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Algunas notas sobre la vuelta a casa de los anglicanos

Juanjo Romero


Una comunicación muy cuidada

Salió de modo casi simultáneo en Londres y en Roma. Sin filtraciones previas, y eso que, según Rowan, ya lo conocían varias personas varios días antes. Se ve que cuando se ponen los medios se consigue la discreción. Así que, o bien se ha aprendido muy rápido del affaire Williamson, o bien los responsables del desaguisado anterior no pudieron actuar.

Creo que es relevante que el liderazgo haya sido llevado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (Levada) y no por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos. No es sólo cuestión de rango.

Sobre las reacciones

Quizá la pataleta de los progres católicos es la mejor prueba del algodón de que es un acontecimiento trascendente, y bueno, en la historia de la Iglesia.

Os ahorro la crítica de baja estofa de Tamayo, y el ridículo, de vergüenza ajena, de José Manuel Vidal. Desde aquel argumento feminista de que «la mayoría de las monjas son mujeres» no le había vuelto a leer algo tan cutre. Entiendo que, como sacerdote secularizado, sangre por la herida, hay mucha amargura y traumas y trolas; nadie juzga sus motivos de entonces, pero en el artículo que publica en la sección de religión de Periodista Digital (antes Religión Digital), el resentimiento le lleva a tener que mentir para poder encadenar párrafos (supongo que miente, la alternativa es peor, porque a su edad ya no puede corregirse).

En los medios anglófonos también hay reacciones desairadas, pero con más altura intelectual, ya sea en America Magazine (la que fue la revista religiosa más influyente de USA) o en The Tablet. Allá se habla más sobre «el verdadero ecumenismo», tema mucho más trascendente que un simple: casado sí, casado no.

Celibato sacerdotal y otros temas importantes

Lógicamente lo que más ha llamado la atención a los medios de comunicación ha sido la cuestión del «celibato sacerdotal», que creo que condiciona incluso la figura jurídica. Pero no es lo único destacable.

Sobre el tema de la reincorporación de la TAC se lleva hablando un par de años. Las primeras ideas que corrieron por los blogs, eran que se aceptaría que a los actuales pastores casados se les volviese a ordenar como casados. Pero sería una excepción sólo para los reincorporados. La siguiente «generación» ya seguiría la praxis de la Iglesia latina. En ningún caso obispos casados, que está fuera de toda las tradiciones. Habrá que esperar a la Constitución Apostólica, si la solución se circunscribe a la TAC y poco más, podría ser así, pero si queda como un camino permanentemente abierto a los anglicanos no tendría sentido, y entonces seguirían la misma disciplina que en las Iglesias Orientales Católicas. Lo dicho, a esperar.

En cualquier caso queda claro que se «ordena a casados, no se casa a curas», el orden de los factores sí que altera el producto. No es tan difícil de entender.

También se ha sido muy explícito con la «reordenación». Muy en línea con la postura de la Iglesia Católica respecto a la validez del Sacramento del Orden de los anglicanos: no hay sacramento (desconozco si será una ordenación «sub conditione»). Y por tanto, tampoco aquellos otros sacramentos para los que es imprescindible el Orden: confirmación, eucaristía… ¿Y la Confesión? Recomiendo leer «La mano izquierda de Dios» (que después dio lugar a una película protagonizada por Humphrey Bogart), explica amenamente esta casuística.

¿Y los laicos?

¿Y los laicos? ¿Qué ocurre con aquellos grupos que admiten el divorcio? También estoy expectante. El tratamiento que se le de al tema será crucial. Y no sólo por los anglicanos, también por los ortodoxos, que admiten una cierta forma de divorcio, y que a la larga es el principal escollo práctico para la unidad: puede haber curas casados, ya sea solución permanente o transitoria, no puede haber laicos divorciados, no existen, y si están vueltos a casar son adúlteros (suena fuerte, pero así es).

Aquí no hay soluciones transitorias. Las consecuencias de la resolución, del planteamiento pastoral de los divorciados (que nadie piense que habrá un cambio en la doctrina) serán muy determinantes para el «verdadero ecumenismo».

¿Ordinariatos Personales?

