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Julio 31, 2009

Dios puede todo

Dios sabe convertir un negro pasado
en brillante porvenir.

No hay cosa, por negra y triste que sea,
que no pueda Dios convertir en santidad.
¿Qué le cuesta a Dios
hacer de ese basurero un jardín,
y de ese montón de ruinas un castillo
donde Él se sienta divinamente a gusto?
Cada pecador convertido - y son tantos -
es una obra maestra
edificada sobre las ruinas...
Si eres un hombre o una mujer en ruinas,
pide al divino arquitecto
que construya sobre tu vida derruída
un hombre santo, una mujer santa,
como Zaqueo o María Magdalena.

Julio 30, 2009

Estrenar un día

Cada día lleva en sí
la hermosura y el encanto de lo nuevo.

Cada día es una nueva vida.
Nuevo el despertar, nuevo el amor,
nueva la esperanza.
Yo prefiero estrenar la vida y el amor
cada mañana.
Otros estrenan el odio, la muerte.
Dicen algunos: estoy comenzando a morir.
Yo prefiero decir cada mañana:
Estoy empezando a vivir.

Julio 29, 2009

Vive hoy

Mañana, si Dios lo permite,
vendrá otro sol, otras horas

otra tarea de 24 horas, breve, por tanto,
y sentiré renacer dentro de mí
el propósito de amar y vivir en plenitud
esa nueva y breve vida.
El maravilloso día de hoy no volverá.
Tómalo en las manos
bébelo a raudales,
llénalo de sentido y amor.
Estrena hoy la vida,
estrena tu amor,
alégrate de empezar a vivir.
Y esto hazlo todos los días.
Eso es vivir.

Julio 28, 2009

Sueños de infancia

Creo que algún día mi sueños de infancia
se harán realidad:

Ser un buen hijo de Dios,
amar mucho y bien,
hacer felices a manos llenas a mis hermanos,
llegar al cielo, tu cielo y el mío, con miles y miles...
Creo que un día mi pobre barquilla
golpeada por olas y vientos,
con las velas aún vivas,
llegará a la otra orilla,
la de tu Reino.
Besaré esa tierra con amor
para decirte con el corazón entero:
¡Gracias, porque me dejaste soñar,
y realizar mis sueños de niño!

Julio 27, 2009

Entusiasmo de ayer y de hoy

El entusiasmo es el ingrediente mágico
para vivir una vida de maravilla.

También hoy quiero llenar mi cántaro
de ese divino tesoro
para luego regalarlo a manos rotas
entre mis hermanos.
Dame el entusiasmo de los niños,
la alegría de los almendros en flor,
el canto feliz del ruiseñor,
la suavidad de la brisa al amanecer,
la nostalgia de una puesta de sol.
Dios de la vida,
llena el corazón de la alegría de vivir,
de la felicidad de trabajar
para mejorar un poco nuestro mundo.

Julio 24, 2009

¿Por qué estoy en el mundo?

Estoy en este mundo porque Dios me creó, porque me quiere. Y así he vivido 20, 30, 40 o más años, envuelto, cobijado por su amor. Me creó para algo importante, no para el egoísmo. No para la mediocridad, menos todavía para la desdicha. Me creó para ser feliz aquí y allá, para ser útil, para hacer algo útil.

A estas alturas de la vida, ¿cómo habré realizado el sueño de Dios? ¿Qué sentido tiene para mi la vida? Soy su criatura, todo es regalo de Dios en mí, existo de favor y de cariño de un Creador, y los siguientes días de mí vida seguiré viviendo por el cariño de mi Creador.

Hay un Ser que mantiene en movimiento mi corazón, que tiene encendida mi inteligencia, que mueve mi voluntad.

Decía un famoso convertido: "Desde hace 25 años la realidad mas radiante de mi vida es esta: Dios existe y me ama". Eso, tu y yo lo podemos decir con idéntica razón.

