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Febrero 28, 2008

¡Gracias Madre; mil gracias, Bendita!

Gracias, Madre, mil gracias, Bendita,
por haber dicho que sí.
Nos trajiste lo mejor.
Estábamos destinados al eterno dolor
Éramos enemigos del Dios que tú amas.
Éramos hijos pródigos devorando bellotas,
Éramos casi como los animales que las comían,
pues apacentamos nuestras feas pasiones.
en los campos de Satanás.
La desesperación hubiera sido nuestra forma de vivir,
una tristeza creciente, sin cambio, sin sol.
Las tinieblas de muchos pecados
nos ocultaban el sol del amor.

Gracias, Madre, mil gracias, Bendita,
por haber dicho que sí.
Nos trajiste lo mejor.
Estábamos destinados al eterno dolor
Éramos enemigos del Dios que tú amas.
Éramos hijos pródigos devorando bellotas,
Éramos casi como los animales que las comían,
pues apacentamos nuestras feas pasiones.
en los campos de Satanás.
La desesperación hubiera sido nuestra forma de vivir,
una tristeza creciente, sin cambio, sin sol.
Las tinieblas de muchos pecados
nos ocultaban el sol del amor.
Sin luz, sin amor, sin sentido de vivir.
¿Qué hubiera sido de nosotros, sin Ti,
Virgen Misericordiosa?
No había esperanza para nosotros,
prisioneros de ese campo de concentración
que hubiera sido el mundo.
El número de suicidas hubiera sido mayor
que el de los que quisieran seguir viviendo,
Pero llegaste Tú, la elegida, la abogada,
la llena de gracia…
Y nuestro mundo triste y amargado
se convirtió en lugar de consuelo y de paz.
Gracias por haber existido, por ser quien eres,
por ser como eres.
Gracias mil veces porque nos trajiste la salvación.

Durante nueve meses, como todas las madres,
paseaste a Jesús en tu seno
por las calles de Nazareth, de Belén,
por los caminos y campos de Palestina,
La noche del mundo se convirtió en mediodía
cuando diste a luz al que se llamaría a sí mismo
Luz del mundo.
Tú fuiste la esclava sublime del Dios Altísimo.
Tú respondiste al Dios tres veces Santo
en nuestro lugar.
Borraste todas nuestras indignas respuestas
con tu sí heroico y generoso.
Y Dios, al complacerse en Ti.
nos miró también a nosotros con amor.
Porque eres de carne y hueso como nosotros,
Eres de nuestra raza
Y nuestra raza dió en Ti
la respuesta que Dios esperaba.

