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Los peligros de los errores

vinci.gifEl libro en sí no ofrece demasiados elementos de interés: es un  producto sin calidad, muy similar, en gran medida, a los que ofrece la  llamada televisión basura, destinado al consumo de masas nada  exigentes desde el punto de vista cultural. Su modo de trabajar el  morbo es similar. Lo que me resulta especialmente sugestivo, más que el libro, es el  “fenómeno da Vinci”, que pone de relieve –en contra de lo que pudiera pensarse- el interés generalizado acerca de los grandes temas, como la búsqueda de la Verdad, la figura y el mensaje de Cristo, la fe o el sentido de la vida.

"La amplia aceptación de la mayoría de las referencias de Brown es algo asombroso", -nos dice Carl Olson- "sobre todo porque muchas de ellas no lograrían pasar lo que llamaríamos «la prueba de la enciclopedia escolar. Por ejemplo, la novela indica que la «Virgen de las Rocas» de Leonardo da Vinci, que se encuentra en el Louvre, es «un lienzo de cinco pies de alto», aunque una rápida búsqueda en Internet o en una enciclopedia nos muestra que tiene seis pies y medio de altura. Normalmente, esta clase de detalles se podrían considerar licencias artísticas. Pero la insistencia de Brown en que las representaciones de obras de arte son exactas – y su esposa es historiadora de arte – indican que no es cuidadosa con la verdad. Esto se convierte en un problema mucho más serio cuando hace referencia a que antes del Concilio de Nicea nadie creía que Jesús fuera divino, que la Iglesia católica quemó a 5 millones de mujeres en la hoguera en el medioevo y que todas las más importantes creencias del cristianismo se han robado de las religiones paganas. Esta clase de asertos parecen basarse en una sincera aversión a la Iglesia católica – la novela nunca menciona al protestantismo ni a la ortodoxia oriental – y a un deseo de desafiar los conocimientos aceptados de acontecimientos, personajes y creencias. El peligro está en que muchos lectores al parecer están tomando las referencias de la novela como hechos verificados y creen que han descubierto el talón de Aquiles de la Iglesia. Esto llega a ser aún más difícil cuando dichas personas no quieren ni siquiera considerar las refutaciones o respuestas a «El Código da Vinci». Aquí está otra vez la llamada a un supuesto conocimiento secreto: una vez que la persona lo tiene, no cree que necesite considerar los argumentos o hechos contrarios".

Por su parte Mark Shea puntualiza: "No sólo hay errores garrafales sobre los hechos sino también mentiras descaradas, grandes y pequeñas, sobre prácticamente cada una de las materias que Brown toca en cuestiones de arte, historia y teología. Da a entender que documentos falsos, que equipara a sus cuestionables fuentes rechazadas, corresponden con los hechos. Afirma que Leonardo Da Vinci no da a Jesús un cáliz en su cuadro de «La Última Cena» para decir indirectamente que María Magdalena es el verdadero cáliz que lleva la «sangre de Jesús» --es decir, su hijo--, a pesar del hecho de que hay trece copas en la pintura. Habla acerca del significado de una palabra aramea en el evangelio gnóstico de Felipe, olvidando el hecho que ese texto está escrito en copto. Presenta a María Magdalena como la víctima de una campaña de difamación católica, sin detenerse a preguntarse por qué es una santa católica. Culpa al «Vaticano» de varios complots y conspiraciones que supuestamente tuvieron lugar siglos antes de que existiera el Vaticano para poder conspirar. Y, por supuesto, en la mayor mentira de todas, declara que todo el mundo antes del año 325 pensaba que Jesús no era más que un «profeta mortal» hasta que Constantino obligó al Concilio de Nicea a declararle Dios «por una diferencia escasa de votos». Por supuesto, no se para a preguntarse por qué, si Jesús fue sólo un «profeta mortal», se molestó en fundar una Iglesia, ni qué fue de la Iglesia durante los 300 primeros años del cristianismo si nadie daba culto a Jesús como Dios. Brown está intentando establecer un mito inventado, feminista y neopagano. El mito básico es: Jesús era feminista, partidario acérrimo del neopaganismo. Supuestamente la Iglesia cubrió todo esto con mentiras sobre su divinidad. El punto de vista de Brown es: regresemos al culto a la diosa como pretendió Jesús. Esta afirmación ridícula y sin ningún fundamento es, por supuesto, completamente contraria a los hechos de Jesús".

Para Rafael Navarro-Valls: "El libro en sí no ofrece demasiados elementos de interés: es un  producto sin calidad, muy similar, en gran medida, a los que ofrece la  llamada televisión basura, destinado al consumo de masas nada  exigentes desde el punto de vista cultural. Su modo de trabajar el  morbo es similar. Lo que me resulta especialmente sugestivo, más que el libro, es el  “fenómeno da Vinci”, que pone de relieve –en contra de lo que pudiera pensarse- el interés generalizado acerca de los grandes temas, como la búsqueda de la Verdad, la figura y el mensaje de Cristo, la fe o el sentido de la vida. Desgraciadamente, la respuesta del autor ante esas grandes preguntas es decepcionante y tramposa. Es como ofrecer un culebrón a los interesados  en las auténticas pasiones humanas. En los culebrones hay pasiones;  pero no es eso, no es eso. El fenómeno Da Vinci muestra los frutos de la cultura de la sospecha,  del “pensiero debole” y del estado mental de duda característico de la  sociedad actual. Estos elementos han acabado generando en los sectores  más indigentes desde el punto de vista cultural de la sociedad esa  actitud de credulidad acrítica que está en la base del “fenómeno da  Vinci”. Parece como si un sector de la población pareciera dispuesto a tener fe  en lo que les diga el primer iluminado de turno, con tal de que le  cuente de forma amena aquello en lo que desea creer y le diga que es  falso todo lo que les suponga exigencia moral. Si la realidad va por  otro lado, siguiendo el viejo dicho periodístico, peor para la  realidad. El género humano, como advertía Eliot, no soporta demasiada  realidad.  ".

Comentarios

He leído algunos libros sobre gnosticismo y también el código y puedo decir que es una exagerada mezcla de muchas vertientes y puntos de vista y que por lo mismo me parece una novela sin nada que dejar; el autor encontró una fórmula de éxito pues en sus siguientes libros la repite y los hace muy fastidiosos. Realmente creo que las personas no deberían basar su fe o su criterio en ese libro, es absurdo.

bueno no nos podemos dejar llevar x este libro peor no c save si es verdada o si es mentira cada uno ya su critrio q vea !!!!!!

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