Hoy quiero doblar mi rodilla ante mi Hacedor, y recordarme a mí mismo lo que quizá tenía olvidado: "No tengo nada, no soy dueño de nada, ni de mi cuerpo, ni de mi inteligencia, ni del día que estoy viviendo, ni de la tierra que piso. Todo esto es "made en heaven", todo esto es don del Cielo, todo es regalo".

¡Gracias! tendría que ser una de las palabras más repetidas, más maravillosas que debería decir todos los días, todas las horas; gracias al amanecer, gracias al medio día, gracias al atardecer, gracias por este día, por los días que están por venir.

Quiero agradecerte dentro de ese templo hermosísimo, impresionante que es tu Creación: "El mundo".

"Sabemos que el universo es el mejor libro para estudiar a Dios, sabemos que la bóveda del cielo en una noche estrellada es el mejor claustro para hacer oración, hemos escuchado la infinitamente bella sinfonía de las flores, de las estrellas, del paisaje, de los amaneceres, de las noches de luna precedidas por crepúsculos perfumados por la pureza de las flores silvestres; a los que poseemos el don de la fe, todo esto nos da un auténtico sentido de seguridad personal, un equilibrio y una armonía casi perfecta en ese otro pequeño infinito universo de nuestro humilde ser.

Pero, con qué mirada tan diversa miran el mundo lo que viven sin fe. Ni las estrellas, ni el paisaje, ni la aurora, ni el crepúsculo, ni las noches de luna, dicen nada a su alma; viven soñando en su grandeza, poseídos de su autosuficiencia, esforzándose por crear cada día su felicidad personal, hasta que una mañana, o una noche, se dan cuenta que no son verdaderamente felices, porque en el universo de su ser, hay algo que rompe la armonía dejándolos con un vacío inconmensurable.

No pueden apoyarse en su inteligencia, ni en su belleza, ni en sus placeres, porque todo es una sombra inconsistente. Ríen y ríen... pero nada más, porque la risa no solo es símbolo de felicidad sino también máscara de tragedia; contemplan sin cambio de ritmo los días y las noches, las estaciones y los años. Su alma creada para el infinito no tiene más salida que anclarse en la monotonía existencial, el descanso aparente, la indiferencia, la pasividad, el disgusto y la íntima amargura".

Cada día es una nueva vida. Una nueva vida me ofrece Dios al despertar. Gracias debiera ser la primera palabra con la que abrimos los ojos.

Julio 23, 2009

Cristo y tu

“Les invito a abrir el Evangelio y a descubrir eso que Cristo quiere ser para Uds....

1- Él quiere ser “amigo”, un amigo sincero de sus vidas (Jn.15,14)

“¿No ardía nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” Así hablaban Cleofás y su amigo de su encuentro con Jesús. Así hablan los que experimentan su amistad. Su corazón arde.

Nosotros buscamos estima. Nadie nos estima como Él.
Buscamos aplausos. Nadie nos aplaude como Él.
Buscamos afecto. Nadie nos ama ni nos amará como Él.
Pero es un amor que nos eleva, nos hace sufrir, según el dicho: “Quien bien te quiere te hará llorar”. Porque no exigir de la persona amada que sea lo mejor, sería indiferencia, lo contrario del amor. Como el amor de Cristo a nosotros es muy sincero no puede permitir que seamos mediocres. Tu amor no me permite ser un mediocre.
2- Él quiere ser tu “compañero”, un compañero de camino, como quiso serlo, para llenarles de optimismo, de aquellos discípulos atormentados y desanimados de Emaús (Lc. 24,13-35)

No es lo mismo trabajar por Él que trabajar con Él. Tenemos que hacer el apostolado juntos: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo...”

Nos da, además, la compañía de su Madre: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”; palabras dichas por la Virgen a Juan Diego.

A veces nos empeñamos en caminar solos por la vida, como huérfanos tristes...

