalam Treki.

Dar esperanza de vida, es la clave del sacerdote

Fundador del Instituto Roncalli (un hogar para niños de la calle) cumple 50 años de vida sacerdotal. Es el único peruano que figura entre los 500 grandes pensadores y líderes al empezar el siglo XXI, en el volumen de la Sociedad Bibliotheque World Wide, que incluye asimismo al Papa Juan Pablo II y al Dalai Lama.

Ricardo Sánchez-Serra


El padre Luis Cordero, que por más de 40 años realiza sus misas en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen en Miraflores los domingos a las 12 m. y es fundador del Instituto Roncalli (un hogar para niños de la calle) cumple 50 años de vida sacerdotal. Es el único peruano que figura entre los 500 grandes pensadores y líderes al empezar el siglo XXI, en el volumen de la Sociedad Bibliotheque World Wide, que incluye asimismo al Papa Juan Pablo II y al Dalai Lama.

--Está cumpliendo sus Bodas de Oro de Vida Sacerdotal ¿Qué significado tiene para usted?

- Para la gente que está conmigo es una ocasión. Honradamente es un día más para mí, la cantidad de apoyo espiritual que doy a tanta gente cada día, son 50 años.


--¿Cómo sintió el llamado para el sacerdocio?

-Yo estudiaba en San Marcos y terminé mis estudios de antropología en 1951. En 1955 mi hermano Carlos, salesiano, vino de Roma ya ordenado sacerdote y yo era músico y le preparé una misa cantada y luego pasó por la casa y le conté que estaba descontento de mi profesión y que no veía frutos. Habíamos hecho un libro con la Universidad de Cornell sobre los indios de vicus y después que se publicaron los libros, los publicistas ganaron mucho dinero, pero los indios siguieron pobres, por lo que me dio pena de haber trabajado tanto en esta investigación y la gente no cambió su situación. Entonces mi hermano me dice “¿por qué no estudias teología?, te va ayudar a tener una mejor mirada de la antropología”. Lo que hice y al cabo de cuatro años me dije que sería una tontería no ser sacerdote. No hubo ningún angelito que se paró, ni nada parecido.


-- ¿Cuáles son los carismas que más practica?

- Yo soy intelectual, jurista, la antropología la he utilizado sólo de apoyo. Me doctoré en derecho civil y en derecho canónico en Roma. Hice una tesis doctoral de 800 páginas, en donde probaba que el derecho civil peruano y el derecho canónico no se pueden aplicar en la sierra del Perú a partir de los 2,000 metros. Porque hay un hábitat distinto, porque hay costumbres propias, porque hay un sistema de derecho propio, no solamente civil sino también eclesiástico. Yo pedía tres conferencias episcopales en el Perú, derechos propios para la costa, sierra y selva, pedía una organización de parroquias sin sacerdotes. Ahora esto último ya se permite, en esa época era una cosa novedosa. Pedía una serie de cosas totalmente distintas, haciendo mucho uso del derecho indiano.

Mis carismas son simplemente aplicar los conocimientos tanto jurídicos como teológicos en un mundo que no tiene nada. El carisma principal es saber organizar cosas sin tener nada. Luego, mucho más tarde me vino la necesidad de armar una obra como ésta (Instituto Roncalli) para los niños de la calle.


--¿Cuáles han sido sus momentos más felices que ha vivido durante estos años?

- Cada día. Sería injusto decirte un día especial. Naturalmente con el Papa Juan XXIII han sido momentos muy agradables cuando éramos estudiantes en Roma. Las conversaciones que teníamos con él eran una vez por mes. Las cosas que decía, sus chistes, era algo extraordinario.


-- ¿Y su momento más triste?

- No he tenido tiempo para eso.


--¿Qué le ha dado a usted la Iglesia católica?

-Yo recibí la esencia de la Iglesia Católica a través de mis padres y nunca me he separado y nunca he pedido nada especial a la Iglesia, simplemente todo lo que tengo es de Dios y la Iglesia es de Dios.


--¿Cómo ha contribuido usted a la Iglesia católica?

- En varias formas, precisamente con el camino intelectual. He sido catedrático de numerosas universidades en Europa, Estados Unidos y el Perú. He forjado numerosos estudiantes que han llegado al sacerdocio. Todo lo que soy lo he dado a los demás. Monseñor Aris, que puso la primera piedra en esta obra me dijo ¿qué es lo que haces que tienes éxito? Y yo le respondí “mire monseñor, yo nunca he dicho ‘no’ a nadie y jamás he pedido nada a nadie”. La gente cree que yo no tengo nada que hacer más que escucharlos. Esa es la figura: dar esperanza de vida a todos, yo creo que ese es el éxito.


--¿Qué cree que le falta a la Iglesia católica para lograr más católicos verdaderos?

- Creo que hay muchísimos sacerdotes que son del montón. Y las cosas caminan y uno se acomoda y falta compromiso personal para decirle sí a la vida y meterse con las personas en lo que ellos mismo necesitan. Es todo un problema, porque o uno se vuelve muy laico y entonces termina quemándose y volviéndose otro más del montón o uno se aleja de la gente, por hablar cosas digamos esotéricas, entonces ahí está el reto, entrar en la onda de la gente para que ellos descubran realmente, que ellos son más cristianos de lo que creían y ese el éxito de mis prédicas en el Carmelitas, que la gente después de las prédicas salen con la seguridad que son buenos cristianos, más de lo que ellos mismos creen.

El autor del Código Da Vinci y la voz pasiva en la prensa anglosajona

La frase se refiere al “Código Da Vinci”, el best seller de Brown, y dice que: “ciertamente, el Papa Benedicto XVI no es un fan. Su primer libro como pontífice fue ‘Jesús de Nazareth’, que fue visto como una corrección al retrato herético del salvador pintado por Brown”.

Diego Contreras | laiglesiaenlaprensa.com


Espero que algunos diarios no se utilicen como fuente documental para escribir la historia. Pensaba en esto cuando leí (a través de GetReligion) una frase que The New York Daily News dedica a la nueva novela de Dan Brown. La frase se refiere al “Código Da Vinci”, el best seller de Brown, y dice que: “ciertamente, el Papa Benedicto XVI no es un fan. Su primer libro como pontífice fue ‘Jesús de Nazareth’, que fue visto como una corrección al retrato herético del salvador pintado por Brown”.

Desde luego, el “Código” ofrece una imagen de Jesucristo y de la Iglesia que está en las antípodas de la fe cristiana, con el agravante -además- de que juega con la ambigüedad entre presentarlo como historia o ficción. Pero deducir de ahí que el libro “Jesús de Nazaret” fue una “corrección” al “Código”, es una conclusión que calificaría de bastante peregrina.

Es interesante observar que el diario neoyorkino utiliza la fórmula “was seen“ (“fue visto”, “se interpretó”…), para presentar esa afirmación. La voz pasiva, sin sujeto, es un recurso muy usado por un determinado tipo de prensa, especialmente anglosajona. Tiene la “ventaja” de que parece que está ofreciendo un dato contrastado, una fuente, pero en realidad lo que dice es pura elucubración de quien escribe. Comprendo que el artículo forma parte de la operación de marketing de la novela, en marcha desde hace ya unas semanas. Pero la idea de presentar al mismo Papa casi discutiendo con Brown es cómica.

Ideologías típicas

Para los cristianos es difícil pensar que todo esto sea obra de sólo los hombres. ¿No tendrá algo que ver el diablo?

Alejo Fernández Pérez


Las típicas ideologías de derechas, izquierdas, centro, sindicalistas, extremistas, nacionalistas y demás “istas”, se derrumbaron con la caída del muro de Berlín, desaparecieron como los pájaros de un árbol derribado por el viento, y encontraron refugio en los verdes, antinucleares, nacionalismos y partidos más o menos de izquierdas.

Ahora en el mundo “civilizado”, algunos analfabetos se han agarrado al poder como lapas, convertidas en mafias con nombres de partidos políticos y sindicales, preocupadas exclusivamente por el poder y el dinero, exigen adoración y obediencia al pueblo devoto. Se arrogan, no sabemos por qué, la defensa de los pobres y de los obreros a quienes previamente arruinan; mientras tanto los hambrientos se arremolinan, como siempre, a las puertas de las iglesias.

Se justifican y arropan por una sola ideología política-religiosa: la nueva Era, representante de la filosofía del relativismo moral, social y de todo tipo.

Como “todo vale” se encuentran en disposición de cambiar la civilización judeocristiana por la que resulte de liberar y legalizar los abortos, la eutanasia, destruir al matrimonio y a la familia clásica, perseguir a la Iglesia, fomentar el sexo, el botellón, la homosexualidad, degradar la justicia, etc.

La Patria ha desaparecido sustituida por el terruño, el idioma español lleva el mismo camino y un viento de fuego y azufre como el que arrasó a Sodoma y Gomorra aletea sobre medio mundo. Para los cristianos es difícil pensar que todo esto sea obra de sólo los hombres. ¿No tendrá algo que ver el diablo?

Satanás, hace tiempo, ganó una gran batalla: hizo creer a los hombres que no existe. Así puede actuar sin inconvenientes. El diablo lo está haciendo muy bien. ¿Y nosotros, los cristianos, qué?

La hija del cura casado

Las personas tienden a deformar sus recuerdos para que concuerden con su presente. Si ahora alguien se avergüenza de haber llevado a sus hijas a un colegio con ideario católico eso no les da derecho a deformar la realidad para fabricarse un pasado heroico.

Montse Doval | internetpolitica.com


El 19 de septiembre de 2009, el periódico El País en su edición para Galicia traía un artículo que se titulaba como aparece arriba. Al ver “Marta Dahlgren” me interesé por el tema porque yo tuve como compañera de clase en Las Acacias a una hija de Marta Dahlgren y no sabía de nada extraño en su vida.

Una vez que se lee la información (por llamarle algo), uno se pregunta cuál es la noticia. La jubilación de la señora Dahlgren. No parece que tenga más. Pero aprovechando la coyuntura, vamos a seguir engordando el confusionismo, la mentira y la confrontación.

Vayamos por partes:

La hija del cura casado: se refiere la redactora a que Marta Dahlgren era hija de un pastor protestante. Pero claro, titular con la verdad es poco rentable en este caso, es inofensivo. Técnicamente no es un cura, no porque lo diga yo, es que los propios luteranos no se dan ese nombre ni ningún ministro protestante se considera cura:

Cura:
(Del lat. cura, cuidado, solicitud).
1. m. En la Iglesia católica, sacerdote encargado, en virtud del oficio que tiene, del cuidado, instrucción y doctrina espiritual de una feligresía.
2. m. coloq. Sacerdote católico.

Es evidente que el titular es una falsedad y busca provocar la confusión.

“La sueca Marta Dahlgren sufrió en Vigo los rigores del catolicismo franquista”: otra memez de la redactora. Según relata la señora Dahlgren, cuando pensó en casarse con su novio español, decidió casarse por la Iglesia. Podría haberse casado por el rito luterano si su novio hubiera aceptado, pero decidió casarse por la Iglesia católica. Y, por ese motivo, se comprometió a educar a sus hijos en la fe católica, ya que ella no lo era. ¡Eso es una cuestión entre ella y su marido! ¿Es que alguien que acepta casarse por la Iglesia y a asumir sus compromisos luego puede quejarse de imposiciones?

Superados los obstáculos familiares, le pasó lo que a don Quijote: “Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”. Para la boda le pidieron un certificado de buena conducta de su parroquia y tuvo que hacer un curso con los jesuitas para convertirse al catolicismo. Como no la convencieron, le pusieron como adoctrinadora a Mercedes Semprún (hermana de Jorge), lo que acabó sirviéndole para abrazar a una amiga, que no una fe, porque, pese a tener dos cuñadas monjas, Marta era y sigue siendo agnóstica. Eso sí, tuvo que comprometerse por escrito a criar a sus hijos en las enseñanzas de la Iglesia de Roma.

Aparte de la mezcolanza de adjudicar una parroquia a la señora Dahlgren, la obligatoriedad de convertirse al catolicismo (que luego no era tal) se omite que aceptó libremente casarse por la Iglesia católica. Si yo quiero casarme con un luterano por el rito luterano, ¿tendré que asumir algún tipo de obligación?

A Galicia se mudó con la familia en 1967, porque su marido aceptó un trabajo en Vigo. La tercera de sus hijas ya nació aquí. Al llegar, las inscribió en un colegio del Opus Dei, donde la crianza multicultural de las niñas causó más de un sofoco a sus profesores. “No entendían eso de que los curas no se podían casar: ‘Nuestro abuelo es cura y está casado’, replicaban ellas, y tampoco veían razones para tener que confesarse”. Actitudes así causaron revuelo en el centro y las chicas acabaron siguiendo estudios en colegios públicos.

En Vigo había varios centros privados de los que se autodenominan progresistas, como el Rosalía de Castro, fundado en 1961 y luego hubo muchos más, pero Marta Dahlgren decidió enviar a sus hijas a Las Acacias, donde coincidí con la mayor.

¿Sofoco en las profesoras? ¿Revuelo en el centro? La hija mayor de Marta Dahlgren no sólo no era protestante sino que era de las menos protestonas, era una niña brillante en ciencias y ¡siguió en el colegio al menos hasta 2º de BUP! Estamos hablando del año 1981. Era de esas niñas con buenas notas que jamás tuvo un encontronazo con ninguna profesora, tuve yo muchos más, tengo testigos. Durante mi época escolar tuve al menos tres compañeras protestantes y jamás hubo revuelo ni sofocos, estaban allí porque sus padres lo habían querido y eran bienvenidas en el Colegio, ¿qué sentido puede tener estar a disgusto en un colegio en el que no es obligatorio estar?

¿A qué viene todo esto? A que las personas tienden a deformar sus recuerdos para que concuerden con su presente. Si ahora alguien se avergüenza de haber llevado a sus hijas a un colegio con ideario católico eso no le da derecho a deformar la realidad para fabricarse un pasado heroico. Como tantos millones de españoles que vivieron el franquismo sin mover un músculo, la familia de Marta Dahlgren vivió en Vigo la vida normal de una familia burguesa.

La discriminación y la justicia

La discriminación es necesaria. Sí, muchas veces no sólo necesaria sino también indispensable y buena, justa.

Jorge Bernabé Lobo


La discriminación es necesaria. Sí, muchas veces no sólo necesaria sino también indispensable y buena, justa.

Tengo que limpiar un jardín: ¿he de arrancar todas las plantas para tirarlas o he de discriminar cuáles son bellas y merecen quedar como adorno, y cuáles simples yuyos que tapan a las otras y acaparan las fuerzas del suelo?

Si se tratara de un campo de cultivos, ¿no sería mi obligación discriminar el trigo, capaz de producir el pan para los hombres, de la cizaña que le disputa los nutrientes de la tierra? Si he de trabajar un bosque, ¿correspondería que lo tale indiscriminadamente, o que discrimine las plantas que ya han llegado a su pleno desarrollo?

Discriminar las cosas, unas de otras, es razonable, natural, justo, necesario. Y si es necesario discriminar tratándose de simples plantas, ¿no será también bueno discriminar en la justicia quiénes estarán en condiciones de desempeñarse como jueces? ¡Pues es claro que sí! y las leyes, atendiendo al sentido común, ya han dispuesto abundantes discriminaciones.

Primera: no cualquiera puede ser juez, necesita el título de abogado. Conocemos hombres inteligentísimos, sabios, honestos, justicieros, pero que no son abogados. La ley los discrimina: no pueden ser jueces. Y parece que la experiencia avala este criterio. Los que no sean abogados, ¡afuera!

El juego es una actividad lícita. No sólo es lícito sino promovido por el Estado, que encuentra en él una fuente de recursos. Todos podemos ir a la timba sin que la ley nos acuse por eso. El comercio no sólo es lícito sino benéfico, tanto que el Estado ha creado organismos para dirigirlo, difundirlo y fomentarlo. De modo que todos los ciudadanos tenemos derecho a ser comerciantes y timberos.

Es decir que la ley discrimina: hay actividades lícitas, que cualquiera puede ejercerlas, pero los jueces no.

Y está muy bien que así sea. El juez no puede ejercer actividades autorizadas a otros simplemente porque él es juez. Se procura que el juez sea íntegro, incorruptible, y -para afianzar esa integridad- que no pueda ser víctima de presiones. El comerciante, el jugador, tratan cuestiones de dinero con gente que puede pretender que “favor con favor se paga”. El juez no puede estar sujeto a esos peligros. Por eso la ley discrimina.

La ley no especifica si homosexuales, travestis y prostitutos pueden o no pueden ejercer la magistratura. Simplemente dice que a los jueces les está prohibido “ejecutar actos que comprometan la dignidad del cargo”. Que un juez sea filmado mientras fornica dentro de un prostíbulo rufianesco, ¿no compromete la dignidad del cargo? No digamos que fornica sino que ‘hace el amor’, y al prostíbulo llamémosle ‘escuela’, ¿no queda la libertad del juez más comprometida que la del que concurre a lugares destinados a juegos de azar o la del que compra y vende algunas baratijas?

Hay discriminaciones que son buenas y sabias. Los jueces no pueden dedicarse a actividades que son lícitas y permitidas a todos los demás. El juez está obligado a mantener su dignidad y su independencia de criterio, y lo que amenace a esos dos valores -dignidad e independencia- es motivo suficiente para que se lo discrimine del cargo.

Septiembre 16, 2009

La neutralidad científica: un mito

Hablar de neutralidad científica implica caer en una serie de paradojas.

Fernando Pascual


Hay quienes defienden que la investigación y la ciencia son (o deberían ser), por naturaleza, neutrales, ajenas a criterios éticos y a ideas filosóficas o culturales que puedan impedir su normal desarrollo. Lo cual es lo mismo que defender que las autoridades y la sociedad habrían de tomar una actitud de respeto que permita a los científicos el más amplio espacio de autonomía en orden a conseguir buenos resultados.

En realidad, hablar de neutralidad científica implica caer en una serie de paradojas. La primera consiste precisamente en que hay investigadores que consideran como bueno el tener el máximo nivel de autonomía, lo cual es un principio ético concreto y, por lo tanto, ajeno a la neutralidad.

En otras palabras, sólo se daría la máxima neutralidad hipotética cuando no hubiese principios éticos ni ideas de otro tipo que se mezclasen en la tarea de los investigadores, lo cual es imposible: todo investigador tiene criterios éticos e ideas de diverso tipo que sostienen y orientan sus decisiones y trabajos.

Pensemos, por ejemplo, en un laboratorio que decide realizar un sencillo experimento: analizar las propiedades curativas de una planta. ¿Qué principios “extracientíficos”, fuera de la supuesta neutralidad, hay detrás de ese experimento?

