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Febrero 06, 2008

LA CREACIÓN

Esta primera meditación trata sobre la creación. Dios es amor, por eso es mi creador. Y me creó porque me quiere, sólo por eso. Y no me pidió permiso, no se aconsejó con nadie. De ahí que la decisión más importante en mi vida, que es mi existencia, depende sólo y exclusivamente de Dios: Existo y existiré porque Dios lo quiso. Fue una decisión de amor: He vivido, por tanto, veinte, treinta, cuarenta o más años sumergido en el amor eterno de Dios.

Jack Loew, convertido, decía esto: “La realidad más radiante de mi vida es ésta: Dios existe y me ama”. Tú puedes decir con idéntica verdad la misma frase a la hora levantarte y a cualquier hora del día: “ Dios existe y me ama”. Cuando estás alegre, ahí es más fácil, pero también cuando estás en problemas, en dificultades. Que esa frase te dé seguridad, te de fuerza: Dios existe y te ama.

Crear para Dios es amar. En la Biblia se leen estas palabras claras: “No odias nada de lo que has creado” y entre esas cosas o personas que ha creado estás tú; por lo tanto puedes estar absolutamente seguro de que Dios a ti no solo no te odia, sino que te ama, aunque tú no le correspondas. Vivir para para ti, para mí, es ser amado.

Además, tienes que pensar que Él te creó para algo muy importante...No para el egoísmo, tampoco para la mediocridad, menos aun para la desdicha. Ciertamente tú puedes ser un egoísta pero porque tú lo decides, torciendo el plan de Dios. Puedes ser un mediocre, incluso puedes ser una persona desdichada, triste, pero habría que preguntarse: ¿Es de Dios la culpa de que no seas feliz o de quién es?

Te creó, además, para ser santo. Se nos dice en la carta a los Efesios, en el capítulo primero, del versículo 4 al 5: “Él nos eligió en Cristo antes de crear el mundo -¡fíjense desde cuando!- para que fuéramos santos e irreprochables ante sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso Él, que por medio de Jesucristo fuéramos sus hijos”.

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