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Octubre 31, 2006

El bautismo del mass-media

Carlos Gutiérrez nos habla de cómo la productora Fox descubrió los hogares cristianos y crean Fox Faith

Desde hace varios años la programación en los medios de comunicación ha venido cambiando vertiginosamente. Quizá los chicos de ahora no conocen el significado de la palabra “censura”, o si la conocen, seguramente le adjudican una connotación negativa. Lo que a los papás de los años 70 y 80 escandalizaba ver en la televisión, a los niños de hoy no les inmuta: simplemente cambian de canal, pues hasta aburrido les parece.

Esta espiral permisiva parece estar tocando fondo. No obstante, parece que el mundo empieza a hartarse de que con tanta frecuencia aparezcan contenidos negativos en la programación y busca productos más valiosos, dignos de ver y pagar.

¿Y qué es lo que vale, lo que la gente parece estar buscando? Simple y llanamente aquello que le ayude a construir un mundo mejor, que le ayude a crecer como persona, que le aporte algo positivo: buen humor, buen ejemplo, descanso, alguna enseñanza, etc.

Se podría pensar que esta idea es utópica; sin embargo, en Estados Unidos, la productora Fox, una de las más grandes de la industria del cine y de la televisión, ha descubierto un mercado importante: los hogares cristianos.

Según los últimos estudios de audiencia, un mercado creciente de 14 millones de hogares está interesado en este tipo de productos. En la misma empresa en la que nacieron Los Simpson y en los mismos estudios en los que se han ideado algunos de los “realities” y series de televisión más controvertidos (Beverly Hills, Melrose Place), se ha creado ahora una división dedicada a la creación de películas que fomenten valores cristianos: FoxFaith.

Por otro lado, la división de noticias de esta productora, FoxNews, es ampliamente conocida en ese país por no esconder su carácter conservador, y porque sus comentaristas hacen referencias constantes a sus creencias. Por ejemplo, el P. Jonathan Morris L. C., que comenta semanalmente desde Roma alguna noticia para esta cadena.

Y ¿qué fue lo que movió a los productores a plantearse esta posibilidad? El éxito económico y mediático de la película La pasión de Cristo distribuida por la Fox, recaudó 600 millones de dólares por todo el mundo, vendiendo 15 millones de copias en DVD.

Según Simon Stwart, director general de Fox Entertainment, «hay un sector del mercado hambriento por este tipo de contenidos, pero lo que queremos no es predicar, ni grabar sermones, sino impulsar la calidad de la producción». Por esta razón nació la división FoxFaith. A su vez, las compañías Sony y Disney ya se preparan para entrar también en este juego.

Aunque el mass-media es un negocio y se mueve hacia donde está el dinero, la gente exige calidad en los productos que consume. La calidad que exige no es sólo técnica, sino también artística, moral y doctrinal.

Por eso este viraje es toda una buena noticia. Esperamos, de verdad, que el mass-media continúe abriendo espacios para producciones de este tipo. Así, dentro de poco tiempo los estrenos en el cine y en la televisión, serían trabajos hechos con profesionalidad y buen gusto, conteniendo valores humanos y cristianos y gozando de cobertura mundial.

Así se estaría cumpliendo el sueño de Juan Pablo II, expresado en la Carta Apostólica "El rápido desarrollo" a los responsables del mass-media, de aprovechar los medios de comunicación como escenario ideal de evangelización.

Con datos de: El País jueves 21 septiembre de 2006.

Lectura recomendada: Carta Apostólica de Juan Pablo II "El rápido desarrollo"

Si quieres comunicarte con el autor, envía un mensaje a: buenasnoticias@arcol.org

Lebanese Catholic Broadcasters: Urgent Appeal for Solidarity

Atención Católicos. Nuestros hermanos de Télé Lumière and Radio Voice of Charity requieren de nuestro apoyo. Les comparto la noticia para que podamos unirnos y apoyarles.

Brussels/Beirut, 31 October 2006 (SIGNIS) - Last summer, the war in Lebanon killed many civilians and destroyed many buildings, but it also greatly affected Lebanese Catholic broadcasters. Most transmitters for Télé Lumière and Radio Voice of Charity were destroyed, rendering them silent in many parts of Lebanon. A SIGNIS delegation went there from 26 to 30 October to show their solidarity on behalf of Catholic broadcasting professionals worldwide and to evaluate the damage and urgent needs in view of rebuilding. It was clear that everyone’s help is urgently needed!

The delegation was made up of Mgr. Jean-Michel Di Falco, Bishop of Gap and President of the European Episcopal Council for Media accompanied by a seminarian from his diocese -, and by Marc Aellen, SIGNIS Secretary General.

The damage these two Catholic media organizations have suffered is enormous: 100-metre high transmitters literally crushed by missiles, technical buildings reduced to powder, equipment burnt... Today television as well as radio can only be broadcast by satellite. Terrestrial transmission is again possible only in some regions, where makeshift transmitters have been set up or thanks to those still standing. However, it is in the remote parts where there is no more terrestrial transmission that the poorest Christians live. These people feel isolated, cut off from the world.

Millions of Dollars worth of damage

For Télé Lumière the damage amounts to 4 million dollars. The delegation was able to see the extent of the damage on the spot (see the photographs ). It is clear that the regular supporters of this Catholic channel will never be able to meet these needs.

As for Radio Voice of Charity, in the past 18 months it has undergone two blows which could be fatal unless it has external assistance: on May 6, 2005, its buildings were blown up by a bomb. Temporary buildings were set up recently, but the rebuilding of the principal building hasn’t yet begun. The destruction of technical equipment alone amounted to 1.8 million dollars. As for the damage caused by this summer’s war (transmission masts and technical equipment), it comes to 340,000 dollars.

We are therefore launching an urgent appeal to all Catholic audiovisual professionals, as well as to TV and radio channels. This is an opportunity to make the vision of global solidarity real and effective. Thank you to all of you who are able to help our fellow members in need. The General Secretariat of SIGNIS will pass on your donations and guarantee that they will be used properly. We will give an update on progress in a few months.

You can easily make a donation through the SIGNIS web site . Please check the appropriate box (help for Lebanon - radio or TV).

You can also make a donation through the following bank account: SIGNIS - ING Bank, 1 rue du Trône, 1000 Brussels - IBAN: BE 19 3100 6444 9112 BIRO: BBRUBEBB

Finally, we welcome your messages of support for our Lebanese friends. Please send them to lebanon@signis.net.

Thank you for your solidarity!



Marc Aellen,
Secretary General
SIGNIS, World Catholic Association for Communication
sg@signis.net

Octubre 25, 2006

Foro para productores de televisiones católicas

Información relativa al foro de discusión creado por Catholic.net para fomentar el diálogo entre productores católicos

Qué gusto saludarles y hacerles saber que, dado el éxito del Congreso Mundial de Televisiones Católicas (donde tuvimos el gusto de participar), hemos creado un foro de discusión para ofrecer a productores, realizadores, periodistas y comunicadores católicos una serie de recursos, datos y documentos importantes para su trabajo diario.

El foro está abierto a su disposición para que participen, publiquen sus recomendaciones, sugerencias e información relativa a los medios en los que ustedes participan.

En Catholic.net queremos crear una comunidad activa y participativa de productores católicos. El foro puede ser una forma más de hacer periodismo social de la gente para la gente; por ello te invitamos a participar y formar parte de él.

Nos encantaría conocer tu opinión sobre este trabajo y si tienes alguna recomendación para mejorar el blog.

Si cuentas con alguna producción que desees incluyamos a manera de videocast o streaming nos la puedes hacer llegar a jhidalgo@siparajovenes.com

Para participar en nuestro foro sólo tienes que dar un click aquí

Congreso Mundial de TV Católicas inicio "nueva fase"

Palabras de Mons. John Patrick Foley al clausurar el Congreso Mundial de TV Católicas.

Madrid, 13 octubre 2006 (Zenit.org) - "Creo que todos compartimos la impresión de haber vivido una experiencia única, nueva, que da inicio a una fase distinta en la historia de la comunicación católica", reconoció el arzobispo John Patrick Foley al clausurar, el 12 octubre, el Congreso Mundial de TV Católicas.

Organizados por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con la colaboración de la archidiócesis de Madrid, los tres días de trabajos han reunido en la capital española a más de 250 participantes de medio centenar de países de los cinco continentes con un objetivo: definir qué es ser católico en televisión y formar una red de televisiones católicas, orientada a la cooperación con la meta evangelizadora.

Presidente del citado dicasterio, monseñor Foley clausuró el evento afirmando que su continuidad se dará "a través de los proyectos concretos que han nacido o se han fortalecido aquí".

"Nos corresponde mantener y estimular las relaciones de ayuda y colaboración que cada uno de nosotros ha establecido", subrayó.

Y en este sentido aludió específicamente al "Banco de Programas, que ya cuenta con 139 títulos ofrecidos por los participantes, al igual que las demás iniciativas que hemos compartido y que nos han abierto un horizonte más amplio para la presencia católica en televisión".

Este Congreso "da inicio a una fase distinta en la historia de la comunicación católica", "una fase que recogerá lo mejor de nuestros esfuerzos anteriores, pero para la cual hemos de tener, como nos decía el mensaje del eminentísimo cardenal Bertone, fe intrépida y confianza en la Providencia de Dios", recalcó.

En las conclusiones recogidas de las ponencias, experiencias y reuniones celebradas durante el Congreso, se ha señalado - sintetiza la secretaría organizativa - que la diversidad de la presencia en esta cita ha hecho posible un encuentro auténtico, y que tender hacia una comunión más completa es responsabilidad de todos en la generación de una comunidad de red televisiva.

Una opción decisiva de este Congreso - apunta la secretaria - es la educación responsable para el uso de los medios de comunicación en los más variados públicos.

Y entre los ejemplos de red de conexiones televisivas presentados en el Congreso ha destacado el citado Banco de programas televisivos católicos, que ha tenido gran éxito.

Otra de las iniciativas que ha generado red es el Centro Televisivo Vaticano (CTV) con sus propuestas de crear una estrategia para distribuir retransmisiones televisivas en directo, creación de centros continentales que puedan difundir las retransmisiones, así como la necesaria integración y presencia en Internet de los contenidos producidos por el CTV.

Si deseas saber más sobre el mundo de las televisiones católicas te invitamos a consultar nuestro blog

Gracias a tu colaboración podemos estar presentes y contribuir en el desarrollo y crecimiento de las producciones católicas en el mundo. Gracias a tus donativos podemos cambiar el mundo de los medios. Si está en tus posibilidades ayudarnos, los usuarios católicos del mundo lo agradecerán. Gracias por ayudar a este proyecto, Dios multiplicará tu donativo.

Octubre 24, 2006

Conoce los programas de Goyas Producciones

Nos complace compartir con ustedes la información sobre las producciones documentales de Goya Producciones. Ello con el fin de dar a conocer el trabajo de las distintas productoras y canales católicos del mundo.

Goya Producciones es una empresa que se dedica a la producción y edición de material audiovisual. Está especializada en temas culturales, artísticos, religiosos, históricos y científicos.

Los documentales se engloban en las siguientes áreas temáticas:

Serie: EN TORNO AL SANTO PADRE
Serie: LA CULTURA DE LA VIDA
Serie: ENIGMAS DEL CRISTIANISMO
Serie: EL SIGLO DE LAS REFORMAS
Serie: GRANDES BIOGRAFÍAS
Serie: LUMINARIAS DEL SIGLO XX
Serie: ARQUITECTURA CRISTIANA

Catálogo General de Goya:

http://www.goyaproducciones.es/Goya2006CatHyp.pdf (*)

Tienda electrónica:

http://www.goyaproducciones.es

Para comunicar con Goya Producciones:

correo-e: programas@goyaproducciones.es
Tfno.: (+34) 915483875


(*) En archivo Pdf, hiperenlazado, con acceso a los contenidos y a la posibilidad de adquisición (apretando el ratón sobre las imágenes de portada)
El archivo se puede guardar y usar fuera de línea, reenviar por correo electrónico, imprimir para su consulta, etc..

Octubre 23, 2006

Gratis, el documental del primer primado argentino peregrino a Tierra Santa

Información para la solicitud de manera gratuita el documental «Primer Primado Peregrino», película producida por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg (FIRW)

BUENOS AIRES, domingo, 22 octubre 2006 (ZENIT.org).- Ya es posible ver gratis el documental «Primer Primado Peregrino», película producida por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg (FIRW), en la que se narra la visita del cardenal Antonio Quarracino, arzobispo fallecido de Buenos Aires, a Tierra Santa en lo que resultó ser el primer viaje de un primado argentino a los lugares más sagrados del judaísmo y el cristianismo.

La FIRW, una ONG educativa que difunde los valores puestos en práctica por miles de personas que salvaron las vidas de perseguidos por el nazismo, ha lanzado esta iniciativa tras premiar a la agencia trayectoria periodística de Zenit en la Ciudad del Vaticano el pasado 28 de septiembre.

Quienes deseen ver el documental, pueden enviar un mensaje de correo electrónico a la dirección: distincionzenit@irwf.org.ar

Portavoz vaticano: Hay que confiar en la creatividad de los católicos en los medios

El padre Federico Lombardi, S.I., conversa con el semanario ALBA sobre la situación de la Televisión Católica

MADRID, sábado, 14 octubre 2006 (ZENIT.org).- El primer Congreso Mundial de Televisiones Católicas (http://www.congresomundialtv.com) y la participación de los católicos en los medios de comunicación social: son los temas que aborda el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, S.I., en esta entrevista concedida en Madrid al semanario ALBA (http://www.semanarioalba.com/).

Director del Centro Televisivo Vaticano (CTV) y director general de Radio Vaticana, el padre Lombardi visitó España -por primera vez desde su nombramiento al frente de la Oficina de Prensa de la Santa Sede- para tomar parte en esta gran convocatoria mundial de las televisiones católicas.

Publicamos, por cortesía de ALBA, las reflexiones del sacerdote tras el primer encuentro mundial de este género.

--¿Cómo valora este Congreso Mundial de Televisiones Católicas recién clausurado Madrid?

--P. Lombardi: Me parece que el Congreso ha alcanzado el principal resultado, que era el de permitir que las personas que trabajan en este campo se conozcan para poner en común sus ideas, sus iniciativas y animarse para cumplir una misma misión. Además, creo que se han planteado unas propuestas interesantes por parte de los ponentes, se han facilitado informaciones sobre servicios o nuevas iniciativas que se pueden poner en marcha. Respecto al Centro Televisivo Vaticano, ciertamente ha sido una bonita ocasión para que se conozcan nuestros servicios, estudiar cómo se pueden aprovechar de manera que las imágenes del Santo Padre, que interesan claramente a todas las televisiones católicas, puedan estar a disposición de todos fácil y rápidamente.

--¿Considera que el mensaje de la Iglesia llega adecuadamente a los medios de comunicación?

--P. Lombardi: Estoy convencido que la Iglesia usa los medios de forma natural. Porque si la Iglesia tiene una tarea de evangelización, de misión, de hacer que se conozca la Palabra de Dios a través del Evangelio, los instrumentos de la comunicación social constituyen una de las maneras naturales para desarrollar esta misión. A medida que el hombre crea nuevos instrumentos o desarrolla nuevas tecnologías de comunicación, es justo que sean utilizadas también para este motivo.

Naturalmente, la Iglesia tiene que intentar preparar al personal, organizar la colaboración entre las instituciones o las emisoras que transmiten, por ejemplo, en el campo televisivo. Éste es, también, un aspecto bastante natural, en el sentido de que la Iglesia es una gran comunidad y todos los que forman parte de ella están reunidos por una misma misión. Por tanto, es normal que intenten ayudarse y apoyarse para realizarla de la mejor manera.

--¿Qué aspectos cree que habría que mejorar?

--P. Lombardi: Para realizar bien un servicio de comunicación social es necesario, por una parte, tener una fe buena y una adecuada participación en el seno eclesial; una preparación religiosa y cultural, desde el punto de vista espiritual y teológico, para poder tener contenidos que comunicar; por otra parte, es necesario poseer preparación profesional: la capacidad para comunicar de la mejor manera estos contenidos, de manera que el lenguaje y las formas sean los adecuados para ser entendidos y conseguir eficazmente el interés de los oyentes.

--¿Qué le gustaría sugerir a los católicos que trabajan en los medios de comunicación?

--P. Lombardi: Como he resaltado, los aspectos fundamentales son dos. El primero, estar preparados desde el punto de vista de los contenidos religiosos que hay que comunicar; estar convencidos de la propia fe; estar apasionados, de tal manera que se puedan comunicar, con convicción, unos contenidos sólidos y serios. El segundo, el hecho de prepararse bien también profesionalmente; saber usar adecuadamente los instrumentos que nos han sido confiados. Estos son, naturalmente, los dos componentes.

--Existe un debate sobre el tema «medios católicos o católicos en los medios». Usted, ¿cómo percibe esta cuestión?

--P. Lombardi: Pienso que las dos vías son complementarias. Es decir, claramente es necesario que los católicos estén presentes, de la manera que sea posible, en el amplio mundo de los instrumentos de la comunicación social. También en los llamados laicos o en los públicos, que alcanzan unas grandes audiencias. Quizá en éstos el espacio para una comunicación explícita del Evangelio puede estar limitado, pero puede existir siempre una buena contribución de inspiración cristiana y, en la medida de lo posible, de verdad y objetividad para comunicar la vida de la Iglesia o los valores morales y religiosos.

Al mismo tiempo, pienso que en la vida de la Iglesia, que es una gran comunidad, hay también espacio y utilidad para unos medios explícitamente católicos, que pueden servir tanto para la comunicación interna de la Iglesia, dando mayor espacio y desarrollo a los argumentos de carácter religioso que afectan a la vida de la comunidad eclesial, como para unos telespectadores u oyentes, no pertenecientes a la Iglesia, que quieran también una comunicación más amplia y en profundidad sobre los contenidos religiosos, morales, espirituales, respecto a aquellos que vienen dados por los medios de comunicación laicos, que, a menudo, ofrecen una información más limitada o parcial.

--¿Qué opinión le merece la existencia de proyectos empresariales laicos, pero de inspiración católica?

--P. Lombardi: Existen todo tipo de posibilidades. Creo que no existe una única fórmula para ser cristianos o católicos en las comunicaciones sociales. Hay que tener mucha confianza en la creatividad de los creyentes, que, según las distintas situaciones, encuentran las fórmulas adecuadas para responder a las exigencias del mundo en el que viven. Por tanto, es difícil dar una formula única y común que deba ser seguida por todos. Creo que la fórmula que usted dice, de un medio que no es institucionalmente cristiano, pero que está inspirado en los valores cristianos, puede ser también una fórmula válida.


Nos encantaría conocer tu opinión sobre el tema; participa en el foro de discusión que abrimos para ello dando un click aquí

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Tecnologías de la televisión: pasado, futuro y consecuencias

Publicamos la ponencia «Tecnologías de la televisión: pasado, futuro y consecuencias», presentada por el padre Paul A. Soukup, Universidad de Santa Clara, en California, en el primer Congreso Mundial de las Televisiones Católicas clausurado el 12 de octubre.

Por el padre Paul A. Soukup, Universidad de Santa Clara
MADRID, sábado, 14 octubre 2006 (ZENIT.org).-

* * *

A pesar de una imagen popular – cultivada particularmente en los siglos XIX y XX – los inventos no ocurren sin un precedente. Los inventos, las innovaciones o la creatividad, o se construyen con ideas ya existentes o por expectativas o se mejoran por medio de nuevos usos de tecnologías ya existentes. La imaginación humana empieza con lo que ya conoce. Por ello, la mejor guía de la Iglesia para el futuro de la tecnología en la televisión reside en el pasado.

Usamos la palabra «televisión» para nombrar dos distintas pero estrechamente relacionadas cosas.

Antes que nada y más propiamente, «televisión» se refiere a un sistema de transmisión, un medio de proporcionar frecuencias de audio y video sincronizadas a receptores. En segundo lugar, por una especie de metonimia, la palabra «televisión» también se refiere al contenido transmitido por medio de este sistema.

Ambos han tenido una profunda influencia en la sociedad humana y este simple hecho hace la televisión un sujeto interesante de investigación. Además, ambos significados tienen un interés para la Iglesia en el estudio del futuro de la televisión, porque los dos significados y sus influencias se han hecho inseparablemente entremezclados en la mayoría de las mentes humanas. Pero deberíamos recordar que la tecnología provee los medios que permiten el contenido – incluso si el contenido tiene su prioritaria y no mediada historia. Así pues, cambios en la tecnología propagarán cambios en el contenido.

[…]

Tanto las nuevas tecnologías de la televisión como las antiguas, ambas plantean cuestiones para la Iglesia y ofrecen oportunidades. Teniendo presente los peligros eclesiológicos y litúrgicos, por no mencionar los teológicos, así como la audiencia y las limitaciones tecnológicas, emergen diversas opciones atractivas.

1. La televisión digital o Internet ofrece un coste bajo en la distribución global de todo tipo de contenido televisivo. Consciente de las tensiones global-locales, la Iglesia no debe hesitar en hacer uso de ellas.

2. La televisión en Internet ofrece sistemas de almacenamiento y recuperación, archivados en servidores públicos. Aquí, también, encontramos una vía para llegar a la gente con los programas exactos que ellos buscan. Pero necesitamos mucha más investigación sobre el tipo de programación que desean.

3. La televisión en Internet ofrece la opción de múltiples formatos (30 o 60 minutos o programas más largos para verlos en casa, así como cortos de 30 o 60 segundos para aparatos portátiles). Los productores de la Iglesia deberían hacer uso de todos los formatos posibles.

4. En sus primeras etapas, la televisión en Internet todavía falla en la calidad de la producción. Los programas religiosos de buena calidad encontrarán audiencia.

5. En estas primeras etapas, los formatos de los programas para la televisión digital no han sido aún fijados. Es por ello que los productores religiosos tienen la oportunidad de influir en los géneros de los programas y en las expectativas de la audiencia. Aquí pueden explorar pequeños y alternativos medios digitales que podrían encontrar múltiples canales de distribución.

6. Puesto que los géneros narrativos tienen un poderoso mayor efecto en las audiencias, los productores religiosos tendrán que acercarse con mayor cuidado a este género, sobre todo considerando el exitoso acercamiento encontrado como «juego educativo» en el desarrollo comunicativo (Srampikal, 2006): Programación educativa que enseña a través del entretenimiento. Esta programación puede incluir juegos así como televisión tradicional (Para más ejemplos interesantes, mira los programas de Internet de la Sociedad Bíblica Alemana, http://www.dbg.de/channel.php?channel=67, y la Sociedad Bíblica Americana, www.newmediabible.org).