Jesús viene. Es el salvador,
pero ha querido venir a través de Ti.
Antes de ser de todos como redentor
fue todo tuyo, porque nadie lo sabía,
ni siquiera José, tu fiel esposo,
Luego, desde la cuna de Belén
no lo quisiste solo para Ti,
nos lo diste a todos los hombres.
A mí me has dado con inmenso amor
el fruto de tus entrañas purísimas.
Jesús es tuyo y Jesús es mío, `
porque Él es mi hermano y salvador
desde que Tú eres madre de ambos.
¿Qué cosa más grande, más hermosa,
más maravillosa podías darnos que a Jesús?
Un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado, confirma la Sagrada Biblia.
Desde entonces puedo llamar padre a Dios,
igual que te llamo a Ti madre.
Mi Padre bendito, mi Madre bendita.
Desde entonces Jesús es mi Dios, mi compañero, mi padre, mi grande y único amor
y la única razón de mi existencia.
Desde entonces he bebido una y mil veces
de la fuente de agua vivas
en los sacramentos de la Iglesia.
Tú asististe a mi bautismo.
El primer beso en mi frente de niño cristiano
lo recibí de tus labios, oh Madre.
Tú preparaste mi alma para recibir
por primera vez a tu Jesús y a mi Jesús.
¡Qué día tan hermoso para mí,
para Ti y para Jesús.
Tú estuviste presente en mis bodas de Caná
Deseándome que me fuera como a Ti
en tu matrimonio con José.
Tal vez no me ha ido lo mismo…
Tú sabes mejor que nadie cómo me ha ido
en mis amores..
Ten misericordia de mi matrimonio,
esposa magnífica, como no ha habido
ni habrá ninguna.
Misericordia de mis hijos.
Aunque estén en malos pasos
quiero dejarlos siempre en tus manos buenas,
para que los salves del maligno,
del mundo y de sus pasiones.
Concédeme de parte de Dios una Navidad,
si no totalmente feliz, al menos en paz, alegría,
en amor, como debe ser.
Vienes a darnos, a darme otra vez a Jesús.
Y hoy es el día y la noche buena.
Si alguna vez y algún día debo estar feliz,
es en esta noche buena y el día de Navidad.
Permíteme disfrutar algo de la felicidad del cielo
en esta Navidad
porque viene a mi corazón y a mi familia
el cielo entero con Jesús.
Pero viene el cielo, viene Dios
de la forma más sorprendente.
A todos nos ha dejado sin palabra ese Dios niño,
ese gitanillo precioso.
Perdona que así lo llame,
porque ha nacido como otros gitanillos,
si no debajo de un puente,
sí en un portal de animales.
Gitanillo se hizo por mí,
por amor, por amor, por amor.
El Niño Jesús es todo amor,
sólo amor y siempre amor para mí.
Déjame besarlo, abrazarlo con cariño,
y amarlo con todas las fuerzas de mi alma.
Déjame besarte, déjame abrazarte, Madre querida,
con toda la ternura de mi corazón.
¿Cómo no amarte, ángel de mi vida, Madre bendita,
si nos has traído al tres veces Santo,
si nos has dado al Verbo de Dios,
si has convertido al Hijo eterno del Padre
en un niño de esta tierra.
Con qué seriedad y cariño se llamará a sí mismo
el Hijo del Hombre.
El Hijo amadísimo del Padre
en quien tiene todas sus complacencias
insiste en llamarse el Hijo del Hombre,
para que quedara claro cuánto nos amaba.
Pues Tú, Madre bendita, convertiste al Hijo de Dios
en hijo del hombre, al darle tu sangre.
Nos diste un Dios niño, con cuerpecito de niño,
con un corazón de niño.
Pero a través de sus latidos
nos ama el Dios que es Amor.
Lloraba ese niño lágrimas de niño
y lágrimas de Dios.
Latía aquel corazón chiquito
como el de cualquier niño
pero era el corazón de Dios
que nos ha amado con eterno amor.
Madre admirable,
Enséñame a amar a tu Hijo divino…
Enséñame a amarlo todo lo que Él quiera,
todo lo que Tú quieras.
¿Será tan difícil amar entrañablemente
a un niño como el tuyo, María,
a un Dios que se hace niño por mí,
a un salvador que me ama con infinito amor?
En esta Navidad, Madre querida,
dame al Jesús de tus entrañas adorables,
al Jesús de tu alma y de tu vida,
al Jesús que amas como Virgen purísima
y como Madre amantísima.
Quiero amar a tu hijo con todo mi ser,
al mismo Jesús que Tú amas así,
quiero amarlo yo también,
con mi pobre corazón,
con mi vida que no es tan pura,
con mi alma que necesita ser redimida por Él.
Quiero amar y servir a ese ser divino
pero que es también carne de tu carne
y sangre de tu sangre,
rosa de tu rosal, a Jesús niño.

Reto a los ateos a que vengan al portal de Belén
¿A quién niegan? ¿A quién odian?
A un pedacito de carne, de carne viva
que se ha hecho niño por amor a ellos.
Él te ha dado la vida, ateo desconcertante,
ateo inexplicable, ateo desagradecido.
No sabes a quién desprecias.
Odias no a un ser cualquiera,
odias al ser más adorable,
al que han adorado hasta el martirio
millones y millones de tus hermanos hombres
Que vengan los perversos…
¿Quién no puede arrodillarse ante ese Dios hecho niño?
Te adoro, mi Dios, con cuerpecillo de niño.
Te adoro mi Rey en trono de paja.
Te adoro mi Señor, que no sabes ni hablar.
Te adoro y te amo…

16-¿Por qué estoy en el mundo?

Estoy en este mundo porque Dios me dio la vida, porque me quiere. Y así, he vivido veinte, treinta, cuarenta o más años, envuelto, cobijado por su amor. Y me creó para algo importante; no para el egoísmo, no para la mediocridad, menos todavía para la desdicha. Me creó para ser feliz aquí y allá, para ser útil, para realizar algo útil.

A estas alturas de la vida ¿como habré realizado el sueño de Dios? ¿Qué sentido tiene para mí la vida? Soy su criatura. Todo es regalo de Dios en mí, existo de favor y de cariño de un creador, y los siguientes días de mi vida seguiré viviendo por el cariño de mi Padre.

¡Gracias! tendría que ser una de las palabras más repetidas, más maravillosas. La debería decir todos los días, a todas horas. Gracias al amanecer, gracias al mediodía, gracias al atardecer, gracias por este día, gracias por los días que están por venir.

