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Marzo 25, 2009

20 años de la World Wide Web

Lo tituló “La gestión de la información: una propuesta”, título sobrio y nada pretensioso. De hecho, entre los primeros nombres que se barajaron para bautizar al proyecto estuvieron "malla de información" (infomation mesh) o "mina de información" (mine of information). Un año después obtuvo el nombre definitivo: World Wide Web.

Tim Berners-Lee era un físico de 34 años cuando presentó a Mike Sendall, directivo del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, el bosquejo de lo que sería “la red que envuelve al mundo”.


Lo tituló “La gestión de la información: una propuesta”, título sobrio y nada pretensioso. De hecho, entre los primeros nombres que se barajaron para bautizar al proyecto estuvieron "malla de información" (infomation mesh) o "mina de información" (mine of information). Un año después obtuvo el nombre definitivo: World Wide Web (www) y, en 1991, el mismo Berners-Lee creó el primer software universal para la navegación. ¿Cuáles han sido los pasos que posibilitaron la revolución de Tim Berners-Lee?


Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la así llamada Guerra Fría, entre el bloque comunista liderado por la URSS y el bloque capitalista con Estados Unidos a la cabeza, supuso una carrera ascendente en orden a demostrar la superioridad tecnológica y militar de uno de los dos países. En 1957 la Unión Soviética lanza con éxito al Sputnik, el primer satélite artificial, colocándose en aparente ventaja frente al adversario.


Como respuesta, el entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, ordenó la creación de la ARPA (Advanced Research Projects Agency). El proyecto desarrolló la creación de una red de comunicación entre ordenadores. La particularidad radicaba en la descentralización del sistema, pues estaba compuesto por varios ordenadores distantes geográficamente el uno del otro. Este rasgo le confería el carácter de “indestructible” pues todos tenían el mismo nivel de importancia. Podía llegar a faltar uno sin que quedara impedida la mutua comunicación entre los restantes. Para 1973 se establecieron conexiones entre ordenadores de Estados Unidos, Gran Bretaña y Noruega.


El paso al sector civil sucedió en 1983 cuando el Departamento de Defensa de los Estados Unidos separó el ámbito civil del militar de su red de ordenadores. En 1989 un científico británico del Laboratorio Europeo de Física de Partículas, Tim Berners-Lee, inventó la World Wide Web (www: la red que engloba al mundo) combinando el hipertexto y el protocolo de comunicaciones de internet. Este importante acontecimiento propició un método eficaz y ágil al momento de intercambiar datos entre científicos. El mismo año 1989 la universidad McGill, de Montreal, desarrolló Archie, un programa para la realización de búsquedas en la base de datos que contenía información sobre lo almacenado en la red. Se trató del primer buscador por Internet.


Tras visitar el Laboratorio Europeo de Física de Partículas y entrevistarse con Berners-Lee, 12 de diciembre de 1991, Paul Kunz, un físico de la universidad de Stanford, en California, creó el primer sitio web de la historia. El contenido era muy sobrio: apenas tres líneas de texto, un enlace a un correo electrónico y otro a una base de datos científica. Pero Kunz fue más allá al desarrollar un esbozo de navegador y ponerlo al alcance de los que tenían acceso a la red de modo que otros investigadores pudieran seguir desarrollándolo.


En 1993, un equipo del National Center for Supercomputing de la Universidad de Illinois encabezado por Marc Andreesen, lograron un visualizador de páginas de Internet de fácil instalación llamado Mosaic.


Desde 1983 las primeras en beneficiarse de la red de comunicación entre ordenadores fueron las universidades. Para 1995, año en que la difusión de Internet comenzó a mundializarse gracias, en buena medida, a su potencial económico, a la agilidad y bajo costo de la transmisión de informaciones y comunicación humana, grandes cadenas comerciales, de prensa o de servicios; organizaciones religiosas y filantrópicas; sociedades científicas, humanitarias y, más recientemente, personas individuales, han migrado a este gran vehículo de comunicación para darse a conocer.


A finales de 1969 eran cuatro los ordenadores que ejecutaban las peticiones de datos, transferencias de información, comunicación y otros servicios; en 2001 ya eran ciento diez millones. En 1993 había ciento treinta sitios de internet disponibles en el mundo; para 2001 ya sumaban más de treinta y un millones.


Ésta es la breve historia de internet, un medio de comunicación que, hoy por hoy, está presente en la vida de millones de personas, de una buena parte de la población mundial, para bien o para mal. Su aparición y rápido desarrollo ha supuesto, ante todo, una revolución en las comunicaciones que, por su misma naturaleza, seguirá desarrollándose.

Benedicto XVI y la mujer

En Angola el Papa recordó que nadie debe dudar que las mujeres, sobre la base de su igual dignidad con los hombres, tienen pleno derecho a insertarse activamente en todos los ámbitos públicos y su derecho debe ser afirmado y protegido incluso por medio de instrumentos legales donde se considere necesario. Estas palabras no están aisladas, son parte de gestos que Benedicto XVI ha tenido hacia la mujer desde antes de ser obispo de Roma.

Por desgracia somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en cada lugar, han hecho difícil el camino de la mujer, despreciada en su dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitud. Esto le ha impedido ser profundamente ella misma y ha empobrecido la humanidad entera de auténticas riquezas espirituales. No sería ciertamente fácil señalar responsabilidades precisas, considerando la fuerza de las sedimentaciones culturales que, a lo largo de los siglos, han plasmado mentalidades e instituciones. Pero si en esto no han faltado, especialmente en determinados contextos históricos, responsabilidades objetivas incluso en no pocos hijos de la Iglesia, lo siento sinceramente”. Con esta sensibilidad, con esta afirmación se expresaba Juan Pablo II en la carta que en 1995 escribió a las mujeres.


Es imposible e inútil imaginar una Iglesia sin la aportación femenina. Tan sin sentido que jamás un buen cristiano podrá esconderla y, mucho menos, negarla. En la homilía del Viernes Santo de 2007 ante la Curia Romana y el Santo Padre, el predicador de la casa pontificia, P. Rainero Cantalamessa, recordó que las mujeres son la esperanza de un mundo más humano, que nuestra civilización “tiene necesidad de un corazón para que el hombre pueda sobrevivir en ella sin deshumanizarse del todo”; de ahí que deba darse “más espacio a las razones del corazón" para evitar otra “era glacial” pues hoy se constata la avidez de aumentar el conocimiento pero muy poca la de aumentar la capacidad de amar, y ello tiene su explicación: “el conocimiento se traduce automáticamente en poder, el amor en servicio”.


Es un hecho. De un tiempo para acá, los Papas han sabido ir incardinando las aptitudes de la mujer en varios dicasterios y organismos de la vida de la Iglesia. Con Juan Pablo II se acentuó un periodo, si cabe decirlo así, fecundo de acercamiento y exaltación de los dones, valores, virtudes y vocación propios de la mujer; una valoración que ayudó a ver desde otra perspectiva, tanto a hombres como a mujeres, eclesiásticos o no, la participación de éstas en la vida de la Iglesia y el mundo.