7. La televisión digital ofrece nuevas oportunidades para la comunicación corporativa de la Iglesia. Dicha comunicación podría referirse tanto a una comunicación interna como externa. Aunque las «relaciones públicas» pueden sonar como algo inapropiado para la Iglesia, la Iglesia necesita proclamar el Evangelio en todas las formas posibles.

Octubre 12, 2006

Propuesta para el Banco de Programas

Información referente al envío de información para el Banco de Programas

La propuesta consiste en que cada productora o canal de televisión que asista al congreso aporte, gratuitamente y sin costo por derechos de emisión o distribución, un número de producciones que podrían ser entre 2 y 4.

Dichas producciones deberían estar en soporte DVD, y acompañadas de una ficha técnica para la confección de un listado donde constara:

Nombre de productora / canal
País y ciudad de origen
Sistema (PAL, NTSC, SECAM)
Nombre del programa y género
Duración
Breve síntesis del mismo
Idioma
(En realidad, esta ficha debería ser remitida con anterioridad para la confección del listado)

De esta manera, se comenzaría el encuentro con la oportunidad concreta de armar un banco de programas de uso libre para todos los asistentes, que aparte del valor solidario de este gesto, la iniciativa reviste un carácter de intercambio, donde todos podemos conocer lo que hacen otras productoras y canales.

Éste podría ser el punto de partida para establecer acuerdos y alianzas estratégicas entre todos.

Las productoras y canales deberían traer 2 copias de cada producción, una quedaría en el PCCS, para el banco de programas, y la otra puede ir a una mesa de intercambio, donde cada productora o canal, que aporta un número de producciones, se puede llevar un número igual, a elección.

El soporte DVD y el costo por copia es mínimo frente a las ventajas que este intercambio representa.

Después habría que establecer la metodología por la cual una productora pueda hacer uso de este banco de programas.

Es necesaria y urgente la colaboración de las televisiones católicas para construir la iglesia de nuestro tiempo

La segunda jornada del Congreso Mundial de las Televisiones Católicas ha contado, durante la mañana de hoy, con las intervenciones de Francesco Casetti, profesor de la Universidad Católica de Milán; el cardenal Bernard Agré, arzobispo emérito de Abidján (Costa de Marfil); Manuel Echanove, Director General de Telefónica Internacional; y Federico Lombardi, s.j., Director del Centro Televisivo Vaticano.

La segunda jornada del Congreso Mundial de las Televisiones Católicas ha contado, durante la mañana de hoy, con las intervenciones de Francesco Casetti, profesor de la Universidad Católica de Milán; el cardenal Bernard Agré, arzobispo emérito de Abidján (Costa de Marfil); Manuel Echanove, Director General de Telefónica Internacional; y Federico Lombardi, s.j., Director del Centro Televisivo Vaticano.

El profesor Casetti habló en su intervención de la innovación tecnológica en el ámbito televisivo, afirmando que “nos adentramos en un cambio de los formatos” creados por la industria de la comunicación, junto con una mayor distinción entre empresas que producen contenidos y las que los emiten. Para Casetti, el servicio público que prestan las televisiones, en especial en Europa, está en crisis, por lo que parte de sus prestaciones han de ser asumidas por las televisiones católicas como un verdadero servicio a la ciudadanía. Además, ha destacado que en la actualidad se tiende a una coexistencia entre la televisión, el PC y el móvil. Por ello, dijo, la lucha sobre los contenidos apetecibles será uno de los retos más importantes. Y como estos contenidos son sobre todo de experiencias, hay un gran mercado para el mensaje católico.

El sello o la identidad católica ha sido otro de los puntos abordados por el profesor Casetti en su intervención, afirmando que tiene ante sí un gran futuro de mercado con dos competencias fundamentales: la de los grandes monopolios, y la propuesta de otras religiones. Y es que, añadió, en el mercado audiovisual actual, la marca católico ‘vende’, por lo que hay que aprovecharla. Concluyó su intervención insistiendo en que una de las grandes tareas de la Iglesia en el ámbito de la comunicación televisiva es el de la educación responsable de los públicos, con el fin de que sepan ser verdaderos receptores, en especial en el mundo digital.

A continuación, tomó la palabra el cardenal Bernard Agré, Arzobispo emérito de Abidjan (Costa de Marfil), para hablar de la “Situación y posibilidades de África”. En su intervención, expuso la explosión de la cultura televisual en África, y las respuestas pastorales de las iglesias, para repasar las posibilidades de África. Para Mons. Agré, en el conjunto del continente africano, la participación efectiva de los católicos en los programas televisivos constituye un hecho visible. “Pocas veces, añadió, los equipos constituidos para programas católicos funcionan con una independencia material y personal total, por falta de medios”. Todo ello, añadió, está inscrito “en una dinámica normal de la democracia moderna que proscribe toda discriminación religiosa”.

En concreto, la presencia de la Iglesia en África en las televisiones internacionales se materializa cuando ésta es noticia, y cuando, “por sus propias producciones, la Iglesia africana se une a las plataformas de expresión mundial”. “Internet, añadió, con sus inmensas posibilidades, apenas exploradas, ofrece a la Iglesia en África ocasiones insospechables de hacerse conocer y de informarse”. En cuanto a si existen actualmente en África canales emisores católicos, Mons. Agré reconoce que “el resultado sigue siendo muy pobre”, con proyectos firmes y avanzados, y otros comenzando.

Por su parte, Manuel Echanove, Director General de Telefónica Internacional, se dirigió a los participantes en el Congreso Mundial de las Televisiones Católicas para anunciar que el mercado avanza hacia la conformación de un nuevo medio de comunicación social: Internet Tv, instrumento audiovisual que ofrecería numerosas posibilidades, como la capacidad de interactuar y dialogar con el usuario, adaptar y personalizar las diversas propuestas o combinar servicios de comunicación.

Urgencia y necesidad de la colaboración de las televisiones católicas

El P. Federico Lombardi, s.j., director del Centro Televisivo Vaticano (CTV) dijo que el CTV es un “centro de producción televisiva” capaz de captar y proporcionar imágenes del santo Padre y del Vaticano y que puedan suministrarlas a las televisiones interesadas”. Después de explicar las actividades concretas del CTV, afirmó que uno de sus principales cometidos es el de “servir a las televisiones católicas”. Al final de su intervención, expuso los proyectos y propuestas del CTV, entre los que destacó la presencia en Internet como una asignatura pendiente. Afirmó que “el CTV está dispuesto a colaborar de forma concreta y activa con las iniciativas de producción de boletines y materiales informativos destinados a las televisiones católicas, y está convencido de la necesidad de estructurar la colaboración”, con el fin de servir a las televisiones católicas con eficacia. Concluyó constatando que “la colaboración entre nosotros es esencial y urgente para construir la Iglesia de nuestro tiempo”.

La última de las intervenciones de la mañana corrió a cargo de Ascensión López, voluntaria de una Agrupación de Telespectadores, quien habló de la televisión como agente sociabilizador. A continuación, expuso los derechos de los ciudadanos frente a los contenidos televisivos, y concluyó explicando cuáles son las formas de actuación de los ciudadanos ante la televisión, y sus abusos.

La mañana concluyó con los diversos talleres. Por la tarde, los congresistas realizarán una visita guiada al Monasterio de El Escorial, en donde el Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela, presidirá la Eucaristía a las 19,00 horas.

Manuel Echanove, de Telefónica: Avanzamos hacia un nuevo medio de comunicación social: internet TV

Don Manuel Echanove Pasquín, Director General de Telefónica Internacional, ha impartido hoy, 11 de octubre, en el marco del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, una ponencia titulada “Evaluación del negocio audiovisual desde la perspectiva de un operador de telecomunicaciones”.

Don Manuel Echanove Pasquín, Director General de Telefónica Internacional, ha impartido hoy, 11 de octubre, en el marco del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, una ponencia titulada “Evaluación del negocio audiovisual desde la perspectiva de un operador de telecomunicaciones”.

En el desarrollo de la misma, ha incidido en la complementariedad, cada vez mayor, entre Internet y la Televisión. Ambos servicios audiovisuales comparten áreas de sinergia, a nivel de agregación de contenidos, de publicidad y comercialización. Posteriormente, comentó que el desarrollo de la Banda Ancha también está posibilitando un cambio profundo en el modelo de televisión por suscripción, tendiéndose hacia modelos flexibles y segmentados.

De este modo, el mercado avanza hacia la conformación de un nuevo medio: Internet TV. Este instrumento audiovisual posibilitaría numerosos logros, como la capacidad de interactuar y dialogar con el usuario, adaptar y personalizar las diversas propuestas o combinar servicios de comunicación.

El P. Lombardi constata al necesidad y urgencia de la colaboración de las televisiones católicas para construir la Iglesia de nuestro tiempo

El P. Federico Lombardi, s.j., director del Centro Televisivo Vaticano (CTV), de Radio Vaticano y de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha impartido una conferencia hoy en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas.

El P. Federico Lombardi, s.j., director del Centro Televisivo Vaticano (CTV), de Radio Vaticano y de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha impartido una conferencia hoy en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas.

En su intervención, ha comenzado explicando que el CTV, creado en 1983 por iniciativa del Papa Juan Pablo II, surge ante la necesidad de que el Vaticano tuviese capacidad individual de captar imágenes televisivas para documentar y hacer públicas las imágenes de las actividades papales o los eventos vaticanos que se estimasen interesantes. No se trata, explicó, de una televisión emisora, sino un “centro de producción televisiva” capaz de captar y proporcionar imágenes del Santo Padre y del Vaticano, y que puedan suministrarlas a las televisiones interesadas.

La actividad del CTV, según el P. Lombardi, se concreta en: captación de imágenes y retransmisión en directo de eventos vaticanos; así como su puesta a disposición de los entes televisivos; archivo y conservación de las imágenes capturadas y puesta a disposición de las mismas a quien las solicite; producción de documentales con temática vaticana; también de un programa semanal de actualidad de la Santa Sede; difusión de las retransmisiones televisadas de acontecimientos que tienen lugar durante los viajes internacionales del Papa.

Uno de los principales cometidos del CTV es el de servir a las televisiones católicas, por lo que el P. Lombardi valora positivamente su participación en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas, con el fin de recopilar información y conocer mejor la realidad y las exigencias de las televisiones católicas y estudiar cómo mejorar y facilitar el acceso de las mismas a los servicios del CTV.

En su intervención, el director del CTV explicó a través de qué canales podían recibirse las retransmisiones en directo realizadas por el centro Televisivo Vaticano, así como las características de las mismas, y el material que ofrece el CTV, así como el precio de los servicios ofertados.

La intervención del P. Lombardi concluyó con una serie de proyectos y propuestas, como la creación de un centro en América Latina que difunda a nivel continental las retransmisiones en español. Habló de la presencia en Internet como una asignatura pendiente, algo que “dependerá de si se necesita una mayor coordinación de las actividades vaticanas en Internet.

Sin embargo, se puede prever que, en un futuro, las imágenes de las actividades vaticanas estén disponibles en Internet de manera eficaz y con mayor urgencia”. Por último, dijo que “el CTV está dispuesto a colaborar de forma concreta y activa con las iniciativas de producción de boletines y materiales informativos destinados a las televisiones católicas, y está convencido de la necesidad de estructurar la colaboración, en aras a servirles a todos ustedes con la mayor eficacia. La colaboración entre nosotros es esencial y urgente para construir la Iglesia de nuestro tiempo”.

Francesco Casetti: "La marca de lo católico vende en el mundo audiovisual"

Las televisiones de la Iglesia deben aprovechar la importancia actual de los contenidos testimoniales

Oficina de Prensa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas 11/10/2006
Madrid. Oficina de Prensa del Congreso de TV Católicas, 11-10-2006.-

La segunda jornada del Congreso Mundial de Televisiones Católicas que se está celebrando en Los Negrales ha comenzado esta mañana con la intervención del profesor F. Casetti, de la Universidad Católica de Milán, quien ha hablado sobre la Innovación tecnológica. En su ponencia, ha partido de la situación de convergencia en soportes comunes y del sentido multicanal que se está produciendo en los contenidos. “Nos adentramos, ha dicho, en un cambio de los formatos”. Para Casseti, la industria de la Comunicación está creando nuevos formatos. Y cada vez se está produciendo una mayor distinción entre empresas que producen contenidos y las que los emiten.

Para el profesor de la Universidad milanesa, las formas de racionalidad están asumiendo modos diferentes de los que hasta ahora estamos acostumbrados. Hay nuevas sintaxis narrativas, y se ignoran relaciones de consecuencia. Todo esto, ha añadido, hay que estudiarlo. Retos de las televisiones católicas Respecto al servicio público que prestan las televisiones, en especial en Europa, ha señalado que ya no hay que entenderlo como una televisión del Estado, sino que el Estado garantizará que determinados operadores emitan contenidos de esta índole. Para Casetti, este servicio público europeo está en crisis, por lo que parte de sus prestaciones han de ser asumidas por las televisiones católicas como un verdadero servicio a la ciudadanía. Vamos a enfrentarnos, ha dicho, a la constitución de oligopolios potentes ante los que tendremos que competir en condiciones de desigualdad.

En otro momento de su intervención, ha destacado que, superada la televisión tradicional, se tiende a una coexistencia entre la televisión, el PC y el móvil. Por ello, la lucha sobre los contenidos apetecibles será uno de los retos más importantes. En la actualidad, estos contenidos son fundamentalmente de experiencias, por lo que hay un gran mercado para el mensaje católico. Para el profesor Casetti, el espectador hoy quiere una confluencia del aspecto cognoscitivo y emocional; es decir, quiere que la televisión genere relaciones.

Identidad católica

El sello católico o la identidad católica es otro de los puntos abordados por Casseti en su ponencia, afirmando que tiene ante sí un gran futuro de mercado con dos competencias fundamentales: los grandes monopolios y la propuesta de otras religiones. En el mercado audiovisual actual, la marca católico, ‘vende’, tiene grandes posibilidades. Y hay que aprovecharla. Por último, ha insistido en que una de las grandes tareas de la Iglesia en el ámbito de la comunicación televisiva es la de la educación responsable de los públicos, con el fin de saber ser verdaderos receptores, especialmente en el ámbito digital.

Ponencia de Ascensión López en el CMTVC

Palabras de Ascensión López López, voluntaria en una Agrupación de Telespectadores

Buenos días, me llamo Ascensión López López y trabajo como voluntaria en una Agrupación de Telespectadores. En primer lugar me gustaría dar las gracias por darme la oportunidad de asistir a este congreso.

1. La televisión como agente sociabilizador.

Vivimos en la Sociedad de la Información, cuyos pilares son la imagen y el sonido. La imagen es, por su propia esencia, impactante y plurisensorial. Conforma conductas, especialmente con los menores que si no lo reciben con un “Espíritu crítico previo”, citando al Doctor Paulino Castell. La televisión es un gran instrumento de información, formación y entretenimiento al mismo tiempo. Todo depende de los contenidos. Es un gran agente sociabilizador especialmente para niños que tienen dificultades para asimilar “ideas abstractas” mediante la imagen pueden llegar a una comprensión inmediata.

La televisión es una ventana “abierta”al mundo, nos pone en contacto con otras culturas, con otros tipos de pensamiento, pero la imagen al ser subjetiva se presta a la manipulación.

2. Derechos de los ciudadanos frente a los contenidos televisivos.

La televisión pública es un “servicio público” por lo tanto debe respetar la legislación vigente y el imperio de la ley. Tanto la Constitución y otras disposiciones de carácter general, como las leyes audiovisuales (Estatuto de RTVE, ley de TV privada…).

La televisión privada es titularidad del Estado que mediante concesiones permite la explotación de las citadas cadenas pero siempre dentro del interés general y respetando las leyes. Por tanto ningún Gobierno, ni grupo económico puede manipular la información en beneficio propio en función de la ideología o intereses propios, expulsando de sus parrillas a colectivos que no entren en estos parámetros. Esto está pasando en España actualmente ya que no toda la sociedad tiene cabida en la programación.

3. Formas de actuación del ciudadano frente a esta situación.

En primer lugar es fundamental la educación audiovisual a los menores, tanto en la escuela como en la familia. Principalmente en la familia.

En segundo lugar exigir a los responsables que se cumplan las leyes.

En tercer lugar asociarse los ciudadanos de a pie para defender sus derechos con asociaciones de telespectadores.

En cuarto lugar presionar a los patrocinadores de programas con contenidos negativos mediante el boicot a sus productos. Esto suele dar un gran resultado.

En quinto lugar escribir cartas a los directores de determinados programas para pedir su retirada.

En sexto lugar felicitar a los directores de buenos programas. En nuestra asociación anualmente damos un premio a los mejores programas del año.

En séptimo lugar luchar e implicarse para que la televisión sea un espacio de belleza y libertad donde se cumplan los tres fines de la televisión; formar, informar y entretener.

Leticia Soberón presenta la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL)

Leticia Soberón, miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales (PPCS) presentó en el turno de experiencias la realidad de la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina), iniciativa promovida y animada por el PPCS y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).


Oficina de Prensa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas 12/10/2006
Madrid. Oficina de Prensa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, 12-10-2006.-

Leticia Soberón, miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales (PPCS) presentó en el turno de experiencias la realidad de la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina), iniciativa promovida y animada por el PPCS y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Se trata, dijo, de un espacio cooperativo y de comunión que usa la informática como medio de comunicación y que consiste en que “las entidades de la Iglesia (conferencias episcopales, obispados, seminarios, nunciaturas, parroquias, institutos de estudio, congregaciones religiosas, agencias católicas de noticias) desarrollen su proceso de informatización de manera compatible, armoniosa y en colaboración con otras realidades similares, creando servicios comunes que abaratan costos y facilitan el trabajo”.

Cada uno participa en esta Red según su identidad eclesial, y ofrece sus hallazgos de manera gratuita a los demás miembros. Lo bueno de la RIIAL, explicó, es que no se reduce a Internet, sino que usa todos los medios a su alcance.

Leticia Soberón destacó también las características de la RIIAL como Red: que “se teje a través de la ecuación ‘necesidad-servicio’”; que “cada miembro de la red conserva su identidad y carismas”; su “metodología de realización” es “a través de experiencias piloto antes de la aplicación general de las iniciativas”; “los recursos son escasos y fluyen del convencimiento de las entidades”; “prioridad de la formación de agentes”; y “una profunda espiritualidad”. Todo ello, señaló, supone una experiencia que puede servir para las televisiones católicas que están naciendo y cuentan con pocos medios.

Para Soberón, “en el campo de la radio y la televisión hay aquí muchas personas y entidades que han trabajado desde hace años para tejer estos vínculos: entidades regionales como el CELAM, como la CEEM, el FABC en Asia, las grandes entidades regionales africanas” y otras como Signis, OCLACC, TELCAT… Por eso, concluyó afirmando que “recogiendo esfuerzos anteriores, y poniendo un nuevo impulso ahora, este Congreso puede ser el inicio de un nuevo tejido de redes, un espacio donde los nodos que hasta ahora han estado dispersos, tomen ahora y hagan de ‘caja de resonancia’ del mensaje de Cristo y a los valores del Evangelio. Así contribuirá a que al Sociedad de la Información no sea mera sociedad de datos, sino se convierta en Sociedad del Conocimiento, ese conocimiento que sustenta una vida más humana, solidaria y cristiana”.

Resumen de la Ponencia de Gene Jankowsl

Palabras de Gene Jankowski

La oportunidad real para la Iglesia es encontrar un camino para usar el poder de la Televisión como un medio para ayudar a la gente y para la evangelización.

Para remediar la débil voz de la evangelización es necesario un mejor uso de la televisión.

La televisión ha sido objeto de ridículo durante décadas, a pesar de ello millones de personas la ven y continúan a ser más, porque les gusta.

El tema de hoy es “El impacto de la televisión en el mundo actual” yo quisiera añadir que implícito en el tema está el “Qué ha hecho la televisión a la gente”. Para mí la cuestión a analizar es “Qué hace la gente con la televisión”. Puesto que este es el centro, el poder real de la televisión está en el espectador que controla el mando de la TV.

Como productor, he observado frecuentemente que la audiencia no veía lo que yo quería que viese. Ellos querían ver lo que más les gustaba. La audiencia siempre ha tenido preferencia por lo popular.

Seguramente el control de este poderoso aparato debería producir el deseado cambio social, pero no lo ha hecho. Resulta que no es importante sólo lo que aparece en la pantalla, sino lo que está en las mentes de las personas.

Podemos decir que la televisión es un prominente aspecto de esta verdaderamente compleja sociedad, pero ciertamente no el hacedor de ella.

Qué contentos estarían los publicistas si el simple hecho de anunciar un producto en la TV fuese suficiente para asegurar la venta…

La televisión no es más que una ventana al mundo.

¿Qué significa esto para las comunicaciones católicas? Significa que es necesario más que nunca tener una programación de calidad.

Para tener un impacto en la audiencia televisiva en el futuro, un canal católico necesitará más financiación, mayor creatividad, mejor promoción y sobre todo, programación que se dirija a las necesidades de la audiencia e intente satisfacer sus deseos de información y entretenimiento de calidad.

Si la TV Católica va a tener un impacto en el mundo actual, tiene que estar preparada a entrar en juego, con reglas establecidas por los participantes existentes. Es loable, pero requerirá una decisión firme y llenarse de paciencia y fortaleza para alcanzar el objetivo.

Ponencia de Leticia Soberón en el CMTVC

Doña Leticia Soberón habla de la Red Informática de la Iglesia en América Latina


La RIIAL: una “mesa común”

La RIIAL es una realidad promovida y animada por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Se trata de un espacio cooperativo y de comunión; es un modo de uso de la informática como medio de comunicación, basado en un espíritu de colaboración y de comunión eclesial. Consiste simplemente en que las entidades de la Iglesia (conferencias episcopales, obispados, seminarios, nunciaturas, parroquias, institutos de estudio, congregaciones religiosas, agencias católicas de noticias) que lo deseen, desarrollen su proceso de informatización de manera compatible, armoniosa y en colaboración con otras realidades similares, creando servicios comunes que abaratan costos y facilitan el trabajo. Puede compararse con una “mesa común” en la que cada uno participa según su identidad eclesial, y ofrece sus hallazgos de forma gratuita para los demás miembros, beneficiándose a su vez con los de los otros. Esto genera una conciencia de Red.