3- Él quiere ser “vida”, tu vida, como lo fue para aquel joven muerto de Naín o para aquel corazón también muerto por la ambición de Zaqueo (Lc. 19, 1-10)

Vida es entusiasmo, felicidad, ideal, triunfo, satisfacción, juventud perenne. Jesucristo dice tener todo esto y quiere comunicarlo. “Si conocieras...pedirías, y Él te daría agua viva”, le dijo a la Samaritana.

Cuantos jóvenes envejecidos prematuramente por el vicio, con el alma lacerada por el hastío, por el desengaño, la frustracción o el aburrimiento; su vida ha perdido la brújula, ¿para qué y por qué vivir? No tienen respueta. De aquí al suicidio no hay sino un paso lógico, que muchos, por desgracia, dan. Y todo porque no conocen ni tienen a Cristo.

4- Él quiere ser “camino”, tu camino, para ti que tanteas en las tinieblas anhelando una salida a tus ansias de felicidad (Jn.14,5)

Todos queremos ser alguien, realizarnos, valer para algo, realizar grandes cosas, ser líderes.

¿Cómo lograrlo? La Santísima Virgen nos da la solución en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”. La solución consistió en que en que en una boda en la que faltaba el vino se sirvió el mejor vino del mundo.

5- Él quiere ser “verdad”, tu verdad por la que luches y vivas.

La verdad de la vida y de las cosas, el sentido y razón y felicidad de tu vida.

Mi vida tiene una verdad; voy rumbo al puerto, mi vida tiene esperanza, tiene frutos realizaciones, tiene plenitud con Cristo.

6- Él quiere ser “resurrección”, tu resurrección, es decir, tu esperanza, tu anhelo de una vida sin fin

Resurrección de todas las ilusiones muertas o moribundas, también de las ilusiones humanas, intelectuales. Resurrección de las grandes ideales y metas de la vida.

7- Él quiere ser “alegría”, la fuente de tu felicidad.

La tristeza no es cristiana. La amargura y el desaliento tienen otro dueño. Mi tristeza y amargura son la cadena que me tiene amarrado al demonio.

A Cristo le gusta abrir jaulas, quitar cadenas, abrir puertas de cárceles, tender puentes en el abismo.. “He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir...”¡ A qué poco sabe el mosto, la cerveza... al lado de Cristo!

8- Él quiere ser “amor”, ese amor que inunde de plenitud tu existencia.

El deseo más fuerte del hombre es amar y ser amado. En el cielo este anhelo se transforma en éxtasis. Por la calle y por la vida pasan amores que nos acalambran por un rato...amores que engañan, que prometen felicidad total, y nos dejan con unos pétalos marchitos en las manos. Cristo es el Amor eterno, que te ama desde siempre y para siempre y te hace plenamente feliz, si tú quieres.

9- Él quiere ser ”roca”, la roca en donde tu debilidad encuentre fortaleza y optimismo. (Mc, 4, 35-41)

Rompeolas, roca de cimiento, muralla que defiende. Esto significa sentir seguridad, valor, certeza, fuerza, ímpetu juvenil, audacia, pasión por la misión y por la vida.

10-Él quiere ser “paz”, paz para tu corazón a veces atribulado y a veces probado por el dolor y el sufrimiento.

Quiere que luches, pero con paz interior. “Aquí me sorprende el recuerdo de la realidad más radiante que vivimos los cristianos. Tengo a Dios en medio de mi corazón...¡ Todo está arreglado; adiós tristeza, adiós soledad, adiós lágrimas! ¡Lo tengo todo! El está conmigo, Él me consuela, Él me sanará...”

“La vida del alma, minuto a minuto es siempre bella , preciosa y emocionante, cualquiera que sea la condición del cuerpo. Ningún precio es suficiente para pagar la intimidad con Cristo”.

Santa Teresa de Jesús: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada la falta. Sólo Dios basta”.

11-Él quiere ser “pan”, pan que fortalezca tu espíritu en tus luchas y desgastes.

Pan espiritual que me da la vida eterna. “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna...”

Pan de la ilusión y el entusiasmo por los grandes ideales.

Pan de la victoria y de los resultados.