Quien opta por realizarlo supone que la salud es mejor que la enfermedad, es decir, considera como valor la salud y como desvalor la enfermedad. Quizá también piensa que es mejor recurrir a plantas que a nuevos productos químicos para conseguir la curación. Tendrá, igualmente, ideas personales sobre si sea o no sea ético usar animales en sus experimentos, o si resultaría mejor recurrir a estudiantes universitarios u otro tipo de voluntarios. Esperamos, además, que ame la verdad y odie la mentira, por lo que no falsearía los datos de sus estudios. Y, un punto mucho más relevante de lo que parece, optaría por recurrir a financiaciones “limpias” y rechazaría cualquier “donativo” o subvención que implicase usar dinero sucio o verse comprometido en su integridad como investigador y como persona (¿se pueden separar las dos cosas?).

La simple enumeración que acabamos de hacer muestra hasta qué punto cualquier investigador vive imbuido en principios éticos, y nos hace entrever cómo es plenamente legítimo que la sociedad y el estado puedan y deban intervenir para que las investigaciones científicas se desarrollen según parámetros éticos y en el respeto de los principios básicos de la justicia humana.

Si resulta evidente que no hay buen científico sin valores éticos (por desgracia hay malos científicos con desvalores éticos), ¿por qué tanta insistencia en la libertad de la ciencia, por qué tantas veces se levanta la bandera de la “neutralidad” científica? El motivo es muy sencillo: porque hay investigadores que buscan realizar algunos experimentos que van claramente contra las ideas y creencias de muchos miembros de la sociedad, y contra algunos principios básicos de la ética y de la justicia. Es decir, porque en su falta de “neutralidad” (porque ningún investigador es neutral) quieren tener las manos libres para actuar según “sus” principios y sus ambiciones, sin dejar espacio al control de quienes tienen otros principios.

No existe, hay que decirlo con franqueza, ninguna neutralidad científica. Existe, necesitamos reconocerlo, una especie de lucha de poder entre científicos que saben respetar los principios básicos de la justicia y de la buena ética, y científicos que son capaces de todo, incluso de realizar abortos o de destrozar embriones para recibir un premio científico, para alcanzar abundantes subsidios económicos o para patentar un nuevo descubrimiento.

Cada uno decide qué tipo de científico quiere ser. A su vez, una sociedad verdaderamente justa, desde la riqueza de sus miembros y según un sano pluralismo de las ideas, sabrá reconocer y apoyar a los investigadores con buenos principios éticos, y denunciará e, incluso, castigará, a aquellos investigadores que dañan la justicia y desprecian los derechos humanos fundamentales, especialmente el más importante de todos: el derecho a la vida.

Un Estado nada anacrónico

Estéril lucha ideológica sobre la naturaleza confesional del Estado.

Ing. Mauricio Román


Curioso que la iglesia luterana en Costa Rica esté abogando por un Estado laico y aconfesional, cuando en Dinamarca, Noruega o Islandia sigue existiendo la iglesia Luterana estatal y el Gobierno tiene un ministerio de asuntos eclesiales.

En Dinamarca

Afirma la Embajada de Dinamarca en España en su sitio web que “desde el punto de vista jurídico, en Dinamarca la Iglesia y la religión están reguladas por la Constitución. Sus principios generales se ciñen a la disposición que establece que la Iglesia nacional evangélica luterana danesa, como única confesión religiosa, deberá recibir apoyo por parte del Estado, así como a las disposiciones sobre la libertad religiosa, la libertad de expresión y la libertad de asociación”.

¿Qué pasaría si la Iglesia Católica en Dinamarca promoviera abolir la religión luterana como la religión oficial de dicho país? Ciertamente, recibiría abundantes críticas. Pero cuando la iglesia Luterana en Costa Rica aboga por la eliminación de la confesionalidad católica del Estado costarricense, dicha postura parece “políticamente correcta”, por fomentar la pluralidad.

En Inglaterra, Grecia, etc.

La pluralidad, bien entendida, respeta el hecho de que en el mundo haya Estados de diferente confesionalidad, según su filosofía de vida y la composición mayoritaria de su población. Así, Inglaterra es un Estado confesional anglicano; Grecia, un Estado confesional ortodoxo. Junto al Vaticano, un grupo colorido de pequeños países (Malta y Mónaco) continúan siendo Estados confesionales católicos.

Y la lista de Estados confesionales musulmanes es enorme. Obligar a un cambio en dichos Estados supondría una desvinculación con la historia. Fomentaría una uniformización que responde a un relativismo gris que todo lo empareja.

En Costa Rica

Los mencionados Estados occidentales apoyan una religión de forma incondicional, pero también apoyan muchas otras religiones que promuevan las buenas costumbres, reservándose el derecho a no reconocer sectas que violan las leyes. Este “filtro” lo ejercen incluso Estados no confesionales. Por ejemplo, el Estado alemán no reconoce que la secta de los cientólogos sea una religión.

La Sala Constitucional

Al igual que Inglaterra, Grecia y otros países occidentales, a los cuales nadie considera “anacrónicos”, el Estado en Costa Rica apoya varias confesiones religiosas. La Corte Constitucional interpreta el artículo 75 de la Constitución de forma extensiva, según un estudio de Celín Arce Gómez, publicado por la EUNED. De acuerdo con dicha interpretación, el Estado costarricense reconoce y apoya la Iglesia Católica, como mínimo, pero también reconoce y apoya muchas otras iglesias.

Tal concepción extensiva es correcta. Como prueba de ello, el Código del Trabajo fue reformado para permitir a los practicantes de religiones distintas de la católica solicitar a sus patronos días libres según la creencia religiosa (reforma al art. 148, aprobado mediante Ley N.° 7619, del 24 de julio de 1996). Esta interpretación del artículo 75 de la Constitución garantiza la libertad de religión, pero no avala cualquier secta que alguien quiera inventarse. Así, supera la estéril lucha ideológica que se está planteando sobre la naturaleza confesional del Estado por medio de un proyecto de ley introducido recientemente.

El divorcio libre, “sin culpa”, cumple 40 años: Reagan se arrepintió de firmarlo

El diputado que lo implantó estaba tramitando su divorcio; dejó en la ruina a su ex y sus hijos.

Pablo J. Ginés | cortesía de ForumLibertas.com


En 1926, cuando muchos miraban con temor la Rusia bolchevique, el inglés G. K. Chesterton profetizó: "la próxima gran herejía será simplemente un ataque contra la moralidad, especialmente la sexual. La locura de mañana no está en Moscú, sino mucho más en Manhattan".

Chesterton se equivocó poco: el primer ataque fue inglés, cuando en 1930 la Iglesia Anglicana aceptaba por primera vez la anticoncepción, un punto de ruptura, sin duda. Pero aunque la Rusia comunista permitía el divorcio sin causa alguna, no fue su modelo el que se extendió. Para muchos analistas, la crisis familiar llegó hace 40 años, cuando el entonces gobernador Ronald Reagan firmó en 1969 en California la primera ley de "divorcio sin culpa", es decir, sin causa.

Iowa, gobernada también por los republicanos, adoptó la misma ley en seis meses. Para 1971 había divorcio libre en Colorado, Florida, Michigan y Oregón. Quince años después, se aplicaba en casi todo Estados Unidos y se exportaba por todo Occidente. España adoptó el divorcio libre como una de las primeras aportaciones del presidente Zapatero en 2005, logrando que, con el llamado "divorcio exprés" las rupturas respecto a 2004 creciesen un 10% (y los divorcios, un 75%).

Reagan se arrepintió

El hijo mayor de Ronald Reagan, Michael, cuenta en su libro "Twice adopted", que su padre le confesó años después que firmar la ley del divorcio libre fue uno de los peores errores que hizo en su vida política.

Reagan era cristiano y conservador. Él mismo había sufrido un divorcio contra su voluntad por parte de su primera esposa, la actriz Jane Wyman. Se consideraba un hombre de familia. Pero su firma fue la que extendió el divorcio y la "cultura del 68" por Occidente. ¿Cómo es posible?

Lo explica Judy Parejko, autora de "Stolen Vows: The Illusion of No-Fault Divorce and the Rise of the American Divorce Industry" (ver www.stolenvows.com ), en un artículo de CatholicExchange.com. Reagan fue presionado por el principal promotor de la ley, el diputado James A. Hayes, un hombre que tenía un interés muy particular en el asunto: su esposa le había presentado el divorcio con acusaciones de "crueldad". Tenía mucho que perder, y mucho que salvar. Y una ley de "divorcio sin culpa" era lo que necesitaba.

La prensa de esos días no explicó nada del interés personal de Hayes en lograr esta ley, no habló de su proceso de divorcio. Si lo hubiera hecho, quizá la historia de la familia en Occidente sería distinta.

¿Todos a favor?

Hayes inventó (él mismo lo afirma) el concepto "diferencias irreconciliables", que hoy usan los psicólogos y el lenguaje popular. Declaró que no le gustaba el término "ruptura" porque sonaba demasiado negativo. Incluso en Ohio, que aún hoy no acepta el "divorcio libre", se puede invocar la "diferencia irreconciliable" como coladero para divorciarse.

Durante un encuentro de una hora con Reagan, Hayes usó todo tipo de argumentos para convencer a un gobernador remiso a que firmase la ley. Reagan quería vetarla, pero Hayes le empezó a enumerar cargos y nombres que la apoyaban. ¡Parecía que todo el mundo estuviera a favor! Incluso aseguró que había representantes de la Iglesia Católica y de la Arquidiócesis de Sacramento especialmente favorables.

Reagan firmó el 5 de septiembre de 1969, entró en vigor el 1 de enero de 1970 y Hayes logró así un divorcio favorable en el que dejó sin nada a su esposa y sus cuatro hijos. La prensa recogió un tiempo después como su ex-familia tenía que acudir a los bonos de ayuda alimenticia que ofrecía el Estado.

Seis meses después, Robert Ray, gobernador republicano de Iowa, aprobaba una ley similar. Y se extendió por Estados Unidos.

Judy Parejko se pregunta si los políticos sabían lo que firmaban. "Muchas informaciones lo presentaban como una medida de consenso mutuo, cuando en realidad no lo era. Una sola de las partes interesadas ya podía iniciar el divorcio sabiendo que el Estado le aseguraría el éxito", afirma esta autora.

También se pregunta por qué la Iglesia no planteó más dificultades, en concreto respecto al concepto de "jurisdicción". ¿Por qué admitió el poder del Estado para romper una institución libremente contraída ante la Iglesia por miembros de la Iglesia?

Y, cuarenta años después, Parejko se pregunta si la Iglesia ha sabido responder al reto del divorcio libre. Después del divorcio, la Iglesia te dice con gran claridad lo que no puedes hacer: puesto que canónicamente sigues casado, no puedes acostarte con alguien que no sea tu marido canónico, y si lo haces, no puedes comulgar. Está claro. Pero... ¿qué ofrece la Iglesia antes del divorcio, cuando la crisis aún no se ha consumado judicialmente, cómo lucha la Iglesia por ayudar a los esposos a proteger su relación? ¿Por qué escasean las instancias eclesiales a dónde acudir cuando hay crisis? ¿Y el resto de la sociedad?

Desde España, podríamos plantearnos qué quedará de la familia en 2045, si se cumplen 40 años de divorcio libre como en Estados Unidos, y su efecto combinado con la expansión de la cohabitación, el vaciado de significado que significa el matrimonio homosexual y con la poligamia y uniones "poliamorosas" llamando a la puerta y reclamando "derechos".

¿La Iglesia debe cambiar para “sobrevivir”?

La advertencia llega una y otra vez: si la Iglesia católica no cambia se extinguirá.

Fernando Pascual


La advertencia llega una y otra vez: si la Iglesia católica no cambia se extinguirá.

La idea se construye desde diversos presupuestos. Uno de ellos consiste en creer que sólo perviven aquellas instituciones (también las religiosas) que se adaptan a los cambios sociales y culturales, pues resultaría imposible seguir adelante en contra de la mentalidad dominante.

Este presupuesto queda falsificado si recordamos los tres primeros siglos de la Iglesia. La cultura de entonces aceptaba como justo, como obligatorio, ofrecer sacrificios a los dioses del estado o al emperador. Veía como actos lícitos el infanticidio y el aborto en ciertos casos. Había legislado a favor del divorcio. Permitía y promovía la esclavitud. La sociedad romana imponía algunas de estas ideas por la fuerza, hasta el punto de que el que no realizaba ciertos ritos era condenado a muerte.

Los primeros cristianos caminaron contra corriente. Eran una minoría marginada y perseguida. Eran (dirían hoy algunos “intelectuales”) un grupo condenado a la extinción por no saber adecuarse a la mentalidad de la época. Pero aquellas pequeñas comunidades no sólo sobrevivieron, sino que contagiaron a muchos otros: fueron un fermento vivo que cambió la misma cultura en la que se movían.

Otro presupuesto consiste en ver a la Iglesia como una asociación humana como las demás.

Quienes desean crear una empresa, o un partido, o un club, elaboran estatutos, teorizan principios, preparan idearios.

Se pide, desde luego, a los miembros de esas asociaciones que acepten las normas establecidas. Si con el pasar del tiempo las normas “no funcionan”, quedan dos alternativas: cambiarlas, o dejar las cosas como están hasta que se imponga la realidad y un fracaso lleve al grupo a su extinción por falta de afiliados.

Algunos ven así a la Iglesia: como una asociación simplemente humana, que un día acogió una serie de principios y “dogmas”, que estableció la existencia de Papas, obispos y sacerdotes, que “inventó” los votos religiosos, que “creó” los sacramentos, y que elaboró una literatura propia (la Biblia) y una serie de enseñanzas más o menos sistemáticas.

Si lo anterior fuese verdad, la Iglesia habría levantado, durante siglos, todo un sistema de ideas basado en afirmaciones especialmente difíciles de aceptar: la creencia en Dios Uno y Trino, la afirmación de la Divinidad y de la Humanidad de Cristo, la devoción a la Virgen María, la llamada a la conversión y a un estilo de vida sumamente exigente, la moral sexual, la condena de la usura y del apego a las riquezas, la invitación a ser humildes y a perdonar las ofensas, la condena del divorcio...

En otras palabras, aquellos “inventores” de la fe cristiana habrían elaborado un sistema de ideas y una religión que irían en contra de tendencias humanas muy fuertes y arraigadas, además de ir en contra, como ya vimos, de la mentalidad de su tiempo.

Por eso, quienes proponen que la Iglesia se “adapte” y se “actualice” para no quedarse atrás y para no vaciarse de gente, deberían pedir un tan amplio conjunto de cambios que del cristianismo no quedaría prácticamente nada.

El cristianismo, sin embargo, no es una doctrina humana, sino que acoge una revelación que viene de Dios. O, para quienes no aceptan lo anterior, el cristianismo no se entiende a sí mismo si no se autoconsidera como fruto de la intervención de Dios en la historia.

Si la anterior idea es falsa, si Cristo no es Dios, ni resucitó, ni fundó ninguna Iglesia, no tiene sentido pedir al Papa y a los obispos que cambien sus enseñanzas para seguir teniendo católicos que llenen las iglesias los domingos, los días de bautizos y de entierros. Porque si la Iglesia estuviera fundada sobre una serie de mentiras, de nada vale alargar por más tiempo lo falso con una serie de cambios de fachada que mantienen en pie los errores desde los que habría iniciado como institución humana y frágil.

Pero si la Iglesia viene de un Cristo que es el Hijo de Dios, si el Papa es el Sucesor del apóstol Pedro y tiene las llaves del Reino de los cielos, ¿por qué ese martilleo continuo para que la Iglesia cambie la moral y la doctrina en puntos importantes?

Si la Iglesia viene de Dios, lo lógico no es pedirle que cambie, sino que somos nosotros los que tenemos que acoger lo que ella nos transmite como enseñanzas y como mandatos de Cristo.

A quienes piden a la Iglesia que diga sí a los anticonceptivos, al divorcio, al aborto, a la eutanasia, a la ordenación de mujeres, a la supresión del sacerdocio (habrá que ver cómo compaginar las dos últimas peticiones que acabamos de poner), para que los templos vuelvan a llenarse, hay que pedirles que respondan a la pregunta clave: ¿de dónde viene la Iglesia y cuál es la autoridad que ha recibido de Dios?

Las enseñanzas divinas no pueden ser cambiadas por los hombres. El primer Papa tuvo que escucharlo del mismo Jesús, cuando Pedro propuso al Maestro que dejase de lado el camino de la Cruz: “¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!” (Mt 16,23). Por eso san Pablo exhorta a los cristianos de su tiempo y a los de hoy: “no os acomodéis al mundo presente” (Rm 12,2).

No somos católicos para pensar como piensa el mundo. Vale la pena recordarlo, como lo recordaron y lo siguen recordando los mártires de todos los tiempos. La Iglesia no está en venta, ni tiene sentido manejarla según los gustos particulares. O la tomamos como es, o la dejamos de lado y buscamos algo mejor.

Pero si Cristo es Dios y si fundó la Iglesia, ¿puede haber entre los hombres algo más hermoso, más grande y más verdadero que la obra que Él nos ha dejado?

La investigación enfrenta la ideología

El éxito del tratamiento para los clientes que buscan cambiar la homosexualidad no-deseada y desarrollar su potencial heterosexual, ha sido documentado en la literatura profesional y de investigación desde fines del siglo XIX.

Norma Mendoza Alexandry


Algunos grupos internacionales han estado impulsando la aceptación incondicional de las locuciones “identidad de género” y “expresión de género”, que según sus propias definiciones consisten en:

Identidad de género: “Es la auto-percepción individual o sentido intrínseco del ser de un hombre, un varón, una mujer, una hembra, ambos, ninguno, un macho, doble –espíritu, bi–género o alguna otra configuración de género. La identidad de género a menudo coincide con el género típicamente asociado con la anatomía de la persona pero otras veces no”.

La “expresión de género” se refiere a “cualquier combinación en como alguien presenta características de comportamiento externas que son definidas socialmente como masculinas o femeninas, incluyendo vestido, peculiaridades, patrones del habla e interacciones sociales” (Cf. Glsen Jump Start Guide. Gender Related Terminology List).

Las personas que demandan “identidad de género” y protección de “expresión” son físicamente hombres y mujeres normales, pero de acuerdo a los ideólogos de género, lo que importa no es qué sexo se es realmente, sino de qué sexo se quiere ser o se piensa que es.

Ha llegado la época en que alguien puede ser sancionado en algunos países si se refiere a una persona que obviamente es varón, pero que desea que le califiquen como hembra. Tal parece que necesita hacerse un pequeño cambio –sólo agregar “identidad de género”– para que no haya discriminación. Hasta aquí la ideología, pero veamos qué dicen las investigaciones y la práctica.