La RIIAL nació hace más de veinte años como una intuición acertada para un Continente que es pobre pero tiene un gran dinamismo y profunda fe. Inició sus primeros pasos cuando todavía el uso de la informática para la comunicación era privilegio de especialistas, e Internet no existía como realidad social. En cierto modo la RIIAL empezó como humilde y pequeño “laboratorio de experiencias” en el cual unas pocas Diócesis, Conferencias Episcopales y otras realidades eclesiales experimentaron el uso de la computadora como medio de comunicación. Esto contribuyó también a armonizar un proceso espontáneo de informatización eclesial que se aceleró enormemente y que sin esta ayuda, hubiera resultado caótico. La RIIAL acertó a encontrar formas prácticas para que las Iglesias de América Latina estuvieran mejor preparadas para este cambio vertiginoso que hoy vemos mucho más desarrollado. Hoy la RIIAL está presente en casi todas las Conferencias Episcopales de América Latina, y ha pretendido siempre dar respuesta a los problemas de tipo práctico que plantea la acción pastoral de la Iglesia. Por citar tan sólo alguno a modo de ejemplo:

Un concepto central en el trabajo de la RIIAL es la “capilaridad”, es decir, que la Red se esfuerza en ampliar el número de usuarios para ofrecer a todos, especialmente a los más pobres, la participación en la riqueza del mensaje evangélico y de la cultura católica. Esto significa un esfuerzo sistemático por llegar lo más lejos posible, alcanzando a las comunidades remotas y necesitadas y lograr la “integración digital”. Pero también es un esfuerzo para llegar lejos en términos de mentalidad: personas que ya no acuden a la Iglesia, o que no han oído nunca hablar de Cristo. La ventaja de la informática, medio muy flexible y poliédrico, es que permite alcanzar a un amplio arco de destinatarios, sea con la tecnología adecuada a lugares pobres, sea con los lenguajes multimediáticos que comprenden los jóvenes de hoy. Desde el correo electrónico al disket, del CD-Rom al Portal lleno de servicios, el chat y el foro; hay mil formas de llegar a usuarios distintos y diversamente dotados. La RIIAL no se reduce a Internet sino que usa todos los medios a su alcance.

¿Cuál es el interés de esta experiencia para el Congreso Mundial de Televisiones Católicas?

Características de la RIIAL como Red

Pudiera ser inspirador considerar algunas de las características de esta Red, pionera por sus características, que intento condensar en unos cuantos puntos:

1. La RIIAL se teje a través de la ecuación “necesidad-servicio”, es decir, buscando realizar aquello que realmente hace falta, especialmente para los más desprovistos. La RIIAL ha creado programas informáticos, formación de agentes, archivos de documentos, agencias de noticias, servers gratuitos, selección tecnológica de acuerdo a las verdaderas necesidades de cada lugar, etc. Si desean ver nuestra página web descubrirán el Centro Nuestra Señora de Guadalupe, que realiza una excelente tarea en todo el Continente; verán Zenit, verán un Observatorio sobre Internet, el espacio web gratuito llamado Trimilenio, y un largo etcétera.

2. Cada miembro de la red conserva su identidad y carismas. Participa en la red según su identidad eclesial, y esa participación no le reduce ni le limita, más bien le hace crecer y desarrollarse. En la mesa común de la red, el “traje de fiesta” que se pide, es que sepa estar con los demás, generosamente, aportando lo suyo al conjunto y sin excluir a nadie. Hay una “presidencia del Ágape”, que corresponde al Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales.

3. Una metodología de realización a través de experiencias piloto antes de la aplicación general de las iniciativas. Así se verifica y perfecciona la operatividad en pequeño, y se amplía según la adhesión a los proyectos.

4. Los recursos son escasos y fluyen del convencimiento de las entidades. No se ha construido con enormes cantidades de dinero iniciales.

5. Prioridad de la formación de agentes. Sin formación no se hubiera logrado ir tejiendo las redes locales y regionales que han sido fruto de ese esfuerzo, siempre continuo en la RIIAL.

6. Una profunda espiritualidad. En una red católica existen unas raíces muy hondas en la experiencia de fe compartida, en la pertenencia a la Iglesia en su maravillosa diversidad. El amor a Nuestra Señora de Guadalupe está en el corazón de todos.

Tejer redes

A pesar de las facilidades de la tecnología, las redes no se tejen solas. Son necesarias personas que dediquen su tiempo y esfuerzos a abrir espacios comunes de colaboración con otros individuos y entidades, de modo que los esfuerzos de cada uno se articulen entre sí, configurando áreas más amplias de comunión y de participación, incluso de una forma interdisciplinar que atraviese las fronteras de la propia área de acción.

Si contemplamos en su conjunto las personas que pueblan el planeta Tierra, veremos que cada ser humano es centro. Cada persona, con su dignidad intrínseca, es centro de una serie de relaciones con otras personas. Lo mismo sucede con los nodos de las redes de comunicación en las que participamos. Cada nodo puede ser considerado “centro” en su área de acción. Al mismo tiempo, de acuerdo con los recientes análisis de redes popularizados por Laszlo Varabais y otros autores, las redes están constituidas por nodos que pueden ser importantes por distintas razones, todos de algún modo aportando al conjunto de la red: <><> - Centralidad por número de conexiones: Un nodo será en cierto modo “centro” si está conectado con todos los demás nodos de la red, de modo que se convierte en un “hub” o lugar necesario de paso para la comunicación del resto. De todos modos, aunque se suele pensar que cuantos más vínculos tenga un nodo, es mejor para él, no siempre sucede así. Depende a dónde le conduzcan y cómo sean esas conexiones.

- Centralidad por la intermediación. Un nodo puede no estar conectado con todos los demás, pero puede tener una situación de particular valor por ejercer de “puente” entre lugares inconexos de la red. El riesgo es que si un nodo de este tipo queda desactivado, toda la red se parte en dos.

- Centralidad por cercanía. Un nodo puede no tener excesivo número de conexiones, pero si las que tiene son de gran cercanía y velocidad, su valor crece en relación con la red por la eficacia de su flujo comunicativo.

Yo añado uno señalado por Alfredo Rubio de Castarlenas, médico, sacerdote y poeta:

- Centralidad por unidad. Rubio señalaba, mucho antes de la popularización de las redes, que cuando dos o más personas o instituciones -nodos- convergen en su voluntad, sintonizan, son amigos, en otras palabras “son uno”, constituyen un centro más denso, más luminoso, y ejercen una gran fuerza de atracción a su alrededor. Esta forma de aunar voluntades conduce a la red a actuar, casi sin proponérselo, como “agencia de sentido” en medio de un panorama que de otro modo podría ser caótico.

En el campo de la radio y la televisión hay aquí muchas personas y entidades que han trabajado desde hace años para tejer estos vínculos: entidades regionales como el CELAM, como la CEEM, el FABC en Asia, las grandes entidades regionales africanas. También las asociaciones de laicos como el hoy Signis, OCLACC, TELCAT en América Latina, y tantas otras.

Recogiendo esfuerzos anteriores, y poniendo un nuevo impulso ahora, este Congreso puede ser el inicio de un nuevo tejido de redes, un espacio donde los nodos que hasta ahora han estado dispersos, tomen forma y hagan de “caja de resonancia” del mensaje de Cristo y a los valores del Evangelio. Así contribuirá a que la Sociedad de la Información no sea mera sociedad de datos, sino se convierta en Sociedad del Conocimiento, ese conocimiento que sustenta una vida más humana, solidaria y cristiana.

Ponencia de Jesús Colina en el CMTVC

Palabras de jesús Colina, Director de la Agencia de Noticias Católicas Zenith

La fuente de tus noticias

1. Lo que les presentamos es la mejor idea del mundo y, como comprenderán los que me conocen, obviamente no se me ha ocurrido a mí. Es una iniciativa que surge por propuesta del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. En los inicios de la preparación de este congreso, esta institución de la Santa Sede tuvo la inconciencia de pensar que un sistema de información como el de Zenit podría también aplicarse a la TV.

Y como bien saben los que me conocen, la TV no es lo mío. Por lo tanto, lo primero que dije es que para que este proyecto valga la pena necesita a los mejores expertos en producción TV. De este modo, pedí que pasaran a formar parte de esta iniciativa:

--Andrea Scorzoni, director artístico, famoso director de cine, durante años director del canal de TV de la diócesis de Roma. Él es no sólo nuestro creativo, sino también el que mete orden entre tantos creativos locos como los que estamos aquí.

--Silvia Costantini, periodista, especialista en relaciones públicas, quien puede desarrollar algo que falta en estos momentos, un brand católico, en definitiva, un mercado católico.

--Miriam Díez, redactora de Zenit, profesora de Periodismo en la Universidad Pontificia Gregoriana, quien con su capacidad humana y sus múltiples idiomas es capaz de

Hay algunos más que conocerán en esta presentación.

Hemos entrado en contacto con el padre Federico Lombardi. Obviamente uno va a ver al portavoz del Papa y casi te viene a temblar. Y cuando le lanzamos la idea no nos dio todo, nos dio mucho más. Disponibilidad total del CTV.

No es un noticiero de noticias es mucho más, no es una agencia de noticias es mucho más.

Es un servicio informativo, el más elástico que existe, que se adapta a todos los formatos, editoriales y a los nuevos formatos tecnológicos.

Se adapta a lo que hoy es la televisión, pero se adapta sobre todo a Internet (saben lo que es Yu Tube comprada por Google por 1.600), se adapta a todos los portales, los más pobres y los más ricos de tecnología, se adapta a los celulares, se

Por otra parte se adapta a todos los formatos editoriales. Puede ser utilizado, escogido, editado, por portales, televisiones. Puede formar parte de un telediario, o puede formar pare de otro tipo de programas audiovisuales. Les damos la entrevista editada y la entrevista bruta, el audio y el vídeo… todo.

¿Qué es entonces esta idea que es la mejor del mundo? Se trata, ante todo de noticias, la noticia es el embrión de la información. Se trata de videoclip de una duración de 1 minuto o un minuto y medio, en todos los idiomas. Incluso, dentro de los idiomas, pensamos hacerlo en inglés de USA e inglés de otros idiomas; en español, de A. L. y de España.

Estos videoclip, que podrían ser cinco al día, por ejemplo, cada Tv, cada portal, cada empresa de celulares los podrán utilizar según sus necesidades.

¿Y quien no tiene un telediario? No se preocupe. Se lo damos también realizado. Ofrecemos también un telediario en seis idiomas, y dentro de cada idioma, con diferentes acentos. Quien no tenga un telediario, ahora también lo puede tener.

¿Pero de qué hablan estos videoclips?

Ante todo nosotros queremos ofrecer la universalidad de la Iglesia, es decir, la comunión en torno al sucesor de Pedro. Lo que dice el Papa puede cambiar las vidas de cada uno de nosotros, y de los mil millones de católicos. Piensen en lo que fue la muerte de Juan Pablo II y en la elección de Benedicto XVI. En el fondo, el Papa es lo más «glocal» que existe en el mundo globalizado.

En segundo, lugar queremos dar voz a las realidades católicas del mundo, para hacer Iglesia, y a aquellos argumentos que interesan a los creyentes hoy. Y para esto, contamos con nosotros, porque queremos hacer no sólo información, sino también y sobre todo comunicación. Yo todo lo que había preparado para este encuentro lo he tirado a la basura, pues he visto el nivel de las realidades aquí presentes. Queremos crecer con ustedes, tanto en la producción como en la distribución.

Este proyecto nace hoy. Queremos ser tan útiles como el agua, agua viva. Queremos que este proyecto se moderno, joven, fresco. A esta idea le hemos dado un nombre, un logo, una primera imagen. Os lo presentamos.

2. Transmisión del promo H2O.

Insisto, lo que acaban de ver no es lo que será. Simplemente queríamos dar la idea del equipo que trabaja (han visto a Catherine Smibert), de la frescura y de la novedad del formato.

¿Quieren ver cómo serán estas noticias? Yo también lo quisiera, pero como digo, este proyecto nace hoy.

En realidad sí les hemos traído. Son sólo IDEAS, proyectos, borradores para que ustedes empiecen a echar a funcionar el cerebro.

Por ejemplo, les quiero presentar una noticia realizada por una de las realidades aquí presentes, con las que ya hemos comenzado a trabajar, es una nueva congregación religiosa, el Hogar de la Madre, que está aquí presente. Les propusimos un reto, no era fácil. Hacer una noticia sobre el mensaje del Papa para el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones. El Papa no ha leído el mensaje, lo ha escrito. El mensaje no tiene imágenes. Así lo han visto desde el Hogar de la Madre.

En realidad tenemos alguna otra noticia lista, por otros productores, por Shine Out, pero creo que ya no tenemos tiempo. Ya hemos comenzado a hablar con Rome Reports. Me parece. Además Andrea Scorzoni me dice que no muestre todo pues no son más que ideas. ¿Hay tiempo?

En fin, esto comienza hoy. Nosotros nos hemos lanzado. Nosotros estamos abiertos a todos. Queremos desarrollar las intuiciones de este congreso. Pero nosotros, es decir, H2O comienza hoy. Si queréis subiros al tren, las puertas están abiertas.

Télé Lumière, televisión Católica en el Líbano

Una de las experiencias televisivas presentadas a lo largo de la mañana en el Congreso Mundial de las Televisiones Católicas ha sido la de Télé Lumière, televisión católica en el Líbano. Jacques F. El-Kallassi, directivo de la misma, ha presentado la realidad de esta televisión que sostiene y apoya la perseverancia en la fe cristiana, en un ambiente interreligioso y en condiciones difíciles para la paz.

Oficina de Prensa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas 12/10/2006

Madrid. Oficina de Prensa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, 12-10-2006.-

Una de las experiencias televisivas presentadas a lo largo de la mañana en el Congreso Mundial de las Televisiones Católicas ha sido la de Télé Lumière, televisión católica en el Líbano. Jacques F. El-Kallassi, directivo de la misma, ha presentado la realidad de esta televisión que sostiene y apoya la perseverancia en la fe cristiana, en un ambiente interreligioso y en condiciones difíciles para la paz.

También ha explicado los problemas de la minoría cristiana en Oriente Medio, que está viviendo con gran valentía, y podría convertirse en víctima de ataques violentos a mayor escala. Por eso, añadió, en este contexto, “no podemos ser negligentes”, sino que, como televisión católica, “tenemos que actuar”.

En esta zona, que experimenta fundamentales cambios socioeconómicos y estructurales, la minoría cristiana supone menos del 5% de la población, y preocupa su disminución. Télé Lumière abre sus puertas para los cristianos árabes, con el fin de que se queden y actúen como luz y como sal en su sociedad. Esta televisión católica ayuda al musulmán a ser mejor musulmán, y al cristiano a ser mejor cristiano. No es su finalidad convertir a los judíos o a los musulmanes en cristianos. “Queremos que todos vivan el amor de Dios y su misericordia”, afirmó.

Entre las funciones que desempeña Télé Lumière, está la de mantener unidas a las familias, ofrecer criterios de vida de inspiración cristiana y, en definitiva, ayudar a mantener la presencia cristiana en el Líbano.

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Qué es y qué hace el Centro Televisivo Vaticano, según su director

Mensaje del padre Federico Lombardi S.I. en el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas

MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- El nacimiento del Centro Televisivo Vaticano (CTV) en 1983 se debe a la decisión de Juan Pablo II, pues antes de esa fecha la Santa Sede nunca había tenido su propio medio de comunicación televisiva.

Director del CTV y director general de Radio Vaticana, el padre Federico Lombardi S.I. –actualmente director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede- trazó ante representantes de televisiones católicas de los cinco continentes la naturaleza y actividad del servicio televisivo vaticano.

Su intervención, este miércoles, se enmarca en el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas y en el objetivo de impulsar la cooperación entre estas emisoras de todo el mundo, que actualmente se estiman en 2.000.

Hasta la aparición del CTV se contaba con la radiotelevisión italiana (RAI), «que con gran dedicación –reconoció el padre Lombardi- había cubierto los principales eventos eclesiásticos» de las primeras décadas de existencia del servicio televisivo público.

El crecimiento del CTV ha sido lento y paulatino, y actualmente se limita a una realidad de pequeñas dimensiones, cuya cifra de trabajadores ronda la veintena.

«Por otra parte -aclaró-, siempre se ha tenido clara la idea de que el CTV no debía constituir una televisión emisora», «sino que debía mantenerse como un “centro de producción” televisiva, capaz de captar y proporcionar imágenes del Santo Padre y del Vaticano, y que pudiera suministrarlas a las televisiones interesadas, ya fuesen públicas o privadas, católicas o laicas».

De ahí que su «actividad redactora o informativa sea mínima y, en consecuencia, no requiera personal periodístico multilingüe», factor que explica «que el personal con el que cuenta sea tan reducido», apuntó.

Con sede en Ciudad del Vaticano, a nivel técnico tiene instrumentos de buena calidad y es capaz de realizar tomas en directo, valiéndose de hasta trece cámaras simultáneamente, describió el sacerdote jesuita.

Igualmente tiene «algunos bancos de montaje para la producción de noticiarios y documentales» y un «centro de control» «desde el que se pueden difundir las retransmisiones en directo a través de diversas vías: fibra óptica, canales vía satélite y radios puente que conectan con otros entes televisivos, nacionales e internacionales, presentes en Roma», precisó.

Actividad del CTV

180 retrasmisiones anuales (incluidos los viajes del Papa) realiza el CTV; de ellas, unas diez de las más importantes en coproducción con RAI, prosiguió el padre Lombardi.

Estas retransmisiones en directo se centran en el Ángelus dominical, audiencias generales de los miércoles, celebraciones papales de especial relevancia (canonizaciones, misas y otras celebraciones litúrgicas, grandes audiencias especiales, etc.) y otros eventos vaticanos representativos.

El CTV también graba imágenes de eventos vaticanos y las pone a disposición: se trata de otras audiencias o actividades pontificias, actividades de instituciones vaticanas, entre otras.

Además cuida la labor de archivo de imágenes –disponibles, previa solicitud-: cuenta con 15.000 cintas de vídeo, el mayor archivo televisivo del Vaticano.

«Se están intentando recuperar gradualmente las imágenes disponibles en otros archivos», si bien «las imágenes previas a 1983 son ciertamente escasas», apuntó el director del CTV.

El CTV produce un programa semanal de actualidad vaticana y eclesiástica denominado «Octava Dies», de veinticinco minutos, en italiano e inglés, destinado principalmente a las televisiones católicas.

La iniciativa televisiva de la Santa Sede también permite brindar la difusión, a las televisiones católicas, «de las retransmisiones televisadas de eventos que tengan lugar durante los viajes internacionales del Papa, realizados por las televisiones locales y recibidas a través de la EBU/UER», precisó el padre Lombardi.

El congreso se puede seguir en directo on-line desde el enlace
http://www.congresomundialtv.com.

Hay rasgos irrenunciables para los católicos en los Medios, recuerda monseñor Romero-Pose

Palabras del obispo auxiliar de Madrid en el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas

MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- «La identidad cristiana permanece y ésta no cambia al dictado de los descubrimientos mediáticos», subrayó el obispo auxiliar de Madrid en el I Congreso Mundial de las Televisiones Católicas, que acoge la capital española del 10 al 12 de octubre.

Cerca de trescientos participantes de unos cincuenta países de los cinco continentes han acudido a esta cita, en cuyo inicio monseñor Eugenio Romero Pose abordó «¿Qué significa ser televisión católica?».

Y se centró en la identidad del comunicador «católico», advirtiendo que existen «aspectos irrenunciables que marcan la especificidad de la presencia de los católicos en la Televisión, reflejan las notas inherentes a la catolicidad, cambian el Medio y desvelan la identidad propia de aquellos que pertenecen a la Iglesia».

«La catolicidad como nota de la Iglesia presupone la profesión de fe en la creación por parte del Creador uno y único –explicó el obispo Romero-Pose-, escena en la que se manifestará la salvación, lugar en el que irán apareciendo todos los medios, incluidos los técnicos, que se requieren para el anuncio de la misma».

«Sólo desde la fe en la creación -“la identidad católica presupone la confesión de la creación, obra del Dios Creador”, subrayó- es posible la recta utilización de la misma y el evitar su manipulación».

«La distancia del tiempo y la aparición de nuevos medios técnicos», como televisión u otras tecnologías, «no puede cegarnos» «para no mirar a nuestra identidad cristiana que configurará y da sentido a nuestra existencia», alertó.

Y recalcó: «No podemos dejar en un segundo lugar lo que somos –la identidad católica- en el uso y utilización de las nuevas creaciones técnicas que dejan vislumbrar la belleza y grandiosidad de la creación».

E «igual que en todos los ámbitos de su vida», los católicos en televisión y en todos los Medios «harán patente su identidad inseparable de su pertenencia eclesial, y de un modo singular resaltarán la nota de la catolicidad», una exigencia especial en la actualidad ante los «peligros desintegradores de los particularismos, nacionalismos y subjetivismos».

De hecho, el prelado hizo hincapié en que «la conciencia de catolicidad» es «la que hace posible no caer en el cautiverio subjetivista y en los peligros del totalitarismo que conlleva la tentación de una cultura afincada en la Ilustración: subjetivismo que llega a despreciar y romper con la Trascendencia, [...] y totalitarismo, tentación de las ideologías al albur y a la sombra del sólo sujeto».

Igualmente, el sentido de la catolicidad –dijo ante cientos de comunicadores- «es el antídoto para que el mensaje global cristiano no corra el riesgo ni caiga en el peligro de un reduccionismo» del cristianismo «cayendo en ideologías de todo género o en meras propuestas sociopolotíco-culturales».

Y es que «los católicos no ofrecen la visión sobre el hombre y sobre el mundo como una versión más, sino que son mediadores de la noticia y mensaje cristiano y, por lo tanto, como Iglesia, necesaria mediación para la salvación», describió.

Además, «la afirmación de la catolicidad es la que mantiene el principio de la unidad en la variedad», de manera que «es tarea propia del católico que [...] salvaguarde la unidad sin perder las partes de la totalidad». «El comunicador cristiano hace confesión de la unidad entre la vida, conducta, y la palabra», subrayó.