Una solución magistral. Algunos han preguntado que por qué no algo «más normal», como una Diócesis Personal, una Prelatura Personal e incluso una Administración Apostólica. Doy mi opinión, que no es de canonista.

Para entender la solución, es necesario saber que Ordinario y Obispo no son lo mismo. Existen obispos que no son ordinarios, y algunos ordinarios que no son obispos (abades –mitrados o no–, prelados –el del Opus Dei–, prelados territoriales).

Esta figura vendría por un lado a salvar escollos a la hora de que «el que mande» en ese Ordinariato sea un obispo anglicano que ya estuviese casado y por lo tanto puede volver a ser ordenado sacerdote, pero no consagrado obispo. Con esta fórmula sí podría seguir siendo ordinario. Y por otro lado también posibilitaría no tener que consagrar a un Obispo para un ordinariato pequeño, pero que haya que erigir por razones pastorales o políticas.

Conviene destacar que son ordinariatos, en plural, no va a existir una especie de Patriarcado Anglicano, sino que cada ordinariato dependerá del Santo Padre. Corresponde mejor a la naturaleza de la Iglesia Católica, pero también a la Comunión Anglicana, no olvidemos que es Comunión, no es Iglesia. Esto facilitará la entrada en bloque de diócesis anglicanas enteras (ya ocurrió en 1975 con la diócesis de Amritsar, en el Punjab indio).

Verdadero ecumenismo

Es una iniciativa que toma la Iglesia como Madre, que abraza al hijo que vuelve como el Padre Misericordioso de la Parábola.

Pero como Padre y Madre, no como colega. Se acabó el relativismo, el sincretismo. En la revista America se llegan a preguntar que si los de la TAC ya se sentían católicos qué necesidad tenían de todo este tinglado. Se escandalizan de la interpretación del ecumenismo del Santo Padre, el ecumenismo debe ser un ir juntos como iguales hacia algo, hacia una unidad. Odian que el ecumenismo sea que ‘todos sean uno’ en la Iglesia Católica. Los ortodoxos también observan los siguientes pasos. Y los Sociedad Sacerdotal san Pío X, ahora que miran el proceso desde fuera, no desde dentro.

Nota folclórica

Dejo la profecía de San Eduardo:

En una carta de Ambrosio Lisle Philipps al Conde de Shrewsbury del 28 de octubre de 1850, dando un panorama de la Iglesia Católica Inglesa, relata la siguiente visión o profecía hecha por San Eduardo: «Durante el mes de enero de 1066, el Rey santo de Inglaterra San Eduardo el Confesor estaba confinado a su cama debido a su enfermedad terminal en su real Palacio de Westminster. San Aelredo, Abad de Recraux en Yorkshire, comenta que un poco tiempo antes de su feliz deceso, el rey santo cayó en éxtasis cuando dos piadosos monjes benedictinos de Normandía a quienes él había conocido en su juventud durante su exilio en ese país se le aparecieron y le revelaron lo que le ocurriría a Inglaterra en los siglos futuros y la causa de ese terrible castigo. Dijeron:

‘La corrupción extrema y maldad de la nación Inglesa ha provocado la justa ira de Dios. Cuando la maldad haya alcanzado su plenitud, Dios, en su ira mandará a los ingleses espíritus malignos quienes los castigarán y afligirán con gran dureza separando el árbol verde de su tronco paternal una distancia de tres estadios. Sin embargo al final este mismo árbol, por la misericordiosa compasión de Dios y sin ninguna ayuda oficial (del gobierno) regresará a su raíz original, floreciendo nuevamente y dando frutos abundantes’.
Después de escuchar estas palabras proféticas abrió nuevamente sus ojos el santo Rey Eduardo, retornando a sus sentidos y la visión se desvaneció. Inmediatamente le platicó a su virginal esposa Edgitha, a Estigando, Arzobispo de Canterbury y a Haroldo su sucesor al trono, quienes estaban en su aposento orando alrededor de su cama, todo lo que había visto y escuchado» (Ver “Vita beati Edwardi regis et confessoris”, del manuscrito Selden 55 en la Biblioteca Bodleian en Oxford).

Cuando se publique la Constitución Apostólica volveremos sobre el tema.

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