La American Psychological Association (Asociación Americana de Psicología, APA) y otras organizaciones de salud mental, han objetado proveer de cuidados psicológicos a aquellos que están afligidos por atracciones sexuales no-deseadas en una serie de aspectos; sin embargo, estas objeciones incluyen afirmaciones que no son científicamente sostenibles como:

“No existe evidencia conclusiva de que la orientación sexual pueda ser cambiada a través de terapia de reorientación” o “ha sido mostrado que los esfuerzos para cambiar la orientación sexual son dañinos” o “no existe mayor patología en la población homosexual que en la población en general”.

En un estudio que contrasta con lo anterior, denominado What Research Shows (Lo que Muestra la Investigación) de la National Association for Research and Therapy of Homosexuality, NARTH (Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad), se ofrece una revisión panorámica de más de cien años de evidencia basada en la experiencia, en estudios clínicos y en estudios de investigación que demuestra que es posible para hombres y mujeres disminuir su atracción homosexual no-deseada y desarrollar su potencial heterosexual; que los esfuerzos para cambiar atracciones homosexuales no-deseadas no son generalmente dañinas; y que varones y mujeres homosexuales tienen ciertamente y sustancialmente más experiencias y factores de riesgo para patología médica, psicológica y relacional, que la población en general.

Basados en la revisión de 600 reportes clínicos, investigadores y antiguos clientes –primariamente de revistas profesionales y otras de lectura y revisión científica– concluyeron que el tratamiento de reorientación ha sido de ayuda para muchos y debe continuar estando disponible para a aquellos que lo busquen.

Aún más, profesionistas de la salud mental que sean competentes para proveer dichos cuidados, éticamente deberían de hacerlo.

El éxito del tratamiento para los clientes que buscan cambiar la homosexualidad no-deseada y desarrollar su potencial heterosexual, ha sido documentado en la literatura profesional y de investigación desde fines del siglo XIX. What Research Shows ha revisado 125 años de reportes clínicos y científicos que documentan que intentos profesionalmente asistidos y otros intentos de cambio volitivo de la homosexualidad hacia la heterosexualidad han sido exitosos para muchos y que dicho cambio continúa siendo posible para aquellos que están motivados a intentarlo.

Clínicos e investigadores han reportado resultados positivos después de usar o investigar una variedad de acercamientos de reorientación.

Los críticos de las terapias de reorientación comúnmente aducen que, como la calidad de la antigua investigación y reportes clínicos citados como evidencia de que la reorientación es posible no contienen los estándares actuales de investigación, dicha evidencia no es relevante y puede ser desechada.

En What Research Shows no están de acuerdo. Antiguos reportes de cambio exitoso fueron elaborados predominantemente por clínicos individuales como casos de estudio de terapia psicoanálítica-psicodinámica.

Estos reportes fueron ‘dignos de crédito’ y fidedignos cuando fueron publicados: contenían los estándares aceptables de un estudio profesional y científico en sus días.

Recientes estudios ofrecen las medidas objetivas de los mismos clientes, investigan una variedad de acercamientos teóricos y clínicos a la psicoterapia y asesoran las experiencias de múltiples terapeutas en el mismo estudio, sin embargo, más de un siglo de evidencia empírica documenta que la homosexualidad es mutable (vgr. individuos motivados con comportamientos homosexuales no-deseados y/o atracciones, que han cambiado exitosamente con ayuda terapéutica o por mediación religiosa), aunque también es necesario que haya aún más investigación metodológicamente sofisticada en los diversos acercamientos de cuidado psicológico para aquellos con comportamientos homosexuales no-deseados y/o atracción.

Existen dos premisas esenciales en las que se basa el tratamiento de la homosexualidad:

1. Primera, es primariamente del desarrollo y de adaptación en su naturaleza, con otros factores que contribuyen (tales como factores de predisposición constitucional/biológicos o aprendizaje a través de actividad sexual {no-} consensual).

2. Segundo, personas con una adaptación homosexual pueden ser ayudadas a que experimenten un mayor ajuste heterosexual.

La literatura clínica y científica actual, documenta que la homosexualidad es más fluente que fija y que la reorientación sexual es posible para aquellos que opten participar en dicho tratamiento psicológico.

Lo mejor de la ciencia actual apoya los derechos de las personas a buscar tratamiento profesional competente para asistirlos en el cambio de su orientación sexual, así como los derechos de profesionales de la salud mental para ofrecer dicho tratamiento. No existen suficientes bases éticas científicas o profesionales para negar dicho tratamiento.

Una síntesis objetiva de la literatura de investigación y clínica derivada de cientos de fuentes, revela numerosos resultados científicos:

1. A pesar del conocimiento del riesgo de SIDA, los homosexuales repetida y patológicamente continúan dando rienda suelta a prácticas sexuales sin protección.

2. Los homosexuales representan el más alto número de casos de STD.

3. Muchas prácticas de sexo homosexual son médicamente peligrosas, con o sin protección.

4. Más de un tercio de hombres y mujeres homosexuales son drogadictos de sustancias.

5. Cuarenta por ciento de los adolescentes homosexuales reportan historias de intentos de suicidio.

6. Los homosexuales tienen incidencia de desórdenes mentales en mayor grado que los heterosexuales, tales como desórdenes de la alimentación, desórdenes de la personalidad, paranoia, depresión y ansiedad.

7. Las relaciones homosexuales son más violentas que las relaciones heterosexuales.

8. El sesgo social y la discriminación en sí y por sí misma, no contribuye a la mayor parte del incremento de riesgo para la salud en homosexuales.

La hipótesis usual es que la discriminación social contra los homosexuales es sólo y primariamente responsable del desarrollo de esta patología. Sin embargo, intentos específicos de confirmación de esta hipótesis de discriminación social no han tenido éxito, y la posibilidad alternativa –que estas condiciones estén de alguna manera relacionadas a la estructura psicológica de una orientación homosexual o a consecuencia de un estilo de vida homosexual-- no ha sido denegada.

Por supuesto, algunos estudios interculturales sugieren que esta tasa más alta de disturbio psicológico es en realidad independiente de la tolerancia de una cultura –o la hostilidad hacia– el comportamiento homosexual. Creemos que una más amplia investigación que no esté comprometida por sesgo políticamente motivado, debe llevarse a cabo para evaluar este asunto.

El deseo de un cliente para prevenir o cesar de experimentar tal variedad de serios riesgos a la salud tanto médicos como psicológicos y relacionales es suficiente razón para que cualquiera busque y reciba tratamiento psicológico competente con objeto de minimizar o solucionar los deseos, comportamientos y estilos de vida asociados con dichos riesgos crecientes.

Las preocupaciones de padres, de miembros de la familia y de amigos de personas cuyos comportamientos sexuales y/o atracciones lo (o la) pongan en riesgo de tales daños, son comprensibles y científicamente justificables. Profesionales de la salud mental pueden ofrecer éticamente asistencia psico-educativa y terapéutica a familias con dichas preocupaciones, de tal manera que se respeten las necesidades de autonomía, auto-determinación y confidencialidad según la edad de sus seres queridos y que por otra parte se preserve la integridad de la relación terapéutica.

Bibliografía recomendada: NARTH. What Research Shows (Lo que Muestra la Investigación): Respuesta de NARTH a Afirmaciones sobre Homosexualidad de la Asociación Am,ericana de Psicología (APA). Journal of Human Sexuality (Revista de Sexualidad Humana), 1, 1-128. Pedidos de copias de esta revista deben dirigirse a NARTH, 307 West 200 South-Suite 3001, Salt Lake City, UT 84101 o en la web: www.narth.com.

Reforma de ley sobre adopciones para 10 parejas homosexuales

El 9 de septiembre, el Senado de Uruguay dio sanción definitiva al proyecto de ley que iguala las condiciones para adoptar entre matrimonios y uniones concubinarias, incluidas las compuestas por homosexuales.

Juan Claudio Sanahuja | noticiasglobales.org


El 9 de septiembre, el Senado de Uruguay dio sanción definitiva al proyecto de ley que iguala las condiciones para adoptar entre matrimonios y uniones concubinarias, incluidas las compuestas por homosexuales. Por segunda vez, la mayoría oficialista del Frente Amplio, que responde al presidente Tabaré Vázquez, votó a favor del proyecto. En este caso, aceptó las modificaciones que introdujo la Cámara de Representantes y se impuso por 17 votos a favor sobre los 23 senadores presentes. La Cámara de Senadores cuenta con 30 miembros.

El 27 de agosto pasado, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto con los votos a favor de 40 de los 53 legisladores presentes. Esta Cámara cuenta con un total de 99 diputados.

El proyecto, llamado Modificaciones al Código de la niñez y adolescencia referidas a la adopción, había tenido origen en el Senado, que lo aprobó el 16 de julio de 2008, por 17 votos a favor de los 25 senadores presentes en esa sesión.

Así, Uruguay devino en el primer país de Iberoamérica en el que parejas de homosexuales pueden adoptar legalmente.

10 parejas “legales” de homosexuales

La promotora de la ley fue la senadora Margarita Percovich, conocida por su militancia abortista y pro-gay, (vid. NG 432, 662, 866, 875). Percovich impulsó la ley de uniones concubinarias, sancionada en diciembre de 2007, que legalizó a las parejas del mismo sexo. Desde entonces no dejó de batallar para conseguir que éstas pudieran adoptar niños.

De acuerdo con el diario El País de Montevideo (10-09-09), un periódico que no puede ser calificado de confesional bajo ningún aspecto, hasta julio de 2009 se habían acogido a la ley de uniones concubinarias sólo 20 parejas, a las que supuestamente benefician las nuevas normas sobre adopción, y de éstas sólo “la mitad de los casos corresponden a parejas formadas por personas del mismo sexo”.

Una ley sectaria

Hasta ahora, los que se ocupaban de los temas relativos a la adopción, eran los jueces civiles y el Movimiento Familiar Cristiano (MFC). La nueva ley los erradica y el Estado se apropia de los menores. Cesa en sus funciones el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), “una ONG dedicada a solucionar el problema de la orfandad, con una trayectoria de cuarenta de años, que es la institución sin fines de lucro señera en este campo. Ampliamente respetada por la forma en que ha cumplido con esta labor a través del tiempo” (El País, 18-04-09).

Los jueces quedan a merced del Instituto Nacional del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) al que la ley otorga poder de decisión absoluto sobre las adopciones. El INAU es un organismo ideologizado que ni siquiera cumple las finalidades que tenía antes de aprobarse la ley.

Afirma El País: “la redacción de la ley demuestra que una de sus principales finalidades es la de otorgar al INAU y solo a su burocracia, el monopolio de las adopciones, como lo indica el artículo n° 136 que dice así: El único órgano competente para la selección y asignación de familias adoptivas es el INAU, a través de equipos especializados y el Registro Único de Adopción. De esta manera se desplaza el protagonismo de los magistrados y de una organización como la del M.F.C. (…). En el propio INAU ocurren lamentables demoras, quedando los chicos a veces arrumbados durante demasiado tiempo, lo que dificulta luego su inserción en una familia, como lo mencionó el propio Víctor Giorgi, entonces director de la Institución. La cual además, deja mucho que desear en muchos campos, como por ejemplo, su fracaso notorio en la recuperación de los jóvenes infractores o el terminar con los niños de la calle” (cf. El País, 18-04-09).

En definitiva la ley, que aún debe ser promulgada por el presidente Tabaré Vázquez (NG 936, 938) es un instrumento de la reingeniería social anticristiana del nuevo orden mundial. No se busca el bien de los niños, sino la desaparición de la noción de familia como la unión de un hombre con una mujer, la aceptación social y jurídica de la homosexualidad, y la apropiación de los niños por parte del Estado. Las Modificaciones al Código de la niñez y adolescencia referidas a la adopción, siguen casi al dictado los postulados de la Escuela de Frankfurt que infectan al nuevo orden.

A mediados de agosto, en una carta pastoral, Mons. Nicolás Cotugno, arzobispo de Montevideo y Presidente de la Comisión para la Familia de la Conferencia Episcopal del Uruguay, declaró que el proyecto de ley violaba gravemente el orden natural.

La sociedad boba

¿Cómo es posible que, en estas circunstancias, haya ochenta mil tipos dispuestos a reventar los graderíos de un estadio de fútbol para aclamar al mesías del balón, un joven al que le encantan los automóviles muy caros, un sujeto al que algunos conocen más por sus aventuras de alcoba que por sus éxitos deportivos?

Miguel Aranguren | miguelaranguren.com


Estaba convencido de que las épocas de crisis agudizan el ingenio. Incluso, visto el suceso de hace unos días en el estadio Santiago Bernabeu, decidí darme un margen de paciencia al pensar que el calor, en ocasiones, hace estragos sobre la masa gris del ciudadano medio. Pero el paso del tiempo apuntala la estupidez de esta hora en la que vivimos, en la que mucha gente prefiere entregarse a la parafernalia hueca de los ídolos de barro antes de exigir a quienes tienen la obligación de liderar este mundo necesitado de cordura.

Ya no se trata de los fríos datos de la economía nacional ni del reparto de mercachifles del dinero para las autonomías, sino de la experiencia propia y de la de nuestros allegados: quien más quien menos siente la punzada del desempleo, el final de las prestaciones sociales, la llegada de esa nube que se cierne sobre el cielo de septiembre, la inseguridad de nuestros enclenques depósitos bancarios…

¿Cómo es posible que, en estas circunstancias, haya ochenta mil tipos dispuestos a reventar los graderíos de un estadio de fútbol para aclamar al mesías del balón, un joven al que le encantan los automóviles muy caros, un sujeto al que algunos conocen más por sus aventuras de alcoba que por sus éxitos deportivos? Ochenta mil sujetos que se rompen las manos a aplaudir a quien viene a ganar un dineral a todas luces desproporcionado y, por ende, injusto, mientras al país se le marcan las costillas como a los náufragos de los chistes.

Por si fuera poco, nos distraemos con otro estrambote, esta vez norteamericano, Michael Jackson. Qué bien lo contaba Carlos Esteban en el semanario ALBA: “todos nos sentimos allegados a Jacko gracias a una propaganda que convirtió su funeral en un festival a mayor gloria de las discográficas, con llanto de niña al final incluido, para que los telespectadores no nos quedáramos sin nuestra ración de tragicomedia”.

Tenía la sensación de que las crisis agudizan el ingenio, pero ya en el crack de los años veinte los ciudadanos crearon sus iconos para disfrazar las dificultades. Aseguran que tras la muerte de Rodolfo Valentino, aquel galán sin voz y de ademanes femeninos, hubo una riada de suicidios. No por la banca rota sino por la ausencia del actor. Ya sólo nos falta que se nos muera la patita Daisy. ¡Sería el acabose!

Madre por vocación, tenista por profesión

Pero la semifinal femenil de este año entre la estadounidense y campeona defensora Serena Williams y la belga Kim Clijsters, trajo una serie de ingredientes interesantes que sí trascendieron más allá de la cancha central de Flushing Meadows.

Eamonn McGuinnis


Un partido de tenis, aunque sea la semifinal del abierto de los Estados Unidos, no suele trascender más allá del foro deportivo.

Pero la semifinal femenil de este año entre la estadounidense y campeona defensora Serena Williams y la belga Kim Clijsters, trajo una serie de ingredientes interesantes que sí trascendieron más allá de la cancha central de Flushing Meadows.

Los expertos anticipaban el mejor partido del torneo, y sin duda alguna lo fue hasta los últimos segundos del mismo. Será, como quiera, un partido que pasará a la historia como ejemplar y a la vez triste.

Ya en el 2005, con apenas 22 años, Clijsters ganó el abierto de los Estados Unidos y estaba en la cima del ranking mundial, convirtiéndose en una de las grandes tenistas de los últimos tiempos. Casada con el ex basquetbolista Brian Lynch, Kim, como millones de mujeres de su edad se enfrentó con una decisión que cambiaría el rumbo de su vida profesional y personal; la de retirarse para ser madre.

Después del nacimiento de su hija Jada Ellie, en pleno retiro y después de dos años sin haber ni siquiera tocado una raqueta de tenis, fue invitada a jugar un partido de exhibición contra Steffi Graf con motivo de la inauguración del techo en el coliseo del tenis en Wimbledon, Inglaterra.

Durante varias semanas Kim y su esposo pensaron en un posible regreso al tenis profesional y finalmente Kim decide probar su suerte.

Sin figurar ya en el ranking mundial y después de tan solo dos torneos con resultados “normales”, consigue la invitación al U.S. Open como “wildcard”.

Todos los ojos de tenis mundial estaban puestos en ella y para la sorpresa de la gran mayoría hace un torneo impecable y rumbo a la semifinal deja en el camino a jugadoras importantes como la misma Venus Williams, hermana de su contrincante semifinalista.

Ya sobre la cancha principal Arthur Ashe el lenguaje corporal y ademanes de ambas mujeres deja al descubierto gran parte de su personalidad y temple.

La poderosa Serena, campeona defensora, invencible, profesional y ambiciosa, camina como una autentica tigresa, no dispuesta a perder contra una mujer recién salida del retiro.

Del lado contrario Clijsters aparece discretamente. La palabra profesional la describe muy bien al igual que las palabras dedicada, luchadora. El dominio es algo que no solamente aplica a las habilidades tenísticas en la cancha sino a todo su ser. Sin título ni ranking a su nombre, su único triunfo es el de ser esposa y madre.

El partido se desenvuelve y Clijsters toma la delantera ganando el primer set con cierta facilidad y poniendo a Serena contra las cuerdas en el segundo.

La campeona defensora se veía frustrada y recibe un aviso de la juez árbitro por despedazar su raqueta contra el piso. Sin embargo, estaba por suceder lo peor que hemos presenciado en el tenis profesional durante los últimos años.

Con un match point en contra, la juez de línea le señala a Serena una falta de pie en su segundo saque lo que suponía una doble falta y dos match point para la raqueta belga.

En ese momento, Serena, con la raqueta en alto se acercó a la juez de línea y la empieza a insultar a gritos provocando la presencia inmediata sobre la cancha del juez principal y la súbita penalización con un punto para Serena, y por lo tanto la victoria para Clijsters.

No debemos quedarnos con el mal ejemplo de Serena, que por lo demás ha sido una deportista ejemplar. Tendrá que corregir y enmendar los hechos. Quedémonos más bien con el ejemplo sublime de una mujer, madre por vocación, tenista de profesión, que supo poner en equilibrio su vida, conciliando su vocación y su profesión.

Y para el récord, Clijsters venció a la danesa Caroline Wozniacki 7-5, 6-3 en la final para convirtiéndose en la tercera mujer de toda la historia en ser madre y campeona de una Gran Slam.

Aborto y mundo de la imagen

Quizá tienen razón quienes aconsejan y piden que no aparezcan en público vídeos o fotografías que reflejen la realidad del aborto procurado.