Yo soy el que escribo cada día la vida de un desdichado o de un hombre feliz y realizado. Con mis actos de amor o con mis egoísmos construyo el palacio o la choza en la que viviré por toda la eternidad. A nadie podré culpar de mi pobreza, porque tengo a mi disposición todos los materiales que saben utilizar los santos para construir sus bellos castillos de bondad.

Hoy he hecho de mi vida lo que yo he querido. Hoy he sido un santo o un pecador. Posiblemente he sido un mediocre. Por decisión mía. Pero mañana también puedo, por propia decisión, cambiar radicalmente de manera de vivir. Puedo ser un santo, si me lo propongo.

15-Ecología del alma

A veces se toma la religión como un apartado, como un asunto más de nuestra vida. Con ello se presenta un peligro del que pocos se libran: el de ser cristianos por un rato, por ejemplo, cuando están en la iglesia...

Sin embargo, se debe ser cristiano toda la vida, las veinticuatro horas del día; cristiano en la iglesia y cristiano en la casa, en el trabajo y en el descanso.

El cristianismo es una forma de ser y de vivir, no una serie de ritos. Cuando una casa no se limpia durante algunos días el polvo se adueña de todo y se requiere un plumero para limpiarla. Si no se limpia en varios meses, cae barro sobre ella, y se necesita una pala para limpiarla. Si no se limpia en varios años, es posible que la casa se derrumbe y entonces se necesita un bulldozer.

Si el alma se abandona algunos días, también cae sobre ella el polvo de la rutina, del desaliento, de la mediocridad. La oración y el sacrificio la limpian. Si se abandona algunos meses, le cae el barro de los pecados veniales, la tibieza entra; se necesita una pala. Si se abandona durante años, el alma se derrumba. ¿Tienes problemas de polvo, de barro o de derrumbe del alma?

Por otra parte, si el fundador de la Religión cristiana es un mártir crucificado, o se vive con pasión o no se vive. Jesús no fue un filósofo severo que nos ofreció sus profundas reflexiones sobre la religión sino un redentor que antes que nada dio su vida por nosotros. El apasionado amor de nuestro Salvador exige el amor también apasionado de sus seguidores.

14- La oración desesperada

Oración desesperada llamo yo, a ir a la iglesia a contarle a Dios todas las penas con lágrimas amargas, suspiros y gestos desesperados. Desesperados porque en todo ese cúmulo de palabras no se escucha ni un mínimo acto de fe...

Casi, casi, equivale a decir: “Señor, estoy pasando por un momento terrible, estoy desesperado; pero no creo que puedas ayudarme, y si puedes, no sé si quieras hacerlo”. Si alguien me pidiese las cosas así posiblemente no se las concedería.

Qué diferente es el reducir un poco esa lista de desgracias que, además, ya las conoce Dios antes de contárselas, e incluir un poco de fe y de esperanza. Por ejemplo así: “Señor estoy muy mal, pero yo sé que puedes ayudarme y que quieres hacerlo porque eres mi Padre”. Estas oraciones tienen respuesta.

Por otra parte hay que decir que el que así ora, resiste. El que sabe doblar la rodilla y rezar, rezar con fe y confianza, no está solo en el mundo; sufre y llora, como todos, pero alguien enjuga sus lágrimas; tropieza en el camino, como tropezamos todos, pero tiene fuerzas para levantarse; alguien le brinda paz, fuerza, valor y las demás cosas necesarias para vivir.

El que no ora se priva de la ayuda del cielo, se empeña en caminar solo por la vida, se refugia en su orfandad y en su impotencia. Orar, antes que una obligación, es una necesidad apremiante.

Febrero 27, 2008

12-Dios te ama

En todos los caminos de la vida se encuentra Dios como amigo del hombre. En el camino de la alegría y de la felicidad, que es el camino más fácil, lo encuentra la gratitud.

En el camino del sufrimiento como el caso del buen Samaritano, que es el camino más difícil, lo descubre la confianza.

. En el camino del pecado y de la mala vida, lo descubre el arrepentimiento. En el camino del buen comportamiento lo descubre la paz de la conciencia. En todos los caminos nos espera como el buen amigo, el amigo que nunca nos falla.

Aunque seamos malos, incluso muy malos Dios nos sigue amando. Es un amor dolido y que espera el retorno del hijo pródigo. Por eso los remordimiento de la conciencia no son sino un amor que llora y sufre y reclama la vuelta del amigo. Es un amor que hace sufrir. Si ha muerto en una cruz por mí, nadie tiene más amor que El.

