Porque un Aleph es algo y Cristo es alguien. En Él está todo lo visible y lo invisible, todas las cosas que hay entre el cielo y la tierra que ni nuestra filosofía ni nuestra ciencia pueden siquiera soñar. Un Aleph resume tres dimensiones y el tiempo hacia el pasado y Cristo recapitula el cosmos infinito con todas sus infinitas dimensiones y jerarquías de tiempos dentro de tiempos, presentes, pasados, futuros.
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