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    <title>Nota por nota. Anotaciones sobre música católica</title>
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    <updated>2009-10-19T15:44:37Z</updated>
    
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    <title>¿Convienen o no los premios en la música cristiana católica?</title>
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    <published>2009-09-01T19:43:39Z</published>
    <updated>2009-10-19T15:44:37Z</updated>
    
    <summary>Un gran movimiento, un gran esfuerzo analizado.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
    
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        <![CDATA[<p>En plan de opinión, algunas reflexiones sobre este tema de actualidad.</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>Una de nuestras historias favoritas</strong></p>

<p><em>El Padre Vicente</em> es una de mis series radiofónicas favoritas. Fue escrita por el ya fallecido profesor Mario Kaplún, un gran comunicador –junto a su esposa doña Ana Hirsz-, y cuenta la historia de un sacerdote católico que vive en un barrio obrero. Sus vivencias, sus experiencias con todo tipo de personas y sus reflexiones en torno a la fe y al verdadero compromiso del cristiano van quedando plasmadas, capítulo tras capítulo, en un diario que el padre escribe.</p>

<p>En una de dichas vivencias, el padre Vicente se enfrenta al dilema de las premiaciones a los mejores alumnos del colegio parroquial (por cierto: la palabra “alumno” significa “sin luz”. Imagínense entonces, de acuerdo con los que aún usan esta palabra, el montón de velitas apagadas que tenemos en nuestras escuelas, colegios y universidades). Mientras que la directora del plantel está convencida de que los premios son un excelente incentivo para que las niñas y los niños se esfuercen por alcanzar altas metas académicas y así “lleguen lejos”, digamos, a elevados cargos ejecutivos y de mando, el padre Vicente se pregunta si las menciones de honor no serán más bien la forma más fácil de acostumbrar a los pequeños a pensar solamente en función de sus intereses personales, a anular sus inclinaciones generosas y a reducir su educación a la mera consecución de una medalla.</p>

<p>Llega el día de las premiaciones y en medio de la multitud de estudiantes, padres y maestras, cuando los papás y mamás de los ganadores se desgastan las manos de tanto aplaudir a su “hijito sabio”, cuando se anuncia a los ganadores de las medallas de oro, plata y bronce, mientras que los otros niños se enfrentan a su propia frustración y desgano, amén de las caras de desaprobación de sus defraudados progenitores, el padre Vicente impulsivamente propone algo nuevo: hasta ese momento, las maestras daban los premios. ¿Qué pasaría si fueran los mismos estudiantes quienes dieran esos reconocimientos?</p>

<p>En medio del espanto de los adultos ante semejante sacrilegio educativo, los niños se toman en serio la propuesta de Vicente. Y eligen a uno, a Maciel. Las profesoras se aterran: a ese ni siquiera lo habían considerado dentro del “cuadro de honor”. Pero los niños dan la razón de su elección. Maciel es muy buen compañero. Él ayuda a aquellos a quienes les cuesta aprender, hace un esfuerzo por dar lo mejor de sí a sus semejantes. Y por esa razón, sus cuadernos no tienen lindos dibujitos ni adornos como los de los seleccionados por las maestras, ni sus notas son las más altas: simplemente no tiene tiempo para tantas arandelas. Él va detrás de algo más importante que lucirse.</p>

<p>A Maciel ya no le pueden dar medalla alguna, porque todas fueron entregadas. Sin embargo, una compañerita se le acerca y le entrega un lápiz que el niño dejó en casa de la chica, en una ocasión en que durante horas él trató de explicarle un complicado problema matemático que ella no entendía. El lapicito estaba plagado de hendiduras hechas por los dientes de Maciel, quien lo mordía para mantenerse calmado y poder ayudar así a su amiga. Y ese fue el mejor de los premios, el más merecido. Esta es la historia de Maciel y de su medalla de palo.</p>

<p><strong>¿Y a qué va este rollo?</strong></p>

<p>Les cuento todo esto porque mi esposa y yo recordábamos este hermoso capítulo, simple y tierno, tras enterarnos de que cierto importante medio católico de nuestra ciudad de Bogotá ha anunciado durante los últimos días unos premios a lo mejor de la música católica, unos premios a los más importantes intérpretes de la canción para Dios. Este medio ha invitado a sus oyentes a votar por la música de sus artistas favoritos, de tal forma que el premio lo gana aquel que más llamadas de apoyo haya acumulado. </p>

<p>En un ejercicio de lectura de esta realidad –y tan sólo con visitar la página web del medio-, se percibe que  la iniciativa tiene como finalidades apoyar al artista católico, impulsar sus iniciativas de evangelización y afianzar su reconocimiento entre el público (llamémoslo así, con perdón) de nuestra Iglesia. Probablemente llevar a cabo estos premios sea fruto de una buena intención. Sin duda alguna, los cantantes nominados tienen, sin excepción, excelentes cualidades no sólo artísticas, sino también personales.</p>

<p>Examinemos más detenidamente lo anterior a la luz de la historia de Maciel. </p>

<p><strong>¿Apoyo justo y necesario?</strong></p>

<p>Los premios del colegio parroquial son un aliciente para que niñas y niños “sean mejores”; los premios “hacen bien” pero solamente al ego de los estudiantes (¿?). Ahora bien, los premios son un apoyo al artista católico. ¿En qué consiste dicho apoyo? Gran parte de los postulados en la premiación son artistas que se dan a conocer a través del medio organizador; son, digámoslo así, de la casa (de esta manera, lo premios pierden el espíritu de apertura). Bastante apoyo, nos parece, es ya el pasar sus canciones durante la programación. ¿Y los artistas que casi no suenan o que definidamente no aparecen en el medio, específicamente esos que han pasado por las duras y por las maduras para dar a conocer su testimonio, tanto o más que los reconocidos, dónde quedan? Un montón de colegas anónimos, que todos los días se esfuerzan por decirle sí a Jesús a través del arte, que saben que no pueden callarse la Buena Noticia y que buscan transmitirla de la mejor manera posible, aun a costa de perder su tranquilidad y su estabilidad… Esos son los que requieren apoyo, no en clave de reconocimientos verbales ni de falsa fama egoísta, sino de ayuda para conseguir herramientas de trabajo (instrumentos, financiación de la producción de discos en términos justos, etc.), para que no se apague su voz, para mantener vivo el fuego del Espíritu en ellos ante la decepción y la apatía de este mundo.</p>

<p><strong>¿Habrá que lucirse? ¿Qué es eso de impulsar?</strong></p>

<p>Por otra parte, y aunque no lo parezca y no sea el mismo caso para todos, hay que lucirse para ganar los premios, y todos los esfuerzos para lucirse estarían mejor empleados en otras cosas, como en el caso de Maciel. Al participar (aunque a algunos los “participan”) en premios de este tipo, los artistas pierden el rumbo, el norte de su misión. Por ejemplo, he oído a ciertos colegas hablar de su intervención en tal o cual festival de arte católico, como si acabaran de llegar de una “batalla de bandas”, como la de la película Escuela del Rock. Dicen: “ganamos, no ganamos, quedamos de tanto”… ¿De eso se trata?</p>

<p>Impulsar a los artistas católicos es otra de las razones de los premios. Al respecto, y con todo respeto, diré que conozco colegas amigos que han pedido a sus allegados que voten por sus temas en el conteo de las 15 canciones en el medio en cuestión (un conteo hasta el número uno también es una premiación). ¿Ese es el impulso que necesita un músico católico? ¿Para eso fue enviado? ¿Su misión es dar el mensaje, ser fermento, o pedirle a la gente que vote por sus temas, en franca competencia con otros, como uno ve que hacen en los reality shows? (¡Vota ya mismo por Shindie –se pronuncia Cindy- enviando un mensaje del texto!)  </p>

<p><strong>Los oyentes, llevados y traídos</strong></p>

<p>En los premios, el apoyo de los oyentes resulta fundamental. Tu voto cuenta, así que vota por tu artista favorito. ¿Para qué? La verdad es que convocar así a la gente no tiene un objetivo más claro que la promoción del medio. ¿Supiste que por allá están sonando x contra y? Pues vamos allá para ver qué pasa. Sintonicemos y veamos, oigamos, a ver quién dice la gente que es el ganador. ¿Y dónde quedan Jesús y su mensaje en medio de este campo de juego? Dirán que es precisamente a Él a quien están promocionando. ¿Están seguros?</p>

