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Nunca es tarde para buscar a Dios

Fernando Magallanes


Nunca es tarde para buscar a Dios. Ya sea porque los avances de la ciencia lo sugieren o la propia experiencia de la vida reclama “algo superior”. Así nos lo revelan los caminos de estos hombres.

El existencialista hastiado

Albert Camus es el gran paradigma del existencialismo ateo en el siglo XX. Modelo de la rebelión contra Dios y lo establecido, del inconformismo ante los poderes tradicionales. Militó en el Partido Comunista que luego abandonó en 1937. Autor de las célebres obras El extranjero, La Peste o el Mito de Sísifo que reflejan en toda su amplitud la filosofía existencialista.

Sin hacer un análisis profundo de su pensamiento, podemos decir que Camus presentaba la radiografía espiritual de los hombres de su época. Él mismo lo decía: “He sido capaz de articular la desilusión del hombre por el hombre. He tocado algo en el interior de mucha gente, porque identifican en mis obras la angustia, la desesperación”. Un término común en su obra es el absurdo: “Me dirigí al sinsentido y a la incertidumbre”. Pero no agotaba su vida ahí como Jean-Paul Sartre. El absurdo no podía colmar todas las expectativas de su vida. Debería existir “algo superior”. Y se lanzó en su búsqueda.

Aunque esto es muy poco conocido. Conocemos esta “otra” parte de su vida gracias a las conversaciones mantenidas con el pastor metodista Howard Mumma.

Éste viajó a París en los años cincuenta para atender los servicios litúrgicos de su confesión allí. Se encontró con Camus y entablaron relaciones de confianza tras interesarse Camus por los sermones del pastor sobre la Biblia.

Después de cuatro décadas, Mumma revela la búsqueda de Cristo por parte del premio Nobel francés en el libro “El existencialista hastiado. Conversaciones con Albert Camus” (cf. Voz de Papel, Madrid 2005).

En ese diálogo, Camus revelaba su alma: “Estoy buscando algo que el mundo no me está dando”. Transluce enteramente su búsqueda de Dios:“Me encuentro algo así como en un peregrinaje: buscando algo que llene el vacío que siento y que nadie más conoce.

Nno dejó de buscar el verdadero camino siendo honesto consigo mismo y reconociendo la realidad de su obra: “El público y los lectores de mis novelas, aunque ven ese vacío, no encuentran las respuestas en lo que están leyendo”. Con el deseo de buscar lo que anhelaba dijo: “Me siento totalmente identificado con Nicodemo, porque no comprendo eso que Jesús le dijo de que tenía que volver a nacer. Pero eso es lo que yo quiero, es a lo que yo quiero comprometer mi vida. ¡Voy a seguir luchando por alcanzar la fe!”.

El exponente del existencialismo ateo y del absurdo comenzó la búsqueda de Dios y quién sabe, tal vez lo encontró. Pero los caminos de Dios no son nuestros caminos. Murió en 1960 en un accidente de tráfico.

Por otro lado, el ateo más importante de nuestra época cambia de parecer y acepta la existencia de Dios, informaba ForumLibertas.com.

Cómo el ateo más notorio del mundo cambia de parecer

Antony Flew, admite la existencia de Dios. Inglés de nacimiento, hoy con 84 años de edad y con medio siglo de defensa férrea del ateísmo a las espaldas, lo acepta.

Considerado por muchos como el filósofo ateo más influyente en el mundo ha dado un cambio de 180 grados en 2004. Sostuvo apasionantes debates sobre el tema, llegando incluso a encontrase con el famoso apologista cristiano C.S Lewis. En su libro Hay un Dios: Cómo el ateo más notorio del mundo cambia de parecer (el original inglés: There is a God. How the world’s most notorious atheist changes his mind, Harper One, Nueva York, 2007) explica sus razones.

Señala que gracias a los avances y estudios científicos, especialmente el del ADN, le han llevado a tal afirmación: “Lo que creo que el ADN ha demostrado, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, es que tiene que haber participado una inteligencia superior en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí”

Las recientes investigaciones le demuestran la existencia de una “Inteligencia Creadora”: “Creo que el universo fue fundado por una Inteligencia infinita y que las intrincadas leyes del universo ponen de manifiesto lo que los científicos han llamado la Mente de Dios. Creo que la vida y la reproducción se originaron en una fuente divina”.

Pero no sólo expone sus propios argumentos, sino que también examina y confronta las investigaciones de científicos importantes como Stephen Hawking, Paul Davies y argumentos filosóficos clásicos.

En el simposio celebrado en 2004 en la Universidad de Nueva York, explica las razones de su conversión resumiéndolas en tres: la existencia de leyes que la naturaleza obedece; la existencia de vida ordenada de forma inteligente y dotada de propósito y la simple existencia de la naturaleza. “Esa gran complejidad de los mecanismos que se dan en el origen de la vida es lo que me llevó a pensar en la participación de una Inteligencia” mencionó. Fueron la razón y el estudio científico de la naturaleza lo que le llevaron a Dios.

Durante las conversaciones mantenidas para la producción del libro de la Sal de la Tierra, Peter Seewald le preguntó al entonces cardenal Ratzinger cuántos caminos había para llegar a Dios y sin saber que respondería, pensó que emplearía alguna fórmula hecha. “La respuesta fue inmediata: hay tantos caminos hacia Dios como hombres, porque cada persona tiene su propio camino” (Mi vuelta a Dios, Palabra, 2000).

Cada persona tiene su camino para encontrar a Dios: la ciencia, la razón, la vida misma. Lo importante es comenzar a buscarlo. Y saber que nunca es tarde para buscar a Dios.

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N.B.: Todas las citas de Camus pertenecen al libro citado El existencialista hastiado. La demás información fue tomada del artículo La conversión de un rebelde, de José Ángel Agejas en la revista Misión.

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