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Agosto 31, 2009

Mujeres, Iglesia, ¿sacerdocio?

Se nos pone delante una vez más la espinosa cuestión del “sacerdocio” femenino y el papel de la mujer dentro de la Iglesia.

Grupo Milenio, un conglomerado mediático mexicano de relativa difusión en ese país, ha desplegado una campaña de auto promoción bajo el lema “el futuro del periodismo”.

La publicidad en televisión y en megacartelones próximos a avenidas muy transitadas en algunas de las principales ciudades del país ha girado en torno a un tema que podría parecer fuera de lugar pues se trata de un detalle clerical.

La secuencia de imágenes en televisión llevan al momento captado en los anuncios en los megacarteles: una mujer vestida de obispo que representaría, según se nos sugiere, la elección futura de un Papa del sexo femenino. Y añaden como leyenda: “Porque el mundo va a cambiar mucho en el futuro, nosotros ya estamos cambiando la manera de informar”.

Es sabido que en confesiones cristianas como el anglicanismo, y su rama estadounidense, los episcopalianos, consienten, en algunos lugares concretos, ya no sólo la posibilidad de que una mujer accede a la orden sagrada del sacerdocio sino también a la del episcopado.

De hecho, a inicios del mes de agosto de 2009 saltó a la prensa el caso de una mujer y un homosexual que en la diócesis episcopaliana de Los Ángeles, E.U.A., estarían entre los seis candidatos a ser elegidos obispo coadjutor en el próximo mes de diciembre, informaba Los Ángeles Times (cf. 03.08.2009).

Dejando de lado las reacciones suscitadas dentro de la misma comunión anglicana, que en el pasado han sido el detonante de un migrar numerosísimo de fieles hacia la Iglesia católica, se nos pone delante una vez más la espinosa cuestión del “sacerdocio” femenino y el papel de la mujer dentro de la Iglesia.

La doctrina católica, basada en el testimonio personal de Cristo recogido en los Evangelios, es clara: sólo el varón puede acceder a las órdenes sagradas.

En una entrevista concedida al diario Avvenire (cf. 11.07.2008), monseñor Antonio Miralles, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Congregación para el clero y profesor de teología sacramental en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma, reafirmó que “la dignidad de la mujer en la Iglesia no depende del poder acceder al sacerdocio”.

Y también recordó, a propósito de un interrogante sobre por qué la Iglesia católica no admite a las mujeres al sacerdocio: “Cuando en 1975 el arzobispo de Canterbury, Donald Coggan, informó a Pablo VI que los anglicanos estaban a punto de admitir mujeres al sacerdocio, cosa que hicieron después, el Papa Montini le escribió una carta para explicar que la Iglesia católica no se sentía autorizada a hacerlo porque estaba obligada por la elección de Jesucristo, el Señor, de elegir sus apóstoles sólo entre los hombres, y contextualmente pidió a la Congregación para la Doctrina de la Fe que elaborase un documento que diese razón a esta posición. Así nació la declaración Inter Insigniores, publicada en 1976 . En ella se explica ampliamente las razones que dio Pablo VI. En mayo de 1994 esta posición fue revalidada de modo definitivo con la Carta Apostólica de Juan Pablo II Ordinatio Sacerdotalis.

En marzo de 2006, un joven sacerdote preguntó al Papa: “¿Por qué no hacer que la mujer colabore en el gobierno de la Iglesia? Convendría promover el papel de la mujer también en el ámbito institucional y ver que su punto de vista es diverso del masculino…”.