Si me ha dado la vida, se ha quedado en los sacramentos como perdón y alimento, es que me ama. “Desde hace veinticinco años la realidad más radiante de mi vida es esta, Dios existe y me ama,” decía un convertido. Nosotros también lo podemos decir.

11-La salvación de hombre

El hombre está pasando por una cruda moral sin precedentes. Se pregunta asustado si la vida tiene un sentido. Dios no le importa, los demás tampoco. Solo él se interesa así mismo. Ha pretendido crearse un paraíso de placer y de egoísmo en la tierra. El resultado son las manos vacías y la frustración.

Se ensayan muchas formas de salvación del hombre: El comunismo no funcionó, el materialismo y los avances técnicos tampoco.

Ahora se ensaya un cóctel de religiones y filosofías que se llama New Age, Nueva Era. Eso les entusiasmará por un rato, pero les defraudará nuevamente. También se recurre al paraíso de las drogas, al paraíso del sexo, a la meditación trascendental y a decenas de técnicas sicológicas para curar al pobre hombre.

La salvación del hombre hay que buscarla en Jesús de Nazaret, el verdadero hombre. Aquí tienen la palabra los que han hecho la experiencia de Jesús. Una chica decía:”He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir.”

San Agustín, después de haber ensayado las formas antes enumeradas, acabó diciendo, para el que lo quiera oír: “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”.

Febrero 26, 2008

10-El templo de la naturaleza

A los que sufren de tristeza crónica les podrían servir aquellas palabras que tuve la suerte de encontrar en un libro: “El universo es el mejor libro para estudiar a Dios.

La bóveda del cielo en una noche estrellada es el mejor claustro para hacer oración. Hemos escuchado la infinitamente bella sinfonía de las flores, de los amaneceres, de esos atardeceres precedidos por crepúsculos perfumados por las flores silvestres.

Para quienes tenemos fe, estas realidades de la naturaleza nos dan una seguridad, una fuerza; nos invitan a vivir con esperanza. Pero para los que no tienen fe, ni el universo, ni las flores ni los amaneceres, ni Dios les dicen nada.” Y, al no encontrar nada hermoso y bello en este mundo, yo me pregunto qué clase de vida es ésa.

Así como hay personas que al caminar por los campos se fijan en las flores, en el cielo, en los paisajes, disfrutan de los ríos, de la montañas, de toda la creación en movimiento, y otros sólo ven el polvo de los caminos, la basura tirada, los animales muertos, las espinas y abrojos, de la misma manera muchos pasan por la vida fijándose sólo o casi sólo en las penas, en los contratiempos, en los problemas, y se amargan la existencia. Pero otros se fijan, se empeñan en ver sobre todo las oport unidad es, las posibilidades de amar, de servir, de ser felices.

Eres el caminante de la vida. Tú sabes si recoges espinas y abrojos o si recoges flores y frutos. Dios no te mandó a este mundo a ser un infeliz o un inútil. Si lo eres, tú lo decidiste.

9-Amor y respeto

Los novios que se aman locamente y que saben también respetarse disfrutan de una calidad de amor mucho más rica y profunda que la de aquellos que se entregan a toda clase de experiencias. Este amor todavía existe afortunadamente.

Los únicos que creen en esta riqueza, profundidad, finura y hasta romanticismo de amor son solamente aquellos que lo viven, aquellos que no cambian su valioso amor por otro más barato.
Quienes son capaces de amarse así, saben decirse: te amo demasiado para no respetarte. Son aquellos que en el matrimonio tienen categoría, tienen fuerza para amarse toda la vida, para durar toda una existencia. Porque no están enamorados solo de un cuerpo, sino mucho más, y principalmente, de un alma.
Locura de anticuados. ¿Para qué es el amor humano sino para experimentarlo en todas las forma posibles? Nos queremos, estamos de acuerdo, nada tiene de malo.

Para muchas parejas nada tiene de malo vivir juntos sin matrimonio civil ni católico, pero como si estuvieran casados. Por eso, luego no sigue nada especial, ninguna ceremonia particular como una boda. Viven ya como marido y mujer, ¿qué más se necesita?
Siguen así sin preguntar a nadie, sin comprometerse con la sociedad ni con la Iglesia. Por propia decisión se privan de los sacramentos de la confesión y comunión.
A ver cuanto duran. Pueden venir los hijos, tal vez, o tal vez no venir, pues para ellos no son estrictamente necesarios.

Si pertenecen a una familia católica, primero les recuerdan, luego les regañan porque eso no está bien, posteriormente se resignan a que vivan así.
Afortunadamente todavía hay novios que quieren hacer las cosas, también en relación al amor, como Dios manda.