Con estos rasgos, «el católico pondrá en el corazón del mundo, mediante la Comunicación, a Dios mismo, y transmitirá al que le ve y escucha, todo lo que Dios -Verdad, Belleza y Bondad- quiere para que el hombre sea más humano y alcance el fin para el que fue creado».

Y es en la Sagrada Escritura -apuntó- donde el católico «halla lo que conviene a la fe», pues «al margen de la Palabra, nada tendría que comunicar, pues en ella se aprende que Dios Creador hace al mundo y al hombre, y que el mismo Creador sigue perfeccionando su maravillosa creación».

Por ello «la evangelización no es nunca simplemente una comunicación intelectual ni el resultado de programas y estrategias», sino que «es un proceso vital», «una conversión de nuestra existencia», «y para esto –insistió el prelado- es necesario vivir eclesialmente, no apartarse del camino común», «sin olvidar que la catolicidad tiene su norte y su centro estable en el ministerio del sucesor de Pedro».

Definir qué es ser católico en televisión y formar una red de televisiones católicas, orientada a la cooperación con la meta evangelizadora, son los objetivos de este Congreso mundial.

La cifra actual de televisiones católicas en el mundo se estima en los dos millares.

El congreso se puede seguir en directo on-line desde el enlace
http://www.congresomundialtv.com.

El papel de la televisión en África es decisivo, según el cardenal Agré

Entrevista con el arzobispo emérito de Abdyán (Costa de Marfil)

MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- El cardenal Bernard Agré es una de las figuras más destacadas de la Iglesia en África. Arzobispo emérito de Abidyán (Costa de Marfil) a sus ochenta años conoce profundamente la durísima realidad del continente más pobre del planeta.

Precisamente por ello es consciente de la importancia que tiene la creación de una red de comunicaciones, en particular a través de la televisión, en la que la Iglesia esté presente para ofrecer su propuesta evangelizadora y de humanización, sin la cual el abismo que separa África del primer mundo se hará más grande. Así lo reconoce en esta entrevista distribuida por el servicio de información del primer Congreso de Televisiones Católicas que se celebra en Madrid.

--Eminencia, los medios de comunicación, y más concretamente la televisión, no es, por regla general, y al menos en Occidente, especialmente proclive a defender los valores morales de la Iglesia. En muchos casos, al contrario. ¿Comparte esta visión?

--Cardenal Agré: Todos lo saben, los medios de comunicación social y particularmente la televisión, muestran une libertad de palabra total. Es un poco la regla del juego de la comunicación moderna, Por consiguiente, no podemos esperar que sean las plataformas de catequesis y de difusión de la doctrina social de la iglesia. Aunque sea necesario reconocer que de algunos programas emergen esfuerzos elogiosos para vehicular los valores del derecho, la justicia y la paz. Esto sobresale también fuera de los programas no católicos. Hay un lenguaje que obedece al género literario de las comunicaciones sociales del periodismo mundial. Los cristianos y los no cristianos se encuentran y pueden dialogar en el sentido de una sana promoción de los valores humanos y espirituales. África no constituye una excepción en esto.

--Como gran conocedor de la realidad africana, ¿cómo cree que los medios de comunicación social católicos pueden abrirse paso en un contexto dominado por la insuficiencia de instrumentos materiales y el dominio de otras religiones?

--Cardenal Agré: Nada es imposible para todos los que saben alimentar y mantener una gran ambición por sobrepasar las dificultades recurrentes de penuria en cuanto a material y finanzas puesto que es exactamente de lo que se trata. Los esfuerzos elogiosos de los pioneros de la presencia africana en los medios de comunicación social y particularmente en la televisión están ahí para decir y llevar el testimonio de que la esperanza está permitida. Los gastos son grandes en televisión pero en una organización sana, explotando lo mejor posible los recursos locales, materiales y humanos, se puede, dentro de la perseverancia y el profesionalismo, permitir la presencia del continente africano dentro de las nuevas autopistas de la comunicación.

--¿Cuál es la situación actual de la televisión católica en África?

--Cardenal Agré: Es difícil responder en algunas palabras a esta pregunta puesto que sería necesario todo un desarrollo. Lo he hecho en una comunicación de media hora que he presentado en Madrid el 11 de octubre. La Iglesia católica africana está activamente presente de diversas maneras en las televisiones internacionales. Quiere estar presente de una manera más intensa por sus propias instalaciones y sus propias emisoras. Numerosos proyectos se encuentran en vías de ejecución. Otros funcionan tímidamente, pero a pesar de los costes elevados de sus instituciones, la fuerte voluntad de la jerarquía y la del laicado del continente africano permitirá, estoy seguro de ello, una vitalidad más significativa dentro de ese gran medio de comunicación y de intercambios que es la televisión. Estamos muy lejos de que el horizonte esté bloqueado.

--La influencia de la televisión en los más jóvenes es evidente; los programas de entretenimiento de las cadenas generalistas ofrecen un abanico de posibilidades para la educación con valores. ¿Cuál cree usted que debieran ser las directrices de la alternativa católica?

--Cardenal Agré: La nueva cultura que es la televisión influye en los adultos de todas las edades da un giro al espíritu y al comportamiento, particularmente entre los jóvenes con más inclinación al mimetismo. Son más influenciables y copian más fácilmente, De ahí la necesidad de una verdadera educación según este medio poderoso. Esta formación sistemática ha sido bautizada bajo el nombre de «educomunicación» que permite a través de seminarios y programas en los que se dé lo esencial de los géneros literarios para todos los espectadores deseosos de reportajes y de películas diversas. Es bueno que conozcan los lados positivos de intercambio cultural de información para construir su vida. No se olvidará tampoco resaltar los peligros de alienación cultural y de perseverancia cuando la pornografía y algunas películas de baja escala retienen demasiado su atención.

--Los cristianos que trabajan en televisión debemos abrirnos paso en el competitivo mundo de la oferta y la demanda; y, a la vez, mantenernos fieles al Evangelio. Esto a veces se hace difícil. Sin embargo, la necesidad de mostrar al mundo que «Dios es amor» nos debería animar. ¿La televisión católica desempeñará un papel importante en este sentido?

--En el mundo de la competición áspera en la que el cebo de la ganancia mantiene a los protagonistas jadeantes es difícil ponerse al margen. Sin embargo, se pueden fijar objetivos precisos en los que se quiera encontrar al hombre dentro de todo lo natural y sobrenatural. Magnificar el amor, la tolerancia, la justicia, el respeto a los derechos humanos, la búsqueda de la paz en el hombre de la fe y el evangelio, a fin de cuentas no puede dejar a nadie indiferente. Las películas de Teresa de Calcuta, Sor Emmanuele, Martin Luther King, Juan-Pablo II, retienen siempre la atención de los creyentes y no creyentes. Nadie puede rechazar sistemáticamente el estar emocionado incluso de forma momentánea, por las secuencias que promueven los valores que acabamos de citar. ¿Quién conoce el camino de la acción de Dios y de su amor por la criatura humana, incluso siendo atea? Ciertos musulmanes nos han confesado recientemente que los programas sobre enfermedades, la muerte, los obsequios de Juan Pablo II, mundialmente difundidos, les ha facilitado un diálogo más fluido con los cristianos.

--Como participante del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, ¿cuáles considera que deben ser las directrices que lo marquen y los frutos que de él se obtengan?

--Cardenal Agré: Este congreso puede ayudar mucho a un mejor conocimiento recíproco entre los participantes de todos los continentes. El peligro que nos acecha es tener a un lado a aquellos que saben, aquellos que pueden, los técnicamente fuertes, los financieramente provistos; y al otro lado a los espectadores o, al menos, aquellos que se han visto reducidos al papel de simple seguidor. Evitad crear clubes de G7 o de G8 y por otro lado solicitantes crónicos de ayuda. Si la red de comunicadores católicos en preparación se convierte realmente en plataforma de intercambios dentro del respeto mutuo y todo esto no es más que un fuego de paja que se prende y se apaga inmediatamente después del congreso, entonces muchos aplaudirán a plenas manos. La Iglesia habrá dado el ejemplo del partenariado que esperan por todas partes las relaciones internacionales.

«Facta, non verba»: pocas declaraciones de intenciones, sino de hechos concretos, intercambios y progresos en los proyectos.

--Para finalizar, un recuerdo para el añorado Santo Padre Juan Pablo II. El conocido por muchos como «Papa mediático», siempre mostró un vivo interés por los medios de comunicación social y las nuevas tecnologías, considerándolos instrumentos de vital importancia para la difusión del Evangelio en el mundo actual. Con la perspectiva completa de su pontificado, ¿considera que Juan Pablo II realmente marcó un antes y un después, en este sentido, en la Historia de la Iglesia?

--Cardenal Agré: El Papa Juan Pablo II en su juventud fue actor y autor de obras de teatro que entusiasmaron a los espectadores. Sus palabras, su mímica, sus gestos hacían de él un comunicador nato. Desde el primer momento de su contacto con la muchedumbre llegada a la plaza de San Pedro, encontró las palabras justas y la actitud que se gana la simpatía. Transmitió el mensaje fuerte de Jesucristo, su Maestro: « no tengáis miedo ». Sus viajes atrajeron a multitudes de periodistas; él sabía hablarles. Escribió muchos mensajes, comunicó con los decidores de disciplina de todas las religiones. Existen tesis y tesis para escribir sobre la suma de los escritos sociopolíticos y comunicacionales que dejó. Abrió el Vaticano a las cámaras y los micros y ahora será imposible volverlos a cerrar completamente. ¿Se puede hablar de un antes y un después de Juan Pablo II ? Antes de él, la Iglesia conoció papas comunicadores como Pío XII y Pablo VI, por no citar más que a ellos. El impulso dado por la comunicación continúa a través de todo lo que nos ha sido dado ver después de la elección de Benedicto XVI y este impulso comunicacional abierto al mundo, ¿quién lo detendrá?

Servicio, sin distinción, para todas las televisiones: Centro Televisivo Vaticano

Mensaje del director del Centro Televisivo Vaticano, el padre Federeico Lombardi, S.I.

MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- Todas las televisiones, públicas o privadas, católicas o laicas: a ellas se dirige el servicio que realiza el Centro Televisivo Vaticano, explica su director, el padre Federico Lombardi S.I.

De ahí que este «centro de producción televisiva, capaz de captar y proporcionar imágenes del Santo Padre y del Vaticano» para suministrarlas a las televisiones interesadas, tenga actualmente, entre sus destinatarios, «grandes agencias de televisión y las televisiones tanto nacionales como privadas de cualquier parte del mundo», confirmó.

Y es que el CTV «ha de prestar sus servicios a todas las instituciones televisivas, sin distinción alguna», puntualizó.

A ellas suministra «las imágenes necesarias en aras a proporcionar una amplia difusión de información relativa a la Iglesia Católica y a las actividades del Papa», explicó el sacerdote –también director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y director de Radio Vaticano- en Madrid, en el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas.

«El momento de mayor magnitud del servicio tuvo lugar con motivo del fallecimiento de Juan Pablo II y la sucesiva elección de Benedicto XVI, periodo en el cual las imágenes tomadas por el CTV llegaron a todos los rincones del planeta, y cuyo servicio ha cosechado el amplio reconocimiento del mundo televisivo internacional», comentó el padre Lombardi ante cerca de trescientos representantes de televisiones católicas de los cinco continentes.

El CTV tiene su página de enlace en http://www.vatican.va/news_services/television/index_sp.htm.

El congreso se puede seguir en directo on-line haciendo clic en
http://www.congresomundialtv.com.

Para servir eficazmente, urge colaboración: propuesta de la televisión vaticana

Palabras del padre Federico Lombardi, S.I., director del Centro Televisivo Vaticano

MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- El servicio del Centro Televisivo Vaticano (CTV) crece, igual que ocurre con la cifra de televisiones católicas en el mundo, por lo que urge conocerse y establecer lazos para que la emisora televisiva vaticana pueda hacerles llegar su labor y mejorar, a su vez, el acceso a la misma.

Con esta inquietud y propuesta intervino, en la mañana de este miércoles, el padre Federico Lombardi S.I., director del CTV y de Radio Vaticana –y recientemente nombrado director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede- en el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas.

Organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con la colaboración de la archidiócesis de Madrid, el evento reúne a cerca de trescientos participantes de medio centenar de países de los cinco continentes en al capital española del 10 al 12 de octubre.

Ante este auditorio el padre Lombardi recalcó que el CTV «ha de prestar sus servicios a todas las instituciones televisivas, sin distinción alguna», suministrando «las imágenes necesarias en aras a proporcionar una amplia difusión de información relativa a la Iglesia Católica y a las actividades del Papa».

En cualquier caso precisó que el CTV es consciente «de que uno de sus principales cometidos es servir a las televisiones católicas».

«En los últimos años el servicio prestado por el CTV a las televisiones católicas ha ido creciendo, y durante este periodo se han estrechado los lazos entre el CTV y gran número de televisiones católicas de distintos países», confirmó.

Pero «la cifra de televisiones de dicha índole está creciendo de forma exponencial, su dispersión geográfica es muy amplia y, en este momento, no se dispone de información organizada sobre las mismas», alertó.

Así que recalcó la extrema importancia del CTV de participar en el congreso «con el fin de recopilar información y comprender mejor la realidad y las exigencias de las televisiones católicas, a fin de hacerles conocer el servicio» de este centro de producción vaticano «y de estudiar el modo de mejorar y facilitar el acceso de las mismas a los servicios del CTV».

Las televisiones católicas pueden recibir la señal de las retrasmisiones en directo de las celebraciones papales realizadas por CTV y de los eventos de los viajes papales por diversas vías, recordó el padre Lombardi.

El CTV tiene su página de enlace en http://www.vatican.va/news_services/television/index_sp.htm, si bien en la sección de «Documentación» de Zenit publicamos íntegramente la actividad del CTV [intervención del padre Lombardi] para que cada televisión católica pueda conocer sus servicios y beneficiarse de ellos, ya sea a corto o largo plazo.

Más desafíos

En este Congreso mundial, el padre Lombardi apuntó como proyecto el hecho de que «en Roma se puede organizar mejor el servicio de distribución de textos e informaciones para facilitar los acompañamientos a las retransmisiones que se preparan “in situ”».

Igualmente reconoció como «asignatura pendiente» del CTV la presencia en Internet. «Se puede prever -apuntó- que, en un futuro, las imágenes de las actividades vaticanas estén disponibles en Internet de manera eficaz y con mayor urgencia».

Por otro lado, mencionó a los participantes que el elevado coste de la distribución satélite intercontinental señala el interés de que se cree «una estrategia de distribución de las retransmisiones televisivas en directo a nivel regional y continental».

Y recalcó la disponibilidad del CTV «a colaborar de forma concreta y activa con las iniciativas de producción de boletines y materiales informativos destinados a las televisiones católicas» y el convencimiento de este centro televisivo «de la necesidad de estructurar la colaboración». Y ello «en aras a servirles a todos ustedes con la mayor eficacia», subrayó.

«La colaboración entre nosotros es esencial y urgente para construir la Iglesia de nuestro tiempo», concluyó.

El servicio del Centro Televisivo Vaticano

Palabras del Padre Federico Lombardi S.I., director

MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció en la mañana de este miércoles el padre Federico Lombardi S.I. -director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, de la Radio y del Centro Televisivo Vaticano- en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas que se celebra en Madrid (España).

Organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con la colaboración de la archidiócesis de Madrid, han acudido a la convocatoria cerca de trescientos participantes de medio centenar de países de los cinco continentes.

Más información y seguimiento on-line clic en http://www.congresomundialtv.com.


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El servicio del Centro Televisivo Vaticano
Orígenes y funciones del CTV


El Centro Televisivo Vaticano nace en 1983 por decisión del Santo Padre Juan Pablo II. La Santa Sede ya contaba desde hacía tiempo con un periódico propio: L’Osservatore Romano, y con una radio de difusión internacional: la Radio Vaticana. Sin embargo, nunca antes había tenido su propio medio de comunicación televisiva.

Hasta entonces, contaba con la radiotelevisión italiana (RAI) que, con gran dedicación y eficacia, había cubierto los principales eventos eclesiásticos acaecidos en las primeras décadas de existencia del servicio televisivo público: eventos del Concilio, cónclaves, viajes de Pablo VI (RAI fue la cadena que cubrió la mayor parte del viaje realizado a Tierra Santa), sin olvidar las celebraciones y los mensajes de Navidad y Semana Santa, por mencionar sólo unos cuantos.

Sin embargo, el desarrollo de la televisión como medio de comunicación no sólo se ceñía a los grandes eventos públicos, sino que también documentaba los grandes encuentros y audiencias; y hacía llegar, al público interesado, aquellos eventos que no tenían la resonancia suficiente como para que la televisión nacional los considerara de interés nacional. Por este motivo, comienza a ser evidente la necesidad de que el Vaticano tuviese la capacidad individual de captar imágenes televisivas en aras a documentar y a hacer públicas las imágenes de las actividades papales o los eventos vaticanos que se estimasen interesantes. Gracias al dinamismo del Pontificado de Juan Pablo II se agilizó la decisión de poner en marcha el proyecto.

A pesar de lo mencionado hasta ahora, el Vaticano ha mantenido siempre una postura prudente a la hora de invertir recursos en una iniciativa televisiva y, por dicho motivo, el CTV ha crecido paulatina y lentamente, limitándose hasta el momento a ser una realidad de pequeñas dimensiones. Actualmente, el CTV cuenta con un total de veinte personas (entre los que se incluyen técnicos, secretaría y administración).

Por otra parte, siempre se ha tenido clara la idea de que el CTV no debía constituir una televisión emisora, es decir, una televisión que difundiese programación propia de forma regular durante un amplio espacio diario, sino que debía mantenerse como un “centro de producción” televisiva, capaz de captar y proporcionar imágenes del Santo Padre y del Vaticano, y que pudiera suministrarlas a las televisiones interesadas, ya fuesen públicas o privadas, católicas o laicas. El hecho de que el CTV sea esencialmente un centro de producción de imágenes, y no una televisión emisora, se traduce en que su actividad redactora o informativa sea mínima y, en consecuencia, no requiera personal periodístico multilingüe. Dicho factor explica que el personal con el que cuenta sea tan reducido.

El CTV tiene su sede en la Ciudad del Vaticano, muy próximo a la sede del L’Osservatore Romano. A nivel técnico, cuenta con instrumentos de buena calidad y es capaz de realizar tomas en directo, valiéndose de hasta trece cámaras simultáneamente. Cuenta, a su vez, con algunos bancos de montaje para la producción de noticiarios y documentales, y con una master control room (“centro de control”), desde el que se pueden difundir las retransmisiones en directo a través de diversas vías: fibra óptica, canales vía satélite y radios puente que conectan con otros entes televisivos, nacionales e internacionales, presentes en Roma.

De forma sucinta, la actividad del CTV podría definirse del modo siguiente:

1. Captación de imágenes y retrasmisión en directo de eventos vaticanos:

Ángelus dominical, audiencias generales de los miércoles, celebraciones papales de especial relevancia (canonizaciones, misas y otras celebraciones litúrgicas, grandes audiencias especiales, etc.), así como otros eventos vaticanos representativos. En total estamos hablando de unas 180 retrasmisiones anuales (incluidos los viajes del Papa) de las cuales, unas diez de las más importantes se realizan en coproducción con la radiotelevisión italiana (RAI).

2. Toma de imágenes de los eventos vaticanos y puesta a disposición de las mismas: Audiencias y actividades del Papa (todos los encuentros con personalidades eclesiásticas o políticas importantes, grupos de obispos, personalidades ecuménicas, etc.); actividades importantes de ministerios y otras instituciones vaticanas (congresos, conferencias, eventos culturales); obras y restauraciones importantes realizadas en el Vaticano etc.

3. Archivo y conservación de todas las imágenes capturadas y puesta a disposición de dichas imágenes en caso de solicitud. El archivo del CTV cuenta con 15.000 cintas de video y es, sin duda alguna, el mayor archivo televisivo del Vaticano. Hay que precisar que es obvio que a partir de 1983, año en que nace el CTV, la documentación es considerablemente más amplia si se compara con el periodo previo a su creación y, por dicho motivo, se están intentando recuperar gradualmente las imágenes disponibles en otros archivos; aunque, todo sea dicho, las imágenes previas a 1983 son ciertamente escasas.

4. Producción de documentales con temática vaticana. Dados los limitados recursos, la producción es bastante escasa. En cualquier caso, se han realizado diversos documentales sobre los Papas, el Vaticano, las basílicas romanas, el Ecumenismo, etc.

5. Producción de un programa semanal de actualidad vaticana y eclesiástica: “Octava Dies”, de veinticinco minutos de duración, en lengua italiana e inglesa, destinado principalmente a las televisiones católicas.

6. Difusión, destinada a las televisiones católicas, de las retransmisiones televisadas de eventos que tengan lugar durante los viajes internacionales del Papa, realizados por las televisiones locales y recibidas a través de la EBU/UER.

El CTV ha de prestar sus servicios a todas las instituciones televisivas, sin distinción alguna. Por ello, entre sus clientes se encuentran las grandes agencias de televisión y las televisiones tanto nacionales como privadas de cualquier parte del mundo, a las que suministrará las imágenes necesarias en aras a proporcionar una amplia difusión de información relativa a la Iglesia Católica y a las actividades del Papa. El momento de mayor magnitud del servicio tuvo lugar con motivo del fallecimiento de Juan Pablo II y la sucesiva elección de Benedicto XVI, periodo en el cual las imágenes tomadas por el CTV llegaron a todos los rincones del planeta, y cuyo servicio ha cosechado el amplio reconocimiento del mundo televisivo internacional.

El CVT es consciente de que uno de sus principales cometidos es servir a las televisiones católicas. En su estatuto puede leerse: “Se solicita al CTV un especial interés en colaborar con las conferencias episcopales y las emisoras católicas” (1.3). Por otra parte, en los últimos años el servicio prestado por el CTV a las televisiones católicas ha ido creciendo, y durante este periodo se han estrechado los lazos entre el CTV y gran número de televisiones católicas de distintos países. No obstante, la cifra de televisiones de dicha índole está creciendo de forma exponencial, su dispersión geográfica es muy amplia y, en este momento, no se dispone de información organizada sobre las mismas. Por ello, al CTV no siempre le resulta fácil establecer contactos con dichas televisiones para hacerles llegar su función y, eventualmente, sus servicios. Por ello, para nosotros es extremadamente importante la participación en este congreso, con el fin de recopilar información y comprender mejor la realidad y las exigencias de las televisiones católicas, a fin de hacerles conocer el servicio del CTV y de estudiar el modo de mejorar y facilitar el acceso de las mismas a los servicios del CTV.