La prensa mundial hizo grande eco de la pregunta y poco caso a la respuesta. El Papa respondió con ternura y profundidad: “Siempre me causa gran impresión, en el primer Canon, el Canon Romano, la oración especial por los sacerdotes. En esta humildad realista de los sacerdotes, nosotros, precisamente como pecadores, pedimos al Señor que nos ayude a ser sus siervos. En esta oración por el sacerdote, y sólo en esta, aparecen siete mujeres rodeando al sacerdote. Se presentan precisamente como las mujeres creyentes que nos ayudan en nuestro camino. Ciertamente, cada uno lo ha experimentado. Así, la Iglesia tiene una gran deuda de gratitud con respecto a las mujeres […] Las mujeres hacen mucho por el gobierno de la Iglesia, comenzando por la religiosas, por las hermanas de los grandes Padres de la Iglesia, como san Ambrosio, hasta las grandes mujeres de la Edad Media: santa Hildegarda, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila; y recientemente madre Teresa […] Como sabemos, el ministerio sacerdotal, procedente del Señor, está reservado a los varones, en cuanto que el ministerio sacerdotal es el gobierno en el sentido profundo, pues, en definitiva, es el Sacramento el que gobierna la Iglesia. Este es el punto decisivo. No es el hombre quien hace algo, sino que es el sacerdote fiel a su misión el que gobierna, en el sentido de que es el Sacramento, es decir, Cristo mismo mediante el Sacramento, quien gobierna, tanto a través de la Eucaristía como a través de los demás Sacramentos, y así siempre es Cristo quien preside” (Cf. Encuentro del Papa con los sacerdotes y diáconos de la diócesis de Roma, 2 de marzo de 2006, n. 10: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 10 de marzo de 2006, p. 6.).

Y el Papa también dijo: “Como sabemos, el ministerio sacerdotal, procedente del Señor, está reservado a los varones, en cuanto que el ministerio sacerdotal es el gobierno en el sentido profundo, pues, en definitiva, es el Sacramento el que gobierna la Iglesia. Este es el punto decisivo. No es el hombre quien hace algo, sino que es el sacerdote fiel a su misión el que gobierna, en el sentido de que es el Sacramento, es decir, Cristo mismo mediante el Sacramento, quien gobierna, tanto a través de la Eucaristía como a través de los demás Sacramentos, y así siempre es Cristo quien preside”.

El sacramento del orden sacerdotal se ha llegado a interpretar como un derecho, cuando es un servicio propio del varón con vocación a servir. No un privilegio del hombre pues, en definitiva, no es él quien elige sino quien resulta elegido, llamado y consagrado, pero nunca por sí mismo.

Interrogado sobre el tema de la aportación clara y visible de la mujer en la Iglesia, el Santo Padre declaró a periodistas de Radio Vaticano y cuatro cadenas alemanas de televisión (Bayerischer Rundfunk, ARD, ZDF y la Deutsche Welle): “…no hay que pensar que en la Iglesia la única posibilidad de desempeñar un papel importante es la de ser sacerdote. En la historia de la Iglesia hay muchísimas tareas y funciones. Basta recordar las hermanas de los Padres de la Iglesia, y la Edad Media, cuando grandes mujeres desempeñaron un papel muy decisivo, y también en la época moderna. Pensemos en Hildegarda de Bingen, que protestaba enérgicamente ante los obispos y el Papa; en Catalina de Siena y en Brígida de Suecia. También en los tiempos modernos las mujeres deben buscar siempre de nuevo –y nosotros con ellas– el lugar que les corresponde. Hoy están muy presentes en los dicasterios de la Santa Sede. Pero existe un problema jurídico: el de la jurisdicción, es decir, el hecho de que, según el derecho canónico, la facultad de tomar decisiones jurídicamente vinculantes va unida al Orden Sagrado” (Cf. La alegría de servir. Entrevista concedida por el Papa Benedicto XVI a Radio vaticana y a cuatro cadenas de televisión alemanas, 5 de agosto de 2006, n. 34: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 25 de agosto de 2006, p. 7.).

Tal parece que lo que algunos quieren presentar como progreso y apertura al futuro está fuera de la lectura concienzuda de la voluntad de Dios reflejada en los Evangelios. El futuro del periodismo, ciertamente, no está en la instrumentalización del sentimiento religioso de los fieles ni en la manipulación mediática de lo que se quiere presentar como progreso.

La mujer –es justo decirlo y reconocerlo– ha hecho y sigue haciendo mucho bien a la Iglesia con su testimonio y trabajo dentro de ella.

Mujeres de curia

Ciertamente es innegable el valor añadido que con todas sus peculiaridades da la mujer a la vida de la Iglesia católica. No sin razón, muchas de ellas son estrechísimas colaboradoras del Papa en la Curia Romana y hoy por hoy es más visible la participación de la mujer en organismos vaticanos.