Fernando Pascual


Quizá tienen razón quienes aconsejan y piden que no aparezcan en público vídeos o fotografías que reflejen la realidad del aborto procurado (ahora mal llamado “interrupción voluntaria del embarazo”).

Quizá tienen razón, porque muchos no soportan ver una injusticia. Porque la sangre hiere nuestros corazones. Porque pensamos que ese hijo pudo haber vivido si alguien hubiera ofrecido alguna ayuda. Porque los delitos parecen más crueles si son exhibidos en imágenes.

Sí, quizá tienen razón, porque la sociedad no puede ver pasivamente la destrucción de la vida de un ser indefenso. Porque los fotógrafos y los técnicos de la imagen tienen derecho a no usar de su saber para filmar un acto homicida. Porque las páginas de internet y de la prensa ya están atiborradas de violencia como para poner fotos y vídeos de embriones y de fetos despedazados.

Duele ver, duele presenciar, duele abrir los ojos ante la realidad del aborto. Duele, sobre todo, reconocer que la imagen no puede decir todo lo que pasa, todo lo que vive, todo lo que sufre y sufrirá una madre que decidió, o fue “obligada a decidir”, eliminar a su propio hijo antes de nacer.

Quizá algún día las representaciones visivas del aborto sean prohibidas en el mundo de la imagen (internet, televisión, revistas). Pero sólo tendría sentido tal prohibición si también ese día todos los hombres y mujeres de buena voluntad se comprometieran seriamente para ayudar a las madres en su maternidad, para defender la vida de sus hijos, para terminar con la violencia del aborto, para cancelar las leyes que lo hacen posible y lo fomentan.

Será, entonces, un día hermoso, porque desde ese momento miles de niños que hasta entonces dejaban de existir por culpa del aborto tendrán ahora la oportunidad de nacer, de jugar, de reír y llorar, de decidir su futuro. Podrán saber lo maravilloso que es ser amados y amar, y lo hermoso que es poder decir gracias a quienes les apoyaron al ayudar a sus madres durante los meses de embarazo y en los primeros años de su existencia terrena.

Una vocación con sentido

Viví diecisiete años de cárcel estricta y muchos otros de trabajos forzados. Mi primera prisión, en aquel gélido mes de diciembre en una pequeña aldea de las montañas de Escútari, fue un cuarto de baño.

Luis Ignacio Batista


«El 19 de diciembre de 1947 me arrestaron con la acusación de agitación y propaganda contra el Gobierno. Viví diecisiete años de cárcel estricta y muchos otros de trabajos forzados. Mi primera prisión, en aquel gélido mes de diciembre en una pequeña aldea de las montañas de Escútari, fue un cuarto de baño. Allí permanecí nueve meses, obligado a estar agachado sobre excrementos endurecidos y sin poder enderezarme completamente por la estrechez del lugar. La noche de Navidad de ese año — ¿cómo podría olvidarla?— me sacaron de ese lugar y me llevaron a otro cuarto de baño en el segundo piso de la prisión, me obligaron a desvestirme y me colgaron con una cuerda que me pasaba bajo las axilas. Estaba desnudo y apenas podía tocar el suelo con la punta de los pies. Sentía que mi cuerpo desfallecía lenta e inexorablemente. El frío me subía poco a poco por el cuerpo y, cuando llegó al pecho y estaba para parárseme el corazón, lancé un grito de agonía. Acudieron mis verdugos, me bajaron y me llenaron de puntapiés. Esa noche, en ese lugar y en la soledad de ese primer suplicio, viví el sentido verdadero de la Encarnación y de la cruz» (P. Antón Lulli, S.I, sacerdote albanés, 27 de octubre de 1995).

El largo texto con que inicia este artículo está en sintonía con el año sacerdotal convocado por el Papa Benedicto XVI e invita a pensar en el verdadero significado del sacerdocio católico.

Sin duda es fuerte el testimonio del P. Antón Lulli, ¿quién lo duda?, pero si somos realistas esto no es nada contrario a lo que Cristo prometió para los que quisieran aceptar su llamado. ¿Cuándo dijo Cristo que seguirlo iba a ser fácil?

Sin embargo, es un camino que llena de una alegría titánica. Jesús prometió que quien dejara todo por Él y por el Evangelio recibiría el ciento por uno, con persecuciones, en este mundo, y después la vida eterna (Cf. Mc 10, 29-30).

También estas son palabras duras. Pero muy reales. Basta ver a los diáconos mientras se preparan a recibir las órdenes sagradas: con qué alegría, con que entusiasmo viven las exigencias de su vida. Son personas que han dejado todo. Personas con grandes talentos, preciosas cualidades bien útiles a un nivel meramente humano. Pero las han dejado, mejor dicho, las han entregado al servicio de Cristo, y esto les ha hecho enormemente felices. La promesa se ha cumplido.

Se escuchó por ahí que la caridad es «el sacrificio constante para que no se sacrifiquen los demás». ¡Qué dicha saber que hoy en día, en medio de una sociedad como la que nos ha tocado siga habiendo héroes que dan la vida por los demás! Porque un sacerdote, así como todo buen cristiano, es quien vive el verdadero amor, el amor más descomunal: «nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn. 15, 13).

Y también es importante recordar a los padres de estos jóvenes. La gran mayoría de ellos han hecho también un acto de amor inmenso. No es fácil desprenderse de un hijo. Ellos, sin duda, con una sonrisa bañada en lágrimas, han apoyado, a lo largo de un anchuroso camino, a aquel hijo que un día dijo “sí” al llamado de Dios. También ellos, esos buenos cristianos, han sabido dar la vida día a día a favor de sus hijos.

La vida cristiana es una vida sacerdotal. El sacrificio que impone está lleno de una dicha inmensa. Hoy en día es un verdadero orgullo ser cristiano en serio. Sin innovaciones, pero sí con las cosas claras: aceptando un llamado y siendo coherente con él. Este orgullo no es invento del que escribe estas líneas, pues san Pablo ya lo decía en Gálatas 6,14: «en cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!».

Todo hombre que se entrega al sacerdocio sabe que le espera una vida no fácil, pero, paradójicamente, muy feliz. El testimonio con que iniciamos concluyó así: «El sacerdote es ante todo, una persona que ha conocido el amor; el sacerdote es un hombre que vive para amar: para amar a Cristo y para amar a todos en él, en cualquier situación de vida, incluso dando la vida. Nos podrán quitar todo, pero nadie podrá jamás arrancarnos del corazón el amor a Jesús, el amor a nuestros hermanos. En este sentido hoy, como ayer y como siempre, podemos decir con convicción y alegría, con palabras de san Pablo: «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó» (Rm 8, 35-37)».

He ahí el sentido del sacerdocio.

Un dramático testimonio de adicción a la cocaína

Mientras los mexicanos estaban muy atentos a los efectos devastadores de la influenza, sus legisladores aprobaron –por mayoría– la portación y consumo personal de drogas.

Raúl Espinoza Aguilar | cortesía de yoinfluyo.com

Mientras los mexicanos estaban muy atentos a los efectos devastadores de la influenza, sus legisladores aprobaron –por mayoría– la portación y consumo personal de drogas, supuestamente para combatir el narcomenudeo y distinguirlo de la lucha contra el narcotráfico.

A continuación presento un testimonio de la vida real sobre un adicto a la cocaína.

Por respeto a la privacidad y a su dignidad como persona, he realizado una recreación literaria del caso. Benigno Gaminde (pseudónimo) es un joven empresario de unos 32 años. Cuenta que cursó una Maestría en Dirección de Empresas.

"En mi profesión me iba bastante bien. Me dedicaba a la venta de computadoras en gran escala. Realicé buenos contratos con importantes empresas y gané bastante dinero, no lo puedo negar.

"Sin embargo, casi en forma inconsciente, en mi vida se introdujo el consumo de alcohol. Si lograba realizar buenas ventas, como recompensa, acostumbraba tomar algunas copas, ¡había que celebrarlo!

"Por el contrario, si me iba mal o no llegaba a las metas planeadas, acudía también al alcohol para olvidar mi frustración. Al principio, sólo bebía en los fines de semana, pero luego, lo comencé a hacer también entre semana.

"Un día un antiguo compañero de la universidad, Nacho, me invitó a probar el ‘crack’, la ‘base’ o la ‘piedra’, como le llaman. Me llevó a un departamento de lujo y me presentó a su dueño, Gustavo.

"Él era un prominente empresario de 58 años, casado y con varios hijos. Pienso que lo tenía todo para ser dichoso: salud, una hermosa familia y mucho dinero. Sin embargo, era profundamente infeliz. No estaba contento hasta que consumía cocaína.

"Gustavo fue el que inició –para mí– la inolvidable sesión de consumo de esa droga. Aquella gran nube de cocaína, me produjo un repentino e intenso placer. Y, desde la primera vez que la probé, ya no quise dejar de consumirla.
"Pero mi tendencia se hizo más marcada, cuando –por ejemplo– en las comidas de negocios deseaba mantener mi estado de euforia. Después de tomar algunas copas, me iba al baño a meterme una dosis de cocaína inhalada. Eso me bajaba un poco la borrachera. De esta manera oculta, me incorporaba de nuevo al grupo de colegas o clientes, sin que nadie lo notara y conservando mi estado de bienestar.

"Llegó el momento en que la línea se hizo invisible. No sé exactamente cuándo decidí dejar mi trabajo profesional y perdí el control de mí mismo. El hecho es que nos reunimos en el departamento de Gustavo, junto con Nacho y varios conocidos más, dedicados única y exclusivamente a consumir ‘crack’.

"Recuerdo que pasaron los días; casi no comía, no me aseaba, tampoco dormía. ¡Todo giraba alrededor del alcohol y las drogas! Todos mis ahorros los gasté en eso y, además, en muy poco tiempo.

"Tengo una estatura de 1.70 metros y en tres meses bajé más de 15 kilos. Cuando me miraba en el espejo, me observaba pálido y sumamente delgado. No salíamos del departamento y manteníamos las cortinas corridas para no ser sorprendidos por nadie.

"Un día, de forma inesperada, a Gustavo le comenzaron a dar convulsiones. Fue por una sobredosis. Comenzó a echar sangre por la nariz y por la boca. Tirado en el piso, deliraba y –en su desesperación– gritaba, completamente fuera de sí, con los ojos desorbitados:

– ¡Denme otra ‘línea’ (de cocaína)!, ¡denme otra ‘línea’!

Nacho dijo alarmado:

– ¡Hay que llevarlo de inmediato a urgencias de un hospital!

"Pero la mayoría estábamos tan drogados que no pudimos reaccionar. A los pocos minutos falleció.

"Yo me sentía impotente y culpable de no haber podido hacer nada por salvar la vida de Gustavo. Este hecho me sacudió interiormente y no he podido olvidarlo. Decidí regresar a vivir a casa de mis padres. Necesitaba de su cobijo y compañía.

"Me acuerdo –de forma muy viva– que me sucedía algo curioso. Sentía que una parte de mi cerebro me decía:

– ¡Tienes que seguir sintiendo ese placer!

"Pero otra parte de mí, me hacía ver la realidad:

– ¡Si sigues así, morirás muy pronto!

"Después me entró una tristeza profunda, una angustia y un pesimismo permanentes. Mi autoestima estaba ‘por los suelos’. Ya nada me satisfacía en mi existencia, ¡hasta perdí la ilusión por vivir. Entonces, en el fondo de mi conciencia, me dije:

– ¡Tocaste fondo, Benigno, tienes que cambiar!

"Ese año yo juraba que no alcanzaría a ver el Año Nuevo, de lo mal que me sentía. Me parecía que mis días estaban contados y que no viviría por mucho tiempo. Y pensaba:

– ¡Cualquier día de éstos, tú también puedes morir de sobredosis como Gustavo!

"Mis padres me internaron en una clínica de desintoxicación. Estoy recibiendo atención psiquiátrica. Mi deseo es recibir ayuda para ser más perseverante y salir de mi grave problema.

"Éste es el testimonio que les he querido relatar: He destruido la exitosa carrera profesional que había comenzado. Además, con esta situación tampoco me he podido casar.

"Actualmente, he dejado el alcohol y la droga y me siento mucho mejor.
"Reconozco que la raíz de mi problema es fundamentalmente de inestabilidad emocional. Considero que soy muy ansioso e impaciente. Necesito saber encauzar positivamente todas mis energías y tener una personalidad más coherente y con mayor fortaleza interior".

Por otra parte, con respecto al asunto de la legalización de la portación individual de las drogas, ¿qué han dicho los psiquiatras? Que el consumo aumentará en forma considerable y tendrán que atender muchos más casos de drogadictos por las facilidades que se están dando con esta nueva ley.

¿Qué les preocupa a los padres de familia, a los profesores, orientadores familiares y a la sociedad mexicana? Que es muy fácil que los jóvenes caigan en la confusión: "Si es legal o está permitida, entonces es algo bueno y correcto". Es justo el fenómeno social que ha ocurrido en otros países.

Por poner unos ejemplos, llevados al absurdo, ¿es posible que nuestras grandes lacras sociales, como son: el robo, el secuestro, los asaltos y la corrupción, disminuirían en forma notable en el supuesto caso de que se legalizaran? Es evidente la respuesta.

Me parece que nuestros legisladores nos han conducido a un callejón sin salida, por una pretendida "modernidad" y por hacer "lo políticamente correcto", pienso que lo han hecho presionados por los países desarrollados y diversos organismos internacionales. Pero está claro que unos fines buenos –como es combatir el narcomenudeo y el narcotráfico– nunca pueden justificar unos medios malos y desacertados como es permitir la portación y consumo personal de drogas.

El daño a la moralidad pública de nuestra sociedad –especialmente en el futuro de México: los jóvenes, sin duda, será muy grande.


Septiembre 08, 2009

La ONU y la UNESCO impulsan un plan de perversión sexual para niños desde 5 años

Si bien todo el contenido violenta el orden natural, destacan por su perversidad la iniciación a la masturbación a partir de los 5 años, así como, a partir de la misma edad, la mentalización en “los roles de género y en los estereotipos de género”, es decir la apología de la homosexualidad.

Juan Claudio Sanahuja | noticiasglobales.org


Masturbación y homosexualidad desde los 5 años

El 27 de agosto pasado la ONU dio a conocer oficialmente la Guía de Educación Sexual para el Empoderamiento de los Jóvenes, elaborada por UNESCO, con el asesoramiento de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (PAHO), y el Fondo para la Población de las Naciones Unidas (FNUAP-UNFPA).

La Guía de 98 páginas, es un manual de perversión de menores y se enmarca dentro de los esfuerzos para realizar los Objetivos o Metas del Milenio para el Desarrollo (NG 772), fijados por la ONU en el año 2000, con la excusa de luchar contra la pandemia de HIV-SIDA.

El documento, también denominado Directrices Internacionales para la Educación Sexual, separa a los niños en cuatro grupos de edad: de 5 a 8 años, de 9 a 12 años, de 12 a 15 años y de 15 a 18 años.

Los contenidos

Si bien todo el contenido violenta el orden natural, destacan por su perversidad la iniciación a la masturbación a partir de los 5 años, así como, a partir de la misma edad, la mentalización en “los roles de género y en los estereotipos de género”, es decir la apología de la homosexualidad.

A partir de los 9 años, los niños deberán ser instruidos sobre los “efectos positivos y negativos de los afrodisíacos”, y deberán aprender a luchar contra “la homofobia, transfobia y la violencia de género", es decir, más exaltación de la homosexualidad.

A los 12 años, profundizarán en las “razones para abortar”, que antes se les inculcarán bajo el eufemismo de violencia de género, para llegar a los 15 años convertidos en activistas de la promoción “del derecho al aborto y del derecho al acceso al aborto seguro”.

La Guía reúne los papeles de trabajo elaborados en una reunión que se realizó en febrero pasado en Menlo Park (USA), en la que junto a las agencias de la ONU antes nombradas intervinieron representantes del SIECUS (Sexuality Information and Education Council of the United States); Population Council; The Swedish Association for Sexuality Education; World Population Fund (WPF); The William and Flora Hewlett Foundation; etc.

Fuentes: UNESCO, International Guidelines on Sexuality Education: An evidence informed approach to effective sex, relationships and HIV/STI education; UN News, 27-08-09; Family Edge, 31-08-09.

Agradecimiento a un astronauta que cosechaba fresas y pepinos

Gracias, José, por enseñarnos que nuestro paisaje más natural es el que empieza más allá de la tecnología. Gracias por comunicarnos desde el espacio que el universo nos interpela, nos grita: ¡Admira lo que vale la pena!

Carolina Garza de López


Cómo se nos hace difícil admirarnos de la naturaleza que tenemos a nuestro alrededor porque nuestro escenario se ha reducido a lo material, a lo tecnológico.

Desprogramar de la mente nuestro particular modo de ver la vida no es sencillo. El ambiente actual nos impide levantar la mirada al horizonte y caer en la cuenta del otro escenario maravilloso que nos acompaña y reclama nuestra atención.

Pero esto no ha sido problema para José Hernández, el astronauta de ascendencia mexicana que en su infancia cosechaba fresas y pepinos en las granjas del sur de California, y gracias a su espíritu de perseverancia y superación personal, el viernes pasado despegó en el Transbordador Espacial Discovery 128, al lado de un grupo de ingenieros astronautas.

"Uno puede ver aquí, con sus propios ojos, la maravilla de nuestro mundo, de lo que es la atmósfera, algo muy delgadito que nos mantiene en vida, y uno puede ver todas las estrellas y decir: no es posible que esto fue por casualidad", expresó José Hernández, al ser entrevistado el jueves por el periodista Carlos Loret de Mola, desde el Discovery.

Es evidente que el astronauta mexicano ha aprendido algo que nosotros, terrícolas cibernéticos, aún no podemos asimilar. Que una concepción demasiado pragmática y técnica de la vida impide el detenimiento necesario para poder contemplar.

Y es que el hombre y la mujer no somos únicamente un cuerpo, estamos dotados de un alma espiritual. Y es precisamente la dimensión espiritual la que nos da el sentido de trascendencia y nos aleja de lo puramente material.

Por eso las palabras de José nos transportan a una realidad que pocas veces miramos.

Allá en el espacio sideral, en el silencio del universo, sin intermediario alguno, el hombre se mide a sí mismo como persona.

La emoción de José al expresarse lo comprueba. Cuando Loret de Mola le preguntó si le da miedo, sin titubeos, José responde: "No me da miedo porque hemos entrenado muy bien (...) Estamos echándole ganas".

Es cierto que la confianza y fuerza interior de José tienen que ver con esa excelente preparación y disciplina de años que le permitió formar parte de este grupo de científicos espaciales; pero hay algo aún más profundo que él intuye, y lo manifiesta también en su mensaje.