A continuación me dispongo a explicar brevemente la situación actual del CTC en relación con las emisoras católicas, de modo que cada uno de ustedes pueda conocer sus servicios y beneficiarse de ellos, ya sea a corto o largo plazo. Además, podrían darnos los consejos o propuestas que estimen oportunos, de modo que el CTV pueda estudiar la forma más adecuada de responder a sus exigencias.

1. ¿Cómo pueden recibir las televisiones católicas la señal de las retrasmisiones en directo de las celebraciones papales realizadas por CTV y de los eventos de los viajes papales?

A. A través del canal vía satélite Telepace

En la actualidad, todas las retransmisiones en directo realizadas por el CTV están disponibles a través del canal via satélite Telepace, que cubre todo el territorio europeo (incluyendo Rusia y Siberia occidental) y el área mediterránea de Oriente próximo a través del satélite Eutelsat Hotbird 3. Además, gracias al satélite Intelsat Americas 5, cubre también la América septentrional.

Asimismo, Octava Dies, el programa semanal de media hora de duración, está disponible en este mismo canal, aunque sólo en la edición italiana.

En dicho canal pueden encontrarse también, y para uso exclusivo de las televisiones católicas, las retransmisiones televisivas de los eventos de los viajes papales tanto en Italia como fuera de ella, que se encuentran disponibles a través de EBU/UER.

Todas las televisiones católicas que se encuentren en las zonas cubiertas por el canal Telepace podrán solicitar al CTV una autorización para recibir y utilizar dichas imágenes.

Para ello, será necesario enviar al CTV una solicitud en la que se explique claramente:

- La información esencial relativa a la televisión que realiza la solicitud: nombre exacto, dirección, tipo de actividad desempeñada y áreas cubiertas.

- A qué título se define la cadena de televisión como católica: comunicado de la conferencia episcopal, diócesis, o congregación, asociación o institución religiosa o eclesiástica. Presentar una carta o documento que demuestre dicho lazo entre la televisión y la Iglesia.

- ¿Qué uso se pretende hacer de las imágenes? Retransmisión integral de alguno o todos los directos; retransmisión integral o parcial del programa Octava Dies; uso de las imágenes seleccionadas con el objetivo de realizar servicios o programas etc…

Basándose en las posibilidades de la televisión que requiera el servicio del CTV, y en función de las imágenes para las que se está solicitando la autorización, el CTV concederá la autorización correspondiente. Éste podrá solicitar una contribución económica (a cargo de la televisión solicitante) y propone la firma de un acuerdo entre la cadena de televisión y el CTV, que se comprometerá a enviar regularmente las informaciones necesarias relativas a las retransmisiones del CTV que estén disponibles en Telepace; por otra parte, se comprometerá también a enviar, a través del correo electrónico y siempre que se solicitase, el texto íntegro (en italiano, inglés o español) de los servicios del programa Octava Dies.

Les comunico que el contacto directo entre el CTV y cada una de las televisiones católicas tiene la gran ventaja de ofrecerles no sólo las imágenes sino también la información relativa a las retrasmisiones y el texto de Octava Dies.

Además, en caso de que se otorgue la autorización y se llegue a un acuerdo, el CTV, en colaboración con la Radio Vaticana, se comprometerá a enviar a través del correo electrónico el reportaje televisivo y los textos de los discursos del Santo Padre, en cuanto estén disponibles y siempre bajo total confidencialidad hasta que sean pronunciados. Así mismo, se prohibirá su publicación, incluso tras la pronunciación de los mismos por parte del Papa, puesto que pueden producirse variaciones y porque los derechos intelectuales no pertenecen ni al CTV ni al RV.

B. Mediante el canal vía satélite gestionado por el CTV a través de Eutelsat Atlantic Bird 1 (AB1).

Todos los domingos se retransmite en directo el Ángelus del Papa y, justo después del mismo, se retransmite el programa Octava Dies (edición italiana); cada miércoles, se retransmite en diferido la audiencia general del Papa en un canal del Satellite AB1, que abarca algunas regiones importantes de la América septentrional (la costa atlántica) y de América latina (las regiones más pobladas de Brasil, Argentina y Chile).

En cuanto al canal Telepace, las transmisiones a través de AB1 cuentan con tres ventajas: permiten llegar a una parte importante de América latina, son de mejor calidad y no llevan el logotipo del canal Telepace sino sólo el logotipo del CTV.

El CTV retransmite con regularidad los Ángelus, el Octava Dies, las audiencias generales y las “mundovisiones” de Navidad y Semana Santa, y autoriza la retransmisión o la utilización de los mismos sin previo requerimiento de una contribución económica específica. Sin embargo, dado el elevado coste del espacio satelital, el CTV se ve obligado a requerir dicha contribución cuando las televisiones católicas soliciten otro tipo de celebraciones vaticanas, como canonizaciones, otras misas, audiencias especiales del Papa, celebraciones durante los viajes del Papa en el extranjero, etc. Si se realizase una solicitud específica, el CTV alquilaría el especio satelital y comunicaría a las televisiones interesadas las coordenadas y frecuencias de las transmisiones adicionales, que se facturarían después.

C. Mediante EWTN y sus canales satelitales.

Los dos canales satelitales arriba mencionados, utilizados con regularidad por el CTV, no llegan a muchos rincones del planeta como Asia, África y una parte considerable de la América meridional y central. No obstante, la red católica estadounidense EWTN cubre muchas de estas zonas. Hace ya tiempo que el CTV y la EWTN desarrollaron una cooperación óptima. Éste último emite la mayor parte de las retransmisiones en directo del CTV y la versión inglesa de Octava Dies.

Son muchos casos en los que la EWTN y el CTV han autorizado a las televisiones, católicas y no católicas, a captar las imágenes de dichos programas y difundirlas.

2. ¿Es posible disponer de acompañamiento en distintos idiomas a las retransmisiones en directo del CTV?

El CTV no cuenta con personal ni estructuras que permitan realizar un acompañamiento propio en distintos idiomas para las retransmisiones en directo.

No obstante, la Radio Vaticana realiza con regularidad el acompañamiento de las principales celebraciones papales en seis idiomas: inglés, francés, español, alemán, portugués (brasileño) e italiano. Dicho acompañamiento puede recibirse (junto con la retransmisión televisiva) a través de la línea ISDN o a través del teléfono.

Hay que recalcar que dichos acompañamientos no se realizarán para el Ángelus ni para las audiencias generales. Además, habrá que solicitar los mismos específicamente a la Radio Vaticana (relint@vatiradio.va) que indicará el número de teléfono al que habrá que llamar y el coste de la llamada que, naturalmente, correrá a cargo de quien la realice.

Normalmente, la EWTN suele asociar a las transmisiones en directo desde el Vaticano los acompañamientos de la Radio Vaticana en inglés, español, francés y alemán, en función de las zonas de cobertura.

Si una televisión tiene que realizar su propio acompañamiento a las imágenes recibidas por el CTV, podrá solicitar, como se ha mencionado con anterioridad, la recepción regular de los textos de los discursos papales, bajo estricta confidencialidad y siempre y cuando estén disponibles. Dicho servicio suele realizarlo la Radio Vaticana (servicio de documentación).

Con motivo de las llamadas “mundovisiones”, organizadas por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones sociales para Navidad y Semana Santa, existe también un servicio de acompañamientos específicos (en inglés, francés, español y portugués) y de informaciones y documentos escritos para la preparación de los acompañamientos in situ, disponibles en www.pccs.it/mondovisioni.

3. ¿Se puede disponer de los documentos producidos por el CTV? Y, en tal caso, ¿de cuáles?

En los últimos años, el CTV ha producido una serie de documentales sobre el Santo Padre Juan Pablo II titulada: “Año tras año”. Se trata de documentales individuales de unos veinte minutos de duración que suponen una presentación global del Pontificado, en orden cronológico, de gran riqueza y que se han ido recuperando individualmente y están disponibles en diversas lenguas.

El CTV tiene la intención de continuar la serie con Benedicto XVI.

También hay documentales que presentan de forma global la figura de Juan Pablo II.

Un documental trata el periodo de transición, desde la muerte de Juan Pablo II hasta la toma de posesión de Benedicto XVI.

Además existe un documental que presenta la totalidad de la realidad vaticana y otro que presenta las cuatro basílicas de Roma.

Otro de los documentales está realizado por el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, y presenta los cuarenta años de ecumenismo, desde el Concilio hasta el final del Pontificado de Juan Pablo II. Las lenguas en las que se encuentra disponible son ocho, incluyendo el ruso.

Dado que el CTV ha confiado la distribución de sus documentales en el exterior a una empresa de distribución italiana de Milán, habrá que dirigirse a la misma (HDH Communications, e-mail: hdh@iol.it). Y ya que HDH trabaja positivamente con el CTV, tiene muy presentes las indicaciones del CTV acerca de las posibilidades económicas de las televisiones católicas. Se puede solicitar el catálogo de los documentales a través de un correo electrónico enviado a la siguiente dirección: hdh@iol.it).

4. ¿Están disponibles las imágenes de archivo de cara a la producción de nuevos programas?

Como ya se ha mencionado, el CTV cuenta con un amplio archivo de las actividades del Papa y del Vaticano desde 1983, pero la documentación no está del todo completa.

No existe ningún catálogo de consulta on-line aunque en la documentación posterior a 1983 existen imágenes sobre casi todas las actividades importantes realizadas por el Papa.

Las televisiones católicas que necesiten materiales deberán realizar una solicitud escrita (por e-mail o fax), lo más precisa y detallada posible.

Es imprescindible:

- Explicar las imágenes que se precisan: una lista detallada sobre los acontecimientos (incluyendo la fecha si es posible), los lugares, edificios u otras realidades vaticanas (la guardia suiza, la basílica de San Pedro, los jardines vaticanos y otros muchos).

- Precisar la cantidad de minutos que se solicitan (brevedad, a ser posible).

- Indicar el formato en el que se desea el documental: (Betacam SP, Betacam Digital, DVD; Sistema Pal o NTSC). Si se acepta el formato en DVD, se facilita y se acelera el proceso de duplicación a los archivistas, ya que con formatos como Betacam se demoran las entregas.

- Especificar el uso que se pretende hacer de las imágenes y derechos que se solicitan (programa de televisión para la propia cadena o programa de televisión que pretende distribuir o vender a otras cadenas, producciones de videos o DVD), así como las lenguas y áreas de distribución del programa o del DVD, si su uso será puramente pastoral o también comercial, y el periodo para el que se solicitan los derechos sobre el uso de las imágenes.

Hay que tener en cuenta que las imágenes del archivo del CTV son un bien preciado tutelado y no es conveniente difundirlo en exceso, por lo que es importante solicitar sólo aquel material que sea necesario y hacer un buen uso del mismo.

Por otra parte, no hay que olvidar que el CTV cuenta con un personal ciertamente limitado y, por lo tanto, es difícil responder con rapidez a todas las peticiones. Por ello, a la hora de solicitar a los archivistas la búsqueda de imágenes, rogamos se acompañen de las indicaciones precisas relacionadas son el material que se solicita.

5. ¿Es necesario pagar los servicios del CTV? ¿Cuánto se debe pagar y por qué?

El CTV no desarrolla una actividad comercial sino un servicio al ministerio del Papa para la Iglesia y para la Humanidad. No se debe hacer uso de las imágenes del Papa en beneficio económico propio.

Al mismo tiempo, hay que resaltar que la Santa Sede no dispone del extenso capital que muchos creen. Tiene serias preocupaciones económicas y, en su balance económico, las actividades de Comunicación social (Osservatore Romano, Radio Vaticana, CTV, página Web) son una fuente de gastos considerable que apenas genera ingresos. Además, el CTV se encuentra en números rojos (costes del personal, el equipo…)

Las instancias vaticanas superiores nos solicitan que obtengamos compensaciones por los servicios que prestamos, algo que nos ayudará en el desarrollo de ulteriores servicios e incitará a las instancias superiores a permitir un crecimiento del CTV, algo ciertamente necesario.

Obviamente, el CTV sabe que puede requerir mayores compensaciones (si bien siempre serían inferiores a los precios normales del mercado televisivo) a las grandes instituciones televisivas públicas, a las grandes agencias, a las televisiones comerciales, etc. Sin embargo, la CTV considera justo que las televisiones católicas también aporten su contribución, a cambio de los servicios que reciben, con el fin de que el CTV pueda recibir la ayuda necesaria para cubrir sus costes y pueda mejorar sus servicios. Por lo demás, cada una de las televisiones católicas cuenta con un presupuesto propio y se enfrenta a los costes del personal, equipo y demás. Por lo tanto, es lógico que se solicite una pequeña contribución a cambio de las transmisiones e imágenes que recibe del CTV y que aportan calidad a sus actividades como televisión católica.

El CTV ha intentado siempre no pedir a una televisión católica más de lo que ésta pueda aportar. Por lo general, el CTV estima la cantidad que considera apropiada y luego acepta, reduce o incluso renuncia provisionalmente a las compensaciones; especialmente en las fases iniciales, que suelen ser complicadas para las nuevas televisiones. Las relaciones se han basado siempre en la fidelidad y la lealtad y el CTV intenta evitar que una nueva iniciativa se venga abajo por una propuesta de compensación económica.

Proyectos y propuestas

Dado que la distribución satélite intercontinental es bastante costosa, sería interesante que se crease una estrategia de distribución de las retransmisiones televisivas en directo a nivel regional y continental.

Si se crease un centro óptimo en América latina, capaz de difundir a nivel continental las retransmisiones con acompañamiento en español, sería suficiente con que el centro recibiese las imágenes del CTV, sin necesidad de que el CTV tuviese que enviarlas directamente a cada una de las televisiones católicas.

En Roma se puede organizar mejor el servicio de distribución de textos e informaciones para facilitar los acompañamientos a las retransmisiones que se preparan in situ.

El CTV todavía tiene una asignatura pendiente: la presencia en Internet. Esto dependerá también de si se necesita una mayor coordinación de las actividades vaticanas en Internet. Sin embargo, se puede prever que, en un futuro, las imágenes de las actividades vaticanas estén disponibles en Internet de manera eficaz y con mayor urgencia.

El CTV está dispuesto a colaborar de forma concreta y activa con las iniciativas de producción de boletines y materiales informativos destinados a las televisiones católicas (una de las cuales está representada en el presente congreso), y está convencido de la necesidad de estructurar la colaboración, en aras a servirles a todos ustedes con la mayor eficacia. La colaboración entre nosotros es esencial y urgente para construir la Iglesia de nuestro tiempo.

[Traducción facilitada por la secretaría del Congreso]

Televisiones católicas de todo el mundo abordan el desafío de tejer redes entre sí

Propuesta de Leticia Soberón, del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales

MADRID, jueves, 12 octubre 2006 (ZENIT.org).- «A pesar de las facilidades de la tecnología, las redes no se tejen solas»: es el desafío que ha abordado el I Congreso Mundial de las Televisiones Católicas (Madrid, 10-12 octubre).

Se encargó de lanzarlo en la mañana de este jueves Leticia Soberón, oficial del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, brindando a los más de 250 participantes de los cinco continentes la experiencia pionera de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (http://www.riial.org/), que ella misma coordina.

Y es que la RIIAL es una «mesa común»: un «espacio cooperativo y de comunión», un «modo de uso de la informática como medio de comunicación basado en un espíritu de colaboración y de comunión eclesial» en el que «cada uno participa según su identidad eclesial y ofrece sus hallazgos de forma gratuita para los demás miembros», dinámica que «genera una conciencia de Red», explicó.

Un concepto «central de la RIIAL es la “capilaridad”» traducido en un «esfuerzo sistemático por llegar lo más lejos posible» -también en términos de evangelización- a fin de lograr la «integración digital», añadió.

Y esta experiencia de la RIIAL puede ser inspiradora para el Congreso Mundial de las Televisiones Católicas, por lo que Soberón trazó los rasgos que la inspiran, como el hecho de que tal Red informática «se teje a través de la ecuación “necesidad-servicio”».

«Cada miembro de la red conserva su identidad [eclesial] y carismas» -prosiguió-, se da prioridad a la «formación de agentes» y se preserva una «profunda espiritualidad», pues «en una red católica existen unas raíces muy hondas en la experiencia de fe compartida».

De lo anterior, sintetizó a los representantes de las televisiones católicas de numerosos países: «A pesar de las facilidades de la tecnología, las redes no se tejen solas. Son necesarias personas que dediquen su tiempo y esfuerzos a abrir espacios comunes de colaboración con otros individuos y entidades».

Y ello «para que los esfuerzos de cada uno se articulen entre sí, configurando áreas más amplias de comunión y participación, incluso de una forma interdisciplinaria que atraviese las fronteras de la propia área de acción», añade en su ponencia.

«Aunar voluntades conduce a la red a actuar, casi sin proponérselo, como “agencia de sentido” en medio de un panorama que de otro modo podría ser caótico», reconoció.

De ahí que el Congreso Mundial de las Televisiones Católicas «puede ser el inicio de un nuevo tejido de redes», haciendo de «caja de resonancia» «del mensaje de Cristo y de los valores del Evangelio», subrayó.

Es la forma de contribuir, advierte Leticia Soberón, «a que la Sociedad de la Información no sea mera sociedad de datos, sino que se convierta en Sociedad del Conocimiento, ese conocimiento que sustenta una vida más humana, solidaria y cristiana».

La cifra actual de televisiones católicas en el mundo se estima en los dos millares.

El congreso se puede seguir en directo on-line desde el enlace
http://www.congresomundialtv.com.

Octubre 11, 2006

Ponencia del P. Federico Lombardi en el CMTVC

Participación del P Federico Lombardi, S. J. responsable del Centro Televisivo Vaticano

PONENCIA DEL PADRE FEDERICO LOMBARDI EN EL CONGRESO MUNDIAL DE TELEVISIONES CATÓLICAS
P. FEDERICO LOMBARDI S. J. 11/10/2006

El servicio del Centro Televisivo Vaticano

Orígenes y funciones del CTV

El Centro Televisivo Vaticano nace en 1983 por decisión del Santo Padre Juan Pablo II. La Santa Sede ya contaba desde hacía tiempo con un periódico propio: L’Osservatore Romano, y con una radio de difusión internacional: la Radio Vaticana. Sin embargo, nunca antes había tenido su propio medio de comunicación televisiva.

Hasta entonces, contaba con la radiotelevisión italiana (RAI) que, con gran dedicación y eficacia, había cubierto los principales eventos eclesiásticos acaecidos en las primeras décadas de existencia del servicio televisivo público: eventos del Concilio, cónclaves, viajes de Pablo VI (RAI fue la cadena que cubrió la mayor parte del viaje realizado a Tierra Santa), sin olvidar las celebraciones y los mensajes de Navidad y Semana Santa, por mencionar sólo unos cuantos.

Sin embargo, el desarrollo de la televisión como medio de comunicación no sólo se ceñía a los grandes eventos públicos, sino que también documentaba los grandes encuentros y audiencias; y hacía llegar, al público interesado, aquellos eventos que no tenían la resonancia suficiente como para que la televisión nacional los considerara de interés nacional. Por este motivo, comienza a ser evidente la necesidad de que el Vaticano tuviese la capacidad individual de captar imágenes televisivas en aras a documentar y a hacer públicas las imágenes de las actividades papales o los eventos vaticanos que se estimasen interesantes. Gracias al dinamismo del Pontificado de Juan Pablo II se agilizó la decisión de poner en marcha el proyecto.

A pesar de lo mencionado hasta ahora, el Vaticano ha mantenido siempre una postura prudente a la hora de invertir recursos en una iniciativa televisiva y, por dicho motivo, el CTV ha crecido paulatina y lentamente, limitándose hasta el momento a ser una realidad de pequeñas dimensiones. Actualmente, el CTV cuenta con un total de veinte personas (entre los que se incluyen técnicos, secretaría y administración).

Por otra parte, siempre se ha tenido clara la idea de que el CTV no debía constituir una televisión emisora, es decir, una televisión que difundiese programación propia de forma regular durante un amplio espacio diario, sino que debía mantenerse como un “centro de producción” televisiva, capaz de captar y proporcionar imágenes del Santo Padre y del Vaticano, y que pudiera suministrarlas a las televisiones interesadas, ya fuesen públicas o privadas, católicas o laicas. El hecho de que el CTV sea esencialmente un centro de producción de imágenes, y no una televisión emisora, se traduce en que su actividad redactora o informativa sea mínima y, en consecuencia, no requiera personal periodístico multilingüe. Dicho factor explica que el personal con el que cuenta sea tan reducido.

El CTV tiene su sede en la Ciudad del Vaticano, muy próximo a la sede del L’Osservatore Romano. A nivel técnico, cuenta con instrumentos de buena calidad y es capaz de realizar tomas en directo, valiéndose de hasta trece cámaras simultáneamente. Cuenta, a su vez, con algunos bancos de montaje para la producción de noticiarios y documentales, y con una master control room (“centro de control”), desde el que se pueden difundir las retransmisiones en directo a través de diversas vías: fibra óptica, canales vía satélite y radios puente que conectan con otros entes televisivos, nacionales e internacionales, presentes en Roma.

De forma sucinta, la actividad del CTV podría definirse del modo siguiente:

1. Captación de imágenes y retrasmisión en directo de eventos vaticanos:

Ángelus dominical, audiencias generales de los miércoles, celebraciones papales de especial relevancia (canonizaciones, misas y otras celebraciones litúrgicas, grandes audiencias especiales, etc.), así como otros eventos vaticanos representativos. En total estamos hablando de unas 180 retrasmisiones anuales (incluidos los viajes del Papa) de las cuales, unas diez de las más importantes se realizan en coproducción con la radiotelevisión italiana (RAI).

2. Toma de imágenes de los eventos vaticanos y puesta a disposición de las mismas: Audiencias y actividades del Papa (todos los encuentros con personalidades eclesiásticas o políticas importantes, grupos de obispos, personalidades ecuménicas, etc.); actividades importantes de ministerios y otras instituciones vaticanas (congresos, conferencias, eventos culturales); obras y restauraciones importantes realizadas en el Vaticano etc.