Sor Enrica Rosanna, religiosa salesiana de origen italiano, es la subsecretaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, cuyo prefecto es el cardenal esloveno Franc Rodé, desde 2002. Esta religiosa ha participado como experta en tres Sínodos (vida consagrada –1994–, Europa –1999– y sobre los obispos –2001–) y fue la primera mujer en obtener un doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana, en 1972, y también la primera en enseñar en una universidad pontificia. Es la misma religiosa que a la pregunta de la revista 30Giorni sobre la posibilidad de admitir a las mujeres al sacerdocio, respondió: “sobre este argumento me remito completamente y con fe al juicio de la Iglesia” (cf. octubre de 2007).

También en el dicasterio para los religiosos colabora, aunque como jefa de oficina, la canonista estadounidense Sharon Holland, cargo homónimo al de la italiana Paola Fabrizini aunque ésta en el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Mary Ann Glendonn es la flamante presidenta de la Academia Pontificia para las Ciencias Sociales, especialista en derecho, profesora de la prestigiosa universidad de Harvard y ex embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede. Fue Mary Ann Glendon la primera mujer que representó y encabezó una delegación oficial de la Santa Sede en un congreso internacional convocado por la ONU: la conferencia sobre la mujer de Beijin, en 1995.

María Cristina Carlo-Stella ha dedicado toda su vida al trabajo en la Iglesia. Actualmente es encargada de la Fábrica de San Pedro, cuyo último responsable es el cardenal Angelo Comastri, y anteriormente colaboró como jefa de oficina en la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia. María Gargiolli colabora como experta en asuntos psiquiátricos y psicológicos en el Tribunal de la Rota Romana, ente encargado de los veredictos sobre los casos de nulidad matrimonial. También en el mundo de los tribunales colabora Ilaria Zuanazzi, docente de derecho canónico y, desde febrero de 2009, la primera mujer que funge como juez en un tribunal eclesiástico en Italia, concretamente en Turín.

En el Pontificio Consejo para los Laicos una peruana dirige la sección dedicada a la mujer. Se trata de Rocío Figueroa, laica consagrada y teóloga de profesión. Silvia Guidi se ha unido muy recientemente a la planilla de redacción de uno de los periódicos más antiguos del mundo: L´Osservatore Romano (el primer número salió 1 de julio de 1861, bajo el pontificado de Pío IX). No es poca cosa: es la primera mujer que estará de modo permanente en el equipo de redacción en la historia del rotativo.

Es también una mujer la directora de la oficina de internet en el Vaticano y la responsable del website de la Santa Sede. Se trata de la hermana Judith Zobelein, de las Hermanas Franciscanas de la Eucaristía, quien en 1991 fue llamada al Vaticano para ayudar en el área informática. En 1995 pidió permiso a Juan Pablo II para lanzar el portal de la Santa Sede y, hoy por hoy, es el site católico más visitado en todo el mundo.

No es todo. Para el sínodo sobre la Eucaristía de octubre de 2005, Benedicto XVI convocó a una docena de auditoras para participar en el mismo: desde la ex embajadora de Filipinas ante la Santa Sede, Enrietta Tambunting de Villa, hasta una fundadora, miembros seglares de movimientos eclesiales y, por supuesto, religiosas de distintas congregaciones.

Para el sínodo sobre la Palabra de Dios, de octubre de 2008, se llegó al mayor número de mujeres participantes en un sínodo: fueron 25 de las cuales 6 participaron como expertas y 19 como auditoras.

De entre las expertas, la mayoría profesoras de Sagrada Escritura, había una estadounidense (Sara Butler, doctora en filosofía, asesora de la Conferencia de obispos católicos de Estados Unidos, profesora de teología dogmática en el seminario San José de Nueva York y miembro de la Comisión Teológica Internacional desde 2004), una española (Nuria Calduch-Benages, profesora de Sagrada Escritura en la Pontificia Universidad Gregoriana), una francesa (Marguerite Lena, profesora de filosofía en el Studium Notre Dame de l´Ecole Cathédrale, en París), una nigeriana (Mary Jerome Obiorah, primera mujer africana en doctorarse en el Pontificio Instituto Bíblico y actual profesora en la Universidad de Nigeria y en el seminario mayor de la arquidiócesis de Onitsha) y dos italianas (Bruna Costacurta, doctora en ciencias bíblicas, consultora de la Conferencia Episcopal Italiana y profesora en la Universidad Gregoriana, y la monja trapense Germana Strola, primera religiosa contemplativa en doctorarse en el Pontificio Instituto Bíblico).