Se trata de una presencia constante que lo acompaña en su soledad y lo impulsa a "echarle ganas" y a seguir adelante en su gran aventura.

"Creo que hay un plan grande, un poder que aún no comprendemos y esto me hace crecer en mi fe", explicó José en su entrevista.

Sabe usted, la lección que nos da el astronauta mexicano no la podemos echar en saco roto. No somos desechables como nos hacen creer en estos tiempos. Ni fuimos hechos para comprar y vender ni para pasar las horas conectados a una pantalla.

Vivir hipnotizados, esclavizados con las cosas materiales, es una forma de vivir, lo sé, pero no es la que nos llevará a construir un mundo mejor y a dejar huella.

El caso es que cuánto aprendimos de la breve entrevista que dio José desde el Discovery. Dejar la rutina, nuestra intensa actividad que no nos permite oír lo que viene de fuera, para mirar el horizonte y desde ahí replantear nuestra vida.

Es maravilloso que un sencillo mexicano nos abra los ojos así. Nos recuerde que no es bueno siempre moverse dentro de "la gravedad humana", porque terminaremos creyendo que es el único mundo existente.

Gracias, José, por enseñarnos que nuestro paisaje más natural es el que empieza más allá de la tecnología. Gracias por comunicarnos desde el espacio que el universo nos interpela, nos grita: ¡Admira lo que vale la pena!

Por desgracia, José, el hombre postmoderno está más dispuesto a contemplar la televisión, conectarse al iPod o a sus negocios, navegar por internet, que a contemplar las estrellas y la Luna, y a admirar, como tú lo has hecho, las maravillas de nuestro mundo.

Católicos protestantizados

Son católicos que piensan según criterios subjetivos, como tantos grupos protestantes, donde cada uno puede interpretar la fe “católica” a su manera. Se alejan así de la verdad para acoger fábulas y errores de todo tipo (cf. 2Tim 4,4).

Fernando Pascual


Existe un modo de ser católicos extraño a la fe y contrario a la verdad. Se trata de pensar y de proponer adaptaciones de las enseñanzas de la Iglesia a los propios deseos, a la mentalidad del mundo, según el “progreso” de la humanidad, según la marcha de los tiempos.

Este es el modo de pensar de muchos que se autodeclaran “católicos”, cuando en realidad cada vez están más lejos de la fe de la Iglesia. Son católicos que van contra la doctrina sexual católica, que rechazan la “Humanae vitae”, que defienden la “licitud” del uso de los anticonceptivos, que no ven mal las relaciones prematrimoniales si hay amor en la pareja, que aceptan el divorcio como “solución” a los fracasos de tantas parejas.

Son católicos que condenan el aborto de modo suave, casi descafeinado, al decir que está mal pero que hay situaciones especiales, que hay casos extremos que lo permitirían, que la ignorancia de las personas lo justifica, que la pobreza de muchos países lo haría casi necesario.

Son católicos que ven como negativas palabras como cruz, abnegación, renuncia de uno mismo; y que prefieren una moral más “positiva” y optimista, que renuncie a ideas “superadas” (hablar de pecado no es comprensible para muchos, según ellos dicen) y que acoja nuevas propuestas psicológicas o espiritualidades que vienen del Oriente.

Son católicos que consideran que los dogmas no pueden permanecer fijos, que las ideas cambian con el tiempo, que vale la pena adaptarse a los nuevos modos de pensar de un mundo que ya vive bajo los descubrimientos de Darwin, de Freud y de los nuevos profetas.

Son católicos que interpretan los sacramentos en clave sociológica, que rechazan la idea de la “transustanciación”, que piden que las mujeres tengan acceso al sacerdocio, que incluso no tienen claro el sentido auténtico de la jerarquía en la Iglesia.

Son católicos que tienen tiempo para leer libros de espiritualidad confusa, tipo New Age, que admiran a los pueblos primitivos (algunos de los cuales ofrecían sacrificios humanos), que exaltan la riqueza intelectual de los budistas o de los musulmanes, mientras no han dedicado casi nada de tiempo a leer a fondo la Biblia, a estudiar a los Padres de la Iglesia, a conocer los documentos de los Papas y de los Concilios.

Son católicos, en definitiva, que piensan según criterios subjetivos, como tantos grupos protestantes, donde cada uno puede interpretar la fe “católica” a su manera. Se alejan así de la verdad para acoger fábulas y errores de todo tipo (cf. 2Tim 4,4).

Al final, al querer adaptar la Iglesia a su modo de pensar, lo único que hacen es desintegrarla o, simplemente, viven como si existieran cien iglesias, tantas como mentalidades diferentes conviven entre los católicos protestantizados.

Hay que superar esa mentalidad que tanto daño hace a la Iglesia y, de un modo muchas veces imperceptible, a uno mismo. Porque no existe más Iglesia que la fundada por Cristo sobre la Roca de Pedro y de los Apóstoles, porque no hay fe fuera de la aceptación amorosa de la Escritura y de la Tradición tal y como nos la presentan el Papa y los obispos que viven unidos entre sí y al Papa.

Ante esta mentalidad, podemos rezar a Dios Padre, con las mismas palabras de Cristo, para que nos conceda el don de la unidad (cf. Jn 17). Porque no existen mil doctrinas “católicas” elaboradas según los gustos de cada uno, sino que sólo existe un Evangelio de Jesucristo (cf. Gal 1,8-9) y una sola Iglesia edificada guiada por la mano de Pedro y de sus sucesores (cf. Mt 16,18-19).

¿Quién tiene el volante en sus manos?

No podemos vivir en un mundo anárquico donde las autoridades abandonen su puesto para delegarlo a una masa amorfa e indefinida, o donde el volante del coche se mueve según sea el grito del más fuerte.

Fernando Pascual


Seguramente para muchos es un martirio. Toman el volante, empiezan a manejar. Alguien está sentado al lado, o detrás, y empieza a dar continuamente indicaciones.

“¡Frena!... Atento al semáforo... Allí delante hay una cámara... No te olvides de la salida... ¿Seguro que revisaste el aceite?... Atrás viene una moto embalada: ten cuidado... No vayas a adelantar ahora... ¿Por qué giraste ahora y no antes?”

El que está al volante siente el agobio de mil recomendaciones. De casi todo lo que escucha ya estaba al tanto. Si alguna vez llegó un buen consejo (y siempre es útil un aviso a tiempo), no se agradece porque el humor está a cien grados y la rabia puede explotar en cualquier momento.

Lo que ocurre en el coche ocurre en muchos otros ámbitos de la vida: en el trabajo, en el hogar, en la escuela, en la parroquia, en el equipo de deportes... Para casi todas las situaciones aparece alguien capaz de dar su opinión y de criticar o corregir lo que indican quienes tienen algún tipo de autoridad.

El fenómeno nos pone ante dos realidades. Por un lado, la sociedad nos ha acostumbrado a dividir continuamente el trabajo. En muchas ocasiones, esta división del trabajo implica que hay alguien, un jefe, que coordina, que manda, que decide. Por otro lado, casi todos podemos ofrecer ideas, iniciativas, sugerencias, a quienes mandan o a quienes llevan adelante un determinado trabajo, por el hecho de que somos seres pensantes, y porque en las actividades humanas existen casi infinitas posibilidades, muchas de ellas opinables: ¿por qué no decir lo que pensamos al “dirigente”?

Miremos por un momento el primer fenómeno: existen personas que mandan. Una escena clásica lo representa de modo muy gráfico. Hace miles de años, los jefes griegos emprendieron el viaje para ir a Troya y conquistar la ciudad. Querían liberar a Helena, que habría sido secuestrada por Paris.

Según la narración de Homero en la Ilíada, Agamenón se había autodeclarado jefe de los sitiadores. Cuando encontraba a alguien gritando, ponía su bastón de mando sobre la persona y le decía: “No es bueno que manden muchos, uno solo sea el comandante”.

La idea es sencilla: para acometer una realización humana, no todos podemos mandar. Cada uno, ciertamente, tiene su papel, pero la capacidad de mando queda en pocas manos, a veces en manos de uno solo.

El ejemplo de la carretera con el que inició este artículo está en la línea de lo dicho por Agamenón: uno solo tiene en sus manos volante, freno, acelerador y la posibilidad de tomar decisiones importantes. También es cierto que quienes van en el mismo coche puede abrir la puerta, o asomarse por la ventanilla, o empujar el volante. Otras veces el copiloto simplemente da indicaciones. Pero el éxito o el fracaso del viaje depende, fundamentalmente, de una persona: de su buen o mal juicio, de su prudencia, de su perspicacia, de su espíritu previsor.

Ello no quita que quienes mandan (por oficio o por “casualidad”: en una excursión de amigos a veces se pueden alternar las funciones de jefe o someterse a votación), o quienes se sienten con suficientes cualidades como para levantar la voz sobre los demás, puedan pedir consejo y ayuda a los otros.

En ese sentido, existen reglamentos muy precisos en algunos grupos humanos donde no se pueden tomar decisiones sin haber consultado al equipo de “consejeros”. Esta costumbre ya existía en el mundo de los monasterios medievales: el abad o superior debía escuchar a varios monjes elegidos por la comunidad (los “consejeros”) antes de tomar algunas decisiones importantes.

Algo parecido ocurre en bancos, empresas, universidades, clubs. Existe un presidente u otros cargos directivos. Para temas de mayor importancia, es imprescindible reunir al consejo, discutir y votar. Luego, la decisión puede ser tomada de dos modos, según los reglamentos: por mayoría (con el voto o sin el voto de quien tiene el puesto directivo), o simplemente de modo personal (el director decide, incluso contra el parecer del consejo, y asume toda la responsabilidad).

El mundo democrático ha fomentado la mentalidad de que es bueno someterlo todo a votación. La realidad es mucho más compleja, pues no es posible votar sobre todo, ni todos tienen derecho a voto en muchos ámbitos laborales; y porque una votación mayoritaria no puede alcanzar la mejor opción, que sería más fácilmente alcanzable si se recurre a las personas competentes. ¿Imaginamos qué ocurriría si se votase en el quirófano?

Veamos ahora el segundo fenómeno, que acabamos de vislumbrar en el párrafo anterior: hay quienes se sienten capacitados para opinar sobre casi todo. Porque las decisiones humanas, en muchos campos, pueden variar tanto como cambian las perspectivas, las prioridades, los razonamientos, incluso los estados de ánimo de los directivos.

Es entonces cuando ocurren escenas como la que imaginamos al empezar estas reflexiones: el copiloto no deja de dar ideas, porque hay muchos detalles que tener en cuenta, y porque las opciones del que maneja serían diferentes si tuviese en la cabeza las ideas que tiene el acompañante de viaje.

Si integramos las dos ideas, sólo uno debe mandar, y existen otros puntos de vista que enriquecen el panorama, podemos quizá obtener una síntesis interesante.

En la vida humana no podemos ver la posición de mando como una exaltación despótica de unos hombres o mujeres que deciden todo sin tener que rendir cuentas a nadie. El mando, la dirección, la gerencia, incluso la función del padre o madre de familia, es simplemente un servicio al bien de los demás (la familia, la empresa, la ciudad, el estado). Ver la tarea de mando fuera de esa función de servicio es no haber entendido que quien dirige es, simplemente, un servidor y una ayuda.

A la vez, los subalternos no son simples maniquíes que obedecen de modo automático todo lo que se les pide, o que asisten pasivamente a las decisiones tomadas por otros. Tienen una capacidad de pensar con la que pueden dar ideas, ofrecer opiniones, expresar pareceres. Luego, la decisión queda en manos de quien decide. Lo hará mejor o peor, y todos pagaremos sus errores o nos alegraremos por sus aciertos. Pero es obvio que no podemos vivir en un mundo anárquico donde las autoridades abandonen su puesto para delegarlo a una masa amorfa e indefinida, o donde el volante del coche se mueve según sea el grito del más fuerte.

El volante está en las manos de una persona. Si le dejamos trabajar, y si le damos consejos sólo cuando son oportunos, seguramente lo hará bien. Llegaremos a casa, quizá por un camino un poco más largo, pero con mayor paz, porque en el coche cada quien ha sabido hacer su parte y respetar la parte que correspondía a otros.

El gobierno “kirchnerista” supera las expectativas de la cultura de la muerte

En el cumplimiento del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) el Gobierno kirchnerista superó las expectativas del Fondo de Población, “en algunos casos, ha planteado y alcanzado objetivos más exigentes que los fijados internacionalmente”.

Mónica del Río


En la última reunión que realizó la Banca de la Mujer del Senado con las organizaciones integrantes del Consejo Consultivo; Eleonor Faur, Oficial de Enlace del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina, se refirió al “Informe nacional sobre el avance de la implementación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) a 15 años de su firma" (la CIPD se realizó en Cairo en 1994).

El informe presenta una selección de acciones claves desarrolladas en el período 2004-2009 dirigidas a avanzar en el cumplimiento del Programa de Acción de la CIPD y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El Programa de Acción de la CIPD y los ODM son armas de las Naciones Unidas para imponer un orden social anticristiano que tiene entre sus ejes los “derechos sexuales y reproductivos”, es decir, distribución de anticonceptivos; aborto -químico o quirúrgico-; esterilizaciones; desaparición de la patria potestad; abolición de la objeción de conciencia; etc.

Tras analizar tres campos temáticos (1. Migración internacional, 2. Derechos reproductivos y acceso universal a la salud reproductiva y 3. Igualdad de género y empoderamiento de las mujeres) el informe concluye que el Gobierno argentino no sólo cumple con las metas fijadas por la CIPD y los ODM, sino que “en algunos casos, ha planteado y alcanzado objetivos más exigentes que los fijados internacionalmente”. “Se han registrado avances significativos en la formulación e implementación de políticas públicas” y se sancionaron “leyes que representan hitos irreversibles” en materia de salud sexual y reproductiva. “Hace menos de una década el escenario actual resultaba difícil de imaginar”, afirma.

Control de población

Paradójicamente, en un país con tan pocos habitantes por km2, el informe exalta que casi el 80% de las argentinas sexualmente iniciadas están utilizando en este momento un método anticonceptivo y que el 93% lo ha usado alguna vez. Celebra también la resolución ministerial Nº 232/2007 que incorporó las “píldoras del día después” a los métodos anticonceptivos provistos por el Ministerio de Salud y la ley 26.130 que legalizó las esterilizaciones quirúrgicas.

Con respecto al aborto estiman –en base a cifras publicadas por el Ministerio de Salud en el 2006- que en el país se asesina, aproximadamente, al 40% de los niños por nacer.

El informe evidencia las deficiencias sanitarias de algunas provincias “la situación de la mortalidad materna en las diferentes provincias es sumamente desigual. Las provincias con peores indicadores socioeconómicos presentan una razón de mortalidad materna tres veces superiores al promedio nacional”; no obstante, en lugar de reclamar la mejora sanitaria pone el énfasis en la atención pos-aborto, con asesoramiento e insumos anticonceptivos.

La gripe A

Lo que estamos contemplando es como la incapacidad de detener una bola de nieve que va cuesta abajo, cada vez más gorda y que se convertirá en un alud al inicio de los fríos.

Montse Doval Avendaño | internetpolitica.com


Esta gripe está llegando a unos extremos preocupantes, no por la gripe, sino por los gestores del asunto, empezando por la OMS y terminando por los ministros. No les echo toda la culpa, que trabajarán con los datos que le dan y con los medios de comunicación que han llenado portadas en agosto con una gripe.

Ya he escrito alguna cosa sobre el tema gripe, pero lo que estamos contemplando es como la incapacidad de detener una bola de nieve que va cuesta abajo, cada vez más gorda y que se convertirá en un alud al inicio de los fríos.

Tan apocalíptica se está poniendo la situación que he acudido al Diccionario de la Real Academia en su primera versión, de 1726, para leer el significado de A y he descubierto que la clave está en el nombre que le han puesto a la gripe. A (E para las mujeres) ha sido desde los albores de la humanidad el lamento al nacer y aaaaa será lo último que diremos, si el tamiflú no nos salva. A continuación, lo que el DRAE en su primera edición decía de la funesta vocal:

“En el orden es la primera [letra] porque es la que la naturaleza enseña al hombre desde el punto de nacer para denotar el llanto que es la primera señal que dá de haver nacido; y aunque también la pronuncia la hembra no es con la claridad que el varón, y su sonido (como lo acredita la experiencia) tira más a la E que a la A, en que parecen dan a entender que entran en el mundo como lamentándose de sus primeros padres Adán y Heva”.

Así que ya sabéis: la gripe Adán es sólo el inicio de una larga serie, luego vendrá la gripe Eva (o Heva), la Caín, la Noé con su diluvio, los patriarcas, empezando por Abraham; Moisés y sus siete plagas; y los profetas y sus vaticinios. Va a ser duro.

Michael O´Brien, profeta de nuestro tiempo

Ignacio introduce la reproducción de una entrevista realizada por el semanario español Alfa y Omega al conocido escritor canadiense autor de best seller.

Ignacio Arsuaga | arsuaga.net


Este verano he podido disfrutar de otra novela del canadiense Michael O’Brien, de su serie Children of the Last Days (a la que pertenecen, entre otras, El Padre Elías o La Última Escapada). Se trata de Eclipse of the Sun, que es una saga de Plague Journal (o sea, La última escapada, según la traducción al español que ha publicado LibrosLibres).

Otro día publicaré un resumen de Eclipse of the Sun. Por ahora, sólo diré que me ha gustado tanto -o más- que el Padre Elías.

Ahora reproduzco la interesantísima entrevista que le hizo Alfa y Omega a O’Brien.

La última escapada (LibrosLibres) describe un Estado que adoctrina, impone el aborto y el relativismo, y silencia a quienes lo critican. ¿Alerta sobre el futuro, o fotografía la actualidad?

Cuando escribí el libro, la situación en mi país avanzaba hacia el totalitarismo suave descrito en la novela. Lo escribí como advertencia. No preveía con qué rapidez se desarrollarían los acontecimientos en esa dirección. La situación aún no es tan mala, pero las nuevas leyes invaden gravemente la vida familiar. Por ejemplo, el derecho de los padres a educar a sus hijos sobre cuestiones morales según sus creencias, y a mantenerlos fuera de los programas de ingeniería social y de ideología de género en lo tocante al aborto y la orientación sexual. La libertad de expresión y la libertad religiosa han sido gravemente socavadas por comisiones de derechos humanos, que investigan y castigan delitos de odio. Los activistas homosexuales han utilizado estos tribunales para acosar a ciudadanos de a pie, obispos, sacerdotes y a ciertos medios de comunicación, porque dicen la verdad sobre la naturaleza desordenada de los actos homosexuales. La Iglesia es la primera defensora de la dignidad de la persona homosexual, pero habla claramente sobre las heridas psicológicas y el pecado que hay en sus actividades. Ésta es sólo la dimensión material de una revolución social que exalta derechos sin responsabilidades.