<p>Me dirán que exageramos, que lo que no se da a conocer se pierde, que incluso Jesús necesitó de fama para llegar a donde llegó. Pero como ya dije antes, su fama no era egoísta. El apoyo que se requiere es de otro tipo. A la gente hay que darle testimonio de vida en comunidad. Y por andar buscando lo que no es, nos vamos desgastando y olvidando nuestra misión.</p>

<p>En conclusión, el fin de apoyar al artista católico es bueno –buena falta nos hace-; sin embargo, el método en este caso que nos ocupa no lo es. Y no nos estamos inventando nada: ya varios músicos reconocidos y no tan reconocidos han manifestado su desacuerdo con las premiaciones en este ámbito. Por otra parte, Pablo ya se lo explicaba a los corintios: <em>Se dice: “Uno es libre de hacer lo que quiera”. Es cierto, pero no todo conviene. Sí, uno es libre de hacer lo que quiera, pero no todo ayuda al crecimiento espiritual. No hay que buscar el bien de uno mismo, sino del bien de los demás. (1 Corintios 10.23-24).</em></p>

<p>Entonces, ¿los premios a lo mejor de la música cristiana, de la música católica, ayudan al crecimiento espiritual de las personas? ¿Son convenientes? ¿Buscan el bien común?</p>

<p><strong>Lo que dice Jesús</strong></p>

<p>Todas y todos caemos en la falta de ignorar lo que Jesús opina con toda claridad en su Palabra. ¿Qué expresaría hoy si le dicen: ven acá y sé jurado de esta o de aquella premiación? Veamos:</p>

<p><em>No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan  perder ni los ladrones entran a robar. Pues donde esté tu riqueza, ahí estará tu corazón (Mateo 6.19-21).</em></p>

<p><em>Llegaron a la ciudad de Capernaum. Cuando ya estaban en casa, Jesús les preguntó:<br />
-¿Qué venían discutiendo ustedes por el camino?<br />
Pero se quedaron callados, porque en el camino habían discutido quién de ellos era el más importante. <br />
Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo:<br />
-Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y servirlos a todos. (Marcos 9.33-35).</em></p>

<p><em>Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida como precio por la libertad de muchos. (Mateo 20.25-28).</em></p>

<p>Hermano músico, hermana artista: ¿Dónde estará tu riqueza, tu premio verdadero? ¿Dónde estará tu medalla de palo? ¿Importa más tu repisa cargada de trofeos, menciones y recortes de prensa o lo bueno que sin tanta bulla, con tu arte o sin tu arte, haces por los demás, que a la larga haces al mismo Dios?</p>

<p><em>Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el Reino de Dios. El más importante en el Reino de Dios es el que se humilla y se vuelve como este niño. Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí. (Mateo 18.3-5).</p>

<p>El más insignificante entre todos ustedes, ése es el más importante. (Lucas 9.48).</em></p>]]>
    </content>
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    <title>Encuesta acerca de los músicos y artistas cristianos católicos</title>
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    <published>2009-08-28T16:22:42Z</published>
    <updated>2009-08-29T04:29:02Z</updated>
    
    <summary>Las respuestas a estas preguntas pueden darnos algunas luces sobre la música cristiana. </summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
            <category term="Artículo de la semana" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p>La opinión de todas y de todos es muy importante. Ayúdanos respondiendo unas preguntas. Tus respuestas las puedes dejar en los comentarios de este artículo, en la página de Facebook de Semilla Joven Servidores de Música o a los correos info@semillajoven.com y charlysemilla@yahoo.es.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Cordial saludo para todas y todos. Espero que todo esté marchando bien para la gloria de Dios y la dignidad de las personas y de la Creación.</p>

<p>En Semilla Joven Servidores de Música (www.semillajoven.com) estamos realizando un pequeño trabajo acerca de la música católica, cristiana, en el cual queremos que ustedes participen. ¿De qué forma? Sencillamente respondiendo las siguientes preguntas. </p>

<p>Si a ustedes se les ocurren más preguntas relacionadas con estas y creen que pueden enriquecer este trabajo, ¡sin dudar, déjennos conocerlas para agregarlas al cuestionario!</p>

<p>1. Si tuvieras la oportunidad de proponer a un músico cristiano un tema para escribir una canción, ¿qué tema le sugerirías? (por ejemplo, la paz, la situación social de tu país, un salmo de la Biblia, una oración, etc).</p>

<p>2. Si a ese mismo músico, para esa misma canción, pudieras proponer un género musical (ranchera, country, rock, salsa, etc.), ¿cuál le recomendarías?</p>

<p>3. ¿Qué es más importante para ti: que el músico cristiano plasme en sus canciones sus propios temas de interés y sus gustos musicales, o que en su trabajo sean primordiales los gustos musicales y los temas de interés de sus oyentes?</p>

<p>4. Aparte de adquirir sus discos y asistir a sus recitales (como mínimo), ¿crees que tienes un contacto claro, permanente, directo y sobre todo amigable con tus músicos cristianos favoritos? </p>

<p>5. ¿Sientes que estos artistas saben quién eres y que te valoran por eso?</p>

<p>6. ¿Crees que el músico cristiano tiene un compromiso social, es decir, que no puede permanecer ajeno, alejado de la realidad a su alrededor, tanto a nivel local (su ciudad, su barrio, su país) como mundial? </p>

<p>7. ¿Crees que esta realidad tiene que inspirar y estar presente en el trabajo de los artistas cristianos?</p>

<p>8. En cuanto a los esfuerzos para que haya unión entre los músicos católicos, ¿cuál de las siguientes propuestas será más importante para que estas iniciativas surtan el efecto de una verdadera evangelización a través de la música?</p>

<p>a. Apoyar y estimular a los nuevos músicos, a los que empiezan simplemente con guitarras acústicas y tamboras en sus parroquias y comunidades, tanto como a los que ya han grabado discos y hacen giras.<br />
b. Suscribir acuerdos firmados y legalizados entre los músicos, como se hace en cualquier acuerdo comercial.<br />
c. Construir el trabajo en red sobre la base de la amistad y la cercanía, donde no todo sea intercambio de discos e invitaciones mutuas a recitales sino también situaciones de tipo humano (apoyo en problemas personales, espacios de encuentro y recreación, etc.).<br />
d. Solicitar a sacerdotes, obispos y comunidades de consagradas y consagrados, mayor apoyo a la música católica.</p>

<p>Si conoces amigos a quienes pueda interesar esta encuesta, comparte con ellos su contenido.</p>

<p>Por ahora, esto es todo. ¡Mil gracias por tu colaboración! Desde luego, publicaremos los resultados de esta encuesta.</p>

<p>¡Jesús con ustedes, con todas y con todos, siempre!</p>]]>
    </content>
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    <title>Encuentros entre los músicos católicos: ¿Cuestión de colegas o de amigos?</title>
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    <published>2009-07-21T01:54:50Z</published>
    <updated>2009-07-21T02:18:08Z</updated>
    
    <summary>¿Somos colegas o somos amigos?</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
            <category term="Artículo de la semana" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p>¿Habrá temor al encuentro entre los que se dedican a hablar y a cantar acerca del Reino de Dios? Hace falta reconocernos los unos a los otros, y de una forma diferente, si queremos salir todos adelante.</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>Todo comenzó con una frase</strong></p>

<p>Hace poco, me encontré en el ciberespacio con una amiga que conocí hace unos meses en mi ciudad y que también se dedica a este asunto de la música para Dios con su banda. Charlamos un rato acerca de las cosas que estábamos haciendo en ese momento, cada uno en su casa, y de las actividades que llevamos a cabo como músicos. Felizmente, no faltaron los chistes ni las bromas en nuestra conversación.</p>

<p>Cuando llegó el momento de finalizar nuestro diálogo, le pregunté cuándo podríamos vernos para charlar y compartir un rato. Ella me respondió con la siguiente frase:</p>

<p>-Cuando tengamos un toque o una presentación, yo te aviso.</p>

<p>Lo que significaba que nos veríamos solamente cuando su grupo tuviera un evento al cual yo podría asistir; de esta forma lograríamos encontrarnos.</p>

<p>Como tenía que salir a hacer no se qué diligencia en ese momento, le respondí a mi amiga que estaba bien su indicación, nos despedimos, apagué mi computador e inmediatamente me dirigí a mi destino. Sin embargo, por el camino misteriosamente comenzaron a resonar en mi mente, quién sabe por qué, sus palabras:</p>

<p>“Cuando tengamos un toque o una presentación, yo te aviso… Cuando tengamos un toque o una presentación, yo te aviso… Cuando tengamos un toque o una presentación, yo te aviso”.</p>