Entre las auditoras hubo dos mujeres africanas, cuatro de Europa del este, dos estadounidenses, tres asiáticas y ocho europeas.

Agosto 11, 2009

Dos reality show que banalizan la amistad y la religión

Desde las primeras semanas del verano de 2009, un conocido canal de videos por televisión comenzó a proyectar un reality show donde 16 mujeres y 2 hombres compiten por ganarse la “amistad” de la hija de Rick y Kathy Hilton, Paris. En otra parte del mundo, en Turquía, comenzará a emitirse a partir del mes de septiembre de 2009 un reality “para convertir ateos”. Se llama Tovbekarlar Yarisiyor (“Los penitentes compiten”).

Desde hace algunas semanas, un conocido canal de videos por televisión comenzó a proyectar un reality show donde 16 mujeres y 2 hombres compiten por ganarse la “amistad” de la hija de Rick y Kathy Hilton, Paris. El programa se llama Paris Hilton´s My New BFF (“Mi nuevo mejor amigo para siempre”).

La finalidad del programa es sugerente pues apunta a esa tendencia que todo ser humano tiene para buscar relacionarse con los demás y establecer vínculos de afecto y simpatía. Pero el reality no es sólo una panacea para colmar un desinteresado vacío de amistad.

Los candidatos tienen que sortear pruebas para “demostrar” que están dispuestos a “lo que sea” con tal de llegar a ser amigos de la protagonista del programa. Paris Hilton, cantante, actriz, modelo y multimillonaria, observa desde su sala privada VIP los comportamientos y reacciones de los concursantes a sus peticiones. Si alguno no logra llenar sus expectativas le manda un SMS diciéndole: “¡Me aburres!”.

¿Y qué “pruebas” deben cumplir los candidatos a la amistad de la heredera de la cadena de hoteles Hilton? Desde la imposición de un cambio de imagen, pasando por cargarle la bolsa en una fiesta o acompañarla a un festejo –sin poder pasar al lugar y quedarse esperándola fuera por horas–, hasta ir a Tokio sin equipaje para desfilar unos segundos en una alfombra roja y regresar inmediatamente a Estados Unidos.

¿Qué nos sugiere una valoración moral de este reality show? Ante todo, apunta a la trivialización de las relaciones interpersonales. La amistad es el afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Es una consecuencia natural de dos afinidades temperamentales, caracteriológicas, psicológicas, etc., en la que no interviene el prurito de ridiculizar y sí el de la aceptación de la otra parte tal y como es.

Detrás de este programa se esconde un interés económico más que un auténtico deseo de correlacionar en amistad a dos personas. Esto mismo nos lleva a considerar que nadie debe ser hecho instrumento de consumo pues cada uno de los que ahí aparecen valen por sí mismos y no por los rasgos físicos y vestuario que les singularizan y que, no pocas veces, deben cambiar según el deseo de Paris.

Por otra parte, Paris Hilton´s My New BFF es una ejemplificación sobre aquello que muchos jóvenes están dispuestos a hacer con tal de ganar popularidad. No se puede poner en duda que tal vez alguno de ellos tenga verdaderamente como sueño contar con la amistad de la protagonista del concurso, pero sería ingenuo no pensar que detrás de todos está el interés por saltar a la pantalla chica, en definitiva a la “fama”, por más que ésta sea, muy posiblemente, pasajera.

En otra parte del mundo, en Turquía, comenzará a emitirse a partir del mes de septiembre de 2009 un reality “para convertir ateos”. Se llama Tovbekarlar Yarisiyor (“Los penitentes compiten”) y será transmitido por Kanal T.

Los protagonistas del gameshow son un sacerdote ortodoxo, un imán mahometano, un rabino y un monje tibetano, quienes tendrán el reto de convertir a 10 ciudadanos ateos con lo que convivirán durante el tiempo del concurso. ¿Cuál será el premio final? La fe en Dios, además de un viaje-peregrinación a la “patria espiritual” de la fe que cada uno decidió abrazar: la Meca, el Tíbet o Jerusalén.