3. Archivo y conservación de todas las imágenes capturadas y puesta a disposición de dichas imágenes en caso de solicitud. El archivo del CTV cuenta con 15.000 cintas de video y es, sin duda alguna, el mayor archivo televisivo del Vaticano. Hay que precisar que es obvio que a partir de 1983, año en que nace el CTV, la documentación es considerablemente más amplia si se compara con el periodo previo a su creación y, por dicho motivo, se están intentando recuperar gradualmente las imágenes disponibles en otros archivos; aunque, todo sea dicho, las imágenes previas a 1983 son ciertamente escasas.

4. Producción de documentales con temática vaticana. Dados los limitados recursos, la producción es bastante escasa. En cualquier caso, se han realizado diversos documentales sobre los Papas, el Vaticano, las basílicas romanas, el Ecumenismo, etc.

5. Producción de un programa semanal de actualidad vaticana y eclesiástica: “Octava Dies”, de veinticinco minutos de duración, en lengua italiana e inglesa, destinado principalmente a las televisiones católicas.

6. Difusión, destinada a las televisiones católicas, de las retransmisiones televisadas de eventos que tengan lugar durante los viajes internacionales del Papa, realizados por las televisiones locales y recibidas a través de la EBU/UER.

El CTV ha de prestar sus servicios a todas las instituciones televisivas, sin distinción alguna. Por ello, entre sus clientes se encuentran las grandes agencias de televisión y las televisiones tanto nacionales como privadas de cualquier parte del mundo, a las que suministrará las imágenes necesarias en aras a proporcionar una amplia difusión de información relativa a la Iglesia Católica y a las actividades del Papa. El momento de mayor magnitud del servicio tuvo lugar con motivo del fallecimiento de Juan Pablo II y la sucesiva elección de Benedicto XVI, periodo en el cual las imágenes tomadas por el CTV llegaron a todos los rincones del planeta, y cuyo servicio ha cosechado el amplio reconocimiento del mundo televisivo internacional.

El CVT es consciente de que uno de sus principales cometidos es servir a las televisiones católicas. En su estatuto puede leerse: “Se solicita al CTV un especial interés en colaborar con las conferencias episcopales y las emisoras católicas” (1.3). Por otra parte, en los últimos años el servicio prestado por el CTV a las televisiones católicas ha ido creciendo, y durante este periodo se han estrechado los lazos entre el CTV y gran número de televisiones católicas de distintos países. No obstante, la cifra de televisiones de dicha índole está creciendo de forma exponencial, su dispersión geográfica es muy amplia y, en este momento, no se dispone de información organizada sobre las mismas. Por ello, al CTV no siempre le resulta fácil establecer contactos con dichas televisiones para hacerles llegar su función y, eventualmente, sus servicios. Por ello, para nosotros es extremadamente importante la participación en este congreso, con el fin de recopilar información y comprender mejor la realidad y las exigencias de las televisiones católicas, a fin de hacerles conocer el servicio del CTV y de estudiar el modo de mejorar y facilitar el acceso de las mismas a los servicios del CTV.

A continuación me dispongo a explicar brevemente la situación actual del CTC en relación con las emisoras católicas, de modo que cada uno de ustedes pueda conocer sus servicios y beneficiarse de ellos, ya sea a corto o largo plazo. Además, podrían darnos los consejos o propuestas que estimen oportunos, de modo que el CTV pueda estudiar la forma más adecuada de responder a sus exigencias.

1. ¿Cómo pueden recibir las televisiones católicas la señal de las retrasmisiones en directo de las celebraciones papales realizadas por CTV y de los eventos de los viajes papales?

A. A través del canal vía satélite Telepace

En la actualidad, todas las retransmisiones en directo realizadas por el CTV están disponibles a través del canal via satélite Telepace, que cubre todo el territorio europeo (incluyendo Rusia y Siberia occidental) y el área mediterránea de Oriente próximo a través del satélite Eutelsat Hotbird 3. Además, gracias al satélite Intelsat Americas 5, cubre también la América septentrional.

Asimismo, Octava Dies, el programa semanal de media hora de duración, está disponible en este mismo canal, aunque sólo en la edición italiana.

En dicho canal pueden encontrarse también, y para uso exclusivo de las televisiones católicas, las retransmisiones televisivas de los eventos de los viajes papales tanto en Italia como fuera de ella, que se encuentran disponibles a través de EBU/UER.

Todas las televisiones católicas que se encuentren en las zonas cubiertas por el canal Telepace podrán solicitar al CTV una autorización para recibir y utilizar dichas imágenes.

Para ello, será necesario enviar al CTV una solicitud en la que se explique claramente:

- La información esencial relativa a la televisión que realiza la solicitud: nombre exacto, dirección, tipo de actividad desempeñada y áreas cubiertas.

- A qué título se define la cadena de televisión como católica: comunicado de la conferencia episcopal, diócesis, o congregación, asociación o institución religiosa o eclesiástica. Presentar una carta o documento que demuestre dicho lazo entre la televisión y la Iglesia.

- ¿Qué uso se pretende hacer de las imágenes? Retransmisión integral de alguno o todos los directos; retransmisión integral o parcial del programa Octava Dies; uso de las imágenes seleccionadas con el objetivo de realizar servicios o programas etc…

Basándose en las posibilidades de la televisión que requiera el servicio del CTV, y en función de las imágenes para las que se está solicitando la autorización, el CTV concederá la autorización correspondiente. Éste podrá solicitar una contribución económica (a cargo de la televisión solicitante) y propone la firma de un acuerdo entre la cadena de televisión y el CTV, que se comprometerá a enviar regularmente las informaciones necesarias relativas a las retransmisiones del CTV que estén disponibles en Telepace; por otra parte, se comprometerá también a enviar, a través del correo electrónico y siempre que se solicitase, el texto íntegro (en italiano, inglés o español) de los servicios del programa Octava Dies.

Les comunico que el contacto directo entre el CTV y cada una de las televisiones católicas tiene la gran ventaja de ofrecerles no sólo las imágenes sino también la información relativa a las retrasmisiones y el texto de Octava Dies.

Además, en caso de que se otorgue la autorización y se llegue a un acuerdo, el CTV, en colaboración con la Radio Vaticana, se comprometerá a enviar a través del correo electrónico el reportaje televisivo y los textos de los discursos del Santo Padre, en cuanto estén disponibles y siempre bajo total confidencialidad hasta que sean pronunciados. Así mismo, se prohibirá su publicación, incluso tras la pronunciación de los mismos por parte del Papa, puesto que pueden producirse variaciones y porque los derechos intelectuales no pertenecen ni al CTV ni al RV.

B. Mediante el canal vía satélite gestionado por el CTV a través de Eutelsat Atlantic Bird 1 (AB1).

Todos los domingos se retransmite en directo el Ángelus del Papa y, justo después del mismo, se retransmite el programa Octava Dies (edición italiana); cada miércoles, se retransmite en diferido la audiencia general del Papa en un canal del Satellite AB1, que abarca algunas regiones importantes de la América septentrional (la costa atlántica) y de América latina (las regiones más pobladas de Brasil, Argentina y Chile).

En cuanto al canal Telepace, las transmisiones a través de AB1 cuentan con tres ventajas: permiten llegar a una parte importante de América latina, son de mejor calidad y no llevan el logotipo del canal Telepace sino sólo el logotipo del CTV.

El CTV retransmite con regularidad los Ángelus, el Octava Dies, las audiencias generales y las “mundovisiones” de Navidad y Semana Santa, y autoriza la retransmisión o la utilización de los mismos sin previo requerimiento de una contribución económica específica. Sin embargo, dado el elevado coste del espacio satelital, el CTV se ve obligado a requerir dicha contribución cuando las televisiones católicas soliciten otro tipo de celebraciones vaticanas, como canonizaciones, otras misas, audiencias especiales del Papa, celebraciones durante los viajes del Papa en el extranjero, etc. Si se realizase una solicitud específica, el CTV alquilaría el especio satelital y comunicaría a las televisiones interesadas las coordenadas y frecuencias de las transmisiones adicionales, que se facturarían después.

C. Mediante EWTN y sus canales satelitales.

Los dos canales satelitales arriba mencionados, utilizados con regularidad por el CTV, no llegan a muchos rincones del planeta como Asia, África y una parte considerable de la América meridional y central. No obstante, la red católica estadounidense EWTN cubre muchas de estas zonas. Hace ya tiempo que el CTV y la EWTN desarrollaron una cooperación óptima. Éste último emite la mayor parte de las retransmisiones en directo del CTV y la versión inglesa de Octava Dies.

Son muchos casos en los que la EWTN y el CTV han autorizado a las televisiones, católicas y no católicas, a captar las imágenes de dichos programas y difundirlas.

2. ¿Es posible disponer de acompañamiento en distintos idiomas a las retransmisiones en directo del CTV?

El CTV no cuenta con personal ni estructuras que permitan realizar un acompañamiento propio en distintos idiomas para las retransmisiones en directo.

No obstante, la Radio Vaticana realiza con regularidad el acompañamiento de las principales celebraciones papales en seis idiomas: inglés, francés, español, alemán, portugués (brasileño) e italiano. Dicho acompañamiento puede recibirse (junto con la retransmisión televisiva) a través de la línea ISDN o a través del teléfono.

Hay que recalcar que dichos acompañamientos no se realizarán para el Ángelus ni para las audiencias generales. Además, habrá que solicitar los mismos específicamente a la Radio Vaticana (relint@vatiradio.va) que indicará el número de teléfono al que habrá que llamar y el coste de la llamada que, naturalmente, correrá a cargo de quien la realice.

Normalmente, la EWTN suele asociar a las transmisiones en directo desde el Vaticano los acompañamientos de la Radio Vaticana en inglés, español, francés y alemán, en función de las zonas de cobertura.

Si una televisión tiene que realizar su propio acompañamiento a las imágenes recibidas por el CTV, podrá solicitar, como se ha mencionado con anterioridad, la recepción regular de los textos de los discursos papales, bajo estricta confidencialidad y siempre y cuando estén disponibles. Dicho servicio suele realizarlo la Radio Vaticana (servicio de documentación).

Con motivo de las llamadas “mundovisiones”, organizadas por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones sociales para Navidad y Semana Santa, existe también un servicio de acompañamientos específicos (en inglés, francés, español y portugués) y de informaciones y documentos escritos para la preparación de los acompañamientos in situ, disponibles en www.pccs.it/mondovisioni.

¿Se puede disponer de los documentos producidos por el CTV? Y, en tal caso, ¿de cuáles?

En los últimos años, el CTV ha producido una serie de documentales sobre el Santo Padre Juan Pablo II titulada: “Año tras año”. Se trata de documentales individuales de unos veinte minutos de duración que suponen una presentación global del Pontificado, en orden cronológico, de gran riqueza y que se han ido recuperando individualmente y están disponibles en diversas lenguas.

El CTV tiene la intención de continuar la serie con Benedicto XVI.

También hay documentales que presentan de forma global la figura de Juan Pablo II.

Un documental trata el periodo de transición, desde la muerte de Juan Pablo II hasta la toma de posesión de Benedicto XVI.

Además existe un documental que presenta la totalidad de la realidad vaticana y otro que presenta las cuatro basílicas de Roma.

Otro de los documentales está realizado por el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, y presenta los cuarenta años de ecumenismo, desde el Concilio hasta el final del Pontificado de Juan Pablo II. Las lenguas en las que se encuentra disponible son ocho, incluyendo el ruso.

Dado que el CTV ha confiado la distribución de sus documentales en el exterior a una empresa de distribución italiana de Milán, habrá que dirigirse a la misma (HDH Communications, e-mail: hdh@iol.it). Y ya que HDH trabaja positivamente con el CTV, tiene muy presentes las indicaciones del CTV acerca de las posibilidades económicas de las televisiones católicas. Se puede solicitar el catálogo de los documentales a través de un correo electrónico enviado a la siguiente dirección: hdh@iol.it.

4. ¿Están disponibles las imágenes de archivo de cara a la producción de nuevos programas?

Como ya se ha mencionado, el CTV cuenta con un amplio archivo de las actividades del Papa y del Vaticano desde 1983, pero la documentación no está del todo completa.

No existe ningún catálogo de consulta on-line aunque en la documentación posterior a 1983 existen imágenes sobre casi todas las actividades importantes realizadas por el Papa.

Las televisiones católicas que necesiten materiales deberán realizar una solicitud escrita (por e-mail o fax), lo más precisa y detallada posible.

Es imprescindible:

- Explicar las imágenes que se precisan: una lista detallada sobre los acontecimientos (incluyendo la fecha si es posible), los lugares, edificios u otras realidades vaticanas (la guardia suiza, la basílica de San Pedro, los jardines vaticanos y otros muchos).

- Precisar la cantidad de minutos que se solicitan (brevedad, a ser posible).

- Indicar el formato en el que se desea el documental: (Betacam SP, Betacam Digital, DVD; Sistema Pal o NTSC). Si se acepta el formato en DVD, se facilita y se acelera el proceso de duplicación a los archivistas, ya que con formatos como Betacam se demoran las entregas.

- Especificar el uso que se pretende hacer de las imágenes y derechos que se solicitan (programa de televisión para la propia cadena o programa de televisión que pretende distribuir o vender a otras cadenas, producciones de videos o DVD), así como las lenguas y áreas de distribución del programa o del DVD, si su uso será puramente pastoral o también comercial, y el periodo para el que se solicitan los derechos sobre el uso de las imágenes.

Hay que tener en cuenta que las imágenes del archivo del CTV son un bien preciado tutelado y no es conveniente difundirlo en exceso, por lo que es importante solicitar sólo aquel material que sea necesario y hacer un buen uso del mismo.

Por otra parte, no hay que olvidar que el CTV cuenta con un personal ciertamente limitado y, por lo tanto, es difícil responder con rapidez a todas las peticiones. Por ello, a la hora de solicitar a los archivistas la búsqueda de imágenes, rogamos se acompañen de las indicaciones precisas relacionadas son el material que se solicita.

5. ¿Es necesario pagar los servicios del CTV? ¿Cuánto se debe pagar y por qué?

El CTV no desarrolla una actividad comercial sino un servicio al ministerio del Papa para la Iglesia y para la Humanidad. No se debe hacer uso de las imágenes del Papa en beneficio económico propio.

Al mismo tiempo, hay que resaltar que la Santa Sede no dispone del extenso capital que muchos creen. Tiene serias preocupaciones económicas y, en su balance económico, las actividades de Comunicación social (Osservatore Romano, Radio Vaticana, CTV, página Web) son una fuente de gastos considerable que apenas genera ingresos. Además, el CTV se encuentra en números rojos (costes del personal, el equipo…)

Las instancias vaticanas superiores nos solicitan que obtengamos compensaciones por los servicios que prestamos, algo que nos ayudará en el desarrollo de ulteriores servicios e incitará a las instancias superiores a permitir un crecimiento del CTV, algo ciertamente necesario.

Obviamente, el CTV sabe que puede requerir mayores compensaciones (si bien siempre serían inferiores a los precios normales del mercado televisivo) a las grandes instituciones televisivas públicas, a las grandes agencias, a las televisiones comerciales, etc. Sin embargo, la CTV considera justo que las televisiones católicas también aporten su contribución, a cambio de los servicios que reciben, con el fin de que el CTV pueda recibir la ayuda necesaria para cubrir sus costes y pueda mejorar sus servicios. Por lo demás, cada una de las televisiones católicas cuenta con un presupuesto propio y se enfrenta a los costes del personal, equipo y demás. Por lo tanto, es lógico que se solicite una pequeña contribución a cambio de las transmisiones e imágenes que recibe del CTV y que aportan calidad a sus actividades como televisión católica.

El CTV ha intentado siempre no pedir a una televisión católica más de lo que ésta pueda aportar. Por lo general, el CTV estima la cantidad que considera apropiada y luego acepta, reduce o incluso renuncia provisionalmente a las compensaciones; especialmente en las fases iniciales, que suelen ser complicadas para las nuevas televisiones. Las relaciones se han basado siempre en la fidelidad y la lealtad y el CTV intenta evitar que una nueva iniciativa se venga abajo por una propuesta de compensación económica.

Proyectos y propuestas

Dado que la distribución satélite intercontinental es bastante costosa, sería interesante que se crease una estrategia de distribución de las retransmisiones televisivas en directo a nivel regional y continental.

Si se crease un centro óptimo en América latina, capaz de difundir a nivel continental las retransmisiones con acompañamiento en español, sería suficiente con que el centro recibiese las imágenes del CTV, sin necesidad de que el CTV tuviese que enviarlas directamente a cada una de las televisiones católicas.

En Roma se puede organizar mejor el servicio de distribución de textos e informaciones para facilitar los acompañamientos a las retransmisiones que se preparan in situ.

El CTV todavía tiene una asignatura pendiente: la presencia en Internet. Esto dependerá también de si se necesita una mayor coordinación de las actividades vaticanas en Internet. Sin embargo, se puede prever que, en un futuro, las imágenes de las actividades vaticanas estén disponibles en Internet de manera eficaz y con mayor urgencia.

El CTV está dispuesto a colaborar de forma concreta y activa con las iniciativas de producción de boletines y materiales informativos destinados a las televisiones católicas (una de las cuales está representada en el presente congreso), y está convencido de la necesidad de estructurar la colaboración, en aras a servirles a todos ustedes con la mayor eficacia. La colaboración entre nosotros es esencial y urgente para construir la Iglesia de nuestro tiempo.

Palabras de Mons. John P. Foley al inicio del CMTVC

Ante todo permítanme agradecer al Eminentísimo Señor Cardenal Rouco la magnificencia y disponibilidad que desde el principio mostró para acoger este Congreso, y al eficacísimo equipo coordinado por el Reverendo Juan Pedro Ortuño. Gracias a Su Excelencia Mons. Juan del Río, Presidente de la Comisión de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española, y a los colaboradores y voluntarios que nos ayudarán a que el encuentro sea ágil y fructuoso. Gracias a los conferenciantes principales, a los presidentes, secretarios y animadores de los grupos de trabajo. Muchos de ellos han venido de lejos y dedicarán horas intensas a este empeño, buscando obtener unas conclusiones operativas y útiles para el futuro.

PALABRAS DE MONS. JOHN P. FOLEY, PRESIDENTE DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES, AL INICIO DEL CONGRESO MUNDIAL DE TV CATÓLICAS
Excmo. Mons. John P. Foley 10/10/2006

Eminencia, Excelentísimos hermanos en el episcopado, queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Ante todo permítanme agradecer al Eminentísimo Señor Cardenal Rouco la magnificencia y disponibilidad que desde el principio mostró para acoger este Congreso, y al eficacísimo equipo coordinado por el Reverendo Juan Pedro Ortuño. Gracias a Su Excelencia Mons. Juan del Río, Presidente de la Comisión de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española, y a los colaboradores y voluntarios que nos ayudarán a que el encuentro sea ágil y fructuoso. Gracias a los conferenciantes principales, a los presidentes, secretarios y animadores de los grupos de trabajo. Muchos de ellos han venido de lejos y dedicarán horas intensas a este empeño, buscando obtener unas conclusiones operativas y útiles para el futuro.

Hace años ya que venía sintiéndose la necesidad de un encuentro amplio entre las iniciativas católicas de televisión, que se centrará en los aspectos prácticos y de colaboración entre ellas. La ocasión para este encuentro se inició con la generosidad de Sat 2000, que se ofreció espontáneamente para poner a disposición de las emisoras de América Latina, a través de la RIIAL, una serie de programas de buena calidad.

Este pequeño granito de arena ha fructificado en una perla hermosa: la generosidad de otras entidades, como Popular Televisión, y muchas otras de América Latina y Europa, que se animaron a ofrecer lo propio. Espontáneamente empezó a surgir una rica y novedosa problemática en el naciente universo de la TV católica. Este impulso llevó al Pontificio Consejo a promover este espacio de reflexión y cooperación, que contribuirá seguramente a profundizar la identidad católica de las iniciativas de televisión, respetando siempre la diversidad de estilos, sensibilidades y culturas en que ella se manifiesta.

Por eso este Congreso es muy importante. Lo es por el eco tan entusiasta que ha despertado en ustedes y en muchos que hubieran deseado estar aquí; les será posible, ciertamente, acompañarnos a través de Internet. Es importante también por el momento mediático que vivimos y que reclama de nosotros una presencia más armónica y concorde. No podemos estar aislados, haciendo cada uno su lucha de manera individual y de espaldas a los demás. Si para los cristianos nunca es hora de ser individualistas, ahora lo es menos todavía: ello debilita nuestra voz y la hace más dispersiva. Porque recordemos que no basta únicamente con difundir unos contenidos católicos; es necesaria, ante todo, una vida personal y colectiva acorde con el Evangelio; entre nosotros debe haber unos nexos y una solidaridad que sean propios de los seguidores de Cristo. “En esto conocerán que sois mis discípulos: si os amáis los unos a los otros” (Jn 13, 35). Esta es la exigencia que afrontamos.

Los cambios tecnológicos –sobre los cuales nos hablarán los especialistas– hacen que la industria mediática reclame cada vez más contenidos con calidad profesional. La multiplicación de los medios y de los aparatos de recepción reclama cantidades enormes de material audiovisual en muy distintos formatos. Nosotros podemos ofrecerlos en las formas que hoy entiende la sociedad. Ello significa ser conscientes del protagonismo de la comunicación en el mundo actual, de la convergencia de los medios ya clásicos –cine, prensa, radio, TV, etc.– con los que aportan las nuevas tecnologías, y del fenómeno al que hoy llamamos “globalización” y que en sus mejores valencias puede ser una eficaz apoyatura hacia la unidad y cooperación deseadas en todos los ámbitos de la vida humana.



Permit me now to make a more personal observation in my own language.

Almost sixty years ago, my wonderful parents gave me a book entitled You can change the World. The book had been written by the founder of the Christopher movement in the United States, an informal group committed to being “Christbearers” –Christophers– in society.

The book recommended careers in education, in politics or in communications in order to have an influence for a better society.

I thought that communications sounded good and I went to the library to find out how to write radio plays. I wanted to write about the lives of the saints, because I thought that people needed good role models.

The first play I wrote was about St. Meter Claver who had worked among the poor Africans brought to the New World as slaves, the only people for whom the new world was not a land of opportunity but a place of opression.

That play was produced on a local radio station when I was fourteen years old, and then I became an announcer on that station for Sunday morning programming for several years.

In university, I became active in local television – both as a producer of programming of a religious or educational nature and as a guest on local programs.

I was convinced then, as I am now, that the Church must become envolved in media on all levels. The Church’s message, the message of the Gospel, the Good News of Jesu Christ, is the most important that anyone can receive. It can literally save you.