Benedicto XVI ha seguido lúcidamente en esta línea. Como cardenal estuvo encargado de presentar, el 30 de septiembre de 1988, la carta apostólica que Juan Pablo II dedicara a las mujeres (La dignidad de la mujer, Mulieris Dignitatem, en latín). Como prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe, el 31 de julio de 2004 regaló al mundo el documento “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo”, que vino a revitalizar los escritos pontificios anteriormente aparecidos sobre el tema y a refrescar la importancia de la feminidad dentro de la Iglesia, en el mundo, y la necesidad de que la vocación natural, los dones y aptitudes de la mujer fuesen valorados por el varón y los de éste por ella. Ahora como Papa, las palabras de afecto y reconocimiento de Benedicto XVI hacia la mujer no han sido menores pese a que muchos se empeñen en tratar de hacer ver lo contrario.


Gestos y manifestaciones


EL 14 de febrero de 2007, durante la audiencia general, el Papa centró laudatoriamente la atención en las numerosas figuras femeninas que “desempeñaron un papel efectivo y valioso en la difusión del Evangelio”, subrayando que “no se puede olvidar su testimonio” (Cf. Las mujeres al servicio del Evangelio. Catequesis del Papa durante la audiencia general del miércoles 14 de febrero de 2007, n. 7: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 16 de febrero de 2007, p. 16.).


Con esa catequesis se evidenciaba aún más la trayectoria de reconocimiento público que Benedicto XVI ha venido siguiendo en comentarios puntuales hechos a través de entrevistas, homilías y discursos; una trayectoria que recoge, expone y valora el gran servicio y la aportación peculiar que la mujer ha prestado a la Iglesia y al mundo, reivindicando su protagonismo activo en el ámbito de las comunidades cristianas primitivas y a lo largo de la historia de todo el cristianismo. En esos comentarios también ha recordado clara y amorosamente el papel valiosísimo, aunque no ministerial, que la mujer desarrolla en nuestra actualidad dentro de la Iglesia.


En marzo de 2007, a través del presidente del Consejo Pontificio para los laicos, el arzobispo Stanislaw Rilko, Benedicto XVI concedió a la Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres católicas (UMOFC), fundada en 1910, el estatuto de asociación pública internacional de fieles; un reconocimiento que, en palabras de la presidenta general, Karen Hurley, significa que se “honra los incansables esfuerzos de millones de mujeres fieles católicas activas en nuestra unión a nivel parroquial, diocesano, nacional e internacional”.


En el encuentro con los movimientos católicos para la promoción de la mujer, en Angola (22.03.2009), Benedicto XVI reconoció que “son las mujeres las que mantienen intacta la dignidad humana, defienden la familia y tutelan los valores culturales y religiosos”. El mismo Pontífice recordó nadie debe dudar que “las mujeres, sobre la base de su igual dignidad con los hombres, tiene pleno derecho a insertarse activamente en todos los ámbitos públicos y su derechos debe ser afirmado y protegido incluso por medio de instrumentos legales donde se considere necesario”. Ciertamente, también recalcó el Papa, “este reconocimiento del papel público de las mujeres no debe disminuir su función insustituible dentro de la familia”.


Maternidad como vocación de primer orden y máxima importancia


Quizá uno de los temas a los que, en el amplio campo de la mujer, más referencia y énfasis ha hecho el actual Santo Padre, ha sido el de la maternidad. Las palabras que al respecto ha pronunciado no se han limitado a la denuncia actual ante la creciente escasez de candidatas a desempeñar su natural vocación de madres y educadoras; ante todo, ha manifestado el aprecio personal y el valor de la maternidad en sí misma, pero no todo ha quedado ahí. El Papa se sabe hijo y entiende lo que esto entraña, por eso agradece a las madres el don de sí mismas, el estar abiertas a la vida. “Vivís y apostáis por la vida, porque el Dios vivo ha apostado por vosotras”, les dijo en Luanda Benedicto XVI (Cf. Discurso del Encuentro con los Movimientos Católicos para la Promoción de la Mujer, Parroquia de san Antonio, 22 de marzo de 2009).


A un párroco romano que le pidió unas palabras de aliento para las “mamás”, el Papa dijo:


Decidles simplemente: el Papa os da las gracias. Os expresa su gratitud porque habéis dado la vida, porque queréis ayudar a esta vida que crece y así queréis construir un mundo humano, contribuyendo a un futuro humano. Y no lo hacéis sólo dando la vida biológica, sino también comunicando el centro de la vida, dando a conocer a Jesús, introduciendo a vuestros hijos en el conocimiento de Jesús, en la amistad con Jesús. Este es el fundamento de toda catequesis. Por consiguiente, es preciso dar las gracias a las madres por, sobre todo porque han tenido la valentía de dar la vida. Y es necesario pedir a las madres que completen ese dar la vida comunicando la amistad con Jesús” (Cf. Encuentro del Papa con los sacerdotes y diáconos de la diócesis de Roma, 2 de marzo de 2006, n. 10: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 10 de marzo de 2006, p. 5.).

Tiempo antes había ponderado el papel de la maternidad a propósito de la festividad litúrgica de santa Mónica exaltando cómo ella había vivido “de manera ejemplar su misión de esposa y madre ayudando a su marido Patricio a descubrir la belleza de la fe en Cristo y la fuerza del amor evangélico, capaz de vencer el mal con el bien” (Cf. Meditación mariana del Ángelus, 27 de agosto de 2006, n. 35: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 1 septiembre de 2006, p. 1.).


Benedicto XVI no se ha detenido a recordar obligaciones sino en hacer notar la belleza que hay detrás de la vocación de madre y, consecuentemente, de educadora; ante la exposición reaccionaria de ciertos grupos que se oponen a la realización de la mujer en el hogar, la familia, el matrimonio, la maternidad, el Papa ha hecho ver con delicadeza y afecto de padre y pastor cuán lejos está la mujer que no corresponde a su misión natural.


Sacerdocio y la aportación de la mujer en la Iglesia


Hoy por hoy es más visible la participación de la mujer en organismos vaticanos. Es verdad que Benedicto XVI, hasta el momento, no ha realizado nombramientos al respecto sino que más bien ha mantenido en pie los ya realizados por Juan Pablo II (entre otros, el de la religiosa salesiana, sor Enrica Rosanna, subsecretaria para la congregación de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, y el de la doctora Mary Ann Glendon, presidenta de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales).


Pero no todo ha quedado ahí. Para el sínodo sobre la Eucaristía de octubre de 2005, Benedicto XVI convocó a una docena de auditoras para participar en el mismo: desde la ex embajadora de Filipinas ante la Santa Sede, Enrietta Tambunting de Villa, hasta una fundadora, miembros seglares de movimientos eclesiales y, por supuesto, religiosas de distintas congregaciones. Otro tanto sucedió en el Sínodo sobre la Palabra de Dios de 2008.


Propiamente hablando no se puede hacer referencia a una doctrina pontificia sobre la mujer. Ni el actual ni el pontificado anterior la tuvo. Y es que la feminidad no es doctrina de un Papa sino riqueza de la Iglesia entera. Con los documentos que sacó Juan Pablo II, el pontífice no hizo más que evidenciar lo que la Iglesia ha creído y defendido sobre la mujer apoyada en el principio paulino según el cual para los bautizados “ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer”. El motivo es que “todos somos uno en Cristo Jesús” (Cf. Gálatas 3, 28), “es decir, todos tenemos la misma dignidad de fondo, aunque cada uno con funciones específicas”.


