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EL TRIGO, LA CIZAÑA Y EL …¡YA BASTA¡ (autor: Alejandro Yañez)

Los niños que harían la primera comunión ya se encontraban en las bancas cercanas al altar. Familiares y demás invitados abarrotaban el lugar, hasta más allá de las puertas del Templo. Un fotógrafo trató de adentrase al recinto y sin querer dio un leve empujón a una mujer. Su acompañante se dio la media vuelta y dándole un empeñon le gritó “que te traes imbécil”, los asistentes se voltearon sorprendidos, el fotógrafo anonadado por lo desmesurado de la reacción se disculpó una vez más y trató de seguir su camino, pero el acompañante de la mujer intentó agredirlo. Uno de los asistentes se interpuso rápidamente, logrando ganarle unos segundos al fotógrafo, quien los aprovechó para alejarse del alterado sujeto. Y aunque la ceremonia religiosa continuó, el envalentonado individuo empezó a pasearse con mirada amenazante hacia el papá que había intervenido, mostrándole descaradamente la cacha de una pistola que llevaba al cinto. El papá no le hizo caso y siguió de cerca el ritual. Minutos después, en el momento de la comunión, el enardecido individuo se acercaba a comulgar… como si su alma hubiese estado verdaderamente dispuesta para tan elevado acto.

A esa misma hora, en las afueras de otro templo en el centro de la ciudad, una camioneta de carga da un ligero rayón a un sedan particular estacionado a un costado de la iglesia. El propietario, que aún se encontraba cerca de su vehículo, se percata y alcanza al conductor que habiéndose dado cuenta del incidente ya se había detenido para ver que daños había causado, mismos que no habían comprometido ni la pintura del auto, ni mucho menos la lámina, pero habían dejado un leve rayón y volteado el retrovisor, que con un jalón sencillo volvió a quedar nuevamente en su lugar sin mayores consecuencias. No obstante, el conductor agraviado que vestía traje y era asistente de una ceremonia religiosa, empezó a reclamar desmesuradamente al joven conductor. Un transeúnte amablemente se acercó a mediar la situación, prestando su celular al causante del percance para que pudiese pedir apoyo a su patrón, a la vez que trató de calmar al agraviado. Sin embargo este último, empezó a arremeterle con palabras altisonantes, lo amenazo con el puño y le dijo que por menores circunstancias había conductores que te la hacían cansada, sin percatarse de que él mismo era uno de esos tipos.

Estos incidentes que iniciaron con un descuido y que pudieron llegar a más, fueron frenados por la intervención pacificadora y valiente de dos hombres. Unos fueron trigo y otros fueron cizaña, pero lo sorprendente es que los de la cizaña estaban a punto de participar en la celebración de la Santa Misa. ¿Qué los encendió? ¿Qué venían arrastrando que con tan poco se encresparon?.

Hoy se estará llevando a cabo una mega marcha como expresión de protesta contra la violencia que vive México, en donde se supone que cerca del 80% de sus habitantes profesamos una Fe que se fundamenta en el perdón. ¿Cómo pues, es que hemos llegado a estos extremos?, ¿No será que una gran mayoría hemos descuidado la formación de valores en familia y que tampoco los hemos predicado con el ejemplo? Creo que muchos de nosotros somos corresponsables del México que vivimos. Y debiera ser a nosotros mismos y a nuestras conciencias, a quienes tendríamos que decir YA BASTA, no solamente a un puñado de individuos a cargo del gobierno, de los cuales ciertamente y al igual que en otros ámbitos de nuestra nación, algunos actúan como todo, menos como compatriotas.

¡Basta pues de mediocridades, Seamos buena semilla y no cizaña que contamina!

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