8-Deseo de superarse

Cuando ya no sientes deseos de superarte como hombre, como profesionista, como cristiano, ya has empezado a morir y a morir de prisa.

La vida es crecimiento, es desarrollo. La vida se identifica con la esperanza, con la ilusión, con el deseo de superarse. Por eso, el que conserva todas estas cosas, se puede decir que está vivo. Y se puede decir que, aunque todavía mueva los pies, está muerto, el que ha ido ahogando y matando toda esperanza, todo deseo de mejorar como hombre, como profesionista, como cristiano etc.

Jubilación es una palabra funesta y el jubilarse una mala decisión. El hombre nunca debiera jubilarse en su interior más profundo. Quiere decir que nunca debe dejar
de trabajar
de estudiar,
de soñar,
de mejorar,
de ayudar a sus hermanos,
de rezar.

Porque, cuando deja de esforzarse y se hunde en su sillón para ver programas tontos en la tele o se pasa gruñendo por los achaques de la edad, está preparando su muerte.
Quien oye o ve Guadalupe radio o Guadalupe televisión no se jubila, al contrario, siente deseos de mejorar, de seguir viviendo y de seguir haciendo el bien.
Juan Pablo II Magno, el gran amigo y el gran Papa, nunca se jubiló. ¡Qué ejemplo para nosotros que tan pronto nos cansamos y retiramos el hombro de las responsabilidades de la vida!

Febrero 25, 2008

6-¿En cuánto venderías tu fe?

Las cosas que valen mucho se defienden con uñas y dientes, y no se las deja uno arrebatar. Tú no te dejas quitar la vida. Porque es un valor demasiado importante. ¿En cuánto venderías tu fe? ¿Por cuánto la cambiarías? Porque uno se encuentra hasta con mártires que han preferido dejarse quitar la vida, antes que dejarse quitar la fe. Otros, por el contrario, cambian como de corbata su propia fe en un momento y a cualquier precio. ¿A cuáles te pareces tú? ¿Por cuánto venderías tu fe?

Parece que esos mártires de antes van disminuyendo cada día y van en aumento los que cambian de fe como de corbata. Es una verdadera lástima. Quizá tú no sepas, cuando te roban la fe, qué es lo que te quitan, pero puedes estar seguro de que te han robado lo más grande que tenías.

Todos los católicos que se han ido a otras religiones, aunque se llamen cristianas, han realizado un mal negocio, porque han perdido mucho. Han perdido el sacramento de la misericordia y el sacramento de la eucaristía; han perdido una Madre maravillosa de nombre María, han perdido al capitán del barco que representa a Jesús, es decir, a su Vicario en la tierra. Y sí, hablan con fruición de la palabra de Dios, pero la interpretan a su manera humana, cada uno según sus luces, pues les falta el Magisterio auténtico como existe en la religión católica.

Tú dices que has ganado. Acepto tu punto de vista. Porque antes no cantabas y ahora cantas, porque antes bebías y ahora no bebes etc. Pero para dejar de emborracharte, de tomar drogas, de no ser infiel no necesitabas cambiar de religión, sino de compromiso. ¿Acaso no hay entre los católicos personas sobrias, muy buenas, y santas, que no beben, que no usan drogas, que son fieles a su pareja y que son inmensamente felices?

Febrero 21, 2008

Empezar las cosas es propio de todos

Todos hemos empezado alguna tarea grande, hermosa en la vida, por ejemplo una carrera, un buen noviazgo, una profesión y tantas otras cosas. Pero qué pocos tienen ese valor, ese arte, esa tenacidad para terminar las cosas, y terminarlas bien.

¿Por qué los comienzos son fáciles? ¿Por qué todos comienzan bien? Porque en ese instante suele haber un gran entusiasmo, un ardiente deseo de conseguir una meta. Pero luego empieza el proceso de la persistencia que pasa por una difícil etapa en que el entusiasmo decrece, en que no se ven los resultados tan claros, en que ataca el cansancio. En ese instante muchos abandonan la tarea; sólo unos pocos se reaniman y siguen adelante.

Más adelante otras dificultades chocan contra ese hombre que lucha por una meta. Nuevamente el desánimo, la desgana, la pereza, y otras víctimas quedan tiradas en el suelo. Sólo unos pocos terminan. ¿Quiénes son? Aquellos que tienen la capacidad, el arte de saber mantener firme el entusiasmo del principio. Para completar una tarea hay que saber mantener la ilusión y el entusiasmo.