¿Es posible hoy que una democracia persiga con violencia a quien no comulgue con lo políticamente correcto?

La forma más peligrosa del totalitarismo es la que oculta su naturaleza bajo las banderas de libertad y democracia. Es de suma importancia observar con atención las decisiones de los Gobiernos y los frutos de esas decisiones, y hacer todo lo posible para resistirnos al adoctrinamiento. Los cristianos, en mi país, no son llevados a campos de concentración, pero, con frecuencia, las familias cristianas han tenido a sus hijos confiscados por el Estado, tras ser acusadas de abuso, término que puede significar cualquier cosa en virtud de la ley. Maestros o vecinos pueden realizar una denuncia anónima, y de inmediato la policía y los trabajadores sociales van a casa o a la escuela, y se llevan a sus hijos a un hogar de acogida, sin que sus padres sepan dónde están, hasta que un tribunal decida si son o no culpables de abusos. Esto se ha convertido en un instrumento de terror, que hace que muchos padres duden a la hora de resistirse al Estado. El Gobierno dice defender los derechos del niño. Irónicamente, lo dice quien mata a cientos de miles de niños cada año con el aborto y obliga a todos los ciudadanos a pagar estos asesinatos con sus impuestos.

En las escuelas canadienses y españolas se ha impuesto una asignatura que adoctrina en el relativismo…

Todos los Gobiernos saben que la educación es la clave para la formación de la conciencia del pueblo, y que la juventud es la etapa en la que se forman opiniones que afectan al orden sociopolítico. Ahora, incluso bastiones de la democracia aplican un radical cambio social en su pueblo, violando los principios fundadores de sus naciones. Filósofos católicos han señalado que la propaganda sobre la libertad aumenta a medida que la libertad real se reduce.


Sin embargo, ambos países han vivido el despertar de un movimiento social frente al adoctrinamiento estatista.

Siempre hay esperanza, siempre. La resistencia al estatismo tendrá éxito en la medida en que la Iglesia dé testimonio valiente junto con las familias, y defienda sus derechos cuando el Estado intente barrerlos. Es esencial que las personas de fuerte carácter moral -sobre todo políticos, legisladores, periodistas y educadores- estén dispuestas a mantenerse firmes en el ámbito público y a defender la verdad frente a la ola de relativismo moral, incluso si eso supone arriesgarse a perder la seguridad o el éxito de sus carreras. La revolución materialista, que se ha apoderado de Occidente en un abrazo mortal, ha llegado a este punto porque nos ha faltado el valor de defender la relación entre verdad y amor, como dice el Papa en Caritas in veritate.


¿Necesitamos los católicos reaccionar social, cultural y políticamente?

Sí, y de forma urgente. Hace años, muchos cristianos no habían interiorizado la fe como un camino para su vida. La mayoría de las personas de buena voluntad no entendían la naturaleza de la guerra que durará hasta el fin de los tiempos y en la que todos estamos involucrados. Cuando la civilización cristiana comenzó a erosionarse, y la revolución tecnológica empezó a remodelar la conciencia humana, los católicos nos sentimos en peligro de extinción, pero no sabíamos reaccionar. Ahora, estamos aprendiendo a resistir y, lo que es más importante, a construir la civilización del amor. Estamos fortaleciéndonos interiormente, en una comunión entre nosotros como no hemos vivido desde los primeros siglos de la Iglesia. Nuestra fuerza está en el incremento de la unión con los obispos, con la Iglesia universal, con Pedro.


Europa ve a Obama como un mesías que resolverá nuestros problemas. En El padre Elías, alerta sobre un político así, que resulta ser el Anticristo…

Obama es un icono transnacional del líder: gran solucionador de problemas insolubles, reconciliador de tensiones insoportables, curandero del mundo, creador de la paz, ecologista, humanista laico y religioso sincretista. Es un laico mesiánico. Invito a sus lectores a reflexionar sobre los puntos 673-677 del Catecismo, donde habla de la verdadera naturaleza del mesianismo secular. No sé si Obama es una figura del Anticristo, pero está fuera de toda duda que sus políticas de lucha contra la vida están en el reino del espíritu del Anticristo.


Los católicos, ¿hablamos y enseñamos demasiado poco sobre el diablo?

Hacer hincapié en la realidad y las actividades del diablo es un peligro, aunque Jesucristo es infinitamente más fuerte. Las actividades de los espíritus malignos aumentan espectacularmente en tierras de la antigua cristiandad, disminuye la fe y nos invaden otras espiritualidades. No hay que confundir los trastornos psicológicos con la posesión diabólica, pero tampoco hay que presumir que toda obsesión por el mal tiene un origen puramente psicológico. Esa presunción es increíblemente ingenua.


¿Por qué hay tan pocos escritores católicos de éxito?

Un gran número de escritores católicos han decidido no expresar los temas cristianos en su trabajo. Como el joven rico del Evangelio, rechazan la llamada a ir por un camino más peligroso y también más bello. Olvidan que ese camino lo recorrerán con Cristo y con el poder del Espíritu Santo, ante quien caerán barreras imposibles. En última instancia, es una cuestión de fe y de esperanza. La revolución materialista neutraliza más eficazmente la disidencia no por la violencia, sino por la negación de espacio en el que crecer. Por encima de otro factor, un verdadero artista crea lo que ama. Si un cristiano ama a Dios y a la Humanidad no sólo en abstracto, se da cuenta de que el mundo es un jardín de maravillas y milagros.


¿Cómo le influye la oración?

Cuando estoy descansando mis pobrezas y vacíos ante el Santísimo, o después de la Comunión. Cuando empiezo a escribir, me consagro al Señor, invoco la intercesión de los santos y pido al Espíritu Santo su presencia activa. Ruego a mi Padre que me dé la inspiración para contar una historia verdadera y bella que sirva a los demás, y le pido que un ángel me ayude. Cuando me olvido de ello, la escritura es más difícil y no respira como una obra viva.

Confusión en el pluralismo informativo

El mundo tecnológico facilita, en principio, un flujo bastante ágil de la información. Pero a veces ese flujo desemboca en formas nocivas de desinformación.

Fernando Pascual

El mundo tecnológico facilita, en principio, un flujo bastante ágil de la información. Pero a veces ese flujo desemboca en formas nocivas de desinformación.

¿Cómo ocurre eso? Por varios motivos, y queremos fijarnos ahora en uno: la “libertad de prensa” y de información otorga (teóricamente) iguales derechos a todos: a la verdad y a la mentira, a la exactitud y a la imprecisión, a los trabajos realizados con honestidad y a las manipulaciones más maliciosas.

El resultado es que en un mismo medio informativo puede haber espacio para quien dice “blanco”, para quien dice “negro”, para quien dice “gris”, y para quien dice que no existen los colores. Incluso a veces este hecho es presentado como señal de “objetividad” y de apertura, como una riqueza, como un éxito, cuando en realidad estamos ante una confusión caótica.

Los lectores, sin embargo, carecen muchas veces de los instrumentos necesarios para distinguir en qué puntos las opiniones contrapuestas tienen razón y en qué puntos están equivocadas. Por lo mismo, ante el pluralismo y la diversidad de opiniones, unos optan por suspender el juicio: todo vale igual. Otros escogen aquella “noticia” que más les satisface. Quizá la mayoría se decanta por esa idea hacia la que ya tenían un prejuicio afectivo favorable, mientras rechaza las posiciones contrarias.

De esta forma, se hace muy difícil un trabajo serio, exigente, de ver las ideas, de analizar los datos, de buscar cuáles han sido las fuentes de información, de señalar los errores, de evidenciar los sofismas, de acoger lo bueno que también ofrecen autores considerados como “adversarios”: no hay que tirar al niño con el agua sucia, como se dice por ahí...

Frente a esta situación, habría que reencontrar, con la ayuda de los clásicos, caminos para analizar a fondo los distintos argumentos. Sócrates quedaría perplejo al ver en un programa televisivo, juntos, a quien defiende el aborto y a quien lo ataca, a quien habla de la “familia tradicional” como si fuese un fósil del pasado y a quien defiende que sólo hay matrimonio entre un hombre y una mujer. Cada uno dice sus ideas, y luego todos van a casa, tranquilos, mientras los oyentes digieren como pueden lo que han escuchado en el debate.

Sócrates pediría la palabra, hablaría con uno, iría a fondo, por arriba y por abajo, para ver si hay coherencia, si hay profundidad, si hay argumentos válidos. No descansaría hasta eliminar la escoria y dejar que reluzca lo que es auténtico. No permitiría la huida de nadie antes de tratar, en serio, cada una de las posiciones.

Alguno dirá que así sería imposible que “funcionase” el mundo informativo. Quizá sería mejor reconocer que no “funciona” ese mundo que se autodeclara informativo cuando, en realidad, ha optado por un pluralismo confuso y comodón que no sabe ir a fondo en el análisis de los argumentos.

La racionalidad humana no se contenta con la comida barata de las opiniones arbitrarias ni de las frases hechas. Estamos hechos para la verdad. Buscarla no es sólo un deber, sino una necesidad profunda de los corazones. El mundo informativo necesita reconocerlo y cambiar a fondo. Quizá pierda en audiencia, pero ganará en humanidad. Y vale mucho más lo segundo que lo primero...

El cerdo y la gallina

En la vida podemos clasificar a los hombres en dos: los generosos y los egoístas. Dicho de otro modo hay gente que ama y gente que “se ama”. En una cultura caracterizada por la exaltación del “yo”, es difícil hacer entender esto, pero la experiencia de quien escribe esas frases nos deja claro que el principio es ver al otro y no nuestro ombligo.

Luis Ignacio Batista


Kimberly Hahn, en el famoso libro Rome sweet home, se dirige a un colega narrando un cuento: «¿Has oído hablar de aquella vez en la que la gallina y el cerdo del granjero Brown estaban comentando qué afortunados eran al tener un amo tan maravilloso? “Creo que debemos hacer algo especial para nuestro granjero”, dijo la gallina. “¿Qué se te ocurre?”, preguntó el cerdo. “Démosle un desayuno de huevos con jamón”, dijo alegremente la gallina. “Bueno –replicó el cerdo– eso no es un problema para ti, pero sí para mí. Para ti es un donativo. Para mí es un compromiso total…”».

En la vida podemos clasificar a los hombres en dos: los generosos y los egoístas. Los segundos son como la gallina: entregan lo que les sobra, lo que no les cuesta. Mientras que los generosos son como el cerdo: dan todo de sí, sin importar el precio con tal de hacer feliz al otro.

Lo hacen gratis, pues a fin de cuentas están donándose a sí mismos y no esperan recibir un premio, y como dice el Santo Padre: «por su naturaleza, el don supera el mérito, su norma es sobreabundar» (Caritas in Veritae, 34). Dicho de otro modo hay gente que ama y gente que “se ama”.

Pero… ¿realmente dar todo de sí, perderse a sí mismo, da la felicidad? ¿El amor, entendido así, es verdaderamente la felicidad? ¿Es cierto eso de que olvidarse de uno mismo es causa de felicidad? Nadie aprende en cabeza ajena, pero la experiencia afirma que esto es así. Frases célebres de esta experiencia las hay a borbotones: «Amar es querer al que amas, sin buscar ninguna utilidad. (Cicerón, De amicitia 27)»; «¡Ah! ¿No vive acaso de dolores el amor y de amor la vida? (Adalbert von Chamisso)»; «El primer deber del hombre enamorado es ponerse en ridículo (Gilbert K. Chesterton)»; «A los verdaderos amantes el amor no les satisface jamás (Yves Constantin)»; «Amar es dar hasta que duela (Madre Teresa de Calcuta)».

En una cultura caracterizada por la exaltación del “yo”, es difícil hacer entender esto, pero la experiencia de quien escribe esas frases nos deja claro que el principio es ver al otro y no nuestro ombligo. Hoy en día suena horrible hablar de desprendimiento, de entrega desinteresada. Satisfacer los instintos parece ser la tarea de actualidad. Sin embargo, en el fondo solamente hallarán la felicidad anhelada quienes vean por los demás más que por sí mismos. Se trata de una aventura en la que se pone en riesgo todo. Pero la diferencia con otros tipos de aventuras es que en ésta siempre se termina satisfecho y victorioso.

No obstante, una donación así no puede quedarse en el mero hecho de darse por darse. Tiene un fundamento más allá de los simples actos humanos. La gallina y el cerdo, tenían como fin último hacer feliz al granjero. En última instancia nuestra felicidad va a consistir en la felicidad de Aquél para quien fuimos creados, y que es nuestro Creador. El nos dice que si lo amamos cumpliremos sus mandamientos. ¿Qué otra cosa significa donación sino hacer lo que el amado quiere?

Tal vez suene raro, pero conviene, ser como el cerdo, dar la vida por Dios y los demás si se quiere ser feliz, y no ser gallina, mejor dicho: como la gallina...

Los ángeles de Gloria

En el año 2003 la niña recibió un golpe accidental en el rostro. Gloria contaba siete años. Al bajar la inflamación quedó un pequeño bulto en su amable carita. Los médicos diagnosticaron una neuroblastoma, un cáncer avanzado. Gloria tendría tres años o tres meses de vida.

Santiago Abascal | www.buenas-noticias.org


¿Cuántas personas puede reunir el funeral de un cristiano de a pie? Quizá cientos. ¿Y si se tratara de una niña? Tal vez mucho menos. Sin embargo, en septiembre del año 2007 se registró un caso excepcional: una pequeña de once años, que para muchos significó un cambio en sus vidas, que les hizo ver el dolor de modo diverso.

¿Su nombre? Gloria Strauss, una niña como cualquier otra. Jugaba a las muñecas, se peleaba con sus hermanos y se reconciliaba, iba a la escuela y hacía su tarea. Llevaba con una vida normal. Como en otras muchas familias católicas de Seattle, en la casa Strauss se rezaba el rosario con frecuencia. Y ahí estaba, inquieta y fervorosa, la pequeña Gloria.

Cuenta Doug Strauss, su padre, que en el año 2003 la niña recibió un golpe accidental en el rostro. Gloria contaba siete años. Al bajar la inflamación quedó un pequeño bulto en su amable carita. Los médicos diagnosticaron una neuroblastoma, un cáncer avanzado. Gloria tendría tres años o tres meses de vida.

Pronto comenzaron las quimioterapias. Gloria perdió su hermoso cabello, pero no su sonrisa habitual. No perdió su alegría. Mantuvo intacto su fervor.

El rosario en familia se volvió comunitario. Asistieron los primos, los vecinos, conocidos y también los extraños. Gloria los recibía a todos con gusto de acercarlos a Dios. El Seattle Times publicó una nota en su periódico que extendió la noticia por toda la nación. Se creó en Estados Unidos una gran cadena de oración.

Gloria cantaba canciones de misa y la gente le seguía. Rezaba el rosario y cientos de personas de todos los credos la acompañaban. Continuó la quimioterapia. No había remedio. Los médicos intentaron un trasplante de células madre extraídas de su propia médula. Pero tampoco dio resultado.

El cáncer avanzaba y la pequeña continuaba su sacrificio. «Ella nos enseñó a todos la manera de llevar una cruz. Nos dio como regalo su propio compromiso en una relación constante con Dios a través de la oración. Ella siempre dijo, “sí”», recuerda Doug.

Por fin, Gloria alcanzó a Dios el 21 de septiembre de 2007, con sólo once años. A su funeral asistieron más de tres mil personas, entre las cuales se hallaba una familia luterana que había abrazado el catolicismo gracias al testimonio de la niña.

Tras estos acontecimientos, un empresario de Seattle ayudó la familia Strauss en la fundación de Gloria’s Angels, una organización que ayuda a familias con algún miembro que sufre una enfermedad grave. Gloria, en vida, cumplió su labor misionera. Ahora consuela niños y familias con su ejemplo y su intercesión.

Septiembre 01, 2009

La identidad católica del Reino Unido y Estados Unidos

El editorial de The Tablet y la respuesta de Mons. Chaput. Inglaterra ¿identidad católica? ¿Habrá que creerle a Tony Blair?

Juan Claudio Sanahuja


El editorial de The Tablet

Mons. Charles Chaput, arzobispo de Denver, replicó al periódico católico inglés The Tablet (15-08-09), que pontificó que los obispos de Estados Unidos debían apoyar la reforma del sistema de salud propuesta por el gobierno de Obama.

La publicación inglesa, entre otras cosas, afirmó erróneamente que los obispos de Estados Unidos "se han concentrado hasta ahora en una cuestión específicamente católica -asegurándose que la salud pública no incluya el aborto- en lugar de privilegiar el principio más general de bien común". The Tablet acusa a la Conferencia Episcopal norteamericana de olvidarse de la opción preferencial por los pobres. Para esa publicación católica la atención de la salud de 50 millones de norteamericanos estaría por encima de los atentados contra la vida humana.

El editorial del diario inglés insiste con su equivocada visión afirmando que los obispos norteamericanos están por cometer el mismo error que el episcopado inglés en 1948, cuando la jerarquía católica encabezada por el cardenal Bernard Griffin se opuso a que el aborto fuera incluido en el Britain's National Health Service y especialmente a que no fueran obligados a cometer ese crimen los hospitales católicos. Para The Tablet oponerse a que el aborto se incluya en el sistema público de salud es poner “una prioridad eclesiástica” por encima de la promoción de la justicia social.

La respuesta de Mons. Chaput

La reacción del arzobispo de Denver sobre el falaz concepto “terreno común”, fue justamente respondiendo a los argumentos característicos del progresismo eclesial del periódico católico inglés. Mons. Chaput divide su respuesta en cuatro puntos (Vid. NG 993).

En primer lugar -dice con ironía- el editorial tiene valor porque “demuestra una vez más que hay personas que no necesitan vivir en Estados Unidos para tener opiniones inútiles y mal informadas sobre nuestros asuntos internos”. En segundo lugar, “algunas de esas piadosas voces que alguna vez criticaron a los católicos de EE.UU. por apoyar a un ex-presidente, ahora parecen acólitos de un nuevo presidente”. En tercer lugar, “el aborto no es, ni ha sido nunca, un ‘problema específicamente católico’, y los editores lo saben”. Y en cuarto lugar, “el creciente uso indebido de los conceptos católicos ‘terreno común’ y ‘bien común’ en el actual lenguaje del debate sobre la salud pública, sólo puede provenir de dos fuentes: la ignorancia o el cinismo”, (The Denver Catholic Register, 24-08-09).

A continuación Mons. Charles Chaput afirma que es mentira calificar de terreno común a un “sistema que permite o ayuda a financiar -no importa cuán sutil o indirectamente- el asesinato de niños no nacidos, o la discriminación contra las personas mayores y personas con necesidades especiales”, (NG 993).