<p>No pude entonces evitar recordar una conversación que tuve en otra ocasión con amigos y colegas músicos acerca de los escasos contactos que, al menos en Bogotá y en Colombia, tenemos los que nos dedicamos a la evangelización por medio del arte y de los efectos que esta falta de unión produce. ¿Qué tendría que ver la insistente frase de mi amiga y este nuevo recuerdo?</p>

<p><strong>Una situación que se calca una y otra vez</strong></p>

<p>En nuestro caminar como músicos, mi esposa y yo hemos vivido muchas experiencias, muchas muy agradables y otras no tanto, y todas se las agradecemos a Dios. Entre todas estas vivencias, como si fuera un extraño vapor que se cuela por entre las piedras de una construcción, aparece una razón que probablemente explique el por qué los músicos cristianos católicos tenemos ese problema de la desunión.</p>

<p>Pareciera que el único espacio de encuentro para nosotros son necesariamente los conciertos, los festivales, los concursos propios o ajenos, o eventos semejantes. Cuántas veces Pilar y yo hemos comentado que cada vez que viene un artista católico originario de algún país hermano y asistimos a su presentación, nos encontramos con varios de nuestros conocidos en este medio, intercambiamos unas cuántas palabras e impresiones y nos despedimos, no sin entregarnos mutuamente y por enésima vez números de celular y correos electrónicos. <br />
En algunos casos, el contacto se amplía si el uno invita al otro al evento que próximamente se va a llevar a cabo y en el cual participará y al cual, francamente, no se sabe si se va a asistir, porque quizás es muy pronto y ya hay planes para ese momento, o porque simplemente las ocupaciones y obligaciones diarias nos lo impedirán. Y estos encuentros fugaces se repiten cada vez que hay un evento de magnitud suficiente para que podamos vernos.</p>

<p><strong>¿Habrá alternativas? ¿Habrá explicaciones?</strong></p>

<p>¿Cómo podríamos entonces encontrar otros espacios de encuentro entre los músicos y los artistas? </p>

<p>A algunos se nos ha ocurrido que sería muy chévere sacar tiempo para encontrarnos de manera más espontánea en cualquier lugar: en un café, en una panadería, en una pizzería, en fin, en cualquier parte, para charlar y departir un rato. Pero esta idea, además de que no hemos sabido transmitirla, plantea otra situación que hemos observado y que nos llega en este momento con la tremenda frase de mi amiga como detonante.</p>

<p>¿Será que los músicos le tenemos miedo, pavor, a encontrarnos con nuestros colegas y hermanos para mostrarnos tal y como somos, y que por eso preferimos que nos vean siempre en el escenario, donde micrófonos, instrumentos y luces nos protegen y maquillan?</p>

<p>¿Por qué, cuando se hacen propuestas de unión entre los músicos católicos dirigidas al avance y mejoramiento de nuestro trabajo –impregnadas, casi que inevitablemente, con el picante de nuestros hermanos protestantes que-nos-llevan-años-luz-en-este-asunto-, se habla mucho en términos empresariales, y poco se habla de la urgente necesidad de conocernos en el plano personal, antes que en el profesional, siempre en el marco del servicio a nuestras hermanas y a nuestros hermanos, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes?</p>

<p><strong>Que quede claro, por favor</strong></p>

<p>Nosotros no somos maquinitas de cantar o de predicar, si es que no nos ponemos a veces un poco “sermoneantes” o exageramos en lo que se denomina “lo carismático”. Somos seres humanos. Tenemos alegrías y tristezas. Algunos tienen hijos que acaban de dar su primer paso o que han logrado decir por fin “mamá”. Algunos lograron graduarse de la universidad, o consiguieron novio (o novia). Otros, probablemente, no han logrado reunir la plata para el arriendo o los servicios. Muy seguramente tendrán problemas cuya solución estaría rondando entre nosotros, a partir de cosas sencillas como que alguien los escuche. Y ahí está el detalle: trabajamos en términos de productividad y de profesionalismo (“Federación Rodrigombiana de Músicos Católicos”, digamos) y no en términos de amistad, de comunidad, de trabajo en equipo, en los que somos verdaderamente seres humanos, para servir a otros seres humanos y al resto de la Creación.</p>

<p>Ser amigos antes que colegas: ¡cómo nos cuesta lograr este objetivo! </p>

<p>No se trata, desde luego, de ponernos en el plan de que todo tiene que ser entre nosotros pura paz y armonía, como en un momento se nos plantea en los Hechos de los Apóstoles (Hch 4.32-37). Necesariamente, toda relación humana tiene sus momentos de conflicto. No olvidemos los serios roces entre los cristianos de origen griego o helenista y los de origen judío (Hch 6.1), los desacuerdos entre Pablo y Bernabé por causa del joven Juan Marcos que dieron al traste con su trabajo misionero conjunto y al parecer con su amistad (Hch 15.36-41), y entre el mismo Pablo y los hermanos de la iglesia de Corinto, tal y como el apóstol refiere en sus cartas. Pero precisamente la idea es que, incluso con esos líos y problemas, a partir de su solución, crezcamos como seres humanos y ayudemos a lo demás a lograr el mismo objetivo. </p>

<p><strong>No tiene que ver, pero tiene que ver</strong></p>

<p>Doy un ejemplo que quizás no va al caso. Aparte de su música, una cosa que siempre he admirado de los músicos británicos que surgieron en la década de 1960, es que no solamente compartían escenarios. También les gustaba reunirse y charlar de temas diversos. Se encontraban en bares, fiestas y otros lugares públicos. Iban juntos a los conciertos de los otros, asistían a los estudios de grabación donde los otros elaboraban sus discos (el ejemplo clásico: el video del tema A Day in the Life de Los Beatles, fácilmente localizable en YouTube). Claro, no faltará quien me diga que también compartían sus pipas y quién sabe qué más. Imposible negarlo. Incluso entre algunos había rivalidades notorias, similares a las que, muchos años después, hubo entre dos de sus grupos herederos, Blur y Oasis. Pero sin irnos por las ramas, la gracia es que, en un medio tan competido, en donde los intereses comerciales de las fieras del espectáculo dominaban, ellos no dejaban de ser amigos. Una anécdota: para poder dar crédito como intérprete de la guitarra rítmica a George Harrison en el último disco de Cream, la banda de su amigo Eric Clapton, y debido a sus compromisos con sus respectivas disqueras, George aparece en el trabajo <em>Goodbye</em> con el seudónimo <em>L’Angelo Misterioso</em>. Amistad por encima de todo.</p>

<p>Y por si las moscas, un segundo ejemplo: José Saramago, premio Nobel de literatura en 1998, tiene, cómo no, un número selecto de amigos escritores, entre ellos Gabriel García Márquez. Suele estar en contacto con ellos de diversas formas. Incluso, en ocasiones se encuentra personalmente con algunos de sus colegas-camaradas en ferias internacionales del libro. Interrogado al respecto, don José ha sido muy enfático: “Se equivoca quien piensa que cuando nos encontramos hablamos de literatura. Hablamos de la vida”.</p>

<p>¿No podríamos los músicos cristianos, católicos, seguir el ejemplo de Clapton, Harrison, don José Saramago y sus amigos, para ver si podemos mejorar este asunto nuestro, esta responsabilidad nuestra de impulsar, de hacer vida en este mundo, el Reino de Dios? Ahí les dejamos, Pilar y este servidor, la inquietud. </p>

<p>No está de más invitarlos a opinar sobre este artìculo.</p>

<p><br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Acerca del caso del bebé de Piedecuesta: ¿qué es lo que hay que pensar?</title>
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    <published>2009-06-17T23:27:25Z</published>
    <updated>2009-08-29T02:24:11Z</updated>
    
    <summary>Mi posición frente al caso del bebé de Piedecuesta.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
            <category term="Artículo de la semana" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p><em>Comparto con ustedes una reflexión que envié a una amiga, madre de familia, acerca de los dolorosos hechos en Piedecuesta (Santander) por la muerte de un bebé. De acuerdo con las primeras investigaciones, y sin que se haya dictado fallo definitivo en su contra, la mamá del pequeño parece ser responsable de su fallecimiento. Y a los músicos, ¿qué nos toca en esto?</em></p>]]>
        <![CDATA[<p>Desde hace unos días, en medio de la violencia y la injusticia que se han convertido en el pan de cada día en mi patria, Colombia, la opinión pública se ha visto sacudida por la noticia de la desaparición de un bebé en el muncipio de Piedecuesta, departamento de Santander. Lo que parecía ser un caso de secuestro, uno de tantos otros que, la verdad, yo no tomé muy en serio, hoy, 17 de junio de 2009, se convirtió en un todavía más doloroso caso: de acuerdo con las autoridades, al parecer la madre del pequeño es la responsable de su muerte. Con esa noticia amaneció mi país esta mañana.</p>