Es a la luz de esas funciones específicas que se debe captar la respuesta expresada a modo de negativa para el acceso de la mujer a las órdenes Sagradas. Y es que la Iglesia no se puede entender al modo democrático y meramente político. El que muchos quieran una aportación más clara y visible de la mujer en puestos de mayor responsabilidad parece inquietud justa entendida al modo meramente humano de paridad de oportunidades, pero no es así.


“Como sabemos, el ministerio sacerdotal, procedente del Señor, está reservado a los varones, en cuanto que el ministerio sacerdotal es el gobierno en el sentido profundo, pues, en definitiva, es el Sacramento el que gobierna la Iglesia. Este es el punto decisivo. No es el hombre quien hace algo, sino que es el sacerdote fiel a su misión el que gobierna, en el sentido de que es el Sacramento, es decir, Cristo mismo mediante el Sacramento, quien gobierna, tanto a través de la Eucaristía como a través de los demás Sacramentos, y así siempre es Cristo quien preside”.


Y es que el sacerdocio se ha llegado a interpretar como un derecho, cuando es un servicio propio del varón con vocación a servir. Interrogado sobre el tema de la aportación clara y visible de la mujer en la Iglesia, el Santo Padre declaró a los periodistas de Radio Vaticano y a cuatro cadenas alemanas (Bayerischer Rundfunk, ARD, ZDF y la Deutsche Welle):


“…no hay que pensar que en la Iglesia la única posibilidad de desempeñar un papel importante es la de ser sacerdote. En la historia de la Iglesia hay muchísimas tareas y funciones. Basta recordar las hermanas de los Padre de la Iglesia, y la Edad Media, cuando grandes mujeres desempeñaron un papel muy decisivo, y también en la época moderna. Pensemos en Hildegarda de Bingen, que protestaba enérgicamente ante los obispos y el Papa; en Catalina de Siena y en Brígida de Suecia. También en los tiempos modernos las mujeres deben buscar siempre de nuevo -y nosotros con ellas- el lugar que les corresponde. Hoy están muy presentes en los dicasterios de la Santa Sede. Pero existe un problema jurídico: el de la jurisdicción, es decir, el hecho de que, según el derecho canónico, la facultad de tomar decisiones jurídicamente vinculantes va unida al Orden Sagrado” (Cf. La alegría de servir. Entrevista concedida por el Papa Benedicto XVI a Radio vaticana y a cuatro cadenas de televisión alemanas, 5 de agosto de 2006, n. 34: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 25 de agosto de 2006, p. 7.).


Encontrar el lugar que les corresponda significa para el Papa que tienen un lugar; partiendo de ahí ahora hay que reencontrarlo o toparse con él por vez primera. No se trata de buscar nuevos lugares sino de retomar los que ya existen. Al decir “nosotros con ellas” está significando que para determinar si realmente el lugar reencontrado es efectivamente tal, debe contar con la confirmación de la autoridad respectiva.


En marzo de 2006, un joven sacerdote preguntó al Papa: “¿Por qué no hacer que la mujer colabore en el gobierno de la Iglesia? Convendría promover el papel de la mujer también en el ámbito institucional y ver que su punto de vista es diverso del masculino…” La prensa mundial hizo grande eco de la pregunta y poco caso a la respuesta. El Papa respondió con ternura y profundidad:


Siempre me causa gran impresión, en el primer Canon, el Canon Romano, la oración especial por los sacerdotes. En esta humildad realista de los sacerdotes, nosotros, precisamente como pecadores, pedimos al Señor que nos ayude a ser sus siervos. En esta oración por el sacerdote, y sólo en esta, aparecen siete mujeres rodeando al sacerdote. Se presentan precisamente como las mujeres creyentes que nos ayudan en nuestro camino. Ciertamente, cada uno lo ha experimentado. Así, la Iglesia tiene una gran deuda de gratitud con respecto a las mujeres (…) Las mujeres hacen mucho por el gobierno de la Iglesia, comenzando por la religiosas, por las hermanas de los grandes Padres de la Iglesia, como san Ambrosio, hasta las grandes mujeres de la Edad Media: santa Hildegarda, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila; y recientemente madre Teresa. (…) como sabemos, el ministerio sacerdotal, procedente del Señor, está reservado a los varones, en cuanto que el ministerio sacerdotal es el gobierno en el sentido profundo, pues, en definitiva, es el Sacramento el que gobierna la Iglesia. Este es el punto decisivo. No es el hombre quien hace algo, sino que es el sacerdote fiel a su misión el que gobierna, en el sentido de que es el Sacramento, es decir, Cristo mismo mediante el Sacramento, quien gobierna, tanto a través de la Eucaristía como a través de los demás Sacramentos, y así siempre es Cristo quien preside” (Cf. Encuentro del Papa con los sacerdotes y diáconos de la diócesis de Roma, 2 de marzo de 2006, n. 10: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 10 de marzo de 2006, p. 6.).


No es el hombre quien gobierna, ¡es el sacramento! Por tanto no cabe hablar de discriminación. Es Cristo en definitiva quien gobierna.


El actual Pontífice se ha mostrado sabio y delicado a la hora de aclamar la figura de la mujer así como en los momentos en los que ha recordado cuál no es su función y los motivos de ello. Bien puede pensarse que lleva en la mente aquel sentido agradecimiento que con motivo de la IV Conferencia Mundial sobre la mujer en Pekín redactó Juan Pablo II a modo de carta.


Agradecimiento a las mujeres


Benedicto XVI no cesará de reivindicar la riqueza del genio femenino. Ya lo ha hecho y, qué duda cabe, lo seguirá haciendo. En la visita que hizo a Angola las llamó “heroínas silenciosas”. El reflejo de esas manifestaciones comienza a dejarse sentir en muchos otros ámbitos de la Iglesia. Cómo no traer a cuento aquellas palabras de gratitud pensadas, escritas y pronunciadas por aquel gran poeta y Papa, Juan Pablo II, que hayan eco en su sucesor:


Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.

Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta « esponsal », que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas”.

Marzo 19, 2009

Homofobia, en tu nombre se siguen cometiendo muchas injusticias

Cada vez se extiende más la fobia excesiva, ante lo que no es homofobia, como forma de pensamiento por la cual la sociedad acepta pasivamente una conducta sin preguntarse si está bien o si está mal moralmente.

Todo ser humano debería tener claro que las personas homosexuales gozan de la misma dignidad humana y merecen, por ello, ser respetadas. Pero ese respeto en cuanto seres humanos no significa que tengan más derechos que el resto de las personas que no comparten, e incluso disienten, de su inclinación o práctica sexual.


Uno de los argumentos de propaganda que más suelen usar los grupos homosexuales cuando se enfrentan a opiniones que les discuten su orientación, es la de la homofobia. Ese término fue utilizado por vez primera en el desfile del gay pride de 1999 y, desde entonces, es la palabra clave que imposibilita todo cuestionamiento, la forma de banalizar cualquier opinión y el modo de estigmatizar el disenso.