El aborto atenta contra el orden natural. No matar obliga a todos, creyentes y no creyentes. No hay mayor injusticia social que el asesinato legalizado de los más indefensos: los niños en el vientre de su madre. No se puede construir el bien común sobre leyes inicuas.

Quienes editan The Tablet y los que comparten sus ideas, parecerían estar encuadrados entre los que pretenden destruir al cristianismo, vaciándolo de su fe en Cristo y en la Iglesia, para convertirlo en una mera doctrina de ayuda, solidaridad social o beneficencia, tal y como como dijo el cardenal Ratzinger.

Inglaterra ¿identidad católica?

Un mes antes de la publicación del editorial de The Tablet, se conoció que Terry Prendergast, director ejecutivo de la agencia católica británica de asesoramiento matrimonial Marriage Care, reclamaba que la Iglesia reconociera el “derecho” de las parejas homosexuales a adoptar niños para de esa forma atender las “necesidades” de los marginados por la Iglesia. Marriage Care opera en 80 localidades y tiene 53 centros de asesoramiento en Inglaterra y Gales.

El presidente de Marriage Care es el arzobispo de Westminster y Primado de Inglaterra, Mons. Vincent Nichols, quien está representado en la junta directiva por el padre Michael Cooley. Aún así, Prendergast sostiene que el propósito de la institución no es necesariamente defender la enseñanza católica sobre el matrimonio y la familia. Los ingresos anuales de Marriage Care son de £ 900.000, incluidas las £ 89.000 anuales que recibe directamente de parroquias y diócesis católicas.

Terry Prendergast fue el orador principal en la conferencia anual de la organización de homosexuales Quest, un grupo que presiona a la Iglesia para que abandone su doctrina sobre la sexualidad y la naturaleza del matrimonio. Quest describe el matrimonio como un pacto entre dos personas que puede incluir partners del mismo sexo.

En la reunión, Prendergast pidió a la Iglesia "repensar" la naturaleza de la familia y, además la culpó del abandono de la práctica de la fe de un gran número de personas en Inglaterra y Gales a causa de la doctrina sobre el sexto y el noveno mandamiento

Prendergast agregó que Marriage Care “ha sido elogiada por un miembro de alto rango de la jerarquía católica inglesa” por tener "una posición ideal para llegar a las personas que están en los límites a los que la Iglesia no llega; los marginados por la Iglesia”. Estas personas, dijo, son los "que la Iglesia identifica como aquellos que están en situaciones irregulares" por estar divorciados y vueltos a casar o que han formado una pareja homosexual.

En otras ocasiones, Prendergast se ha manifestado en contra de la doctrina católica sobre la anticoncepción; se opone a la prohibición de comulgar de los que viven en adulterio, y está a favor de la perversa educación sexual impuesta por el gobierno británico.

Si esto pasa en ámbitos relacionados con la más alta jerarquía de la Iglesia en Inglaterra, ¿habrá entonces que creerle a Tony Blair, que cuando fue recibido en la Iglesia Católica no encontró ningún conflicto entre el ser "católico" y "pro-gay", porque llegó a la fe católica a través de personas muy abiertas y liberales?, (cfr. NG 968).

Hay que mojarse

Ahora, más de 30.000 mujeres forman parte ya de la plataforma: actrices, cantantes, periodistas, escritoras, empresarias. Se proponen luchar contra el anteproyecto de ley que el gobierno socialista de España quiere sacar adelante.

Fernando Magallanes


Son feministas. Mujeres que han aportado mucho a la sociedad y han luchado por la igualdad de derechos y deberes entre mujeres y hombres. De todo signo político e ideológico, pero con una conciencia común: el aborto no puede ser un derecho.

Son Cristina López Schlichting, María López, María Pelayo, Isabel San Sebastián e Isabel Durán. Madres y periodistas todas. Ellas son las fundadoras de la plataforma “Mujeres contra el Aborto” (www.mujerescontraelaborto.com) y firmantes del manifiesto presentado el miércoles 1 de julio de 2009, en Madrid.

Ahora, más de 30.000 mujeres forman parte ya de la plataforma: actrices, cantantes, periodistas, escritoras, empresarias. Se proponen luchar contra el anteproyecto de ley que el gobierno socialista de España quiere sacar adelante. Dicha ley establecería el aborto libre hasta las catorce semanas; o inclusive hasta las 22 semanas de gestación, si se prevé que el niño tuviera malformaciones físicas. Además, podrían abortar niñas de 16 años sin el consentimiento paterno.

Por ello, quieren decir a la sociedad que la vinculación de los conceptos mujer y aborto no es verdadera. Desligadas del pensamiento único y oficial del feminismo radical, reivindican la maternidad como derecho fundamental de la mujer.

Reclaman redes de asistencia a mujeres embarazadas y planes de ayuda a las que abortan, correctas campañas de información sexual y políticas de adopción de hijos que sus madres no puedan o no quieran hacerse cargo de ellos. Rechazan el aborto porque es «ética y legalmente inaceptable, no sólo porque aniquila a un ser humano indefenso, sino porque supone una violencia infligida a la dignidad de la mujer».

Firmantes del manifiesto contra el aborto también son Montserrat Caballé, famosa cantante soprano; Inma Shara, directora de orquesta y primera mujer en dirigir una en el Vaticano; Arantza Quiroga, presidenta del Parlamento del País Vasco; Teresa Rabal, actriz y cantante, entre otras. «Son mujeres famosas que representan muy bien la imagen de una mujer que ha aportado mucho socialmente y que no es partidaria del aborto», manifestó Cristina López Slichting, periodista del diario La Razón y presentadora de la cadena radiofónica Cope.

Probablemente las tachen de reaccionarias y retrógradas, partidarias de cierto grupo político o ideológico. Pero Isabel San Sebastián responde que detrás de la plataforma «no está ningún partido político, ni la Iglesia ni la Cope ni nadie».

Por su lado, la periodista y presentadora de la cadena Telemadrid, María López declaró: «Ya es hora de que se nos escuche; tenemos que levantar nuestra voz. Sabemos que es más fácil callar y mirar hacia otra lado, pero creo que debemos ser valientes». Y subrayó: «Como están jugando con la vida, hay que mojarse».

Y eso es lo que hacen, aunque se comprometa la imagen y el buen nombre. Porque saben que de por medio está la vida del no nacido y la dignidad de la mujer.

Con información del diario La Razón (02 .07.09) y del semanario Alba (3-9.07.09).

El hombre, ¿una pregunta sin respuestas?

Nunca dejaremos de asombrarnos de modo suficiente de lo que significa existir como personas, vivir y pensar, amar y trabajar con una energía, con unas capacidades, con un entusiasmo, que deberían sorprendernos cada día más.

Fernando Pascual


San Agustín se admiraba de que los hombres hiciesen viajes para ver montañas, monumentos, mares o ríos, y se olvidasen de contemplar y de maravillarse de ese inmenso mundo que es el propio corazón, la propia alma.

Y es que nunca dejaremos de asombrarnos de modo suficiente de lo que significa existir como personas, vivir y pensar, amar y trabajar con una energía, con unas capacidades, con un entusiasmo, que deberían sorprendernos cada día más.

Desde luego, nuestra curiosidad nos lanza a conocer siempre más y más cosas. Desde las estrellas más lejanas hasta las bacterias y los virus más pequeños. Incluso queremos saber qué hay detrás de las partículas que componen los ya minúsculos átomos.

Todo puede entrar en los distintos campos de trabajo de los investigadores. Pero la curiosidad debería ser mucho mayor cuando contemplamos a un niño de pocos meses que nos sonríe con cariño y nos lleva a preguntar: ¿quién eres tú? ¿quién soy yo? ¿cuál es nuestro destino?

La medicina ha logrado alcanzar muchos conocimientos sobre el funcionamiento de este o de aquel órgano, pero todavía no acaba de “dominar” a ese ser que nace, vive, trabaja, llora, ama y muere bajo un sol que todas las mañanas barre las estrellas del cielo para acostarse después de haber calentado un poco el suelo que pisamos.

La psicología ha elaborado muchas, muchísimas teorías para comprender los motivos de los actos más extraños o más sensatos que cometen muchos hombres, y todavía no es capaz (quizá no lo será nunca) de predecir lo que cada hombre libre decidirá en esta o en aquella situación.

La pedagogía sigue profundizando en las mil maneras de educar a un niño, pero ¡qué distinto es el pedagogo cuando, después de dar consejos en su despacho llega a casa y se encuentra al propio hijo de 2, 7 ó 15 años con sus mayores o menores problemas de desarrollo!

La economía estudia leyes para desarrollar los mercados, para orientar las inversiones, para planear los sistemas de créditos, pero es incapaz de explicar por qué puede sentirse inmensamente feliz un pobre que juega a cartas con sus amigos, mientras un nuevo rico, al que no le falta “casi” nada, se agobia en el estrés de su trabajo y de sus viajes...

Las ciencias que tienen por objeto todo lo humano crecen continuamente. Ninguna, sin embargo, llega hasta el fondo del problema central: ¿qué es el hombre? Sin embargo, tenemos que dar alguna respuesta a esa pregunta, pues, de lo contrario, no sabremos qué hacer con los demás ni con nosotros mismos.

Podemos esbozar algunas pistas de respuesta, a pesar de lo difícil de la pregunta. La primera nos viene de la vida familiar: el hombre es un hijo y un padre, un esposo o una esposa, un hermano o una hermana, un suegro o una suegra, un abuelo o una abuela. Cada uno de nosotros nace de una familia, se coloca en el corazón de la relación entre unos padres que se aman, y puede llegar a ser el inicio de un nuevo núcleo familiar.

Esta verdad, desde luego, no cubre todas las situaciones, pues no podemos olvidar a los miles de niños huérfanos que caminan por nuestro mundo. Pero incluso todos estamos de acuerdo en que esos niños merecen recibir los cuidados y el cariño de unos padres adoptivos que puedan, así, ayudarles en el camino de la vida.

La segunda pista nos viene de la historia: el hombre es capaz de hacer el bien o el mal, de construir la paz o desencadenar la guerra, de edificar o de destruir, de robar o de producir, de amar o de odiar, de matar o de defender al débil ante la fuerza del explotador. Cada acto que cometemos escribe una página en ese libro de la historia que deja consecuencias que pueden hacer al mundo más hermoso o pueden iniciar cadenas casi interminables de dolor y de lágrimas.

La tercera pista nos viene de nosotros mismos: somos un manojo de contradicciones. Hoy prometemos una cosa y mañana ya no nos acordamos de ella. Hoy juramos “amor hasta la muerte” y mañana somos capaces de traicionar hasta a los seres más queridos. Hoy cometemos un pequeño (o gran) fraude que daña a un amigo o socio de trabajo, y mañana tomamos del brazo a una anciana para ayudarle a cruzar la calle. Hoy terminamos una fiesta completamente borrachos y mañana gastamos todo un día de nuestra existencia en el hospital para acompañar a un pariente enfermo que desea algo de compañía...

La cuarta pista nos viene de la fe: el hombre es un ser que ha sido tan amado por Dios que el mismo Cristo nació, hace más de 2000 años, en un lugar perdido de nuestro planeta, para que todos pudiésemos superar las cadenas del pecado y entrar así a participar de la amistad con Dios.

Es una verdad radiante, luminosa, consoladora, que no puede ser captada por ningún microscopio electrónico. Es una verdad que toca hasta lo más profundo de nuestro corazón, y nos hace levantar los ojos para mirar hacia el cielo en donde nos espera un Padre que nos ama.

Sólo resolveremos el misterio de lo que somos cuando descubramos cuánto hemos sido amados. Entonces nos daremos cuenta de que, en el fondo, el amor es aquello que más nos satisface, que más nos enriquece, que más nos hace sonreír.

En un milenio que avanza en sus primeros años, el misterio del hombre parece encontrar un bosquejo de respuesta. Quizá sea el momento de que todos nos dejemos tocar por el amor de Dios. Y entonces habrá más luz y claridad para comprender los muchos misterios que nos rodean, y, de modo especial, ese misterio más íntimo y cercano: nosotros mismos.

Elementos claves para un modelo económico que tome en cuenta la dignidad de la persona humana y el valor de la familia

El modelo económico utilitarista, que relega a la familia, está forjando su propia destrucción.

Alejandro Lara


El modelo económico utilitarista, que relega a la familia, está forjando su propia destrucción, pues los hombres y las mujeres recias y capaces se forman principalmente en familias fuertes y con sólidos valores. Sin un número suficiente de estas personas tarde o temprano se derrumbará el entramado social que da sustento a este modelo económico.

Es importante, por tanto, lograr hacer a un lado esta mentalidad utilitarista en los modelos económicos y sustituirla por una filosofía que esté basada en la naturaleza y dignidad de la persona humana y fuertemente cimentada en los valores de la institución familiar. Sólo así lograremos un modelo económico exitoso y de largo alcance que traiga verdadero progreso a las personas y a las familias.

Un primer elemento para un modelo económico exitoso, sin que el orden aquí expuesto implique necesariamente una mayor o menor importancia, es el respecto de lo masculino y de lo femenino en el ámbito laboral. Reconocer las diferencias antropológicas que existen entre hombres y mujeres, y diseñar la organización del trabajo en base a estas diferencias. En el caso de las mujeres, pleno respeto a su condición de esposas y madres. En la medida en que esto sea así, tanto hombres como mujeres serán más productivos y eficaces en su trabajo, pues podrán aportar lo mejor de sí, y por tanto redundará en un mayor beneficio para la empresa. Por tanto, este elemento lejos de afectar a las empresas las beneficia.

Un segundo elemento es el reconocimiento de la importancia de invertir en capital humano. Como hemos visto, es esencial que se reconozca el valor que tiene la educación y formación de los hijos tanto dentro del ámbito familiar como en la escuela. Ya es posible cuantificar la inversión en capital humano en la educación escolar. Sin embargo es necesario también crear mecanismo para cuantificar en términos monetarios el valor del tiempo que los padres, y en especial las mujeres, dedican a la formación de sus hijos dentro del hogar, pues esta inversión en capital humano es por mucho más productiva y valiosa de lo que puede aportar la escuela. Un joven que comienza su vida laboral con un alto bagaje de capital humano tiene muchas más posibilidades de tener éxito económico y de crear riqueza que uno con un pobre bagaje. Virtudes tan sencillas como el sentido de responsabilidad puede hacer de una persona humilde un gran empresario; así mismo, la falta de esta virtud puede hacer de un joven rico un vagabundo.

Un tercer elemento es que el fin de todo sistema económico es la persona humana. En otras palabras, la primacía del hombre sobre el «capital». Los sistemas económicos deben estar en función de las personas, y no las personas en función de un sistema económico. Tanto el capitalismo como el colectivismo-marxista adolecen de esto. En el capitalismo, el sistema económico está en función de los dueños del capital y de los medios de producción; y en el comunismo está supuestamente en función de la colectividad, pero a final de cuentas acaba beneficiándose un grupo privilegiado enquistado en el poder. En este apartado entra todo lo que hemos dicho sobre la doctrina social de la Iglesia en torno a los sistemas económicos. Es función esencial de cualquier Estado garantizar este principio fundamental, pues el hombre no puede ser visto al mismo nivel de los demás factores de la producción. El hombre es el fin, y los demás factores de la producción (tierra, capital y empresa) son sólo medios.

Un cuarto elemento es la aplicación de los principios de bien común, solidaridad y subsidiariedad. Por bien común entendemos “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección. El bien común afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad” (Cf. CIC 1906).

Por su parte, la solidaridad es la interiorización del bien común a través de la conciencia de nuestra interdependencia humana. Es una interdependencia en el campo económico, cultural, político y religioso, y asumida como categoría moral. Finalmente, ya hemos comentado que por subsidiariedad entendemos el respeto que las sociedades mayores (como los gobiernos) deben tener en no interferir en todo aquello que las sociedades menores (como la familia) puede hacer por sí mismo; y ayudar a las sociedades menores cuando estas no pueden lograr sus fines por sí mismas.

No existe el periodista imparcial

¿Se conoce mejor la realidad si uno vive sin prejuicios, con una visión objetiva y abierta? La pregunta es clásica, y sirve para afrontar el tema de la imparcialidad del periodista.

Fernando Pascual


¿Se conoce mejor la realidad si uno vive sin prejuicios, con una visión objetiva y abierta? La pregunta es clásica, y sirve para afrontar el tema de la imparcialidad del periodista.

Cada ser humano observa el mundo desde su propia perspectiva. Algunas cosas son asequibles de un modo fácil y para casi todos. Un razonamiento matemático puede ser comprendido sin graves errores y sin distorsiones por la mayoría de las personas, aunque también en un nivel tan sencillo pueden haber dificultades serias de comprensión.

Otros temas, en cambio, se presentan ante los ojos y la mente de las personas según prejuicios más o menos arraigados. Quien ha sufrido una injusticia por parte de la policía reaccionará y juzgará cualquier noticia sobre las fuerzas de orden público con una actitud interior muy diferente de la que pueda tener un funcionario del estado que trabaja para erradicar la delincuencia.

El periodista no es ajeno a esta situación humana. Su modo de pensar depende de experiencias, estudios, reflexiones personales. Escoge temas de interés según la cultura a la que pertenece, o según la línea general del periódico para el que escribe, o según indicaciones y sugerencias dadas por ideólogos políticos, por intelectuales, por otros periodistas, etc.

Soñar con un periodista imparcial es como soñar con mentes desencarnadas, sin pasado y sin prejuicios, que serían capaces de observar, como una cámara digital, lo que ocurre en este mundo. Lo cual, como sabemos, es imposible. Incluso la cámara digital está condicionada por quien la programa para escoger unas tomas y para dejar de lado otros aspectos de un mundo sumamente complejo.

Lo importante, entonces, no es buscar que existan periodistas imparciales, sino formar periodistas que tengan “buenos prejuicios” o, al menos, pocos “malos prejuicios”. Es decir, periodistas que sepan orientar sus propios intereses, investigaciones, artículos, según criterios sanos, según principios éticos, según un proyecto de justicia y de veracidad que promueva una auténtica revolución en el mundo informativo.

¿Cuáles pueden ser esos “buenos prejuicios”? El primero consiste precisamente en el amor a la justicia. Eso implica, por un lado, tener un espíritu independiente, sano, incapaz de ceder a las presiones de los poderosos (aunque se trate del jefe de redacción). Por otro, abrir los ojos para descubrir tantos males que oprimen a miles de seres humanos, muchos de ellos invisibles ante la parcialidad de periodistas orientados sólo a lo que “vende”, a los personajes de moda, a las trivialidades de la política, a los sucesos espeluznantes.