I am happy to see gathered here so many people who share my enthusiasm and who share my dream – that inspiring Catholic television programming of quality can be offered to the world.

It was almost sixty years ago that I had such a dream, a dream in which hundreds of Catholics world be involved in producing and offering quality religious programming to a world sorely in need of the message of Jesus Christ.

I ask you to help me, indeed to help us to make that dream a reality – the reality of media as instruments not only of good but as instruments of the saving love of Jesus Christ.

Let us work together to save the world.

Audiencia de los Príncipes de Asturias a representantes del CMTVC

Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Doña Letizia Ortiz han recibido en audiencia, en el Palacio de la Zarzuela, a representantes del Congreso Mundial de Televisiones Católicas inaugurado esta mañana en la localidad madrileña de Los Negrales, presididos por el cardenal arzobispos de Madrid, Mons. Antonio Mª Rouco Varela.

AUDIENCIA DE LOS PRÍNCIPES DE ASTURIAS A REPRESENTANTES DEL CONGRESO MUNDIAL DE TELEVISIONES CATÓLICAS INAUGURADO EN MADRID
Oficina de Prensa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas 10/10/2006

Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Doña Letizia Ortiz han recibido en audiencia, en el Palacio de la Zarzuela, a representantes del Congreso Mundial de Televisiones Católicas inaugurado esta mañana en la localidad madrileña de Los Negrales, presididos por el cardenal arzobispos de Madrid, Mons. Antonio Mª Rouco Varela.

Integraban la comisión el Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Mons. John P. Foley; el Cardenal Arzobispo emérito de Costa de Marfil, Mons. Bernard Agré; el Presidente de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española y Obispo de Jerez, Mons. Juan del Río; el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y del Centro Televisivo Vaticano, Federico Lombardi; Mons. Enrique Planas, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales; la directora del Congreso, María Rosa de la Cierva; el coordinador del Congreso, D. Juan Pedro Ortuño; el Director Técnico de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española, D. José María Gil Tamayo; y Dª Leticia Soberón, del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.

Don Felipe ha mostrado un vivo interés por la situación de las televisiones católicas en el mundo y se ha referido a los muchos valores que pueden ser compartidos por todos. Doña Letizia, por su parte, agradeció la Presidencia de Honor del Congreso, y pidió que se le enviaran las actas y conclusiones del mismo. También recordó que, antes de ser la prometida del Príncipe, participó en la retransmisión que TVE hizo de la visita que Juan Pablo II realizó a España en 2003, cubriendo el encuentro de la Familia Real con el Papa en la Nunciatura.

Ponencia de Silvia Pellegrini

Participación de Silvia Pellegrini R., Pontificia Universidad Católica de Chile, dedicada al Impacto cultural de la TV : el riesgo de vivir en el reflejo

PONENCIA DE SILVIA PELLEGRINI
Silvia Pellegrini 10/10/2006

Impacto cultural de la TV : el riesgo de vivir en el reflejo
Congreso Mundial de Televisión Católica
Madrid, 10 al 12 de Octubre de 2006
Silvia Pellegrini R.
Pontificia Universidad Católica de Chile
Preámbulo

No parece exagerado decir que la televisión es el medio más controvertido de la historia de la comunicación. El cine y la radio habían sido discutidos en sus momentos, lo que parecía indicar que cada nuevo medio iba producir mayores temores. No es lo que ha ocurrido. Internet, pese a su enorme penetración, no ha generado una reacción comparable.

Probablemente la razón para tanta crítica sea que la televisión- como su nombre lo indica- ha prolongado el sentido de la vista a límites antes inimaginables. Y si se considera que el ver está asociado de modo clave a la realidad y la verdad en los países occidentales, no resulta extraño unir la mayor capacidad de mirar y mostrar, a profundos cambios culturales.

Resumir -en los breves momentos de que disponemos- toda la diversidad de su impacto resulta imposible. De modo que he optado por darle a esta ponencia el título de “el riesgo de vivir en el reflejo”, significando tanto al televidente que se mimetiza con sus contenidos como el que se juzgue a la TV como principal responsable de las congruencias e incongruencias de estos tiempos, al reflejarlas o incluso promoverlas desde la pantalla; y - también-, el que su uso religioso sea simplemente un reflejo de otros modos evangelizadores sin respetar su lenguaje propio. Y entre las diversas opciones que existen para abordar esos temas seleccioné tres: los cambios más inmediatos y actuales en la relación TV- cultura, planteados como el riesgo de que sea la última alternativa para conglomerar públicos variados; las disyuntivas de acción para las señales católicas, es decir la opción de reforzar la identidad o intentar impactar otras audiencias, y-por último- algunas ideas para enfrentar el futuro.

Introducción

La mirada cultural sobre la televisión ha oscilado entre la leyenda rosa (en tanto generó grandes ilusiones en sus comienzos) y la leyenda negra, inclinándose bastante más hacia esta última. Probablemente debido al impacto que significó la cercanía de realidades culturales otrora ocultas o muy distantes.

Hay que reconocer también, que ha habido significativas diferencias entre las culturas medial y eclesiástica, así como largos períodos de desencuentro e incomprensión. La desesperanza frente a la realidad de la televisión que manifestaron, en su momento, muchos documentos de Iglesia ha sido compartida por casi todos los intelectuales del siglo XX.

Hay numerosos y muy interesantes documentos que señalan ahora una distinta aproximación de la Iglesia a los medios de comunicación. Voy a significarlos en la encíclica “Redemtoris Missio”, donde se situó a los medios como el primero entre los nuevos “aerópagos”, definidos como “foros constitutivos de comunidad”, dado que están transformando al mundo en una “aldea global”.

Redemptoris Missio, se refiere a la fuerza de los medios no sólo como un instrumento de difusión de contenidos, sino como un lenguaje imprescindible en la acción evangelizadora, para evitar lo que el Papa Paulo VI llamaba “drama de nuestro tiempo”: la ruptura entre cultura y evangelio. Superar ese desencuentro implica conocer y responder a “los nuevos modos de comunicar, con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos sicológicos”, algunos de los cuales revisaremos en los próximos días.

El punto de partida positivo está en que la televisión por la similitud de su representación con el entorno habitual del ser humano, provee de un lenguaje universal, una forma privilegiada de constituir “koinoonia”, de “ser con otros”, mas allá que simplemente verlos despojados de la comprensión profunda de su realidad.

Si hubiera que elegir los principales impactos de la TV en la cultura diría que son dos ; uno respecto de la sociedad, que es el constituirse en foro, fogón virtual, lugar de encuentro de comunidades de los más diversos tipos e intereses y otro referida a las personas: generar modelos conductuales con el consiguiente traspaso intercultural de costumbres y valores.

1.1.-Cambios: ¿El último reducto de las audiencias generales?

La televisión ha llegado a tener una presencia constante y en tiempo real con los acontecimientos sociales, a diferencia de lo que ocurría en las épocas previas donde los medios daban cuenta de sucesos pasados, y por lo tanto relativamente “incontaminados” por la difusión que se hiciera de ellos. Hoy, muchos de los procesos políticos, económicos y sociales están imbricados de aspectos comunicativos que pueden incidir directa o indirectamente en sus resultados. Por ejemplo, hay cambios de conductas sociales y de formas de liderazgo que contemplan activamente su expresión a través de los medios, en especial la televisión con todos lo riesgos y ventajas que ello implica.

El vínculo cultural sinérgico entre medios, sociedad y persona, representado principalmente por la televisión que permite a muchos sentirse integrados a la vida social, está hoy un tanto amenazado por el individualismo que promueven los avances tecnológicos.

El primer desafíos inmediato que enfrenta -entonces- la televisión es permanecer como el principal “aerópago” de los tiempos actuales; es decir, ser el medio colectivo por excelencia mientras se acomoda a los cambios producidos en los hábitos de los usuarios, abriéndose a las posibilidades de su uso “on demand”. Esta situación lleva a la televisión a la confluencia de tensiones entre el mercado y la cultura, la política y la economía, lo individual y lo colectivo.

En un estudio realizado por Telefónica en el año 2005, los expertos señalaban que –en la sociedad de la información- disminuiría cerca de un 30 % el tiempo destinado a ver televisión. Internet, cuyo su uso también es visual pero más acomodable a los requerimientos de cada cual, parece ser su principal competidor. Avalaría ese hecho el muy alto crecimiento de la mensajería electrónica, los “wikis” y los “blogs”, cuyo tamaño se duplica aproximadamente cada seis meses. Y, aunque el “blog” más significativo (de origen japonés) no alcanza aún en penetración a los principales medios escritos y canales de televisión mundiales, el escenario está pronto a nuevos cambios con las decisiones que trae aparejada la digitalización, que consisten principalmente en que televisión y computación, conversen en un lenguaje técnico totalmente común.

La convergencia tecnológica ó “compuvisión” no tiene porqué significar la desaparición de la televisión- ágora, sino la forma en que ella logre permanecer identificable dentro de los nuevos modos de conexión. La literatura tecnológica y de comunicación en Estados Unidos, por ejemplo, trata este año con especial interés la innovación que está incorporando la generación de los "IMers", los jóvenes del "instant messaging" (IM). Su modo de usar Internet está suponiendo además un gran revuelo de los sitios de entretenimiento, cultura y música, así como en los medios de comunicación. Esta generación dice adiós al estar a solas frente a la pantalla y da la bienvenida a la socialización en red y al contenido móvil. Y en algunos países la última moda es ver televisión en las pantallas del computador con lo cual evitan esperar que los programas preferidos lleguen a la programación local sino que acceden a ellos en cuanto son transmitidos en su país de origen.

Es posible, también, constatar empíricamente, que una proporción significativa del consumo de televisión se justifica en un reconocimiento de la pertenencia a un grupo humano, en la apreciación de los hechos a la luz de los valores compartidos, en la sensación de seguridad que emana de ”estar al día” con las situaciones más próximas. Un espacio que se mantiene pese a la disminución de la lectoría de periódicos y de la emigración de espectadores hacia las emisiones del cable internacional. Es una premisa fundamental que los usuarios de la TV instintivamente reconocen.

Estudios norteamericanos señalan, por ejemplo, que el 56% por ciento de la audiencia de la televisión por cable y un 68,5 por ciento de la audiencia de la TV local está concentrada en los noticieros, concebidos como forma de integrarse al entorno social, y también que debido al 9.11 ha habido un cambio muy considerable en el “mix” informativos de los noticiarios, para responder a las necesidades sociales más inmediatas de la sociedad norteamericana. La noticia general es, sin embargo, un aspecto que la TV católica rara vez ha llegado a abordar como meta propia.

Que la televisión preserve a futuro el rol sociológico de generar un entorno común depende de que sea capaz de establecer una adecuada relación con la Internet (que alcanza ya cerca de 900 millones de usuarios). Enmarcado este proceso en el aumento creciente de las expectativas de vida y del tiempo libre, tenemos como resultado un fenómeno todavía en desarrollo y cuyos márgenes culturales están aún por definirse.

1.2.- Cambios: Tensiones Globalidad- Localidad

Como dije anteriormente, un segundo aspecto en que la TV ha producido un gran impacto en el traspaso de modelos conductuales. Quisiera aclarar que no me estoy refiriendo a conductas extremas que la TV pudiera desencadenar en algunos individuos ya que desde la década del 60 hay numerosos estudios que han intentado probar esos efectos, sin que se haya logrado resultados definitivos, ni concretos. Se trata de aquí de hablar del conocimiento visual directo de modos de vida distintos, y el consiguiente cuestionamiento de las formas propias. Un traspaso de conocimientos, conceptos y valores, a veces desprovistos de un contexto que les de sentido, del que surgen algunas formas culturales de carácter universal, que relativizan el valor de los componentes más propios de cada sociedad. En estos casos, el mayor o menor efecto de la TV dependerá de las cercanías o distanciamientos materiales, educacionales, sociales, psicológicas y culturales del grupo que reciba el estímulo televisivo.

A vía de ejemplo, se ha podido constatar que mientras los grupos emergentes usan la televisión como su principal modo de integración social y de acercamiento a las conductas de los grupos líderes, por lo cual experimentan frente a ella actitudes que varían desde la indiferencia a la imitación; los sectores más consolidados ven en la TV una amenaza de cambio de las conductas y valores sociales que ellos representan, razón y por lo tato, adoptan una actitud que fluctúa entre el temor y la resignación.

También es necesario tener presente que el traspaso de experiencias y conocimientos, como el que produce la televisión, se da siempre en un contexto cultural determinado y bajo el supuesto que las formas de conocer cambian de acuerdo a las épocas históricas y las culturas presentes en el momento del intercambio. La cultura tradicional, por ejemplo, traspasa sus conocimientos a través de procesos narrativos, y su expresión en los medios es totalmente espontánea: así, una parte significativa de la programación de radio y televisión de los países en desarrollo, por ejemplo, está constituida por relatos de experiencias personales.

En la cultura moderna, en cambio, la forma de traspaso del conocimiento es más científica. Se valida por un método racional supuestamente “garante” de “la verdad” que trae aparejada este conocimiento. La forma medial, por su parte, pierde la espontaneidad para hacerse profesional, y aparecen nociones como “público”, “fuentes”, estructuras narrativas etc.

Considerando que los estadios culturales difieren entre sociedad y sociedad aunque estén interrelacionadas en un mismo proceso histórico, y que lo mismo sucede dentro de grupos en una misma sociedad, predecir el impacto cultural de la televisión no es tarea fácil porque varía de acuerdo al estadio de desarrollo y a la mediación cultural del grupo que la recibe. En los países en desarrollo, por ejemplo, los cambios culturales tienen una característica diversa a lo que sucede en el mundo desarrollado: las capas culturales se superponen y mientras hay grupos que tienen acceso a toda la tecnología, capacitación y conocimiento “de punta”, hay sectores amplios de la población que continúan viviendo en estados culturales previos. Rasgos de la sociedad industrial conviven con grupos que se han adentrado de lleno en la sociedad de la información, y los diversos grupos procesan los contenidos en esos contextos y experiencias.

Por otra parte, Occidente vive hoy una etapa cultural que ha sido llamada de la post-modernidad donde -probablemente debido a la rapidez de los cambios en el entorno tecnológico y los subsecuentes alteraciones de los conceptos “posible- imposible”- se considera también a las experiencias humanas y a las relaciones sociales como temporalmente transitorias y espacialmente fugaces. Estas características se refuerzan con los medios de comunicación -en especial la televisión e Internet- llegando a configurar formas de conocimiento y lenguaje muy diversos a los de los estadios culturales anteriores.

Las ideas, los tiempos, las formas se hacen progresivamente más rápidos y cambiantes. Se trabaja más a través de la unión de individualidades y “brainstorming” que con conocimientos acabados de los temas, y se rechaza casi toda relación asimétrica que coarte la libertad personal. Entre ellas, los derechos del emisor sobre el receptor. No basta, entonces, con tener una presencia discursiva para impactar la cultura. Hay que ser elegido, desde la libertad del usuario de la TV.

Y es que así como las tecnologías han permitido a los emisores llegar cada vez más lejos, más fácilmente y a menores costos; también han producido variaciones significativas en el público que ha pasado -en etapas sucesivas- a ser desde un espectador, radioescucha o telespectador (es decir un ente pasivo) a un consumidor de contenidos mediales elegibles bajo criterios propios (como sucede con cualquier otra mercancía), hasta llegar a ser un usuario autónomo de los medios, adaptándolos a sus intereses y circunstancias particulares.

El público tiene hoy amplia libertad de uso, contacto directo con la información provista por la Internet, participación creciente en los contenidos a través de los “blogs”, los “wikis” y lo que se ha llamado el “periodismo ciudadano”, (donde vía los teléfonos celulares cada persona emite imágenes y contenido de modo directo, desde el lugar de los acontecimientos). Y por último, las personas definen los tiempos dedicados a cada tema, a través del “zapping” y el “surfing”. Todo ello las ha preparado también para ser, consciente o inconscientemente, más críticas no sólo con los contenidos sino también con una serie de características formales.

Desde la perspectiva cultural, estos elementos producen una extrema movilidad de las coordenadas espacio- temporales que unidas al código de atracción-sensación, ha resultado en una sinergia con relaciones también transitorias en lo social. Y si bien, durante años, la crítica principal a los medios había sido su mirada parcelada y superficial de la realidad, esa “debilidad" se convierte ahora en eje universal del pensamiento. Más aún- si se extrema esta tendencia al plano espiritual- ha ido produciendo una costumbre de la propia finitud y un dejar de lado toda búsqueda de trascendencia.

La fuerza del cambio ha llevado a teóricos y públicos a culpar de todos estos efectos a la penetración y atracción de la televisión. Quisiera compartir con Uds. la lista de efectos negativos de un sólo artículo escrito no hace tanto tiempo, en México, para significar cuán amplia puede ser la asignación de culpa. Recientemente, sin embargo, otros estudios han tomado la defensa de la televisión a través de señalar varios prejuicios que han denigrado o conspirado contra la imagen y el lenguaje visual. Entre los más errados, cabe señalar:

- que el conocimiento de la verdad espiritual sólo sería posible a través de las palabras. Y que la imagen sería esencialmente engañosa

- que la imagen sólo produciría sensaciones y sería incapaz de expresar adecuadamente realidad, la que sólo podría transmitirse a través de palabras y hechos.

- que el análisis sería inherente a las estructuras verbales tradicionales.

- que el impacto de la imagen sería incontrarrestable, especialmente en su capacidad de generar conductas imitativas de carácter negativo

- que el lenguaje visual impediría la captación de conceptos complejos y por tanto sólo soportaría contenidos livianos e intrascendentes. Creer que cualquiera de estas limitantes es inherente a la televisión tiene un efecto claramente paralizante en la producción de contenidos y pueden llegar a impedir que la televisión enfrente de modo adecuado los desafíos del futuro.

1.3.- Cambios: Entre Cifras y Alternativas

Este somero análisis inicial sobre los impactos culturales de la televisión no puede omitir señalar que los caminos de desarrollo televisivo que han tomado los países son diferentes y consistentes con sus historias y la cultura propia de sus audiencias. Así, cada subgrupo cultural tiene sus opciones y fortalezas que quisiera ilustrar con las siguientes experiencias:

La televisión norteamericana ha apostado principalmente por los programas seriales donde crea caracteres y debate dramáticamente los problemas sociales. Tiene un inmejorable manejo del lenguaje dramático y sus tiempos, y ha conseguido a través de sus personajes un significativo impacto en los modos de ser y las temáticas universales
En Japón, en cambio, la apuesta ha sido más tecnológica y la imagen televisada parece ser omnipresente en sus diversas instancias sociales. En el impacto cultural destacan sus dibujos animados que hoy se transmiten hasta en la telefonía celular, y tiene un importante desarrollo de la interactividad, consistente también con su fuerte penetración en Internet (donde los sitios en idioma japonés prácticamente igualan a los de lengua inglesa, siendo ésta mucho más difundida universalmente como habla).

Europa, por su parte, tiene una gran fortaleza en los programas de conversación y en los documentales, una decisión que refuerza su cultura basada en la Ilustración y que, por razones históricas, es la más cercana a la cultura de la Iglesia. Latinoamérica tiene casi el monopolio de las teleseries, que ha sido su modo de reivindicar la tradición cultural oral, el valor de los tiempos cotidianos y su intento de insertarse en la modernidad, junto con resguardar aspectos del melodrama donde los buenos son premiados y los malos, castigados.

El impacto y éxito de todos ellos parecen estar asociados a la capacidad de reflejar un problema humano más allá de las culturas. Hay también otras tendencias del uso general de la televisión que aparecen como transversales y que pueden retratar aspectos significativos del uso humano de este medio de comunicación. Aprovecharé de ilustrarlas con cifras de España, pero que son consistentes, a grandes rasgos, con el resto de los países del mundo:

- Las horas dedicadas a la televisión han permanecido en cifras bastante estables en la última década, aún con el inmenso desarrollo de la Internet, lo que parece indicar que esta forma de comunicación ha logrado un espacio propio en el conjunto de actividades de las personas. De hecho, el aumento de las horas dedicadas a los distintos modos de conectividad tecnológica han sido mas bien una sumatoria que una competencia.

- El interés por la TV es estacional: crece en invierno donde hay menos alternativas de actividades externas y decrece en el verano. Es decir, ver televisión es una actividad sustituta y secundaria de otras actividades de participación más directa. Eso explica también su mayor uso en los sectores más pobres de la población que carecen de otras posibilidades de esparcimiento.

-Jóvenes y niños (pese a la preocupación de las madres y la teoría de la niñera electrónica) ven menos televisión que los mayores, aunque las cifras de teleaudiencia infantil son más altas en Latinoamérica que en Europa o EE.UU.

- Las mujeres ven más TV que los hombres y las personas de la tercera edad y cuarta edad son los mayores consumidores de televisión, lo que indica que la TV se ha convertido en una compañía hogareña, mientras Internet ha invadido más bien las oficinas o los lugares de trabajo, en especial si tienen inmovilidad espacial forzosa.

Adentrándonos en cifras de índole más comparativa quisiera mostrarles unos estudios publicados recientemente que se refieren a la popularidad de tipos de programas de televisión en países tales como México, Canadá o Japón De acuerdo a estos datos parece posible determinar tipos de programación cuyo atractivo sería transversal a las diferentes culturas.

Aún cuando los estudios fueron hechos en diferentes lugares con las categorías que no son idénticas, ni en el número ni en el concepto preciso que representan, si analizamos los 10 primeros lugares nos encontramos con que:

-La primera preferencia está reservada para los programas informativos, lo que valida la tesis de que la televisión es la forma como las personas se sienten más incluidas dentro de una sociedad. - Le sigue “TV movies” es decir lo que en español llamamos series o diversas denominaciones para programas de ficción, unidos por ciertos personajes permanentes enfrentados en situaciones que cambian de emisión en emisión.

En todos los países aparece también, en los primeros lugares, el deporte.

¿Qué sucede con la religión en este contexto? Aparece en tres de los países analizados, bordando el 10 por ciento, en los últimos lugares de la tabla. Brasil casi duplica esa cifra y se empina a los primeros lugares del cuarto temático inferior y, en Japón no aparece mencionada.

Considerando entonces que las nuevas ofertas televisivas permiten ya a precios relativamente bajos, y permitirán cada vez con mayor frecuencia, una televisión “a la carta”, entramos de lleno en el segundo tema de esta ponencia: ¿cuáles son las alternativas de impactar la cultura que tiene la televisión católica?