<p>Ante este hecho, al abrir mi Facebook puse como pensamiento del día: "Y nos levantamos con el caso del bebé de Piedecuesta... Duele, pero siempre hay peligro de acostumbrarse hasta al dolor. Ojo, antes de juzgar, a pensar muy bien. Sobre todas las cosas, la vida".</p>

<p>Una amiga mía, madre de una niña, leyó este texto y, desde luego movida por la tristeza ante la situación del momento, sencillamente me preguntó: ¿qué es lo que hay que pensar?</p>

<p>La respuesta que le di, que al final tendió un puente de comunicación entre mi amiga y yo, la comparto con ustedes como mi posición frente al hecho lamentable. Eso sí, debo decir que no expongo fórmulas ni recetas mágicas: es solamente lo que pienso</p>

<p>"Me gustaría contestar tu pregunta reconociendo que, ante el caso del bebé de Piedecuesta, hablo como un hombre que nunca sabrá lo que es tener una vida en su interior, ¡qué privilegio el que has tenido tú y muchas mujeres en la historia! Y sé que tú, como mamá, de seguro encuentras el caso del bebé como algo terrible. Desde luego que lo es.</p>

<p>Cuando hice el comentario que generó tu pregunta, acerca de pensar, quise decir: hay que preguntarse ¿por qué pasan estas cosas? Sin olvidar que se lleva a cabo una investigación legal que tiene que dar respuestas de verdad, ¿por qué una mamá mataría a su hijo? Esta pregunta de fondo exige respuestas de fondo, y tenemos que pensarlas entre todos. No es simplemente decir: esta loca y ya. O es una desalmada, y ya. Ya esta mañana en la radio dijeron: el 50% de los niños en Colombia no son deseados por sus papás. Y eso, dijeron algunos periodistas, es culpa de la Iglesia Católica, que no aprueba el uso del condón para evitar la sobrepoblación y los embarazos no deseados. Imagínate que opinión tan facilista. Porque se les olvidó decir que es más fácil que un hombre se ponga un preservativo a que sea educado, desde niño, para amar y pensar el valor de la vida. Eso también es peligroso. Y por otra parte, gran parte de las cosas terribles de nuestra sociedad se debe a la injusticia social: los que tienen mucho cada día acaparan más, y los que tienen poco cada vez son más miserables. Y nosotros aquí, acostumbrados a esta situación, aprobando todo con el silencio.</p>

<p>Solamente quería responder tu pregunta, espero no sonar a sabelotodo... Ya lo dijo el zorro del Principito: lo esencial, las causas verdaderas, son invisibles a los ojos". </p>

<p>Tras recibir la respuesta de mi amiga, revisé la publicación virtual de uno de los periódicos de mi país. Y vi que, así como hay personas que atacan y condenan a la mamá del bebé, hay otras que intentan reflexionar. Al lado de la tragedia, hay un resquicio de luz.</p>

<p>Y ahora, amigas y amigos: ¿qué nos corresponde en esta situación?</p>

<p>Colegas, hermanas y hermanos músicos: ¿qué nos corresponde en esta situación? </p>

<p><br />
</p>]]>
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    <title>Los instrumentos musicales y su consagración</title>
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    <published>2009-05-13T19:35:43Z</published>
    <updated>2009-05-13T19:40:52Z</updated>
    
    <summary>Consagrar un instrumento musical al servicio de Dios va más allá de bendecir un objeto. Es un símbolo de una consagración, de una dedicación mayor.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
            <category term="Artículo de la semana" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p>En 2007 nos reunimos varios músicos, por invitación de la Fundación SoloDios, en el Campamento Mishkán, un evento de formación para artistas. Durante el Mishkán, di una charla titulada Los instrumentos musicales y su consagración. Les presento un artículo con el texto de dicha charla.</p>]]>
        <![CDATA[<p>La primera definición que del término “consagrar” da un diccionario común y corriente como el Diccionario Práctico Larousse, es la siguiente: Dar carácter sagrado, dedicar a Dios. De esta definición pasamos a la que se encuentra en la Biblia Dios Habla Hoy en su glosario: Consagrar un lugar, objeto o persona a Dios quería decir apartarlo para él. Otra palabra que las versiones tradicionales usan para designar lo así consagrado, es “santo”. Como señal visible de la consagración, se untaba o derramaba aceite de olivo sobre la cabeza del que iba a ser consagrado (“ungir”, “ungimiento”). Así se consagraba a los sacerdotes y a los reyes. </p>

<p><strong>1. ¿Qué significa “consagrar”?</strong></p>

<p>De estas definiciones se puede entender que hablar de una consagración es referirse al acto de dedicar de manera exclusiva el uso de un objeto a una finalidad específica. Valga lo gráfico de los siguientes ejemplos: ¿acaso encontraremos los cálices, copones y demás utensilios empleados en la celebración de la Eucaristía en la cocina de la parroquia? ¿O encontraremos las albas, las estolas y los cíngulos con los que se revisten los sacerdotes y servidores eucarísticos en su guardarropa particular? Desde luego que no: Estos utensilios y ropajes tienen un fin  exclusivo y para tal fin se destinan.</p>

<p><strong>2.	Consagración de los instrumentos musicales</strong></p>

<p>Si nos remitimos a la Palabra de Dios, encontramos que El Señor pide que se le consagren objetos, como por ejemplo el Arca de la Alianza (Éxodo 25.10-22; 37.1-9) o El Templo de Jerusalén que construyó el rey Salomón, como símbolos de la presencia del Señor entre su pueblo y de su protección.</p>

<p>En nuestro caso como músicos, la Iglesia aconseja la consagración a Dios de los instrumentos musicales que empleamos en las actividades que nos corresponden. Para esta consagración, normalmente se solicita a un sacerdote que haga una oración especial al Señor en la cual le presenta el instrumento y le pide que éste sea utilizado para Su servicio, para que se haga Su Voluntad. ¿Para qué, por qué se hace esto? </p>

<p>Consagrar los instrumentos implica, entre otras cosas:</p>

<p>Reconocer que de Él hemos recibido los instrumentos y que los queremos poner a Su Servicio. Esto también implica una buena dosis de sincero agradecimiento.<br />
 <br />
Aceptar que los emplearemos solamente para los usos de nuestro servicio musical. En esto hay que tener mucho cuidado de no ir a los extremos, porque eso no quiere decir que estos instrumentos no sean usados, por ejemplo, para celebrar a algún amigo o familiar que esté de cumpleaños, o para animar algún momento de sana alegría, ya que Dios mismo es Amor y una de sus manifestaciones es la Alegría (“un santo triste es un triste santo”). <br />
Lo que se debe evitar es que los instrumentos se toquen para acompañar canciones explícitamente destructivas que no aportan nada bueno, o en momentos que no contribuyen sino a generar ambientes negativos. <br />
 	<br />
Darnos cuenta de que los instrumentos consagrados son signos de algo mucho mayor: la consagración de nuestras propias vidas a Dios. Es como pensar: “si esta guitarra la he consagrado al Señor, con mayor razón mi vida entera debe estar consagrada a Él”. Y esta consagración es, al final de cuentas, tomar partido por Su creación, por la naturaleza y por las personas, nuestras hermanas y hermanos.</p>

<p><strong>3.  La consagración de los instrumentos es un llamado a la fraternidad</strong></p>

<p>La consagración de los instrumentos no debe ser una excusa para el egoísmo. Es decir, no porque yo consagre un instrumento a Dios significa que lo he consagrado para mi exclusivo uso -<em>lo consagré a Dios, no a mí</em>-. Es cierto que hay que cuidar con empeño y cariño los regalos que Dios nos ha dado, pero eso no significa, por ejemplo, que no debamos ni podamos compartir en un recital nuestros instrumentos consagrados con hermanos que no tienen la oportunidad de contar con estos equipos. Las cosas de Dios no deben ser pretextos para fomentar la falta de solidaridad. El que comparte un instrumento está llamado a hacerlo si así se requiere, y quien recibe este instrumento compartido debe cuidarlo como si fuera suyo. No olvidemos la vida de los primeros cristianos (Hechos 2.44).</p>

<p><strong>4.  Los verdaderos instrumentos consagrados</strong></p>

<p>Ya hemos visto que lo importante de la consagración de instrumentos musicales debe ser signo de la consagración a Dios de quienes los ejecutan, de quienes los interpretan.</p>