Casarse constituye un acontecimiento importante en la vida de los hombres y mujeres. Y ciertamente cualquier pareja de novios recibe cientos de sinceras felicitaciones por su boda. Con el paso de los años no todas las parejas perseveran en el amor, más bien se van enfriando e incluso separando. ¿Por qué? Por una sencilla razón, la de siempre: Porque cuesta perseverar en el amor.

Perseverar cuesta a todos y en todas las cosas. Incluso los muy enamorados del arte, de la profesión, del trabajo sienten la tentación de desanimarse, de abandonar. A todos les cuesta. Cuesta perseverar en defender el entusiasmo, la ilusión del principio. Los que perseveran no suelen decir que no les ha costado, sino que su esfuerzo ha sido mayor que el cansancio y que el desaliento. Son vencedores de una lucha que otros no quieren entablar, prefieren rendirse.

4- Vivir y cantar

Si tan bien como bailan y cantan algunos artistas así vivieran, serían magníficos modelos a imitar, y tendrían muchos seguidores animosos. Pero cuántos artistas que hacen un fabuloso papel en un estrado o en una cancha de cemento o de pasto, después en la cancha de la vida desentonan estrepitosamente. ¿Qué hay que decir, entonces? ¿Te perdono lo mal que vives por lo bien que cantas y bailas?

Yo personalmente prefiero a aquellos artistas que no solo me deleitan con su voz y con su música sino que, además, me motivan a ser mejor. ¿Cuántos artistas podrá haber de esta categoría, gente que canta y que baila muy bien en un estrado y que después canta y baila igual de bien en la vida, es decir, sabe vivir como un auténtico modelo a imitar?

Hay de las dos clases.
Hay canciones de la vida y canciones de la muerte. Hay artistas que te animan a drogarte, a suicidarte, a adorar al demonio. Que les aproveche su música. Hay artistas que te animan con su canto y con su vida a levantarte sobre la mediocridad. Bienvenidos sean. Yo les aplaudo, los propongo como ejemplo para los jóvenes.

El joven necesita cantar y alegrarse. Démosle sanas razones para cantar y estar contento.
Cuando los valores más altos se encuentran en canciones bellas, los jóvenes las devoran… Y, cuando los anti-valores se envuelven en canciones bellas, también los jóvenes las devoran, pero mueren.

Febrero 13, 2008

El Anuncio del Reino de Dios Invitando a la Conversión

Desde entonces empezó Jesús a predicar diciendo: "Conviértanse, porque está llegando el Reino de los Cielos". (Mt. 4:17)

Conversión: cambio, nueva vida; hombres y mujeres nuevos.

El Reino de Dios está cerca. El reino del diablo se acabó. De ahí el cerrar la puerta al pasado y abrirla a la nueva vida. Arrepentirse del pecado: dejar la enemistad con Dios, dar la espalda al pecado en todas sus formas.

La nueva religión exige un rompimiento fuerte con la vida anterior, la vida que era la muerte en el pecado y en la desvergüenza. El que no nace de nuevo no puede ser cristiano, como afirma Jesús a Nicodemo. El hombre debe arrancarse el corazón de piedra y cambiarlo por un corazón cristiano, es decir, semejante al de Jesús y al de María. Muchos cristianos aman el barniz, la fachada, las formas externas. Son la nueva generación de fariseos. Hay que cambiar por dentro, con el dolor y la alegría que supone ser un hombre y una mujer nuevos.

Todos necesitamos renovarnos y convertirnos: la rutina y el cansancio nos muerden a todos; caen polvo y telarañas sobre los más sagrados ideales; todas las cosas más bellas y sagradas, si no se renuevan, acaban por morir. El amor muere en muchos matrimonios, la vida consagrada se marchita si no se renueva con el agua de la oración y del amor. Una buena parte de la existencia consiste en renovar, en refrescar, en echar nueva leña a la hoguera. Subir, siempre subir, querer ser otro, distinto, mejor; mejor en lo humano, mejor en lo intelectual y en lo espiritual. Cuando uno se detiene, se enferma; cuando uno se para definitivamente, ha comenzado a morir.

Con Cristo hay que volver a empezar. Todo recomienza, todo vuelve a empezar, si queremos; todo como recién estrenado. Lo viejo, lo sucio y desordenado no van con la nueva vida.

Para Reflexionar...

¿He reflexionado sobre cuáles son las actitudes o vicios arraigados que me llevan al pecado? ¿Qué es aquello que no me permite tener una relación íntima con Dios? ¿Estoy consciente de que una vida de entrega a medias no tiene fruto alguno y para nada me sirve?