El segundo “buen prejuicio” es el amor a la verdad. Hay que aprender a no dar por supuesto nada, hasta crear el hábito de controlar cada dato, cada detalle, cada información. Cuesta, sobre todo cuando al redactar una noticia se tienen pocos datos, hay prisas y uno tiene que “llenar” columnas. Pero con un poco de ingenio y con las modernas técnicas informáticas, es posible reunir bastante información, cribarla con un buen criterio, y separar claramente lo que son datos y lo que son interpretaciones.

El tercer “buen prejuicio” consiste precisamente en sincerarse con uno mismo para reconocer en qué ámbitos de la vida uno tiende a ser parcial, cuáles perspectivas y precomprensiones orientan el modo de escoger, digerir, interpretar y redactar las noticias.

Si un periodista milita en un partido político, decirlo públicamente puede dar pistas al lector para evaluar un artículo con mayor perspectiva. Si otro periodista tiene antipatía hacia la energía nuclear o hacia la energía eólica, hacerlo saber no disminuye la fuerza de sus reflexiones, sino que las coloca en su origen más profundo, que es la mente encarnada del periodista.

El cuarto “buen prejuicio” radica en la fidelidad a la propia conciencia. Si el jefe de redacción pide un artículo contra algo o contra alguien, el periodista necesita esa sana valentía para decir “no” a lo que pueda ir contra sus principios, y, sobre todo, a lo que pueda desprestigiar personas o instituciones inocentes.

Es utópico soñar en un periodismo imparcial, pero es posible construir un periodismo más transparente y más honesto. La tarea obliga a todos, empezando por las empresas propietarias de los medios informativos, para que busquen menos el beneficio y más el respeto a los sanos principios, a la justicia y a la verdad. Obliga especialmente a los periodistas, aunque a veces tengan que arriesgar el puesto de trabajo por haber tomado una decisión irrenunciable de no presentar como blanco lo que es negro, de no ocultar injusticias que deben ser erradicadas, de no desvelar secretos que pertenecen a la vida privada de personas que merecen vivir en paz.

No existe el periodismo imparcial, pero sí existen buenos periodistas que saben escoger la mejor “parcialidad”: la del trabajo constante y serio por defender los derechos humanos de todos, también de los no nacidos (los más indefensos entre los seres humanos) y de los que pueden decir mucho desde su sabiduría teñida de canas.

Mi admirado doctor House

Me cae simpático este House malhumorado que rompe los esquemas del galeno televisivo, es decir, de ese superhombre guapo que sabe ganarse la voluntad de sus pacientes con un leve guiño de ojos y trae enamoriscadas a todas las enfermeras y residentes.

Miguel Aranguren


El médico que me ha hurgado los adentros, llenándome el abdomen de grapas, no era el doctor House -¡gracias al cielo!-, pues antes de que la anestesia me dejara a las puertas de ese dulce sueño del Valhalla, me contó un chiste que me hizo sonreír y olvidar por un instantes la inevitable inquietud que precede a toda intervención quirúrgica, en vez de soltarme un bastonazo en la cabeza y escupirme cualquier impertinencia que allí, con el traje de Adán puesto y una finísima sábana verde como barrera entre la realidad y lo desconocido, me hubiese dejado tan confundido que no hubiera podido contestarle como se merecería antes de que me abriese las tripas como a un lánguido pollo.

Pero confieso que me cae simpático este House malhumorado que rompe los esquemas del galeno televisivo, es decir, de ese superhombre guapo que sabe ganarse la voluntad de sus pacientes con un leve guiño de ojos y trae enamoriscadas a todas las enfermeras y residentes.

A ese medicucho de azúcar lo ha desterrado para siempre nuestro sorprendente doctor House, que camina a trompicones por el hospital, sostenido por su fino bastón como si fuese el mismísimo pirata Silver del clásico de Stevenson. Y al enfermo que le tiene que cantar las cuarenta, se las canta. Y al que no, pues también.

Parece que al barbudo House siempre le sienta mal el desayuno y necesita vomitarlo con improperios sobre el primero que se encuentra por delante, aunque esté postrado en una cama y aún desahuciado a una muerte rápida y dolorosa. Yo no sé ustedes, pero me creo con ferocidad a un tipejo como Gregory House y me cuesta creer a otros matasanos de ficción, que parecen andar por la clínica como por una pasarela de moda.

Ahora, como les decía, en mi breve paso por el hospital no me he topado con ningún médico como el americano, sino con compatriotas que han sentido piedad por este analfabeto de las vías y los sueros, de las camas móviles y las batas verdes, de los termómetros y las tomas de tensión. Y me alegro; no saben cuánto.

¿Qué puedo hacer yo en el año sacerdotal?

Este año 2009 las Naciones Unidas lo tributan a las Fibras Naturales, la Astronomía y los Gorilas.

Juanjo Romero


Hace algo más de dos meses comenzó el Año Sacerdotal. Creo que algunos católicos podemos correr el peligro de tomarnos la «convocatoria» del Santo Padre como si fuese otra chorradilla de la ONU.

No es sólo una cuestión estética. Desconozco los criterios para determinar a qué se le dedica un año, pero este 2009 las Naciones Unidas lo tributan a las Fibras Naturales, la Astronomía y los Gorilas.

Pero la llamada del Papa —convocar— a un año consagrado a un motivo, va más allá de un reconocimiento o unas reflexiones. Es una invitación a la santidad, invitación personal e individual. Tengo por costumbre, porque así me lo enseñaron de pequeño en casa, que cada documento de la Iglesia, cada propuesta, intentar aplicármela a mí primero. Reconozco que a veces es difícil, algunos textos son complicados, y algunas sugerencias o recomendaciones nos pillan muy lejos. En esos casos, lo mejor es pedir consejo.

No es mal momento para volver a planteárnoslo. Aprovechamos la avalancha de ofertas de coleccionables que va a preludiar unas semanas de buenos propósitos, y conseguimos encajarlo entre el deseo de practicar algo más de deporte después de constatar que no tenemos una figura muy apolínea, y la aspiración de que esta vez «sí que sí» aprendo ese idioma que se nos resiste.

Por si a alguno le sirve, a mí me vinieron muy bien, los diez consejos de Father Mark (traducción mía), son sólo ideas, o ¿no?:

1. Pide a tu párroco ofrecer la Misa votiva de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, el primer jueves de mes. Sugiérele que utilice la hoja parroquial y la homilía del domingo para que los fieles participen en esa Misa mensual por la santidad de los sacerdotes.

2. Estudia y enseña la carta del Santo Padre con motivo del Año Sacerdotal en pequeños grupos. Haz copias. Subráyalas. Lleva el mensaje a todos los corazones. Mucho de lo que escribe el Santo Padre nunca llega a los católicos ordinarios. Corre la voz.

3. Sí, puedes ofrece todos tus sufrimientos —físicos, emocionales y espirituales— por la santidad de los sacerdotes.

4. Teniendo en cuenta el daño causado al sacerdocio por los pecados de calumnia, detracción y murmuración, puedes decidir abstenerte de toda conversación (y "blogeo") crítico, cruel o sentencioso sobre los sacerdotes, y también decidir no dar publicidad a comentarios, anécdotas o chismorreos desedificantes sobre sacerdotes, sus pecados y sus defectos.

5. No te olvides de las almas de los sacerdotes que todavía están en el purgatorio. Podrías juntarte con otros y ofrecer misas por el feliz descanso de las almas de los sacerdotes que ya han partido.

6. Decídete a mostrar a todos los sacerdotes un respeto y una reverencia de raíz sobrenatural. Recupera la hermosa costumbre católica de pedir la bendición del sacerdote cuando te encuentres con uno. Y hermanos sacerdotes, ¡no dudéis en ofrecer la bendición sacerdotal en todas las ocasiones!

7. «Él les respondió: 'Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno'». Como reparación por los pecados de los sacerdotes y para obtener para ellos la gracia de la conversión, la liberación de los hábitos pecaminosos y la fortaleza en la lucha espiritual, puedes ayunar, hacer abstinencia u ofrecer algún tipo de mortificación todos los miércoles (el Miércoles de Ceniza fue el día que Judas confabuló contra Nuestro Señor).

8. El jueves (el día de la institución de la Santísima Eucaristía y del Sacerdocio), puedes pasar una hora ante el Santísimo Sacramento, en acción de gracias por el don y misterio del sacerdocio, y en confidente súplica por la santidad de los sacerdotes. Te recomiendo en esa hora meditar la oración por los sacerdotes de Nuestro Señor en el capítulo 17 del Evangelio de san Juan.

9. El viernes (el día de la Pasión de Nuestro Señor) haz el Vía Crucis por los sacerdotes, o reza las Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo o del Sagrado Corazón por ellos.

10. Los sábados (el día de Nuestra Señora) ofrece los cinco misterios del Santo Rosario o el Ave, Maris Stella, el himno litúrgico más adecuado para interceder por los sacerdotes.

Ni que decir tiene que, después de leerlos la primera vez, saqué la conclusión que el Año Sacerdotal estaba pasando por mí con el mismo efecto que la Astronomía, las Fibras Naturales o los Gorilas, bueno, miento, que tengo tres varones pequeños en casa.

Para que ningún hijo se convierta en enemigo

Hay quienes declaran que ciertos embarazos son “no deseados”, porque una nueva vida es vista como “enemiga” de unos planes personales (de la madre, o de otras personas que se relacionan con ella). Es entonces cuando resulta posible pensar en el aborto (la eliminación del propio hijo) como “solución”, como garantía para superar un grave obstáculo en el camino hacia la propia felicidad.

Fernando Pascual


Buscar la propia felicidad es legítimo y bueno. Pero buscar la felicidad no otorga a nadie patentes o permisos para dañar a seres humanos inocentes.

Porque el deseo de la felicidad no es excusa suficiente para eliminar a un familiar pesado que nos hace la vida imposible. Ni tampoco es excusa para planear “atentados” contra la policía municipal a fin de poder aparcar donde nos plazca. Ni otorga un permiso especial para “apropiarnos” (para robar) algo que deseamos vehementemente.

Es cierto que personas o situaciones crean graves obstáculos en el camino hacia la propia felicidad. Pero ello no basta para que el mal se convierta en un modo legítimo para “arreglar” las cosas e imponer nuestra voluntad sobre inocentes.

Por desgracia, lo que es tan claro en la mayoría de los casos, no lo es para muchos cuando estamos ante la vida de un hijo antes de nacer.

Hay quienes declaran que ciertos embarazos son “no deseados”, porque una nueva vida es vista como “enemiga” de unos planes personales (de la madre, o de otras personas que se relacionan con ella). Es entonces cuando resulta posible pensar en el aborto (la eliminación del propio hijo) como “solución”, como garantía para superar un grave obstáculo en el camino hacia la propia felicidad.

Es señal de un profundo vacío interior ver así al propio hijo, porque implica un modo de pensar y de actuar según el cual un ser humano, el más indefenso de todos, queda a merced de los deseos y proyectos de los adultos, incluso con la ayuda de leyes y de personas que consideran el grave delito del aborto como “solución” para todo embarazo no deseado.

Ningún hijo antes de nacer merece ser visto como enemigo. Porque todo hijo merece, desde su silencio y su pequeñez, ser respetado, ser amado, ser reconocido.

Necesitamos abrir los ojos ante esa sencilla realidad. Una sociedad está profundamente pervertida en sus raíces cuando ha aceptado que un proyecto de felicidad se convierte en licencia para eliminar a seres humanos inocentes e indefensos.

En cambio, una sociedad se ennoblece cuando sabe encontrar caminos para apoyar y sostener a cualquier mujer embarazada, de forma que ella y su hijo puedan vivir serenamente los meses que llevan al día del parto.

Para los corazones grandes y generosos, ese día será celebrado como uno de los momentos más hermosos y felices de la experiencia humana, a pesar de las dificultades del camino. No es bella una “felicidad” basada en la injusticia, y siempre será bella la felicidad que se construye desde la justicia, la acogida y el amor sincero.

Entre exceso de egoísmo y la necesidad de respeto

Dinero no falta, más bien falta generosidad para distribuirlo equitativamente. Y la generosidad pasa por el respeto.

Luis Ignacio Batista


Un buen día, Benito Juárez, político mexicano, disparó un pensamiento que se hizo famoso: «el respeto al derecho ajeno: es la paz», y desde entonces muchos, a temprana edad, deben memorizarlo como el “Padrenuestro”.

Muy obvia. Muy profunda esta afirmación. Pensemos un momento: ¿qué pasaría si se aplicara a rajatabla? Está claro que muchas cosas cambiarían notablemente: desde las relaciones entre personas hasta las de un país con otro. Cierto individuo parafraseaba sabiamente al mentado político así: «el respeto al derecho ajeno es la conservación de la dentadura... ». Así, con humor y sabiduría, expresaba lo que cualquier persona de la calle puede afirmar: si no hay respeto toda relación acaba en pleito.

Ahora bien, la pregunta del millón es la siguiente: ¿en qué consiste el respeto? Parece que esto se da por supuesto, y desafortunadamente dar por supuestas muchas cosas hace que el desarrollo armónico del planeta vuelque en confusiones y hasta en abusos. No se puede dar por supuesto que todos saben qué es el respeto ni cómo se debe practicar.

El respeto no es otra cosa que el límite de la propia libertad, porque la libertad termina donde comienza la del otro. Cuando se pasa el límite es cuando se patina en terreno ajeno. El caso típico de las guerras es un ejemplo de la falta de respeto: a uno se le antoja el territorio del país vecino, y como éste no cede, el otro termina por invadirlo. Aquello nunca acaba bien...pero, ¿por qué hay que meternos en donde no nos llaman?

Alguno podría confundir lo dicho hasta ahora con la mentalidad relativista e indiferente de nuestros días. Sinceramente, no hay por qué hacerlo. El relativismo es la mayor falta de respeto y al mismo tiempo la más sutil; porque dar por absolutos los propios criterios no es otra cosa que hacer lo que te da la gana, y así, como las avalanchas, te llevas todo por delante, esté quien esté.

Más concretamente está el respeto entre personas. ¿Por qué en las escuelas nunca faltan los castigados en el despacho del director? Porque Juanito tomó el bolígrafo de Pepito y no se lo quiso devolver... ¿Por qué son frecuentes los casos de familiares que pasan años sin dirigirse la palabra? Por varias razones, la más típica suele ser por conflictos de herencia... ¿Por qué los robos? ¿Por qué los homicidios?... En el fondo es pura falta de respeto, la violación de esa libertad que, sin duda limita con la de nuestro prójimo y cuya raíz es la carencia de generosidad, o lo que es igual: exceso de egoísmo.

Resulta formidable, por ejemplo, lo que cierto escritor dice sobre la raíz de la actual crisis económica: no es la falta de dinero, sino que hay egoísmo a carretadas; porque dinero, eso sí, no falta, más bien falta generosidad para distribuirlo equitativamente.

Podemos decir que el diagnóstico es el mismo para cualquier otra beligerancia entre personas. La solución no puede ser otra que un poquito de sacrificio. Sacrificio y esfuerzo para levantar la mirada enfocada –con perdón- en nuestro ombligo. De este modo nos abriremos a un horizonte amplísimo: el de aquellas personas que nos necesitan.

Cuando Juan Pablo II hablaba de la civilización del amor, seguro hablaba de esto. Sólo cuando nos apoyemos unos a otros, evitando que se desparrame el egoísmo, podremos estar seguros de estar construyendo esa civilización del amor. El amor produce paz y la paz, amor. El respeto está en ejercitar la propia libertad, de manera que dejemos que otros la ejerzan de igual modo. Así, no excedemos los límites y vivimos en paz.

Efectivamente, con respeto no sólo se conserva la dentadura, sino que se construye un mundo mejor: la civilización que todos queremos.

Razonar desde el respeto

El ser humano es muy complejo. Razona y siente. Argumenta e insulta. Tiene momentos de brillantez y bajezas miserables. Sabe escuchar y puede aplastar a otros con sus gritos. Pero es capaz, desde un buen nivel de educación y desde las convicciones más nobles, de escuchar, de razonar, de contribuir a debates en los que el respeto sea no sólo una fórmula vacía, sino una actitud de fondo.

Fernando Pascual


Resulta fácil acorralar a quien piensa distinto bajo una nube de insultos. Resulta difícil mantener la discusión en un clima de respeto y con la mirada puesta en los argumentos.

En un debate sobre Dios, sobre el hombre, sobre el aborto, sobre los derechos ciudadanos, sobre la paz, lo importante son los argumentos. Pero algunos buscan sólo “resultados” inmediatos con la ayuda de golpes de efecto y descalificaciones del “adversario”, o dando más tiempo la palabra a los “amigos” y menos a los que tienen ideas diferentes de las propias.

Pero el aparente triunfo de quien acorrala al contrincante bajo un torrente de descalificaciones y de frases efectistas, pero vacías de contenidos, es siempre una derrota. Como es derrota fijarse más en los aplausos de los oyentes o en los votos de los que lectores de internet que en la validez de las razones ofrecidas.

Es derrota, principalmente, del mismo debate. Porque lo propio del ser racional es profundizar en los argumentos, analizarlos serenamente, descartar los que sean falsos y acoger aquellos que nos acerquen a la verdad.

Es derrota, también, de quien recurre a la demagogia, de quien busca sólo victorias de escaparate. Porque muestra su bajeza interior, desde la cual llega al absurdo de declarar la propia victoria cuando sólo ha conseguido mover los sentimientos de la gente, mientras usaba mentiras, frases ambiguas y descalificaciones. Su aparente triunfo, en realidad, era señal de su pobreza como hombre y como miembro de la sociedad.

Es derrota de la “víctima”, de quien queda en ridículo, de quien es marginado ante las risas de los espectadores, de quien sale del estudio como un pobre fanático esclavo de sus convicciones. Es derrota, sí, de la víctima, aunque también es su victoria, si no ha respondido al insulto con el insulto; si ha buscado ofrecer argumentos con respeto; si ha podido afrontar, incluso con su silencio, a quienes le robaban la palabra y lo humillaban con sus desprecios miserables.

El ser humano es muy complejo. Razona y siente. Argumenta e insulta. Tiene momentos de brillantez y bajezas miserables. Sabe escuchar y puede aplastar a otros con sus gritos.

Pero es capaz, desde un buen nivel de educación y desde las convicciones más nobles, de escuchar, de razonar, de contribuir a debates en los que el respeto sea no sólo una fórmula vacía, sino una actitud de fondo.

Desde el respeto, el otro será tratado según una dignidad que nos une y que nos exige, a todos, mirar al frente y darnos la mano en el camino que lleva hacia la verdad y la justicia. También cuando llega la hora de renunciar a convicciones a las que estábamos muy aferrados pero que mostraron su falsedad gracias a la ayuda de quienes nos ofrecieron buenos argumentos en un clima de cordialidad y de respeto.

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