<p>También hemos visto que en la Biblia, cuando una persona era consagrada al servicio de Dios, se le ungía, se le untaba con aceite de olivo (la ramita de olivo de la paloma de Noé es un símbolo de paz, junto con el Arco Iris: revisar Génesis 8.11). En el Antiguo Testamento tenemos el ejemplo de David: Fue ungido rey (1 Samuel 16.13), por una razón especial, para una misión específica (1 Samuel 7.8). Y esa misión no era solamente un honor: es también una responsabilidad. La consagración implica una responsabilidad.</p>

<p>La totalidad del Amor de Dios para nosotras y nosotros tiene nombre propio: Jesús. Y Él también fue consagrado, aunque no mediante el signo físico del aceite de olivo, sino mediante su Bautizo con Espíritu Santo ¿Y cómo se manifiesta Su Consagración?</p>

<p>El artículo <em>¿Quiénes son los seglares consagrados? </em>(www.iglesiapotosina.org) indica lo siguiente (me permito resaltar algunos puntos interesantes):</p>

<p>Jesús vivió su consagración precisamente como Hijo de Dios: <em>dependiendo del Padre, amándole sobre todas las cosas y entregado por entero a su voluntad</em>.</p>

<p>Por eso, <em>toda consagración debe entenderse en referencia explícita e inmediata a Jesucristo </em>como una real configuración con Él en una dimensión de su misterio. En consecuencia, allí donde haya una verdadera conformación con Cristo, allí habrá verdadera consagración.</p>

<p><em>La consagración tiene un carácter de totalidad. </em>Comprende a toda la persona y abarca toda su vida. Por medio de los tres votos, el hombre se entrega a sí mismo en totalidad a Dios, realizando una verdadera transferencia de propiedad. <em>No sólo le ofrece los frutos del árbol de su vida, sino el árbol mismo con sus raíces y toda su capacidad de fructificar; y no por etapas, sino de una sola vez y para siempre.</em></p>

<p><em>También la vida consagrada es un acto que genera un proceso. </em>La configuración con Cristo virgen –pobre- obediente debe ir creciendo ininterrumpidamente hasta llegar a ser, de verdad, una pura transparencia de Jesús.</p>

<p><em>La vida consagrada nace en la Iglesia y para la Iglesia. </em>Los llamados consejos evangélicos y el estado de vida en ellos fundado son un don divino que la Iglesia recibió de Jesucristo y que con su gracia conserva siempre. Este modo de vida pertenece esencialmente a la estructura interior de la misma Iglesia. La consagración redunda a favor de la Iglesia entera, que es el ámbito propio de nuestra inserción en Cristo y de la misma consagración. "Es la Iglesia quien autentiza el don y es medidora de la consagración" (E. E. 8).</p>

<p>Ya que Jesús es el modelo de todo cristiano, nuestra consagración como músicos debe entenderse como un seguimiento del estilo de vida que Él nos propone a partir de una libre elección de servicio a Dios, haciéndola visible realmente en el servicio a los demás, a quienes nos rodean, siempre sin distinciones. Es verdaderamente difícil de hacer, quién puede negarlo, pero si El Señor no construye la casa, en vano se cansan los trabajadores (Salmo 127.1). La base del trabajo es Dios, no nuestras fuerzas solamente.</p>

<p>Por otra parte, así como tenemos el llamado a ser consagrados para estar al servicio del Señor, apartados para Él, sin ser del mundo pero viviendo en él (Juan 17.15), nosotros tenemos que tomarle mucho amor a esa consagración, una consagración que no es en ningún momento un mero nombramiento o cargo honorífico. Y ese Amor a la consagración nace de un reconocimiento total de que sin Él no podemos vivir. Así como el Señor cuenta con nosotros para hacer un mundo mejor del que ahora tenemos, nosotros debemos sentirnos necesitados de Dios, de Su Amor y de Su Palabra de Vida. Porque la idea es que toda la Creación llegue a ser Consagrada totalmente a Dios, que toda la Creación sienta esa necesidad de Dios de la que hablo.</p>

<p>Marco López, músico chileno, dice lo siguiente: ¡Músico, es tiempo de que tú y yo empecemos a valorar este don maravilloso que Dios nos ha confiado! Siéntete privilegiado de que Dios haya pensado en ti para servirle a través de este hermoso don. A la vez, siéntete muy responsable también, ya que Dios te ha confiado uno de sus mayores tesoros. Y recuérdalo siempre: El don de la música es un gran privilegio, pues ocupa un lugar importante en el corazón de Dios, pero esto conlleva consigo una gran responsabilidad también (…) Los músicos cristianos estamos llamados a hacer vida lo que cantamos, es decir, más que a ser intérpretes, a ser “Testigos” del amor de Dios, a través del canto y la música.<br />
</p>]]>
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    <title>Dios se metió en mi cocina</title>
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    <published>2009-04-24T00:54:24Z</published>
    <updated>2009-04-24T01:08:59Z</updated>
    
    <summary>Dios, al igual que una cocinera -la mujer tiene mejor sazón que el hombre, ¿o no?- también se pone el delantal para preparar apetitosos seres humanos.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
            <category term="Artículo de la semana" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p>Dios puede salirnos al paso con alguna enseñanza donde menos se le espera. Esta vez, fue en la cocina.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Les hablaré desde mi experiencia como recién casado. ¡Cuántas cosas podría compartir con ustedes al respecto… Y cuántas definitivamente no! </p>

<p>Mi señora y yo hemos aprendido que una de las gracias del matrimonio es que nos ayuda a ser mejores de lo que fuimos cuando éramos solteros –esa es la gracia; si no fuera así, mejor “apague y vámonos” y no se meta en esta vacaloca-. Personalmente debo decir que en estos tres meses y unos cuantos días de estar conviviendo con mi esposa, una de las cosas que más le agradezco es que me haya enseñado a cocinar algunos alimentos, que de soltero no hubiera sido capaz de preparar ni siquiera con un “cocina para dummies” a la mano. Por ejemplo, el arroz.</p>

<p>Si tú, querid@ lector@, no tienes idea de cómo se prepara arroz, aquí te doy la receta… Lo que se aprende gratis, se comparte gratis, ¿no? </p>

<p>Para cuatro porciones, tomas un pocillo de arroz previamente limpiado y escogido –cero piedrecitas, impurezas, etc.- y lavas los granos con agua en un recipiente varias veces, con ayuda de un colador, hasta que el agua salga del pote o crisol, una bonita palabra, lo más clara posible. </p>

<p>Tomas una olla con su respectiva tapa y pones a fuego lento un poco de margarina –tras varios intentos, sabrás cuál es la cantidad adecuada-, media cebolla redonda o “cabezona”, como le decimos en Colombia –pequeña o mediana- y unos toques de sal. Pasa lo mismo con la sal que con la margarina: su medida se aprende por ensayo y error, o por ensayo y terror, como decía John  Lennon. </p>

<p>Se me olvidaba: si no hay margarina, el aceite de cocina es lo ideal.</p>

<p>Cuando se hayan freído un poquito la sal, la margarina y la cebolla, al arroz lavado en el pote le agregas dos tazas de agua –relación de dos a uno: una taza de arroz, dos tazas de agua; dos tazas de arroz, cuatro de agua y así- y pones esta mezcla en la olla. Subes el fuego al máximo y tapas la olla.</p>

<p>El agua empezará a hervir en unos cuántos minutos y, poco a poco, el arroz cubierto por el líquido empezará a salir a la superficie, gracias a que el agua se evapora por el calor. Cuando esto suceda, debes poner la olla en fuego lento otra vez, colocando debajo de ella alguna protección para evitar que se queme su contenido. Para este fin, yo utilizo cuatro latas que antes eran tapas de tarros de conservas.</p>

<p>En ese estado debes dejar la olla, siempre tapada, hasta que después de un tiempo los granos de arroz se vean totalmente –ya toda el agua se habrá evaporado- y apagas la estufa hasta que los granos estén bien abiertos. ¡Tenemos listo nuestro arroz!</p>

<p>Es más razonable que esta receta aparezca en el blog de un chef francés que en un blog dedicado a cosas de fe. ¿Qué tiene que ver el arroz con Dios, con los músicos? Que a través de esta cosa tan cotidiana, como es la de preparar los alimentos diarios, El Señor también puede darnos a conocer algún mensaje.</p>