Febrero 06, 2008

LA CREACIÓN

Esta primera meditación trata sobre la creación. Dios es amor, por eso es mi creador. Y me creó porque me quiere, sólo por eso. Y no me pidió permiso, no se aconsejó con nadie. De ahí que la decisión más importante en mi vida, que es mi existencia, depende sólo y exclusivamente de Dios: Existo y existiré porque Dios lo quiso. Fue una decisión de amor: He vivido, por tanto, veinte, treinta, cuarenta o más años sumergido en el amor eterno de Dios.

Jack Loew, convertido, decía esto: “La realidad más radiante de mi vida es ésta: Dios existe y me ama”. Tú puedes decir con idéntica verdad la misma frase a la hora levantarte y a cualquier hora del día: “ Dios existe y me ama”. Cuando estás alegre, ahí es más fácil, pero también cuando estás en problemas, en dificultades. Que esa frase te dé seguridad, te de fuerza: Dios existe y te ama.

Crear para Dios es amar. En la Biblia se leen estas palabras claras: “No odias nada de lo que has creado” y entre esas cosas o personas que ha creado estás tú; por lo tanto puedes estar absolutamente seguro de que Dios a ti no solo no te odia, sino que te ama, aunque tú no le correspondas. Vivir para para ti, para mí, es ser amado.

Además, tienes que pensar que Él te creó para algo muy importante...No para el egoísmo, tampoco para la mediocridad, menos aun para la desdicha. Ciertamente tú puedes ser un egoísta pero porque tú lo decides, torciendo el plan de Dios. Puedes ser un mediocre, incluso puedes ser una persona desdichada, triste, pero habría que preguntarse: ¿Es de Dios la culpa de que no seas feliz o de quién es?

Te creó, además, para ser santo. Se nos dice en la carta a los Efesios, en el capítulo primero, del versículo 4 al 5: “Él nos eligió en Cristo antes de crear el mundo -¡fíjense desde cuando!- para que fuéramos santos e irreprochables ante sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso Él, que por medio de Jesucristo fuéramos sus hijos”.

Nunca es tarde para cambiar

Todo Puede remediarse, mientras dura la vida. Nunca digas: Todo ha terminado. Más bien, todo comienza, si tú quieres, todo vuelve a empezar.
Comenzar una nueva vida. ¡Qué propósito tan grandioso! Y el que se lo propone, lo puede lograr. “Ya me harté de vivir a lo loco y a lo tonto. Ya me harté de ser el egoísta que sólo piensa en sí mismo, el flojo que todo lo empieza y todo lo deja sin terminar; el pesimista que se empeña en ver todo de color negro, el orgulloso que desprecia a sus hermanos”.
Comenzar de nuevo. Comenzar el matrimonio otra vez, recuperando el primer amor. Recuperar tu alma de niño que se asombra ante el milagro de la vida. Recuperar tus mejores momentos, tus más altos propósitos, tus metas más elevadas. Recuperar la alegría de vivir, la felicidad de amar al prójimo.
Recuerda: Todo comienza, si tú quieres, todo puede volver a empezar. Se necesita un poco de valor, un poco de esperanza y otro poco de entusiasmo.

LOS DURAZNOS NO ESTÁN EN CRISIS

Tengo en el jardín de mi casa un durazno
que todos los años se llena de fl ores y, posteriormente, de frutos.
Cuando me llegan pensamientos de desesperanza me acerco a ese
árbol y platico con él como con un amigo. “Yo vi en diciembre
cómo podaba el jardinero tus ramas, podías haberte enojado, podías
haberte negado a fl orecer en primavera; pero no, este año
tienes más fl ores que nunca. Tú no andas en crisis, tú me enseñas
tantas cosas.”

Los duraznos, como los manzanos, no andan en crisis. Han
asimilado lo mejor posible los fríos y las nieves del invierno. Su
respuesta: fl ores y frutos en abundancia. En las conversaciones de
la gente se repite mucho una palabra triste y amenazadora: “crisis”.
Estamos en crisis económica y la atmósfera que respiramos
se llena de inseguridad, se teme al futuro, se ve con preocupación
el refrigerador vacío, los precios que se disparan: no alcanza para
los frijoles, para un par de zapatos. Da la impresión de que unas
nubes bajas agobiantes cierran el cielo de nuestro país.

Yo pienso en el durazno fl orecido: él no está en crisis, él no
se deja impresionar por los fríos y las heladas, por la poda que le
hicieron, y vuelve a fl orecer como todos los árboles. No se trata
de ignorar la realidad, la dura realidad que estamos atravesando,
pero hay algo mucho mejor que lamentarnos y llorar.