Cada vez se extiende más la fobia excesiva, ante lo que no es homofobia, como forma de pensamiento por la cual la sociedad acepta pasivamente una conducta sin preguntarse si está bien o si está mal moralmente. Se suele presentar la homosexualidad desde una perspectiva emocional donde parecía algo tétrico alzar la voz para divergir. Entre sentimientos y banalizaciones, diferentes grupos de homosexuales se han dado a la tarea de imponer una suerte de censura que, como en otro tiempo el César, alza o inclina el dedo para decidir que sí y que no puede seguir conviviendo, de acuerdo a sus intereses.


La censura rosa: adopciones, estigmatizaciones y datos inflados


A mediado de octubre de 2008, el magistrado Elio Braz concedió a una pareja de varones la adopción de dos niñas de 5 y 7 años en Recife, Brasil. La resolución fue la primera de este tipo en la historia de ese país. En declaraciones posteriores, el juez afirmó que su decisión estaba motivada por hacer del hecho un precedente para que las personas homosexuales puedan adoptar de modo regular en Brasil.


El caso brasileño contraste con uno español. Condenado por retrasar la adopción de una niña por parte de una pareja de lesbianas, el caso del juez Fernando Ferrín Calamita ha trascendido las fronteras. Calamita ha debido pagar con su propio puesto la osadía al ser sentenciado a dos años, tres meses y un día de inhabilitación para empleo o cargo público, más una indemnización de 6,000 euros para la pareja de lesbianas y los pagos del costo de procedimiento (unos 10 mil euros). En entrevista al diario ABC (Cf. 13.12.2008) declaró: “no tengo nada en contra de las personas homosexuales, ni les odio como dice el fiscal. Simplemente velo por el interés superior de los menores, porque hay estudios contradictorios sobre los efectos de la adopción por parejas del mismo sexo”.


Padre de 7 hijos, ha quedado suspendido y sin la posibilidad de cobrar sueldo. Una plataforma de asociaciones ha manifestado su apoyo y cercanía a Calamita poniendo en marcha la web www.juezcalamita.com, recaudando 30 mil euros para manutención de su familia y declarando que la justicia no puede estar sometida a la ideología del género y del lobby gay.


Para comenzar el año 2009, dos niños escoceses de cinco y cuatro años fueron dados en adopción a una pareja de homosexuales. Quizá el hecho pudo haber pasado desapercibido pues en el Reino Unido las casas de niños huérfanos y casas de cuna, incluso las confesionales, están obligadas a darlos en adopción también a parejas gays. Pero el caso de los niños Josh y Chloe es un poco más especial.


Los servicios sociales de Edimburgo retiraron la custodia a los dos abuelos (él de 59 y ella de 46 años) por considerar más aptos a los adoptantes y muy ancianos a ellos. Tras dos años de lucha por conservarlos y ante la imposibilidad de continuar pagando a los abogados, los abuelos han tenido que desistir.


“Me rompe el corazón pensar que nuestros nietecitos están obligados a crecer en un ambiente familiar privado de la figura materna. Nosotros no tenemos prejuicios en relación con los gays, pero me resisto a explicarme como una elección como ésta pueda ser tomada como la mejor en relación con los niños”, declaro el abuelo al Daily Mail. El caso no ha estado exento de polémicas en Escocia, país que permite la adopción a homosexuales desde 2006, no obstante una consulta popular que reveló que el 90% de la población estaba contra esa medida.


En el mismo Reino Unido, una nueva normativa presentada por la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología permite que las mujeres con hijos concebidos por fertilización artificial puedan nombrar como “segundo padre” a la pareja lesbiana o algún amigo.


Lo de los “hijos” no es todo. En Estados Unidos, una mujer negra, Crystal Dixon, fue despedida del cargo de vicepresidenta de recursos humanos en la universidad de Toledo en mayo de 2008 por pensar que los “derechos” homosexuales no pueden estar al mismo nivel que la lucha por los derechos civiles.


El 1 de diciembre de 2008 la agencia francesa I-Media realizó una entrevista al representante de la Santa Sede ante la ONU, Mons. Celestino Migliore. Una de las preguntas, concretamente la tercera, iniciaba recordando que Francia tenía la intención de presentar una propuesta para pedir la “despenalización” de la homosexualidad en el mundo para luego formular la interrogante directamente: “¿Cómo reacciona ante esta propuesta?”.


Mons. Migliore respondió: “Todo aquello que va en favor del respeto y de la tutela de las personas es parte de nuestro patrimonio humano y espiritual. El Catecismo de la Iglesia Católica dice, y no desde hoy, que en el trato con las personas homosexuales se debe evitar todo marco de injusta discriminación. Pero aquí la cuestión es otra. Con una declaración de valor político, firmada por un grupo de países, se pide a los Estados y a los mecanismos internacionales de actuación y control de derechos humanos agregar nuevas categorías protegidas por la discriminación. Por ejemplo, los Estados que no reconocen la unión entre personas del mismo sexo como “matrimonio” serán puestos a la caza y hechos objetos de presión”.


Inmediatamente se tergiversó la declaración y grupos activistas gays comenzaron una caza mediática. La respuesta, que en su contenido no tiene ninguna alusión que huela a ataque contra un grupo concreto, se interpretó como tal.


¿Y es que no resulta positiva una despenalización de la homosexualidad como medio para la no discriminación? Como dejó ver Mons. Migliore y declaró luego el portavoz de la Santa Sede, “no sólo se busca despenalizar la homosexualidad, sino introducir una declaración de valor político que puede derivarse en sistema de control, según los cuales, toda norma –no solo legal, sino también relativa a la vida de los grupos sociales o religiosos– que no ponga exactamente en el mismo nivel toda orientación sexual podría ser considerada como contraria al respeto de los derechos del hombre”, lo que “puede convertirse en instrumento de presión o discriminación ante quien, sólo por poner un ejemplo muy claro, considera que el matrimonio entre un hombre y una mujer es la forma fundamental y originaria de la vida social”.


En 2003, Buenos Aires fue la primera ciudad de América Latina que posibilitó la unión civil entre personas del mismo sexo. Entonces esperaban una estampida de parejas dispuestas a casarse pero, con el paso del tiempo, más bien todo sugiere un hinchamiento de cifras. Según datos del periódico La Nación (Cf. 18.11.2008) ha disminuido al 20% la demanda actual. Las separaciones han estado a la orden del día.


Uno de los ejemplos de esta recaída, si bien es en otro polo del globo terráqueo, es el de la primera pareja de lesbianas que impuso el “matrimonio” gay en Massachussets. Julie y Hillary, quienes lograron que el Tribunal Supremo del Estado modificara el significado de matrimonio y el de institución familiar con una ley que les permitió unirse el 17 de mayo de 2004, se separaron a los 2 años y, según The Boston Herald, ahora quieren el divorcio. Tras él, no obstante, ambas seguirán ejerciendo la patria potestad sobre Annie, una niña de 12 años que ambas tienen en adopción.


Frank Vespa-Papaleo es el juez de la División de Derechos Civiles de New Jersey y conocido por su postura política a favor de la homosexualidad. A finales de 2008 sentenció que la Methodist Ocean Grove violó las leyes anti discriminación del Estado al no haber alquilado el pabellón Boardwalk para celebrar una unión civil entre una pareja de lesbianas. Los metodistas apelaron alegando que no se puede rentar un centro que les pertenece para hacer algo que va contra su ideario cristiano.