Pan de la perseverancia.
Pan para repartir a los hambrientos.
12-Él quiere ser “perdón “, para consolarte en tus caídas y debilidades.

Un perdón eterno, de todo y de siempre. Mucho me tiene que querer el que me ha perdonado tanto. “El que siempre nos soporta y nos perdona, olvidando nuestras pequeñas o tremendas ofensas a su amor”.

“Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen”. Si algo le salió del corazón fue esta petición a su Padre. El Padre le respondió: Hijo mío, porque Tú me lo pides, y me lo pides así, los perdono”.

Quisiera terminar con una oración de un hombre santo, a quien yo estimo mucho:

Te amo, Señor, por tu Eucaristía,

por el gran don de ti mismo.

Cuando no tenías nada más que ofrecer

nos dejaste tu Cuerpo para amarnos

hasta el fin,

con una prueba de amor abrumadora,

que hace temblar nuestro corazón

de amor, de gratitud y de respeto.

Nos dejaste tu último recuerdo

palpitante y caliente a través de los siglos

para que recordáramos aquella noche

en que prometiste quedarte en los altares

hasta el fin de los tiempos,

insensible al dolor de la soledad

en tantos Sagrarios.

Sin más gozo que ser el eterno adorador

inmolado sobre el blanco mantel;

sin más consuelo que saber

que eras el compañero de tus elegidos,

que harías más breve su dolor

desde tu puesto vigilante, amoroso.

Gracias por querer prolongar tu Evangelio

desde el el fondo del Tabernáculo;

ese Evangelio íntimo

que enseñas a las almas

cuando te descubren su intimnidad.

¡Qué pobres serían nuestras vidas

sin tu compañía,

nuestro Padre, Hermano, quieto rincón

junto al que descansamos

al final del vértigo de la jornada!

Julio 22, 2009

A mal tiempo buena cara

Fuera hace frío, mucho frío; se ve el aliento de las personas al respirar, mientras caminan envueltos en abrigos y bufandas y las manos en los bolsillos. Quizá las crestas de los montes estén cubiertas de nieve o de hielo, pero hay gente que tiene su corazón caliente, y no importa el frío de las calles; personas que tienen una razón para vivir, gentes felices y que saben amar, que saben convertir todas las cosas duras de la vida en algo bueno, algo positivo, tienen esperanza, confían en Dios, aman a su prójimo y se esfuerzan por mantener un clima de paz y calor en sus hogares, en su trabajo.

Pero, ¡qué duro debe ser que ahí fuera haga frío y que el corazón esté congelado, hecho hielo, también! Frío por fuera y frío por dentro; Hielo es la desesperanza, dejarse arrancar día a día los restos de confianza a los que uno se agarra para seguir viviendo. Hielo es el rencor y el odio que va pudriendo poco a poco de modo irremediable tantos corazones. ¡Qué hielo tan duro, es el miedo a la vida, al futuro, a la vejez, a la enfermedad y a la soledad!

Necesitamos que salga el sol dentro de nosotros mismos, el sol de la esperanza, del amor, del optimismo, de la paz interior; tenemos que forzarnos a nosotros mismos y, antes que nada, obligarnos a creer que el sol puede salir en nuestra vida.

El que desespera de todo, puede tener muchas razones y excusas, pero también algo de culpa porque penas, sufrimientos, apuros económicos, contratiempos, están repartidos en la vida de todos, pero ahí esta también la mente, nuestra mente, para buscar soluciones a los problemas, y unos la usan y otros no.

Ahí están nuestras manos para trabajar, y unos les dan uso y otros no, ahí está Dios que sí ayuda a los que confían, pero unos le rezan a ese Dios y otros le dan la espalda; ahí están las oportunidades que ofrece la vida, pero unos las buscan y otros se excusan diciendo que nada se puede hacer.
El sol de la esperanza puede salir y de hecho sale en la vida de todos los que se fuerzan a sí mismos a creer en Dios y en sí mismos, que se fuerzan a esperar lo mejor, a luchar por salir adelante a pesar de todo.

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