Estoy convencido de que nos hacen más daño los pensamientos
y reacciones pesimistas frente a la crisis, que la crisis misma. La
crisis, el problema está ahí, contundente, claro, pero yo estoy aquí.
Puedo reaccionar de muy diversas formas: desanimarme, hundirme,
desesperar; pero puedo también ver la situación como un
reto, como una oportunidad, y transformar la crisis en un éxito.

Dos bebedores pueden sentarse ante sendas botellas medio
vacías y experimentar dos reacciones diferentes. El pesimista dirá:
“Ya sólo me queda media botella.” El optimista dirá: “Todavía me
queda media botella.” Tú puedes tomar con las manos una rosa
con su tallo espinado y pensar: “¡Qué pena que las rosas tengan
espinas!”, o bien: “¡Qué maravilla que las espinas den rosas!”
La misma realidad, la botella medio vacía, el tallo de rosas con
espinas, provoca dos reacciones totalmente opuestas: en uno, alegría,
en otro, tristeza. Lo mismo sucede con la vida, en la que encontramos
rosas que nos alegran y espinas que pueden lastimarnos.
Puedes fi jarte solo en las espinas y amargarte, o contemplar
las rosas y decir: “¡Qué bueno que las espinas puedan producir
rosas!”

Puedes cambiar tu vida, si cambias tu manera de pensar.
Arranca de tu mente los pensamientos viejos, cansados, pesimistas
e inyecta pensamientos alegres, positivos, optimistas. No debemos
olvidar esto: nuestras vidas son el resultado de nuestros
pensamientos. Somos lo que pensamos.

Los pensamientos negativos provocan en la vida de un hombre lo
que una helada en las fl ores de un durazno: queman y matan las
fl ores de la esperanza.

-UNA CAPSULA DEL LIBRO DE PASO POR LA VIDA

ENTUSIASMO BENDITO

¡Entusiasmo bendito! No exagero la alabanza
a este elíxir celestial que transforma, cual varita mágica, todo lo
que toca. Si toca mi espíritu, lo cura y lo rejuvenece; si toca mi
trabajo, lo transforma en victoria; si toca mi lengua, lo contagio
a los demás y si toca mis pensamientos, éstos se vuelven vivos y
triunfadores.

Quiero poseer el entusiasmo; quiero que se quede a vivir conmigo,
a vivir en mí; lo quiero a morir. Y busco transmitirlo a los
demás, no lo quiero para mí solamente. Hay tanta necesidad de
alegría, de entusiasmo en las personas. Al entusiasta se le recibe
en todas las casas porque da sabor a la vida y a la amistad.

Toma ahora mismo la fi rme determinación de duplicar la cantidad
de entusiasmo que has dedicado a tu trabajo y a tu vida. Si
llevas a cabo esta resolución, prepárate a ver resultados asombrosos.
Probablemente doblarás tus ingresos y duplicarás tu felicidad.
Si puedes dar a tus hijos sólo un regalo, que sea el entusiasmo.
Nadie es tan viejo como aquél que ha perdido el entusiasmo.
El que ha perdido el entusiasmo se está muriendo y muriendo
muy deprisa.

-UNA CAPSULA DEL LIBRO LAS 4 ESTACIONES

VALORA LO QUE TIENES

Lo que constituye la felicidad no es tanto lo
mucho que poseemos, sino cuánto lo disfrutamos. Personas hay
que sólo piensan en lo que les falta y casi no piensan ni disfrutan
lo que tienen. Así amargan su existencia, que podría ser maravillosa,
si agradeciesen y disfrutasen todas las cosas buenas que la
vida les ha regalado.

Aquel que se quejaba de no tener zapatos, dejó de lamentarse
cuando vio a uno que no tenía pies. Desde ese día valoró lo que
era tener unos pies y dejó de preocuparse de no tener zapatos.
Además de pies, de seguro tienes otras muchas cosas: salud, inteligencia,
ojos, manos, oídos. ¿Alguna vez te has sorprendido agradeciendo
el oído, las manos? Lo que tienes agradécelo, disfrútalo,
úsalo de la mejor manera para ti y para otros, sobre todo para los
que no tienen algo que tú sí tienes. Y si algo te falta, prométete a
ti mismo que serás feliz sin ello.

Gente muy feliz ha existido aunque no pudiera ver u oír, gente
feliz en sillas de ruedas, gente feliz sin manos, gente feliz sin piernas.
Sería terrible que tú tengas todo eso y te empeñes en no ser
feliz.

-UNA CAPSULA DEL LIBRO LAS 4 ESTACIONES

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