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Junio 11, 2009

VENGO A PEDIRTE UNA LIMOSNA

A tí, que puedes dármela. En nombre de miles de jóvenes que no han sido tan afortunados como tú; en nombre de cientos de muchachos y niños, entre los 12 y 20 años, que intentaron suicidarse, y en nombre de los cientos de chicos y chicas que no sólo lo intentaron sino que se quitaron la vida. Dame una limosna de esperanza para los cientos de jóvenes entre los 12 y 25 años que me han dicho llorando de desesperación: "No encuentro sentido a mi vida."

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Febrero 06, 2008

LOS DURAZNOS NO ESTÁN EN CRISIS

Tengo en el jardín de mi casa un durazno
que todos los años se llena de fl ores y, posteriormente, de frutos.
Cuando me llegan pensamientos de desesperanza me acerco a ese
árbol y platico con él como con un amigo. “Yo vi en diciembre
cómo podaba el jardinero tus ramas, podías haberte enojado, podías
haberte negado a fl orecer en primavera; pero no, este año
tienes más fl ores que nunca. Tú no andas en crisis, tú me enseñas
tantas cosas.”

Los duraznos, como los manzanos, no andan en crisis. Han
asimilado lo mejor posible los fríos y las nieves del invierno. Su
respuesta: fl ores y frutos en abundancia. En las conversaciones de
la gente se repite mucho una palabra triste y amenazadora: “crisis”.
Estamos en crisis económica y la atmósfera que respiramos
se llena de inseguridad, se teme al futuro, se ve con preocupación
el refrigerador vacío, los precios que se disparan: no alcanza para
los frijoles, para un par de zapatos. Da la impresión de que unas
nubes bajas agobiantes cierran el cielo de nuestro país.

Yo pienso en el durazno fl orecido: él no está en crisis, él no
se deja impresionar por los fríos y las heladas, por la poda que le
hicieron, y vuelve a fl orecer como todos los árboles. No se trata
de ignorar la realidad, la dura realidad que estamos atravesando,
pero hay algo mucho mejor que lamentarnos y llorar.


Estoy convencido de que nos hacen más daño los pensamientos
y reacciones pesimistas frente a la crisis, que la crisis misma. La
crisis, el problema está ahí, contundente, claro, pero yo estoy aquí.
Puedo reaccionar de muy diversas formas: desanimarme, hundirme,
desesperar; pero puedo también ver la situación como un
reto, como una oportunidad, y transformar la crisis en un éxito.

Dos bebedores pueden sentarse ante sendas botellas medio
vacías y experimentar dos reacciones diferentes. El pesimista dirá:
“Ya sólo me queda media botella.” El optimista dirá: “Todavía me
queda media botella.” Tú puedes tomar con las manos una rosa
con su tallo espinado y pensar: “¡Qué pena que las rosas tengan
espinas!”, o bien: “¡Qué maravilla que las espinas den rosas!”
La misma realidad, la botella medio vacía, el tallo de rosas con
espinas, provoca dos reacciones totalmente opuestas: en uno, alegría,
en otro, tristeza. Lo mismo sucede con la vida, en la que encontramos
rosas que nos alegran y espinas que pueden lastimarnos.
Puedes fi jarte solo en las espinas y amargarte, o contemplar
las rosas y decir: “¡Qué bueno que las espinas puedan producir
rosas!”

Puedes cambiar tu vida, si cambias tu manera de pensar.
Arranca de tu mente los pensamientos viejos, cansados, pesimistas
e inyecta pensamientos alegres, positivos, optimistas. No debemos
olvidar esto: nuestras vidas son el resultado de nuestros
pensamientos. Somos lo que pensamos.

Los pensamientos negativos provocan en la vida de un hombre lo
que una helada en las fl ores de un durazno: queman y matan las
fl ores de la esperanza.

-UNA CAPSULA DEL LIBRO DE PASO POR LA VIDA

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