Patólogo forense de profesión, Mario Matsakis es eurodiputado por el Partido Demócrata de Chile. En diciembre de 2008, Matsakis solicitó no recibir más información de un lobby gay que por entonces presentó una exposición en el Parlamento Europeo a favor de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. “Los niños que viven con parejas homosexuales no tienen el mejor ambiente para su desarrollo, ese es mi punto de vista”, declaró entonces. Esas palabras le ganaron un acoso y no pocas amenazas que le llevaron a expresar al presidente de la eurocámara, Hans Pöttering, la situación que estaba sufriendo.


El homosexualismo político cuenta con abiertos exponentes. Algunos gobiernos afines colocan en la cúspide del poder a quienes puedan impulsar los postulados de base. Es el caso de la administración de Barak Obama. Según un informe el Instituto Efrat, recogido en Hispanidad.com (Cf. 19.01.2009), el presidente de Estados Unidos inculcará a través de la educación las ideas necesarias para promover la “cultura del género”.


Islandia es el primer país que cuenta, desde finales de enero de 2009, con una jefa de gobierno abierta y declaradamente lesbiana. Se llama Johanna Sigurdardottir, tiene dos hijos nacidos de un matrimonio heterosexual en la juventud, cuenta con 66 años, pertenece políticamente a los socialdemócratas y, desde 2002, vive en unión con la periodista Jonina Leosdottir. Ya se ha convertido en la bandera de algunos grupos. Antes de Sigurdardottir, en 2002, el noruego Per-Kristian Foss fue el primer homosexual en ocupar el puesto de primer ministro, aunque sólo fue por un periodo breve. Fue por esas fechas cuando contrajo “matrimonio” con el magnate de la prensa Jan Erik Knarbakk.


¿Hay más homosexuales que afiancen o hayan consolidado con su presencia el homosexualismo político? Según Pablo Ginés (Cf. Nueva primera ministra lesbiana de Islandia, otro ladrillo en el edificio del lobby gay, ForumLibertas.com 06.02.2009) sí. Ahí está el caso de Roger Karoutchi, actual ministro francés de relaciones parlamentarias; o Matthew Parris, diputado conservador en Reino Unido de 1979 a 1986.


Ciertamente no son sólo las personas, sino también las iniciativas, las que buscan robustecer la aceptación pasiva de la homosexualidad. El ayuntamiento de Barcelona anunció a inicio de febrero de 2009 que para 2010 construiría una biblioteca especializada en temas del homosexualismo. Según el concejal de derechos civiles de la ciudad condal, se trata de una necesidad social. La Generalitat de Cataluña forma parte de la Internacional Gay (ILGA) desde hace un par de años y no es la primera iniciativa de este tipo.


De hecho, las bibliotecas públicas de la red de la diputación y el ayuntamiento de Barcelona, han ofrecido sesiones de personas que narran cuentos para niños con personajes homosexuales como protagonistas. Los folletos que han promovido la iniciativa tienen frases como la siguiente: “¿De quién te enamorarás, de Marta o de Andrés? No lo sé”.


Las distorsiones, culpables o por ignorancia, también forman parte de la estigmatización homosexual. En un artículo de la revista Newsweek del 15 de diciembre de 2008 sobre homosexualidad, firmado por Lisa Miller, la autora identifica a la figura bíblica de Agar como un esclavo varón con el cual el patriarca Abraham habría tenido relaciones sexuales. Según el relato bíblico las relaciones sucedieron, pero Agar es claramente una mujer con la cual concibe un hijo al que se llamará Ismael. El artículo de Miller fue ampliamente criticado por tomar citas bíblicas fuera de contexto.


Acciones con valor


A pesar de un panorama que desalentaría alzar la voz para reivindicar la verdad, hay quienes se mantienen a la vanguardia en la defensa de los valores humanos. En definitiva, no se trata de estar contra alguien o algunos, sino de ayudar a la sociedad.


El 10 de octubre de 2008, la agencia France Press informó que el Parlamento de Portugal rechazó dos propuestas de ley impulsadas por partidos minoritarios que pedían la regulación del “matrimonio homosexual” en ese país.


Dos meses más tarde, el Tribunal Constitucional de Hungría anuló una ley parlamentaria de diciembre de 2007 que otorgaba a las parejas de hecho, incluidas las homosexuales, los mismos derechos que a los matrimonios. ¿El motivo? La Constitución del país reconoce un estatuto y protección especial en el artículo 15 “a la institución del matrimonio y la familia”. La respuesta del primer ministro no se hizo esperar. El socialista Ferenc Gyurcsány anunció que el gobierno prepararía una propuesta de ley exclusiva para regular las uniones homosexuales.


Tras casi medio año de boicot promovida por la American Family Association de Estados Unidos, McDonald´s, una de las empresas que más habían apoyado a lobbys homosexuales, se declaró neutral sobre los temas de la agenda gay. La medida de la compañía de comida rápida incluyó la renuncia del ex vicepresidente a ocupar un puesto en el consejo de administración de la Cámara de Comercio de Gays y Lesbianas de Estados Unidos.


En California, en noviembre de 2008, las familias dieron un revés a la imposición que incluía dentro de la definición de matrimonio la unión de dos hombres o de dos mujeres, en lo que se ha considerado la mayor derrota del homosexualismo político. Ya en un referéndum del año 2000, los ciudadanos refrendaron una proposición que dejaba claro que el matrimonio en ese Estado sólo era posible entre un hombre y una mujer.


No obstante, en 2004 Gavin Newson, alcalde de San Francisco, comenzó a dar licencias municipales de matrimonio a parejas gays. El 15 de mayo de 2008, contrario al deseo popular, el Tribunal Supremo de California dictaminó (4 votos contra 3) que “casarse” también era un derecho entre personas del mismo sexo. La inconformidad no se hizo esperar. Numerosas organizaciones lograron que se llevara a las urnas nuevamente el asunto con una Proposición, la 8, que buscaba revertir la decisión del Tribunal.


Los colectivos homosexuales estuvieron apoyados con 30 millones de dólares invertidos en propaganda a favor de la Proposición número 8. ¿De dónde venían los donativos? De gigantes como la energética Pacific Gas and Electric Co (250 mil dólares), Apple (100 mil dólares) o el Partido Demócrata de California (100 mil euros), hasta particulares como Brad Pitt y Angelina Jolie (100 mil dólares), el presidente de Google, Sergey Brin (100 mil dólares), el multimillonario Jon Stryker (1 millón de dólares), George Lucas (100 mil dólares), Steven Spielberg (100 mil dólares) o el millonario David Maltz (1,1 millones de dólares).


Durante los días anteriores a la votación, Google permitió la exhibición de publicidad pro gay a favor de la Proposición número 8, hecho duramente criticado por representantes de portales como Peter Kirn, de Create Digital Music. A pesar de la victoria de los pro familia natural, el Tribunal Supremo está estudiando trucos legales para cancelar la voluntad del pueblo. Cuatro de los 7 jueces del Tribunal (Ronald M. George, Marvin R. Baxter, Joyce L. Kennard y Carlos R. Moreno) apoyan la agenda del homosexualismo político.