Los promotores de Tovbekarlar Yarisiyor han subrayado que desean promover los diversos credos religiosos y acercar todavía más a la población turca a la fe musulmana, según declaraciones del vicedirector del canal que emitirá el programa al diario Hürriyet Daily News.

A tenor de las reglas preestablecidas, en el reality sólo podrán participar personas ateas previamente examinadas por teólogos para inferir que efectivamente son ateos y así evitar falsas conversiones o el afán de obtener un viaje al extranjero. Después del concurso, se dará seguimiento –en caso de que los haya– al converso en su nueva vida espiritual.

Un primer acercamiento al objetivo del programa y a las palabras de Ahmed Ozdemir, vicedirector de Kanal T, podrían apaciguar nuestro afán de profundización sobre los aspectos éticos de un programa como éste. Sin embargo, no todo es correcto.

En Turquía el reality ya es un suceso por la ida y venida de multitud de comentarios positivos y en contra, incluso procedentes del extranjero. Entre quienes se oponen está el gran muftí de Estambul quien, con palabras severas, ha dicho que no le parece adecuado discutir sobre religión en ambientes como el de ese programa. Otros comentaristas religiosos han hablado incluso de una banalización de Dios y del mensaje religioso.

Es loable que iniciativas como éstas deseen poner a Dios y a la religión en el centro de la vida de la sociedad. Sería absurdo no valorar proyectos de este tipo cuando lo que abunda en los medios de comunicación en general es más bien una omisión sobre el hecho religioso o un uso morboso y generalizado cuando algunos acontecimientos se prestan para ello.

Pero en este caso concreto, ¿está Dios efectivamente al centro? Aún más: ¿la religión es vista y tratada a partir de la verdad de lo que supone y propone? Tal parece que no. Convertirse, según la dinámica de este reality, viene a ser más bien un logro de las personas, según sus habilidades y aptitudes, más que un regalo de Dios que sale al paso. No es Dios quien encuentra –como en realidad sucede siempre– sino el ser humano quien encuentra a su dios.

Ese encuentro de dios a partir del hombre –y no a partir de Dios–, nos ayuda a centrarnos en otro aspecto: el relativismo religioso. Tovbekarlar Yarisiyor insinúa, al menos indirectamente, que lo mismo daría convertirse al cristianismo ortodoxo, que al islam, al budismo o al judaísmo, con tal que se asuma una postura teísta. Cualquier religión valdría la pena por sí misma, y no es así. Creer, con los contenidos propios de cada credo, implica consecuencias prácticas. Y queda claro que no todas son válidas.

Por otra parte, no pasa desapercibido que Turquía es un país de mayoría musulmana y, a pesar de ser constitucionalmente laica, la praxis es que aún existe una marcada intolerancia religiosa respecto a otros credos y, sobre todo, respecto a aquellos que se convierten a otra denominación que no sea la musulmana. ¿Cómo constatar, en un ambiente que no parece que sea precisamente neutral, que ninguna conversión estará condicionada?

Por último, no se puede dejar pasar por alto que, en definitiva, como en el reality de Paris Hilton, las productoras no son instituciones de beneficencia que pelean por promover la amistad y la religión sin más. Detrás hay una finalidad económica que reporta cuantiosas ganancias por concepto de publicidad. Y este punto precisamente nos lleva a considerar la instrumentalización y banalización de dos valores que, de muchas formas, repercuten en la concepción que de ellos se hacen los espectadores.

Agosto 04, 2009

El coste social y económico de las familias rotas y los beneficios de familias unidas

Un informe del Institute of Marriage and Family Canada (“Opciones privadas, costes públicos: cómo nos cuestan a todos las familias rotas”) evidenciaba el impacto económico de las familias separadas.

Un informe del Institute of Marriage and Family Canada (“Opciones privadas, costes públicos: cómo nos cuestan a todos las familias rotas”) evidenciaba el impacto económico de las familias separadas. Según ese informe, en el año fiscal 2005-2006 se destinaron 6,100 millones de dólares para ayudas a este tipo de familias.