<p><strong>Dios también sabe de cocina</strong></p>

<p>Nosotros preparamos el arroz empleando los mejores ingredientes, los más sabrosos, los más nutritivos, los que sean de más provecho para nuestras familias. Del mismo modo, al “cocinar” un ser humano, al cocinarte a ti, Dios tomó lo mejor. Por eso tú eres una obra muy grande de Su Amor.</p>

<p>Cocinamos los alimentos siguiendo unos pasos, una receta, en la cual lo primero es lo primero y lo segundo, lo segundo. Así mismo, se requiere medir muy bien los ingredientes. Un exceso o una falta de arroz, o de sal, o de cebolla, puede echar por la borda nuestro esfuerzo. Dios te hizo y te sigue haciendo de acuerdo con un plan, con un propósito para ti que debes descubrir. Y esto va para todas y todos. A veces, pareciera que algo va mal con su receta. Es como si el pescado en la cazuela pensara que el experto cocinero no lo está preparando adecuadamente, que algo falta o que algo sobra. Pero El Señor sabe cómo prepararnos. Nadie mejor que Él lo sabe. Hay que estar con los sentidos bien abiertos para entender y aceptar.</p>

<p>Mientras veía como las llamitas de mi estufa iba cocinando el arroz, pensé que Dios también utiliza algo parecido al fuego para ponernos a punto. Algunos dicen que los problemas son el fuego por el que el oro del que estamos hechos debe pasar para que se purifique. Yo creo que no son solamente los problemas, sino también las cosas buenas que nos pasan, lo que podemos observar de la realidad, a veces tremendamente dura, a veces tremendamente esperanzadora. Hay que verlo todo y aprender de todo para ver cómo todo nos hace mejores seres humanos.</p>

<p>¿Y para qué se preparan los alimentos? No para guardarlos debajo de la cama o en la nevera por meses. No. Se sirven bien calientes –excepto si son platos fríos- a la familia, a los amigos, a alguien que necesite restaurar sus fuerzas. Alrededor de la mesa, es lo ideal, nos reunimos y compartimos estas bendiciones. Así mismo, Dios no nos prepara para que quedemos guardados en nuestros egoísmos. Nos prepara para que el amor que depositó en nosotros al cocinarnos sea de provecho para muchas y muchos alrededor nuestro, para que este mundo sea cada vez mejor con el sabor de nuestra vida. </p>

<p>Espero que te haya servido mi receta para hacer arroz. Cuando te pongas el delantal y te animes a cocinar, sea este plato, o una sopa, o un pollito al horno, estoy seguro de que, si te fijas bien, Dios tendrá algo que decirte en medio de las ollas, el agua y los ingredientes. Si le sirves desde la música, ¡pon mucha más atención! Que Dios se meta también en tu cocina y en tu vida.</p>

<p>Dios espera grandes cosas de nosotr@s. Si le buscamos, él se deja encontrar.</p>

<p>Jesús con ustedes, con todas y con todos, ¡siempre!<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>¡Este espacio es tuyo! Difúndelo y dale buen uso.</title>
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    <published>2009-04-20T17:33:01Z</published>
    <updated>2009-04-20T17:52:15Z</updated>
    
    <summary>¡Vamos a mover este blog entre tod@s! Tus aportes cuentan.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p><strong>Retomamos el camino pisando fuerte, respondiendo a las inquietudes de un amigo lector.</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>Carlos Genaro escribió el siguiente comentario en el blog recientemente:</p>

<p><strong>“Creo que hace falta más difusión de este tipo de blogs, yo lo encontré por accidente, ojalá pudieran ir poniendo videos y cantos para prepararnos con tiempo a las diferentes fiestas y solemnidades en el año litúrgico... saludos!”</strong></p>

<p>Probablemente, amiga o amigo que lees este mensaje, has encontrado este blog así como lo hizo mi tocayo: por casualidad. Y está muy bien. Sin embargo, ¿qué tal si me ayudas a compartir este espacio en la Internet con tus amigos y conocidos que estén interesados en la música católica?</p>

<p>Las cosas buenas suelen darse a conocer boca a boca… Y este blog es bueno, en la medida en que tod@s lo construimos. </p>

<p>Por esa razón, recojo la sugerencia de Carlos. ¿Tienes canciones litúrgicas, u otro tipo de canciones, para compartir? Aquí se pueden dar a conocer si las tienes en formato mp3 o de video si están publicadas en YouTube y están grabadas con buena calidad de audio. </p>

<p>Si son de tu autoría, te sugiero que las registres debidamente ante una oficina de derechos de autor antes de enviarlas. Si no son tuyas, por favor indica quién es su autor y qué grupo las interpreta. </p>

<p>A quienes utilicen el material publicado, les pido sean amables y ayuden a promocionar estos temas cuando los usen, indicando quién escribió la canción. Así apoyamos la música católica.</p>

<p>¡Jesús con ustedes, con todas y con todos, siempre!<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>¡Felices Pascuas de Resurrección! Aquí vuelve...</title>
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    <published>2009-04-20T16:20:55Z</published>
    <updated>2009-04-20T16:23:36Z</updated>
    
    <summary>Amig@s: La paz de Jesús Resucitado esté con ustedes. Aquí vuelvo por segunda vez, tras un período de estabilización... Vamos a seguir construyendo, no solamente este blog dedicado a la música, sino también el Reino de Dios entre tod@s... Los...</summary>
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        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
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        <![CDATA[<p>Amig@s: La paz de Jesús Resucitado esté con ustedes. Aquí vuelvo por segunda vez, tras un período de estabilización... Vamos a seguir construyendo, no solamente este blog dedicado a la música, sino también el Reino de Dios entre tod@s... Los invito, pues, a estar en contacto con su servidor. Temas, inquietudes, preguntas... ¡Bienvenido todo! ¡Bienvenid@s tod@s!</p>]]>
        
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    <title>Migueli - Jesús de Nazaret</title>
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    <published>2008-11-01T18:20:51Z</published>
    <updated>2008-11-01T18:23:42Z</updated>
    
    <summary>Hola amig@s, herman@s: Después de un receso semi-obligado, comenzaré a trabajar en firme en el blog. Disculpen la demora. Para re-comenzar, les presento este video del cantautor español Migueli, quien el pasado mes de octubre estuvo en Bogotá, invitado por...</summary>
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        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
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        <![CDATA[<p>Hola amig@s, herman@s: Después de un receso semi-obligado, comenzaré a trabajar en firme en el blog. Disculpen la demora.</p>

<p>Para re-comenzar, les presento este video del cantautor español Migueli, quien el pasado mes de octubre estuvo en Bogotá, invitado por la emisora Minuto de Dios. Él ofreció lo mejor de su música durante las jornadas del Radiominutón. Este es un video de una de sus mejores canciones, Jesús de Nazaret, y en esta interpretación le acompaña la banda Estación Cero... ¡Disfruten!</p>]]>
        <![CDATA[<p><object width="425" height="350"> <param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/dH-DU6pKRsk"> </param> <embed src="http://www.youtube.com/v/dH-DU6pKRsk" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"> </embed> </object></p>]]>
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    <title>Promo Nota por nota</title>
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    <published>2008-09-03T04:05:07Z</published>
    <updated>2008-09-03T04:08:37Z</updated>
    
    <summary>Download file...</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
            <category term="Audio" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/">
        <![CDATA[<p><a href="http://www.blogs.catholic.net/musicacatolica/Promo%20Nota%20por%20Nota.mp3">Download file</a><br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>El saludo de Nota por nota en audio, para tod@s ustedes.</p>]]>
    </content>
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    <title>Reseña Concierto EnRedados, Bogotá 2008</title>
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    <id>tag:www.blogs.catholic.net,2008:/musicacatolica//17.375</id>
    
    <published>2008-08-29T05:47:32Z</published>
    <updated>2008-08-29T06:14:32Z</updated>
    
    <summary>Una reseña acerca del primer concierto de la primera gira de EnRedados en Colombia.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
    </author>
    
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        <![CDATA[<p><strong>Esperábamos desde hace varios años este evento y por fin nuestro país fue escenario de la reunión de los viejos amigos.</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>De cada uno de estos cantantes y músicos hemos tenido noticias. Hemos asistido a sus recitales, hemos escuchado sus discos, de algunos apenas hemos visto uno que otro video, escondido en el ciberespacio… Pero sobre todo, hemos dado cabida en nuestros corazones al Mensaje de Dios que da color a sus voces y a sus melodías.</p>