¿De dónde más llegan las ayudas monetarias a los lobbys gays? Mricosoft, Goldman Sachs, Pfizer o Toyota. Recientemente el presidente de la American Family Association expresó su malestar por la postura de Pepsi, quien, según el mismo Donal Wildmon, “se niega a dar dinero a cualquier organización a favor de la familia que se oponga a la agenda homosexual”. En los últimos años, Pepsi ha dado más de un millón de dólares a grupos que promueven la homosexualidad.


En febrero de 2009, un juzgado de California falló a favor de cuatro bomberos de la ciudad de San Diego que fueron obligados a participar en un desfile gay donde fueron acosados sexualmente y agredidos de forma verbal. Charles S. LiMandri, abogado de estos cuatro padres de familia casados, señaló que el hecho hará que las autoridades se piensen dos veces el obligar a las personas a participar en aquello que no va con sus principios.


En todo este ambiente, no deja de ser un acto de mayor valor publicar datos estadísticos que desaconsejen la práctica homosexual.


De acuerdo al reporte 2007 del Comité Independiente Anti Sida, la infección de esta enfermedad en España se da mayoritariamente entre la población homosexual. Los datos muestran que el 42,8% de los diagnósticos de ese año, con una tendencia progresiva del 26,4%, desde 2003, pertenece a la comunidad gay.


¿Cristianos homófobos? ¿Se puede salir de la homosexualidad?


No pocas veces se suele relacionar el tema de la homofobia con la religión, concretamente con la católica. ¿Tiene sustento la relación? Un estudio publicado en el Journal for the Scientific Study of Religion, revista auspiciada por la Sociedad para el Estudio Científico de la Religión (www.sssrweb.org), dice que no.


Investigadores del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad americana de Baylor llevaron a cabo un experimento que arrojó resultados contundentes con mujeres de arraigadas convicciones cristianas. ¿Los resultados? Lo que les molesta a los cristianos no es la orientación, sino el comportamiento.


Posiblemente, parte de ese rechazo de algunos grupos homosexuales hacia la Iglesia procede de la afirmación que ésta hace de que es posible salir de la homosexualidad. ¿Se puede?


En noviembre de 2008, Marta Lozano presentó un libro-testimonio titulado “Una historia sobre el maltrato y la homosexualidad” (Editorial CCS). En él narra su vida y cómo logró la paz tras años de luchas contra su tendencia homosexual: “Antes simplemente no me sentía mujer. Ahora, en cambio, me siento plenamente identificada con el sexo femenino y sobre todo, me siento mucho más a gusto conmigo misma, más sosegada y con paz interior. Mi vida social y personal también ha variado sustancialmente. Ahora me siento más libre y más feliz, me relaciono más y mejor con la gente, en mi trabajo me encuentro más satisfecha y me ilusiona mi futuro”.


No es el único caso. Luca Tolve es un ex homosexual italiano ahora felizmente casado con Teresa y ha estado en el ojo del huracán en su país desde finales de enero de 2009. ¿La razón? Luca pertenece a un grupo religioso católico llamado Lot (www.gruppolot.it). En él es posible, ayudándose de las enseñanzas del programa Livings Waters, hacer un camino para superar la orientación homosexual.


El testimonio de Luca no ha sido bien recibido por la comunidad homosexual, especialmente por Arcigay, cuyo presidente nacional, Aurelio Mancuso, ha llegado a decir: “La jerarquía católica debe saber que la paciencia de los homosexuales italianos se acabó desde hace tiempo y es hora de actuar de una manera más dura” (Cf. Tempi, 29.01.2009).


“Me sentía solo, faltaba algo […] Busqué respuestas en el budismo y esta experiencia me ayudó sobre todo a darme cuenta del mundo material en el que estaba inmerso”. Pero reflexionando recordó a la Virgen María y se dio cuenta que no tenía nada que hacer en un templo budista. Se fue a casa, tomó un Rosario y comenzó a recitar lo poco que recordaba de sus oraciones de niño. “Fue un periodo muy confuso, pero estaba convencido de haber encontrado alguien en quien confiar. No salía de casa sino para ir a misa”. Paralelo al caso de Luca Tolve, ha estado la canción del conocido cantante Povia quien participó en el festival de Sanremo con la interpretación “Luca era gay” (Luca fue gay) a pesar de la cruzada que comprendió una marcha el 21 de febrero pasado en su contra.


Y en esta ficticia relación católicos-homofobia, ¿qué dice en verdad la Iglesia? En un documento de carácter oficial y de enorme valor, el Catecismo de la Iglesia Católico, el número 2358 dice que los homosexuales deben ser “acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.


Más adelante, en el número 2359, les explica el llamamiento que les hace Cristo: “están llamadas a la castidad. Mediante las virtudes de dominio, educadoras de la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”.

Marzo 10, 2009

Los emo: entre moda urbana y reclamo social

¿Cuál es el origen de esta moda urbana? ¿Es sólo una forma de vestir o también una forma de vivir? ¿Qué ideas están a la base de este movimiento que cada vez se hace con más adeptos? ¿Cabe la fe o qué puesto ocupa?

Han ocupado las portadas de no pocos diarios en buena parte de occidente tras las golpizas que han recibido en varias ciudades por algunas pandillas urbanas que les profesan aversión.


Seguramente los hemos visto en las calles. Los distinguimos sin dificultad porque visten pantalones entubados y playeras entalladas de colores oscuros, preferentemente negros. Otros hacen combinaciones que no pasan desapercibidas: camisetas a rayas con algún vistoso estampado, cinturones con hebillas brillantes, cadenillas plateadas colgando, pins, calcetas a rayas rojas y azul fucsia, algunos incluso corbatas, tenis converses y, lo que nuca puede faltar, un flequillo que les cubre uno de los ojos. Se autodenominan emo y cada vez es más frecuente oír o leer sobre ellos.


¿Cuál es el origen de esta moda urbana? ¿Es sólo una forma de vestir o también una forma de vivir? ¿Qué ideas están a la base de este movimiento que cada vez se hace con más adeptos? ¿Cabe la fe o qué puesto ocupa?


1. Moda urbana: un poco de historia y repaso ideológico


Posiblemente nos suenen palabras como punk, góticos, metaleros, darks o grunges, entre muchas otras. Son parte del argot urbano cuyo cometido es definir y aglutinar conceptualmente a todos esos grupos humanos, a veces próximos a pandillas callejeras o bandas de vecindades y barrios, con características más o menos comunes.


¿Cuáles son algunas de esas generalidades propias? La forma de vestir como modo externo de expresar su sentir interior o “filosofía” de vida, la música, el modo de relacionarse entre los que conforman la agrupación y su interrelación respecto a los demás, el lenguaje y su cosmovisión del mundo.


La historia de los emo está ligada al género musical conocido como hardcore punk que data de los años 80´s y a su vez está tipificado como corriente derivada del rock alternativo. Emo es un apócope (supresión de algún sonido al fin de un vocablo) de la palabra inglesa emotional. Es precisamente la parte emocional uno de los rasgos distintivos de los emo.


Su manera de vestir es la afirmación externa de su estado emocional el cual es, ordinariamente, de tristeza, depresión, soledad, anarquía, renuncia al mundo y tintes suicidas. Todo lo anterior tiene un incentivo y una salida en la música.


