Inicio

Febrero 06, 2008

ENTUSIASMO BENDITO

¡Entusiasmo bendito! No exagero la alabanza
a este elíxir celestial que transforma, cual varita mágica, todo lo
que toca. Si toca mi espíritu, lo cura y lo rejuvenece; si toca mi
trabajo, lo transforma en victoria; si toca mi lengua, lo contagio
a los demás y si toca mis pensamientos, éstos se vuelven vivos y
triunfadores.

Quiero poseer el entusiasmo; quiero que se quede a vivir conmigo,
a vivir en mí; lo quiero a morir. Y busco transmitirlo a los
demás, no lo quiero para mí solamente. Hay tanta necesidad de
alegría, de entusiasmo en las personas. Al entusiasta se le recibe
en todas las casas porque da sabor a la vida y a la amistad.

Toma ahora mismo la fi rme determinación de duplicar la cantidad
de entusiasmo que has dedicado a tu trabajo y a tu vida. Si
llevas a cabo esta resolución, prepárate a ver resultados asombrosos.
Probablemente doblarás tus ingresos y duplicarás tu felicidad.
Si puedes dar a tus hijos sólo un regalo, que sea el entusiasmo.
Nadie es tan viejo como aquél que ha perdido el entusiasmo.
El que ha perdido el entusiasmo se está muriendo y muriendo
muy deprisa.

-UNA CAPSULA DEL LIBRO LAS 4 ESTACIONES

VALORA LO QUE TIENES

Lo que constituye la felicidad no es tanto lo
mucho que poseemos, sino cuánto lo disfrutamos. Personas hay
que sólo piensan en lo que les falta y casi no piensan ni disfrutan
lo que tienen. Así amargan su existencia, que podría ser maravillosa,
si agradeciesen y disfrutasen todas las cosas buenas que la
vida les ha regalado.

Aquel que se quejaba de no tener zapatos, dejó de lamentarse
cuando vio a uno que no tenía pies. Desde ese día valoró lo que
era tener unos pies y dejó de preocuparse de no tener zapatos.
Además de pies, de seguro tienes otras muchas cosas: salud, inteligencia,
ojos, manos, oídos. ¿Alguna vez te has sorprendido agradeciendo
el oído, las manos? Lo que tienes agradécelo, disfrútalo,
úsalo de la mejor manera para ti y para otros, sobre todo para los
que no tienen algo que tú sí tienes. Y si algo te falta, prométete a
ti mismo que serás feliz sin ello.

Gente muy feliz ha existido aunque no pudiera ver u oír, gente
feliz en sillas de ruedas, gente feliz sin manos, gente feliz sin piernas.
Sería terrible que tú tengas todo eso y te empeñes en no ser
feliz.

-UNA CAPSULA DEL LIBRO LAS 4 ESTACIONES

Catholic.net - Católicos en la red