<p>Finalmente, en este mes de agosto, aquí estuvieron ellos: los EnRedados. Se trata de una iniciativa de los más reconocidos músicos católicos de Latinoamérica y del otro lado del mar, para hacer vivo desde los escenarios el espíritu de red que tanta falta hace, por el cual se comparte la alegría, el gozo y la decisión de ser todas y todos hijos de un mismo Padre, con lo que eso conlleva. </p>

<p>A continuación les presento detalles e impresiones personales, a manera de reseña, del recital ofrecido por estos hermanos en la ciudad capital de Colombia, el pasado 21 de agosto: Migueli, Martín Valverde, Daniel Poli, Luis Enrique Ascoy, Ziza Fernandes y Kiki Troia, acompañados por una excelente banda. Una experiencia del amor del Señor finalmente entre nosotros.</p>

<p><strong>Para arrancar, un poquito de tristeza</strong></p>

<p>¡Bueno! La primera parada de esta gira de los EnRedados fue el Palacio de los Deportes, en Bogotá. A pesar de toda la buena voluntad, y así como le sucedió a muchos otros, no pude llegar a tiempo a la cita por motivos estrictamente laborales. Por esta razón no logré presenciar la totalidad del “toque” de la banda anfitriona Palo Santo, a quienes les correspondió prender la chispa. Su último tema fue lo que me quedó: un rock bien colombiano, con mucha energía, bien recibido por el público asistente. Grata fue mi sorpresa cuando en la despedida de esta agrupación, se mencionó el nombre del baterista Johnny López, amigo mío desde hace varios años, a quien conozco de sus experiencias anteriores al servicio del Señor. A él, y a sus compañeros de banda, mis saludos, ¡y mucho ánimo! Esto apenas empieza.</p>

<p><strong>Un enRedo de amor cristiano</strong></p>

<p>Tras la buena entrada de Palo Santo, el maestro de ceremonias anunció el plato fuerte. Se trataba de un plato musical, de un buffet,  como dice Valverde, que tiene su fuerza en la adecuada suma de sus partes, siempre bajo la dirección del Jefe. Lo más adecuado será entonces referirme a cada uno de los artistas y a sus aportes, para explicar lo que vivimos en el Palacio esa noche de jueves.</p>

<p><strong>Martín Valverde: entre la renovación del repertorio y lo clásico</strong></p>

<p>Al nombre de Martín Valverde responde el cantautor a quien le correspondió interpretar el primer tema, titulado <em>Paradoja</em>, de su producción <em>Íntimo</em>. Y fue él quien lanzó al público la señal preventiva: “No esperen que cada uno de nosotros dé su concierto”. De esta forma, la regla de juego estaba dada: se trataba de un compartir, de un esfuerzo conjunto de los intérpretes y músicos para mostrar a los asistentes el amor del Padre. Hablando de <em>Paradoja</em>, lo más interesante de esta canción es que su versión en vivo posee una gran fuerza, no solamente en cuanto a su letra se refiere, sino también al ensamble musical. ¡Atención! Sépase que a Kiki Troia, con quien más adelante nos toparemos,  le correspondió dirigir la banda, y esto constituyó un exigente esfuerzo, ya que desde comienzos de aquella semana los EnRedados se encontraban en ensayos, según el mismo Kiki me contó vía e-mail.</p>

<p>Si por algo se caracteriza el trabajo de Martín Valverde es, al menos, por dos cosas: su recepción del amor de Dios –incluyendo, cómo no, su manera de transmitirlo, de compartirlo con la gente- y el humor. De forma notable, Martín renovó su repertorio, pulió su arsenal, encontró nuevas estrategias para que sonoras carcajadas se escucharan en el recinto. Sabemos la cantidad de años que lleva… en este asunto, y nos alegra saber que mantiene su línea a pesar de las duras jornadas, de las pruebas y del natural desgaste de tantos kilómetros recorridos. </p>

<p>Naturalmente, <em>Nadie te ama como yo </em> estuvo en el repertorio, y sigue siendo el tema bandera de Martín. </p>

<p><strong>Migueli: el desconocido y escandaloso parcero bacán</strong></p>

<p>He aquí que un tío vino, por fin, desde España, para que muchos pudieran conocerle por fin en tarima, en vivo y en directo. Por fin llegó Migueli a tierras colombianas… ¡Por fin!</p>

<p>Con su rebelde y ensortijada melena, y su naturalísimo desparpajo, este cantautor sevillano, criado en Zafra, saltó a escena tras la presentación de su amigo Martín, con su tema <em>Cantaré</em>, con el cual mantuvo el brinco y el ritmo en el respetable. ¡Qué faena! Ni hablar de <em>¡Qué escándalo!</em>, tema que cantó en “medley” con <em>El comercial </em> de Valverde, ya hacia el final de la velada. Eso es precisamente Migueli: un escándalo. En su apariencia, en su mensaje para este mundo acartonado, en su lenguaje, en su manera de hablar: algunas palabrillas picantes se le escaparon. Resulta entendible. Es que saltar el océano afecta la lengua…</p>

<p>Ya Migueli es conocido en otros países de nuestro continente, especialmente en Centroamérica, y desde luego en Europa. Todo en él, su sentido del humor, su decisión de ser él mismo, sin importar lo que digan los demás, sus letras comprometidas y sus melodías, tiernas y alegres… Todo en él, digo, está respaldado con su testimonio de vida. Migueli trabaja desde hace años en proyectos sociales, relacionados especialmente con jóvenes que viven el flagelo de las drogas y del SIDA, y con personas que se han enfrentado a la dureza de verse privados de la libertad en las cárceles.</p>

<p>Con esta primera visita, ya Migueli puede ser considerado por Colombia como un parcero bacán, que ya no será más un desconocido. Un detalle más: El verdadero nombre de Migueli es Miguel Ángel Marín Chamorro. Como para decirle “vale, don Miguel”.</p>

<p><strong>Ziza Fernandes: la risa en las buenas y en las…</strong></p>

<p>Es imposible negarlo: Ziza es, en EnRedados, quien aporta la dulzura propia de una dama. Quizás, como en el caso de Migueli, gran cantidad del respetable no había escuchado hablar de ella ni de su trabajo, pero esta intérprete supo mostrar lo mejor de sí a través de su voz, que realmente es impresionante, y sobretodo a través de su espontaneidad. Ziza rió para nosotros como ríe una niña que sabe que está en las manos del Padre. </p>

<p>Fue muy especial el momento en que Ziza interpretó <em>Fuego Suave</em>, tema al Espíritu Santo, respaldada en los coros por el público. Sin embargo, la cantante carioca protagonizó el susto de la noche: probablemente como consecuencia de un mal paso dado en un escondido rincón del escenario, tuvo un accidente que, si bien no pasó a mayores, nos mantuvo en vilo por un buen rato, ya que se vio obligada a ausentarse de la tarima durante varios minutos. Logró recuperarse, para volver a cantar con sus compañeros, en medio de risas y bromas sobre lo sucedido y el alivio de todos. Definitivamente, Ziza sabe reír, incluso en los momentos más complicados.</p>

<p>Valga el momento para mencionar con alegría a la otra dama del grupo, la cantante mexicana Mónica Arroyo, quien, aparte de aportar su fabulosa voz de respaldo a las canciones -backing vocals, le dicen algunos-, supo cubrir la momentánea ausencia de Ziza en el difícil momento. Puedo decirlo sin temor: Mónica es de esas damas que apechugan con ciertas faenas que aparentemente no son propias de artistas –me consta, Mónica, me consta-. Bien por ella. Señores, reconozcámoslo: las dos artistas fueron hechas mujeres.</p>

<p><strong>Mi sorpresa de la noche: Daniel Poli</strong></p>

<p>Tengo que reconocerlo: Daniel Poli fue, para mí, la mayor sorpresa de la noche. ¿Qué razones sustentan mi asombro? La voz de este cantante y compositor argentino sonó, a mi juicio, más clara que en las grabaciones que de sus interpretaciones he podido escuchar: se oía muy bien, con mucha frescura. Por otra parte, no tenía idea de que su sentido del humor fuera así de fino, tal como lo demostró durante su permanencia en escena. </p>

