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La Asociación A Favor de lo Mejor ante un fenómeno de comunicación: Caso del Código Da Vinci

La Asociación A Favor de lo Mejor, A.C. que desde hace ocho años promueve una nueva cultura de comunicación en la que todos los participantes del proceso comunicativo podamos asumir responsablemente el papel que nos corresponde, ha dado a conocer en distintas ocasiones su definición frente a aquellos fenómenos de comunicación que requieran una reflexión constructiva, buscando fomentar la conciencia crítica y la responsabilidad ética de todos los que participan en dicho proceso.

En esta ocasión, nos referimos a la película: “El Código Da Vinci”.

Esta película que se ha promovido y anunciado como una de las más esperadas del 2006 y por ello ha despertado el interés e incluso en algunos casos una polémica internacional, puede considerarse un fenómeno de comunicación de amplio alcance y un gran impacto de comercialización. Por ello y como en otro fenómenos de gran interés para la sociedad, en la Asociación A Favor de lo Mejor proponemos una reflexión más seria y profunda que nos permitan aprovechar el caso para establecer un diálogo constructivo sobre algunos principios sobre la ética de la comunicación, los derechos de los receptores y sobre la libertad con responsabilidad y el derecho a la libre expresión:
Nos hemos permitido hacer una campaña de Conciencia crítica que reivindique los derechos del público haciéndole recordar que:

Se trata de un esfuerzo comercial con fines de entretenimiento y como todo producto de comunicación corresponde a las características del género al que pertenece. En el caso de la película el Código Da Vinci en su póster promocional existe una promesa de “encontrar la verdad” cuando no se trata de una investigación histórica sino de una novela de ficción.

Si bien es cierto que un escritor tiene derecho a escribir o inventar ficción, es así mismo importante considerar el derecho que tiene el receptor de saber que lo que lee o está viendo es eso, una creación ficticia fruto de la imaginación de alguien. Es necesario y éticamente obligado aclararlo, máxime si se utilizan instituciones, personas u organismos que en la realidad existen. De no ser así, puede llegar a convertirse en una calumnia.

El impacto de las imágenes, efectos especiales y la trama misteriosamente entrelazada hacen que la versión cinematográfica pueda magnificar la confusión creada al combinar elementos de ficción con escasos referentes de realidad. Pero que de ninguna manera puede considerarse en el género de novela histórica y que se cometen en la trama serios errores de referentes que el público debe saber que están planteados en forma ficticia, sin seriedad científica, ni fuentes históricamente confiables.

La producción cinematográfica y los esfuerzos de difusión de la misma no deben obviar la información pertinente para que el receptor pueda hacer uso de su derecho a consumir o no un producto de comunicación y menos sería lícito utilizar recursos confusos o engañosos para generar el interés del público.

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