Si escuchásemos una interpretación musical emo, podríamos percibir sin dificultad que la letra es regularmente de corte pesimista y de invitación a la melancolía mediante el continuo volver y recordar los momentos tristes de la existencia y acentuando la injusticia, incomprensión y egoísmo de la sociedad hacia grupos como ellos. Entre la comunidad emo hay quienes catalogan todo ese potencial de sentimientos autocompasivos como una nueva forma de cultura y como una filosofía de vida.


Quizá sea más correcto hablar de este grupo urbano como una corriente cultural donde ideologías contemporáneas como el nihilismo (negación de toda creencia), el materialismo (tendencia a dar importancia primordial a los intereses materiales) y el hedonismo (doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida) han arraigado de manera sutil.


¿Cómo se manifiestan esas corrientes de pensamiento en este grupo concreto? Si bien es cierto que no a todos los emo se les pueden aplicar en el mismo grado todo lo que a continuación mencionaremos, no podemos perder de vista que, en el fondo, siempre primarán más o menos intensamente diversos puntos de estas doctrinas implícitamente acomodadas y que, como consecuencia, determinarán en mayor o menor medida el modo como los emo se relacionan con la sociedad, incluyendo sus propias familias.


2. ¿Un reclamo social?


Es comprensible que la concepción de una vida sin sentido sea la consecuencia natural de la ausencia de alguien que se lo dé. De ahí que Dios no tenga cabida en la vida de los grupos emo. Aceptar la existencia de Dios implicaría el derrumbe de los cimientos sobre el que se alza su cosmovisión.


Si no hay Dios tampoco hay trascendencia y entonces todo se reduce a la triste concepción de que somos materia cuyo tránsito por la tierra hay que gozar al máximo sin preocuparse por nada más. Pero en la búsqueda de ese placer ilimitado nos encontramos –según la visión emo– con que hay una pandemia social, el egocentrismo, que es la regla general de relaciones interpersonales y, como consecuencia, provoca que mucho se acumule en pocos y pocos tengan apenas algo. Se percibe una injusticia social que es causa de desintegraciones familiares, asesinatos, hambrunas, pobreza, delincuencia y conflictos bélicos. ¿Qué hacer ante el tétrico espectáculo que ofrece el mundo? Refugiarse dentro de uno mismo.


Resultan significativos dos datos que ayudan a entender mejor esa introversión: los grupos emo están mayoritariamente formados por adolescentes-jóvenes de 15 a 19 años (si bien hay otros un poco mayores, pero ordinariamente no sobrepasan los 30 años) y de temperamentos fácilmente influibles.


La psicología de una persona de las edades que hemos mencionado se caracteriza por una preocupación por el aspecto físico de su cuerpo, por el predominar de la vida emocional sobre la racional, por la ruptura con la fe que pudo recibir de niño, por la necesidad de sentirse parte de un grupo, por la adopción de una moral de acuerdo al grupo al que se pertenece y por una vivencia no siempre adecuada de la libertad (que en no pocas ocasiones deriva en libertinaje).


A la luz de lo anterior se comprende más bien el porqué de algunos requisitos emo para ser aceptados como tales. No basta la ropa y “comulgar” con las ideas; hay que hacerlas obra. La preocupación emo por el aspecto estético no es secundaria. Los cuerpos estilizados son parte del concepto aunque, riesgosamente, puede haber tendencias a la anorexia para no sentirse rechazado por los otros o perder el sentido de grupo que se crea en virtud del aspecto corporal. No es lo único. Detrás del deseo unificador que toma a la apariencia externa como parámetro, se cae en el riesgo de diluir la sexualidad en un bisexualismo o “androginismo” no sólo de carácter exterior. Hombre y mujer pierden su identidad.


Una nota más: el sentimiento depresivo, auspiciado e incentivado por la música y el ambiente de grupo que también vive en él, orilla a laceraciones auto-infligidas con arma blanca en brazos y muslos. En el fondo subyace la idea de preparación para el suicidio como respuesta a ese mundo sin sentido y a las emociones preñadas de tristeza que hunden todavía más en esa actitud depresiva. Naturalmente todo lo anterior puede repercutir en los estudios.


El análisis sucinto que hemos presentado nos apunta interrogantes morales cuyas respuestas interpelan a la sociedad en su conjunto.


Es inevitable ocultar que muchos de los principios de este grupo urbano concreto no son de fácil digestión para una verdadera ética de vida y más bien sugieren un empacho social. Pero cabe como primera pregunta el tratar de encontrar un porqué al éxito que los grupos emo están teniendo y que, como hemos visto, no se reduce a una mera forma de vestir. En todo esto, no podemos desechar la hipótesis según la cual la sociedad ha fallado en “algo” que esperaba una parte de la juventud y no se le ha sabido ofrecer.


Pensemos, por ejemplo, en la crisis de valores en que vive buena parte del mundo y en la frecuente carencia de modelos auténticos de virtudes.


Hoy por hoy muchos gobiernos se decantan por apoyar políticas públicas que minusvaloran la vida al inicio (aborto) o en la fase final (eutanasia), que deciden establecer formas artificiales de ayuntamiento (los así llamados “matrimonios” homosexuales) equiparándolos a los auténticos matrimonios entre hombre y mujer, y dándoles incluso la posibilidad de adoptar.


En no pocos países se prefiere invertir en la muerte que en la vida: desprotegiendo económicamente a la institución familiar natural y gravando pesadamente las posibilidades que permitan un mejor ambiente para la creación de familias numerosas, facilitando –a pesar de los estudios económicos, sociológicos y psicológicos que lo desaconsejan– el divorcio y las uniones libres entre personas heterosexuales y generando en consecuencia más delincuencia, pobreza y corrupción.


Ahora se apuesta por la soledad de las mujeres y de los hombres bajo la bandera de la independencia; vale más quien más tiene y lo demás no importa. Dios, en definitiva, queda fuera de la esfera pública y, en algunos casos, incluso también de la privada. Y sin brújula que marque el norte, ¿cómo se puede vivir? Un panorama así resulta claramente degradante. Y esa degradación se hace insoportable cuando se convierte en la realidad depresiva que tal vez rodea a un adolescente-joven cada jornada.


El deseo de pertenencia a un grupo que brinde cobijo y seguridad, se presenta para muchos como una salida que cubre su necesidad de intercomunicación con personas afines temperamentalmente y palie su tendencia melancólica o, al menos, la haga más llevadera. Esa seguridad que se desprende del sentido de pertenencia será cuidada por el miembro de la mejor manera y buscará hacer todo lo posible por sentirse aceptado, incluso prácticas perjudiciales. Pero, ¿vale la pena sacrificar la vida sólo por sentirse parte de un grupo?


Desde luego que el trabajo en equipo, la amistad y la unidad son valores humanos que siempre se valoran. Pero cuando conducen a un mal o aun daño del hombre no se pueden justificar.


Es verdad, seguramente resulta más fácil abandonarse en el pensamiento débil donde es mejor seguir lo que otros dicen que hacer el esfuerzo por descubrir la verdad y empeñarse cada minuto en vivirla.