En 2008 Benjamin Scafidi dirigió un estudio sobre el costo del divorcio para el bolsillo de los estadounidenses (puede consultarse en www.americanvalues.org/html/coff_mediaadvisory.htm). En total, más de 112.000 millones de dólares anuales, una cifra que, en diez años, suma más de un billón de dólares. No es lo peor. Según Scafidi, los niños criados en hogares donde únicamente está la mamá o ésta cohabita sin casarse tienen el doble de riesgo de ir a la cárcel que los niños que crecen con ambos padres.

En Gran Bretaña, el Center for Social Justice de Londres estimaba en una tasa anual de 20.000 millones de libras (32.000 millones de dólares) las cargas económicas al gobierno a causa del divorcio.

Una de las partes más afectadas en un divorcio, al menos estadísticamente, es la mujer. Según una investigación del director del Institute for Social and Economisc Research, Stephen Jenkins, cuando un matrimonio se divide el varón aumenta en un tercio sus ingresos disponibles. Los ingresos de la mujer caen más de un quinto lo que provoca que la pobreza de las mujeres divorciadas llegue hasta un 27%.

ForumLibertas.com (cf. 08.06.2009) reportaba el aumento de mujeres que se enfrentan solas a la maternidad en países como Estados Unidos. Tan solo en 2007 hubo 1.714.643 nacimientos de madres solteras. O lo que es lo mismo: 4 de cada 10 nacimientos. La Oficina Nacional de Estadística de Gran Bretaña revelaba que actualmente sólo se casan en ese país 1 de cada 50 mujeres solteras y 1 de cada 43 hombres solteros.

El costo social del divorcio pone de manifiesto el papel positivo y decisivo del matrimonio en la construcción de sociedades auténticamente fuertes.

Una crisis de confianza, falta de diálogo y otras causas

En un reportaje del Daily Mirror (cf. 17.06.2009) se ponía de manifiesto una inquietud de un juez inglés en un discurso a la Family Holiday Association. Paul Coleridge acusaba a madres y padres de no confiar el uno en el otro y de marcar de por vida a sus hijos con sus actitudes.

No pocas veces, la falta de un conocimiento más profundo durante el noviazgo condiciona el matrimonio. Si a esto se añade la falta de diálogo y entendimiento y el afán egoísta de disponer cada parte de sus bienes, la situación se agudiza.

A esa mutua confianza y diálogo en las relaciones debe acompañarla un apoyo social fomentado por los distintos gobiernos a través de programas públicos, incluso en las escuelas. Pero parece que más bien muchos países apuntan en sentido opuesto. En no pocos lugares las políticas familiares se decantan en el apoyo a las separaciones y se echa de menos la formación de los jóvenes en una auténtica madurez afectiva (que no banalice la sexualidad promoviendo la promiscuidad) y en la responsabilidad no sólo a nivel profesional.

Los medios de comunicación también juegan un papel importante en la promoción o deformación del concepto de familia. A inicios de febrero de 2009, un estudio del Banco Interamericano para el Desarrollo puso de manifiesto que en Brasil hay una relación en el aumento de los divorcios y las telenovelas que produce y proyecta TV Globo. Alberto Chong y Eliana La Ferrara, autores de la investigación que analizó 115 telenovelas transmitidas de 1965 a 1999, señalan que el número de mujeres que se separan o divorcian aumenta según la señal de TV Globo se va expandiendo a otros lugares de Brasil. Los lugares de mayor incidencia son aquellos donde la televisión sólo capta este canal de televisión.

La manera en que los medios de comunicación presentan la familia ha sido estudiado por el profesor Norberto González Gaitano, de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma. En su libro Famiglia e media. Il detto e il non detto (Edusc 2008) todo gira en torno a una premisa: lo que no se dice suele ser más importante que lo que se dice. Así, González Gaitano expresa su desacuerdo con todo lo bello que se omite decir acerca de la institución familiar.

Otras consecuencias

El diario El Mercurio (cf. 26.02.2009) reportaba que en Chile sólo 1 de cada 3 niños nace de padres casados. La estadística es más llamativa: en 1960 los niños que nacían fuera del matrimonio suponía el 15,9% mientras que ahora son el 64,6%.