<p>Dios entregó a Daniel el don de escribir canciones sencillas en su estructura, pero profundas en su acción. <em>Yo creo en las promesas de Dios </em> es el ejemplo clásico. Pero Poli, quien al compararse su estatura con la de sus colegas recuerda a su compatriota Julio Cortázar, tiene el espíritu del rock and roll con él. La prueba fue la tremenda versión de <em>Judas</em>, que contó con el aporte en la guitarra eléctrica de su compatriota Jonathan Narváez. El solo de Jonathan en ese momento no tuvo –ni tiene- nada que envidiar a los ejercicios en la seis cuerdas de consagradas leyendas de la música rock y blues –por un momento, mientras le escuchaba, recordé a Stevie Ray Vaughan, a Eric Clapton, a Steve Vay y a otros más de los llamados héroes de la guitarra-. He podido ver algunos videos de Jonathan en Internet y tiene muy buenas canciones. Ojalá en nuevas ediciones de EnRedados podamos conocerlas y disfrutar de ellas y de su virtuosismo. Puro don de Dios. </p>

<p><strong>Luis Enrique Ascoy: el contrapunto de la amistad</strong></p>

<p>Entiéndanme bien lo que voy a decir a continuación: los tres chiflados de la música católica son Martín Valverde, Daniel Poli y Luis Enrique Ascoy. No sólo por la amistad que les une, no sólo por ser un trío reconocido, sino también porque seguir a Jesús de la forma en la que ellos han optado es toda una chifladura.</p>

<p>Otro detalle busca demostrar mi teorema: Luis y Daniel interpretaron a dúo el tema <em>Historia del un cantante sin futuro</em>, en una especie de contrapunto, como si se estuvieran echando en cara mutuamente esa bendita adversidad de ser un músico católico. Al fondo, Martín los miraba y calladamente participaba -creo que Martín estaba ahí detrás de ellos en ese momento-. Y no sé por qué, por un instante me sentí en una presentación de los venerables Les Luthiers. Una especie de <em>Payada de la vaca</em> entre el inca y el gaucho. Dígame usted, compañero, Pinky y Cerebro.</p>

<p>El público manifestó su cariño a Luis Enrique especialmente con la interpretación del <em>Credo</em>, pieza fundamental del repertorio de EnRedados, y de la <em>Canción por la paz</em>, en una interesante versión tropical. Sin embargo, me hubiera gustado ver a Luis empuñar su guitarra y entonar algún otro tema, por ejemplo, de esos que hablan de su vida personal o de familia, como <em>Otra mujer en mi vida</em>. Cada vez que voy a verle junto a Pilar, mi novia, y la canta, el limeño nos deja KO… Espiritualmente hablando, claro.</p>

<p><strong>Kiki Troia: por humor a Cristo</strong></p>

<p>El humorista Kiki Troia, quien ha encarnado personajes in-olvidables tales como el Vengador Justiciero y el profesor Ikik Aiort -un estrambótico personaje que es capaz de encontrar peligrosos y mefistofélicos mensajes subliminales en el <em>Lullaby</em> o Canción de Cuna de Brahms, por citar sólo un ejemplo-, es también pianista, cantante, productor, compositor y arreglista. Como lo mencioné unas cuantas líneas arriba, Robocop, The orchestra man, Juan Francisco Troia, como aparece en su registro de nacimiento –exceptuando lo de orchestra man y Robocop-, fue el encargado de dirigir la banda que acompañó a los EnRedados en su primer recorrido por tierras colombianas. Sin lugar a dudas, Kiki representa para la música católica contemporánea no solamente un gran apoyo en el trabajo de evangelización de muchos artistas, sino también un seguro cómplice y un buen amigo. </p>

<p>En el concierto que nos ocupa, Kiki presentó su <em>bocatto di cardinale</em>, <em>La Angosta</em>, ingrediente por demás delicioso de su disco <em>Travesía</em>, a medio camino entre lo más representativo del rock de su país y el estilo de figuras como Billy Joel -en mi opinión-. Kiki aportó además a EnRedados sus temas <em>Quién me quita</em>, para los de gusto tropical, y otro himno, <em>Cantaré</em>. También esperamos de él un recital en Colombia con más de sus temas. </p>

<p><strong>Concluyendo</strong></p>

<p>Una constante de este evento fue el aliento a los músicos de Bogotá. Como diría Luis Enrique, no por ser parte de EnRedados ellos son el “dream team” del arte católico: todo lo contrario. Por esa razón, mi gente, tenemos que ponernos las pilas. A la luz del ejemplo de estos hermanos, me parece que debemos quitarnos de encima algunas cuantas yerbas que no nos dejan servir plenamente a Nuestro Señor ni trabajar más fuertemente para Él. Tarea.</p>

<p>Básicamente, fueron dos los momentos que se vivieron en el recital de EnRedados en Bogotá: El momento de hablar acerca de Dios, y el momento de hablar con Dios. En ellos, cada expedicionario de la gira aportó lo mejor de su cosecha. Dejando a un lado los gustos personales de cada un@ en el público, creo que fue una gran experiencia en El Señor, quien de seguro actuó en la vida de quienes allí estuvimos. Como muestra de botón, a la salida del Palacio tras el final del recital, no faltaron los cánticos nocturnos y callejeros de uno que otro grupo de jóvenes, contagiados del Espíritu.</p>

<p>Obviamente, no todo fue perfecto: la agotadora jornada impidió que al finalizar el concierto todos los músicos compartieran unos minutos con los asistentes. Perfectamente entendible. Eso sí: algunos sacaron fuerzas y compartieron unos momentos con nosotros. </p>

<p>Un tiempecito para la lágrima: no me conmovió ninguna canción más que <em>Bendición</em>, en la que un viejo amigo, cómplice de mi actual felicidad, fue el encargado de mostrarnos con un simple gesto la infinita misericordia de Nuestro Señor. </p>

<p>Según me contó un par de días después del concierto Myriam Villalobos, integrante del equipo que organizó esta gira, un promedio de cuatro mil personas asistió a cada uno de los encuentros realizados en Bogotá, Palmira (Valle) y Medellín. Cartagena no sólo fue la Heroica, sino también la ciudad en la que más público fue a ver a los EnRedados: aproximadamente doce mil almas. Así mismo, en la página de la gira en Facebook, Myriam da cuenta de la bendición que representó este evento, el cual, desde luego, tuvo su cuota de esfuerzo y cansancio. Todo para la gloria de Dios, amigo de tod@s. </p>

<p>Valga un reconocimiento bien especial a los integrantes de la banda EnRedados: en el bajo, el chileno Rodrigo “Gato” Arrieta –el Jack Bruce de Cristo-; en la batería, el argentino Raúl Gutta, con sus excelentes redobles; en las percusiones, desde Centroamérica, el son y sabor del costarricense Bernardo Quesada –autor de uno de mis temas favoritos: Quizá-. Y los anteriormente mencionados Jonathan Narváez y Mónica Arroyo, tocaya total de la hermana operaria catequista que acompaña a nuestro grupo de jóvenes.</p>

<p>A los organizadores de la gira: muchísimas gracias por el esfuerzo; no fue en vano, de eso pueden estar seguros. Al público asistente: qué bueno sentirme hermano de todas y de todos esa noche. A los amigos con quienes me vuelvo a encontrar en cada concierto: Dios les bendiga. A los EnRedados: sean todos ustedes, hermanas y hermanos, bienvenidos nuevamente, en el futuro, a esta tierra colombiana, que tanto necesita de profetas como ustedes. Y mucho ánimo, herman@s y coleg@s de esta tierra: en Cristo, podemos hacer cosas tan grandes o más que éstas para el bien de nuestra gente.</p>

<p><strong>¡Jesús con ustedes y con todos, siempre!</strong></p>

<p>Carlos Andrés Novoa Pinzón<br />
Bogotá, Colombia.</p>

<p><em>Agradezco a todas las personas que brindaron sus valiosos aportes para la publicación de este artículo.</em></p>]]>
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    <title>Para comenzar... Para arrancar...</title>
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    <published>2008-08-13T04:39:36Z</published>
    <updated>2008-08-13T04:51:53Z</updated>
    
    <summary>Un saludo para comenzar.</summary>
    <author>
        <name>Carlos Novoa Pinzón</name>
        
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        <![CDATA[<p>Un saludo en Cristo Jesús para tod@s.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Este blog es para su servicio.</p>

<p>Ya sabemos que la música cumple un importante papel en la vida de quienes luchamos por seguir a Cristo, especialmente cuando la consideramos como un excelente medio de transmisión del mensaje del Señor. Con este espacio, que gentilmente me ha ofrecido Catholic.net, me propongo ponerme a disposición de ustedes para compartir opiniones, dudas, inquietudes y en general todo tipo de cosas que se relacionen con la música cristiana católica.</p>

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<p><strong>¡Jesús con ustedes y con todos, siempre!</strong></p>

<p>Carlos Andrés Novoa Pinzón<br />
Bogotá, Colombia.</p>]]>
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