No se puede olvidar que la vida de un ser humano no queda reducida al primado de las emociones. Los sentimientos, la razón y la voluntad son las tres facultades humanas que ayudan a ordenar y orientar nuestra existencia. Someter todo nuestro ser al imperio de una sola significa introducir un desorden que puede degenerar en un cuadro clínico depresivo que orille al suicidio no sólo como posibilidad remota. No podemos olvidar tampoco que la razón nos ayuda a darle un justo lugar a las emociones y que, puestas estos dos en la balanza, contribuyen a ejercitar adecuadamente nuestra voluntad con obras.


El camino de madurez humana es un recorrido que debe hacer cada persona en su vida. A veces los tropiezos son precisos y comprensibles para levantarse después con más vigor y continuar con perseverancia y experiencia lo emprendido. Sin embargo, jamás estará de sobra la ayuda que la familia, la sociedad, el Estado y la fe puedan brindar a cada individuo en ese proceso de maduración. ¿Cuál es la contribución que pueden dar?


La familia ofrece a sus miembros el servicio del amor y de la educación. Es en el hogar donde se aprenden las nociones del bien y del mal que se han de ejercitar después en la sociedad. Los padres juegan un papel indispensable en el desenvolvimiento psíquico y fisiológico de sus hijos. Con su cercanía y sana preocupación pueden adelantarse a las inquietudes que en ellos van naciendo, a través del diálogo, la comprensión y la mutua confianza.


De este hecho se deriva la necesidad de un Estado que proteja a la institución familiar pues invertir en ella significa prevenir fenómenos en detrimento del bien común como la delincuencia y otros ya mencionados.


Por su parte, la fe católica brinda ya no sólo un ordenamiento moral válido sino también un referente de verdad siempre actual y necesario.


Si bien es cierto que la fe es el encuentro personal entre el hombre y Dios que le sale al paso, no parece arbitrario el animar a los jóvenes que no creen, o se han alejado de la fe que recibieron de niños, a iniciar o reemprender ese encuentro que da sentido a toda la vida.


Tanto los emo como muchos otros grupos urbanos son la expresión de la necesidad de una brújula que ayude a encontrar el camino auténtico de realización personal, con verdad y bondad, y les permita descubrir la belleza de la vida misma, a pesar de las dificultades que en ella se presentan. Los modos de vestir pasan, pero no deja de ser sintomático lo que está detrás del vestido. Tal vez la forma de vida emo sea un grito desesperado a una sociedad tantas veces indiferente.


Marzo 07, 2009

Portales católicos, ¿cómo saber si lo son?

Es más o menos frecuente encontrarse con portales que se autodefinen como católicos y que no lo son. ¿Qué criterios seguir para identificarlos?

La presencia de la fe en internet, concretamente de la fe católica, es una realidad cada vez más pujante. Muchas personas se valen del esfuerzo que supone mantener a flote una web confesional para hacer consultas, profundizar en temas u orientarse sobre la opinión del Magisterio en éste o aquel punto de actualidad.

Sin embargo, es más o menos frecuente encontrarse con portales que se autodefinen como católicos y que no lo son. ¿Qué criterios seguir para identificarlos?

1. No basta considerarse católico

Lo primero que debe quedar claro es que la auto denominación de católico no es razón suficiente para que un portal lo sea de modo efectivo.

Algunas páginas se registran con ese apelativo porque saben que puede ganarles más visitas cuando las personas colocan la palabra católico en un buscador comercial.

¿Y por qué se califican católicos si no lo son? Posiblemente porque privarse de ese título, aunque no esté justificado, les haría pasar desapercibidos. Algunos tienen como cometido llegar a fieles católicos pero no para ayudarlos a crecer en su fe, sino para apartarlos de ella, confundirlos sembrando en ellos la duda y motivándolos a entenderla paralelamente al Magisterio de la Iglesia legítimamente interpretado y transmitido por el Papa.

2. La afinidad con el Magisterio

Un criterio inicial para discernir si tal o cual portal es o no católico es la afinidad que tiene con el Magisterio de la Iglesia y del Papa.

Un portal católico jamás iría contra las enseñanzas de la Iglesia, sobre todo en temas de moral, eclesiología o sacramentos. Si sucede es mala señal.

Cuando un portal da mucho espacio a articulistas que, más que explicar y hacer todavía más asequible a muchos el Magisterio de la Iglesia, se dedican a criticar y promover prácticas contrarias a lo que el Papa o, en virtud de su puesto, sus colaboradores más cercanos dicen o transmiten, hay motivos para dudar de la catolicidad de esa página de internet.

Cuando un web site ofrece sistemáticamente doctrina contraria, por ejemplo en temas concretos que defendemos los católicos como la presencia real de Cristo en la Eucaristía, la virginidad perpetua de María o la comunión de los santos, hay razones de sobra para tildar a esa web como desaconsejable y contraria a la fe católica.

3. Quién está detrás de un portal

Un portal auténticamente católico está vinculado normalmente a:

1) la Santa Sede o un organismo dependiente directamente de ella (por ejemplo un dicasterio como el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, entre muchos otros); es por así decir, un portal institucional de la Iglesia, del Vaticano;

2) una congregación, orden religiosa o movimiento de apostolado debida y previamente aprobados por la Iglesia (por ejemplo el portal del Opus Dei, del Regnum Christi, del Camino Neo Catecumenal, de los Focolares, etc.);

3) organizaciones de cariz católica aprobadas por la Iglesia (por ejemplo Manos Unidas, Caritas, Ayuda a la Iglesia Necesitadas, etc.). Hay que tomar en cuenta que las hay de distintos tipos: hospitalarias, educativas, sanitarias, de acogida, asilos, de caridad, informativos o de comunicación, etc., y que a su vez “certifican” a otros que dependen de ellas.

4) diócesis y parroquias;

5) católicos (seglares o consagrados) que a título personal deciden emprender una iniciativa donde su fe es el marco que le da cohesión, marca al proyecto como rasgo distintivo y lo pone en marcha.

Ciertamente no hay un organismo encargado de conferir cédulas de catolicidad a portales en internet. Sin embargo, quien quiere no sólo denominarse sino efectivamente estar vinculado a la ortodoxia católica, trata de asociarse a organismos ya reconocidos cuando se trata de proyectos dentro del punto 5. Esto permite valorar mejor y apreciar más el esfuerzo de conjunto.

Así, por ejemplo, hay grupo de comunicadores que se asocian a entes como la Federación Internacional de Agencias de Prensa Católicas o a la Asociación Católica Mundial para la Comunicación, por citar un caso concreto.

Tener a un organismo reconocido detrás de un proyecto, le da más seriedad a un portal digital y también produce confianza en quien visita la página.

Es verdad que, no obstante lo anterior, hay algunas direcciones en la red que pese a tener una vinculación “oficial”, no son fieles al Magisterio. A ellas podemos valorarlas desde el criterio general número dos.

Si se desea perseverar y crecer en la fe auténticamente católica, valiéndose de los recursos de internet, es preciso navegar en la red por portales que de verdad permitan hacerlo. Distinguir aquellos que no lo son y evitar frecuentarlos, es signo de madurez, de dominio y muestra del deseo de profundizar en la doctrina auténtica del Magisterio de la Iglesia.


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