Desde que en 1975 se admitió el divorcio en Francia, la cifra ha ido en aumento. Mientras que en los inicios había 12 divorcios por cada 100 matrimonios, el alza en el número de divorcio se ha colocado en 50 respecto a cada 100 bodas en 2008.

En junio de 2008 el organismo estadístico francés (INSEE) dio a conocer los resultados de algunas investigaciones que realizó en el campo de las separaciones.

El estudio reveló que tras una separación los hijos mantienen una proporción de trato mucho menor con el propio padre. Un dato interesante que arrojó el INSEE es el de frecuencia de trato a partir de la clase social del padre. Mientras que un padre empleado u obrero divorciado tiene una probabilidad de un 19% para que sus hijos le visiten una vez al mes, un padre empresario o directivo divorciado aumenta esta probabilidad hasta en un 48%.

Beneficios de familias unidas

Y a pesar de todo, la familia sigue estando al centro de los valores de la mayoría de todos los ciudadanos.

Según los datos de un estudio de Lacoste Pink, presentado el 2 de junio de 2008, sobre los valores y los referentes en la vida de las jóvenes y adolescentes españolas, la familia es lo más importante para el 80% de ellas.

En Estados Unidos, Knowledge Networks Inc. realizó en 2007 una encuesta para Associated Press y MTV sobre la felicidad de los jóvenes en Estados Unidos. Para la inmensa mayoría de ellos, pasar el tiempo en familia es el mayor motivo de felicidad. De los jóvenes de entre 13 y 17 años cuyos padres están juntos, el 64% se levanta feliz por la mañana. El 92%, además, tiene intensiones de casarse. Para el 55% de los entrevistados, la fe es lo más importante en su vida o una parte muy importante.

Los padres pueden y deben aprovechar esta valoración mayoritaria para convivir, conocer, amar y educar mejor a sus hijos. Si la estructura familiar es sólida, la familia puede jugar un papel positivo y decisivo en comportamiento sexual de sus hijos. ¿Por qué? Porque según el estudio Teen sex: the parent factor (cf. The Heritage Foundation, “Backgrounder” n. 2194, 7-10-2008) los adolescentes comparten los valores de sus padres. De esta manera, queda manifestado que la influencia paterna ofrece una fuerte protección frente a la precocidad sexual.

Es verdad que la cohabitación es cada vez más numerosa. ¿Pero se conocen los riesgos? Especialista en salud pública y geriatría en la universidad de Harvard, Patrick Schneider recopiló efectos socialmente negativos de cohabitar sin casarse a partir de diferente bibliografía especializada. Entre otros destacan: 1) son relaciones inestables, 2) aumentan el riesgo de divorcio si llegan a casarse, 3) hay más sufrimiento para la mujer, 4) cohabitar implica riesgo de transmisión de enfermedades sexuales, 5) aumenta la pobreza en los niños, 6) perjudica la conducta emotiva de los niños, 7) implica un mayor riesgo de problemas psiquiátricos y de abuso de sustancias, 8) riesgo de aumentar el crimen juvenil, 9) riesgo de maltrato sexual a los niños y 10) aumento de riesgo de maltrato físico para la mujer.

Conscientes del beneficio social y económico de las familias, algunas empresas han comenzado a tomar en serio medidas de apoyo. A finales de enero de 2009 la empresa Canon anunció que recortaría el horario de trabajo de sus empleados japoneses de modo que pudieran estar más tiempos con sus familias y lograr que hubiera más niños. Japón tiene una tasa de natalidad de 1,34 niños y es una de las naciones con mayor número de ancianos.

La política familiar y por la vida en Croacia le ha hecho ser un país que camina en sentido contrario al de la mayoría de los países europeos. Mientras que en Europa hay un aborto cada 28 segundos y un divorcio cada 30, Croacia se coloca como país líder en el nacimiento de hijos con tres en promedio por cada familia. Un signo significativo de la sensibilidad croata es el haber acuñado 300 mil monedas con la imagen de un niño no nacido, como símbolo del nuevo milenio, a inicios del año 2000.

El hecho de que algunos matrimonios “fracasen” no debería llevar a concluir que el matrimonio es algo sin importancia pues todos los ciudadanos que deciden casarse tienen derecho a la estabilidad conyugal y a que el Estado subsidie apoyos que, en definitiva, repercutirán en bien de todos.

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