2.1.- Disyuntivas: Entre la Identidad y la Influencia

En primer lugar, quisiera señalar que un 10 por ciento de preferencias es una cifra nada despreciable en términos de número de personas a las que apela la televisión religiosa. No parece suficiente sin embargo para considerarlo un impacto en la cultura porque probablemente son personas que tienen ya algún tipo de vida de fe. El efecto es este caso se traduce en reforzar sus vínculos de pertenencia e identidad. Es lo que he llamado la fuerza del núcleo: sentirse parte de, incluido en, integrantes de una gran fuerza colectiva donde hay otros que creen y actúan de modo similar, con los mismos valores y creencias. Y éste es un rol que la televisión puede jugar con mucha propiedad. Es el camino adoptado por EWTN, por ejemplo, con la visionaria misión intuida por la Madre Angélica cuya señal está presente hoy en cadenas de televisión cable o satelital en numerosos países del mundo. Esa forma de televisión católica, la más extendida como concepto, tiene un camino de crecimiento en la sinergia con Internet a través de la cual puede crear comunidades relacionadas de modo directo en torno a espiritualidades al interior de la Iglesia, por ejemplo.

Impactar culturalmente en esta alternativa, dado que principalmente es un refuerzo de la fe y la pertenencia, requiere dar respuesta efectiva y oportuna a las inquietudes y necesidades de la comunidad a la que se sirve, y lograr una forma narrativa identificable y adecuada, con estándares de lenguaje visual similares a los de la televisión comercial.

Es altamente probable, que este tipo de señal sea siempre parte de una programación temática, es decir se ubique dentro de la televisión multiseñal de pago, como una respuesta adicional a las audiencias segmentadas.

Pero hay que considerar, también, la enorme diversidad de audiencias, y considerar abrir la TV católica, también a otras alternativas. Quisiera mostrarles para estos efectos una encuesta realizada en Chile y otra similar en Argentina, países con una alta tasa de población católica. Sin querer entrar en otros detalles de ninguna de ellas, quisiera señalar que siendo la Iglesia Católica la de mayor prestigio entre todas las instituciones, solamente un 23.6% de los encuestados considera que los medios de comunicación tienen impacto en las creencias religiosas. No cabe duda de que existe un espacio de crecimiento e influencia que ha sido desaprovechado.

2.2-Disyuntivas: Evangelización de la cultura

Ante el desafío planteado por “Redemptoris Missio” de integrar el mensaje mismo en las formas de comunicación moderna, no hay que olvidar que los medios transmiten cultura a través de cada mensaje ya sea éste un noticiario, una serie policial, una telenovela, un “talk-show” o un espectáculo deportivo. Todos ellos son “fuerzas para modelar el mundo.”

Ampliar el foco desde usar la televisión como forma de ampliar el número de personas a las que alcanzan los modos tradicionales de acción de la Iglesia, hacia buscar formas nuevas de penetrar la cultura significa abordar dos grandes desafíos, uno en el lenguaje, el otro en la gestión. Es decir, requiere incursionar en formas variadas y atractivas para las audiencias, con un cambio sustantivo del código de transmisión, tanto de la realidad como del mensaje evangélico. Hay que trasladar el mensaje de lo racional/ formal propio de otras épocas, al uso actual de la atracción/sensación, a través de modos de hacer nuevos, imaginativos, poderosos que, sin perder la fuerza doctrinaria, entronquen el evangelio a la cultura. Me refiero a escribir libretos de “sit-coms” o teleseries que planteen problemáticas del hombre de hoy y las resuelvan en clave católica, generar noticiarios con una mirada sobre el mundo, en clave católica, etc

Esta opción implica incursionar “de lleno” en el juego de los medios, perder la ventaja del escenario propio, aprender a competir y adaptarse a reglas que son históricamente y culturalmente ajenas. Significa también entrar en un trabajo empresarial de tipo profesional, sometiéndose a reglas de financiamiento externo, en relación con las agencias de publicidad, hacer estudios sistemáticos de las audiencias, competir por un público general y estar atento a nuevas opciones de desarrollo como la interactividad, por ejemplo.

A través de los tiempos la Iglesia ha sido capaz de usar las más diversas formas, según los momentos históricos para difundir su mensaje y ha sido maestra en lenguajes y símbolos para transmitir un encantamiento con la Verdad de Cristo. Pero así como hay numerosos factores que auguran éxito en una empresa cómo la propuesta frente a la televisión, hay que reconocer que decidir transitar ese camino requiere perder componentes de distanciamiento o temor para percibir y valorar las posibilidades y ventajas que genera el abrir las puertas a los nuevos modos y necesidades de la cultura. Significa pasar de una posición un tanto defensiva ante el escenario cambiante, con cierta tendencia a conductas normativas y actitud crítica, a otra alternativa más acogedora del medio, emprendedora y quizá insegura hasta la osadía. Pero si los medios de comunicación generan un escenario virtual donde se manifiestan la gran mayoría de las perspectivas e intereses humanos, con toda seguridad hay espacio para una acción de esta naturaleza.

Una de las primeras disyuntivas radica en la elección de tener medios propios o de insertarse a través de los contenidos en la industria general. Ambas alternativas son viables, tienen aspectos positivos y negativos cuyo análisis excede por mucho los márgenes de esta ponencia. Pero sin duda, el elemento más importante es contar con personas que estén comprometidas, con capacidad profesional audiovisual, bien preparadas en aspectos teológicos, doctrinarios y éticos, y en un contexto de continua sinergia con los diversos aspectos de la industria. No es posible confiar en que personas de buena voluntad, aunque tengan demostrada capacidad como agentes pastorales, vayan a ser capaces de desempeñarse con éxito en un escenario tan competitivo.

Esta parecería una manera eficiente de impactar la interioridad del medio televisivo y ayudarlo a perder las características de ser el Peter Pan de los medios, aquel que se queda sin crecer ni madurar, atado a esquemas de fácil transmisión, y con opciones culturales y valóricas mínimas

Conclusiones

Hay ciertas claves que pueden ayudarnos a dejar de vivir en el reflejo ya sea para la televisión como medio, en su relación con el crecimiento personal y social, o en las posibilidades de su uso evangelizador.

La primera de ellas es mirar hacia el entorno porque las culturas representan el sedimento para llegar a las audiencias. No hay en este plano recetas universales, pero sí es necesario tener un lenguaje acorde con el interés y la capacidad de comprensión del destinatario, así como maneras informadas de reconocer sus requerimientos específicos. A veces, elementos que han resultado muy atractivos en ciertas culturas pueden serlo también en otras muy distantes, como es el caso de las teleseries latinoamericanas en China, por ejemplo. En otros momentos, recetas de probada eficacia en un lugar han llegado a fracasar rotundamente en otros.

Cada vez surgen, además, nuevos antecedentes sobre los cuales basarse y estudios sobre los soportes culturales de las diversas sociedades, como esta escala de estilos comunicativos y contextos culturales que distingue desde culturas más explícitas y directas hasta otras más simbólicas e indirectas.

La segunda clave es cambiar la relación entre el emisor y el receptor. Considerando la progresiva autonomía del usuario, se hace fundamental incorporar su visión y atraerlo a los contenidos. Por eso, si en épocas pasadas, contar con una señal era requisito primordial en la comunicación, hoy esa significación se ha desplazado hacia lograr ser escuchados. Los públicos son variados tanto en intereses y en categorías demográficas, pero actualmente casi todos evitan la discusión apologética, la declaración dirigida solamente a la inteligencia y la reacción ex post frente a los hechos sociales, por ejemplo. La televisión del futuro se acerca cada vez más a una situación de mutua contención y referencia entre ambos extremos del mensaje: el que lo emite y el que lo recibe.

La tercera clave consiste en reconocer que la televisión no es una unidad ni es posible abordar sus contenidos como un todo. Como instrumento que es, se constituye una extensión de tres grandes aspectos de la experiencia humana: el entretenimiento, asociado también a la ficción, la información y la persuasión. En todos ellos hay espacios y desafíos diferentes; pero lo más importante es que las grandes diferencias entre las perspectivas religiosa y medial, como son por ejemplo lo trascendente vs. lo fugaz, la Verdad de Cristo vs. la pequeña verdad de los acontecimientos, el interés de los medios por escrutar la intimidad ajena vs. protección de la intimidad como lugar de la conversión, no se conviertan en escollo insalvable para actuar eficientemente en el mundo televisivo. El impacto cultural de la televisión católica depende de que se logre una mezcla adecuada y única de comprensión de las audiencias y nuevo lenguaje de proyección de la doctrina.

Nota: Esta ponencia es complementaria con una presentación en “power point”, que entrega cifras y otros datos pertinentes al tema, sin los cuales se puede dificultar su comprensión.

Ponencia de Lurdinha Nunes en el CMTVC

Participación de Lurdinha Nunes que trata el tema: La comunicación en un contexto multireligioso

PONENCIA DE LURDINHA NUNES EN EL CONGRESO MUNDIAL DE TELEVISIONES CATÓLICAS
Lurdinha Nunes 10/10/2006

La comunicación en un contexto multireligioso

En el mensaje de conmemoración del vigésimo aniversario del Encuentro de Asís con los líderes religiosos, el Papa Benedicto XVI dice que la idea de este encuentro “fue una profecía de Juan Pablo II” Veinte años atrás quien hubiera imaginado que el escenario mundial iría a vivir tan grandes cambios?

“Atentados” y “violencia” se han convertido en palabras muy comunes en los informativos diarios. Hablar de guerra es un tema hasta natural, son varias las que están peleándose actualmente, algunas que son muy destacadas y otras que pasan inadvertidas.

Un dato es relativamente nuevo y relevante en este campo. Nos cuestionamos aquí sobre el papel de las religiones, las mismas que son las encargadas de ser transmisoras de paz, esperanza y vida para todos. Adentrándonos en esta propuesta de reflexión, nos preguntamos; cual es el papel de los medios de comunicación y más concretamente, el de los canales de televisión católicos, dentro de este contexto? Estamos preparados para semejante desafío?

Cuarenta años atrás, el documento Inter Mirifica indica cuatro valores necesarios para la relación y utilización de los medios de comunicación y el diálogo con el mundo religioso. Estos son: verdad, justicia, paz y solidaridad.

Dentro del contexto inter religioso, los canales de televisión católicos, poseen una identidad: la catolicidad que las lleva a estar abiertas al diálogo. El verdadero rostro de Dios que conocemos y anunciamos es amor, camino, verdad y vida. Nuestra comunicación debe reflejar esta identidad.

Diálogo

Según el análisis de algunos sicólogos, el diálogo entre las religiones y la educación sobre sus diferencias, son necesidades urgentes Diálogo que debe ir más allá de los encuentros Inter religiosos y ganar espacio en los medios, al final de cuentas ese interés no puede estar restringido sólo a líderes religiosos, sino a toda la sociedad. Los diálogos están siendo promovidos con urgencia y se los considera como la clave para la prevención de conflictos y la creación de comunidades saludables y diversas.

En cuanto a nuestros medios de comunicación, se hace necesario dialogar con el lenguaje propio de cada vehículo e incentivar: “Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud o valor, tenedlo en aprecio” (Fil 4,8)

Diálogo, a través del intercambio de culturas, de la valorización de lo positivo; del respeto mutuo.

En el mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones, el Papa Benedicto XVI, dijo que :”Los medios de comunicación social son una gran mesa redonda para el diálogo de la humanidad” En un canal cristiano, y más concretamente, en uno de inspiración católica, una persona de otra denominación religiosa debe encontrar un lenguaje, o forma de presentación que la haga sentirse acogida por los valores que este canal mantiene.

Verdad

“La sociedad tiene derecho a una información basada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad”

Existen imágenes que unen, como aquellas que expresan solidaridad. Lenguaje, este, que traspasa barreras y vence obstáculos, leguaje común a todos los hombres que, independientemente del credo que profesen o cultura en la que se encuentren, en las alegrías de la vida, más también en las infelicidades pérdidas.

Existen hechos que dividen, como ser las caricaturas relacionadas con el profeta Mahoma que en tan poco tiempo ha logrado desencadenar una serie de rebeliones y reacciones negativas. Es verdad que una noticia polémica adquiere volumen, crece con mayor rapidez, pero, no ha llegado ya el momento de dar la vuelta la página y de tener otras alternativas?

Cual es el espacio que daremos y como debemos trabajar con los hechos polémicos? Dónde está el parámetro entre lo real y la supervalorización de lo negativo como el estímulo de los actos violentos o, inclusive, la misma apología a la violencia? Como trabajar en nuestros medios con conceptos tan complejos como “guerra justa” o “guerra santa”.

Los acontecimientos más recientes relacionados con el discurso del Papa Benedicto XVI en Ratisbonne, cobraron gran destaque y valorización en los medios, desencadenando una ola de rebeliones, principalmente en Oriente Medio.

En el libro “Dios es inocente, la prensa no”, el periodista brasilero, Carlos Dorneles, hace un análisis del trabajo de la prensa en la en relación con la guerra en Irak. Para el autor, muchas veces, la prensa vende ideologías, modifica la imagen de las personas según intereses políticos, publica hechos no comprobados, transforma religiones y pueblos en amenazas. Constata que las informaciones, especialmente las internacionales, son cada vez menos fidedignas. Esto implica un gran riesgo en el anuncio de la verdad, dentro de una sociedad mediática, acostumbrada a la velocidad de las noticias sin respetar el sentido común de la confirmación de datos, el resultado es también; conclusiones inmediatas con repercusiones a nivel global, en un mundo cada vez más dividido por el conflicto de ideas y creencias.

Es dentro de este contexto multi religioso en plena ebullición, en el que nos encontramos insertos como canales de televisión de inspiración católica. El desafío es grande, también porque se hace necesario traspasar el nivel del diálogo para el Anuncio del mensaje libertador del Evangelio…ciertamente, nuestro trabajo puede ser considerado como “el pequeño grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas”, pero que por el trabajo del Buen Sembrador esta semilla crecerá. Tendrá que crear sus raíces sólidas y resistentes en el suelo de la verdad, la justicia y la solidaridad.

El Brasil, considerado el país más católica del mundo, constata que su campo religioso también ha sufrido transformaciones durante las últimas décadas, llevando a la intensa circulación de personas a través de las diferentes alternativas religiosas y creando el fenómeno del “Tránsito religioso”.

Transformaciones que ocurren en los centros urbanos y en los estratos más pobres de la sociedad. La encuesta realizada por el CERIS – Centro de Estadística Religiosa e Investigaciones Sociales – constató que hubo una caída en el porcentaje del número de católicos debido a las personas que cambian constantemente de religión, estimuladas también por las diferentes sectas.

Un punto positivo y de unidad en el Brasil son las iniciativas pastorales, como la de la Pastoral del Niño. Gracias al trabajo de más de 145 mil voluntarios, la Pastoral del Niño, ha conseguido reducir la mortandad infantil a menos de la mitad del promedio entre los niños que están siendo acompañados por ella en todo el Brasil. La experiencia de la Pastoral del Niño parte de la idea de que la solución de los problemas sociales necesita la solidaridad humana, organizada y animada en red, construyendo la unidad entre la fe y el compromiso social.

O la Campaña de la Fraternidad que tuvo su inicio en 1961 al norte del Brasil con el objetivo de unir las iglesias cristianas, personas de buena voluntad en la superación de la violencia, promoviendo la solidaridad y una cultura de paz. Es una de las iniciativas de mayor repercusión en la sociedad brasileña. Esta parte de la Iglesia católica, pero involucra también a otras iglesias, religiones, medios de comunicación, la sociedad. En el 2000 la campaña se tornó ecuménica con el lema “Dignidad humana y paz” – por un nuevo milenio sin exclusiones como también en el 2005, promovida en conjunto, por las iglesias que componen el CONIC – Consejo Nacional de Iglesias Cristianas, con el tema de la solidaridad y la paz.

Esta trata de temas inherentes “a la vida” que colaboran para la unidad del mismo género humano, como envejecer con dignidad, el tema de las personas con deficiencias físicas y su integración en la sociedad, la preservación del ambiente. Estas son sólo algunas de las tantas iniciativas que existen en el Brasil, como, ciertamente, en cada país, aquí presente. La Campaña de la Fraternidad, que cumplirá 45 años, es tan solo una de las señales de que la perseverancia y el bien vencen siempre.

De seguro, todos podemos apropiarnos de las promesas de las que nos habla San Pablo : El Señor no nos dio un espíritu de miedo, sino de coraje[…] Para el padre Marcial Maçaneiro, asesor del Diálogo Inter Religioso de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil, los medio católicos deben informarse sobre las demás religiones y sus propuestas originales, recordando esto al público para que perciba cuando algunas expresiones traicionan o falsean la misma fe que dicen profesar. -

Informar más sobre las iniciativas, movimientos, organizaciones confesionales e inter religiosas que promueven la paz, el encuentro y la colaboración; - Conocer la antropología del diálogo, que toca los procesos de identidad, la polarización en lo que es diferente para firmarse la seguridad colectiva; - Crear puentes, he aquí una misión de los medios! Discernir hechos y hechos, proponer vías, comunicar iniciativas constructoras de paz. Deseo terminar mi presentación con el mensaje de Juan Pablo II, del 24 de enero de 2005, memoria de San Francisco de Sales, santo patrón de los periodistas. En este mensaje, Juan Pablo II habla acerca de la necesidad de comunicar con la fuerza del Espíritu Santo: “Para los creyentes y para las personas de buena voluntad, el gran desafío de este nuestro tiempo es mantener una comunicación verídica y libre, que contribuya a la consolidación del progreso integral del mundo” El Papa dirigió la misma invitación que hizo a los jóvenes y a toda la sociedad también a los trabajadores de la comunicación: “No tengan miedo!. No tengan miedo de las nuevas tecnologías! Ellas están incluidas entre las cosas maravillosas que Dios colocó a nuestra disposición para descubrirlas y usarlas, hacer conocer la verdad, también la verdad acerca de nuestro destino de hijos Suyos, y de herederos de Su Reino eterno. No temas a la oposición del mundo! Jesús dijo: “Yo he vencido al mundo”( Jn 16,33) Tampoco tengas miedo de tus debilidades y tu ineptitud! El Maestro Divino dijo: “Yo estaré siempre con ustedes, todos los días, hasta el fin del mundo”(Mt 28,20) Comuniquen el mensaje de esperanza, de la gracia y del amor de Cristo, manteniendo siempre viva, en este mundo pasajero, la eterna perspectiva del cielo, perspectiva que ningún medio de comunicación jamás podrá alcanzar directamente: “Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que lo aman”( 1 Cor 2,9) Propuesta de video: La conciencia de las fiestas aquí en Tierra Santa: Ramadan, Yom Kippur y la presencia de los franciscanos durante varios siglos viviendo los desafíos del contexto multireligioso.

Ponencia de Paul Soukup en el CMTVC

Resumen de la ponencia de Paul A. Soukup, S.J. Universidad de Santa Clara: Tecnologías de la televisión: Pasado, futuro y consecuencias

RESUMEN DE LA PONENCIA DE PAUL SOUKUP EN EL CONGRESO MUNDIAL MUNDIAL DE TELEVISIONES CATÓLICAS
Paul Soukup 10/10/2006

Consejo Pontificio para las comunicaciones sociales Congreso de televisiones católicas

Tecnologías de la televisión: Pasado, futuro y consecuencias Paul A. Soukup, S.J. Universidad de Santa Clara

A pesar de una imagen popular – cultivada particularmente en los siglos XIX y XX – los inventos no ocurren sin un precedente. Los inventos, las innovaciones o la creatividad, o se construyen con ideas ya existentes o por expectativas o se mejoran por medio de nuevos usos de tecnologías ya existentes. La imaginación humana empieza con lo que ya conoce. Por ello, la mejor guía de la Iglesia para el futuro de la tecnología en la televisión reside en el pasado.

Usamos la palabra “televisión” para nombrar dos distintas pero estrechamente relacionadas cosas.

Antes que nada y más propiamente, “televisión” se refiere a un sistema de transmisión, un medio de proporcionar frecuencias de audio y video sincronizadas a receptores. En segundo lugar, por una especie de metonimia, la palabra “televisión” también se refiere al contenido transmitido por medio de este sistema.

Ambos han tenido una profunda influencia en la sociedad humana y este simple hecho hace la televisión un sujeto interesante de investigación. Además, ambos significados tienen un interés para la Iglesia en el estudio del futuro de la televisión, porque los dos significados y sus influencias se han hecho inseparablemente entremezclados en la mayoría de las mentes humanas. Pero deberíamos recordar que la tecnología provee los medios que permiten el contenido – incluso si el contenido tiene su prioritaria y no mediada historia. Así pues, cambios en la tecnología propagarán cambios en el contenido.

[…]

Tanto las nuevas tecnologías de la televisión como las antiguas, ambas plantean cuestiones para la Iglesia y ofrecen oportunidades. Teniendo presente los peligros eclesiológicos y litúrgicos, por no mencionar los teológicos, así como la audiencia y las limitaciones tecnológicas, emergen diversas opciones atractivas.

1. La televisión digital o Internet ofrece un coste bajo en la distribución global de todo tipo de contenido televisivo. Consciente de las tensiones global-locales, la Iglesia no debe hesitar en hacer uso de ellas.

2. La televisión en Internet ofrece sistemas de almacenamiento y recuperación, archivados en servidores públicos. Aquí, también, encontramos una vía para llegar a la gente con los programas exactos que ellos buscan. Pero necesitamos mucha más investigación sobre el tipo de programación que desean.

3. La televisión en Internet ofrece la opción de múltiples formatos (30 o 60 minutos o programas más largos para verlos en casa, así como cortos de 30 o 60 segundos para aparatos portátiles). Los productores de la Iglesia deberían hacer uso de todos los formatos posibles.

4. En sus primeras etapas, la televisión en Internet todavía falla en la calidad de la producción. Los programas religiosos de buena calidad encontrarán audiencia.

5. En estas primeras etapas, los formatos de los programas para la televisión digital no han sido aún fijados. Es por ello que los productores religiosos tienen la oportunidad de influir en los géneros de los programas y en las expectativas de la audiencia. Aquí pueden explorar pequeños y alternativos medios digitales que podrían encontrar múltiples canales de distribución.

6. Puesto que los géneros narrativos tienen un poderoso mayor efecto en las audiencias, los productores religiosos tendrán que acercarse con mayor cuidado a este género, sobre todo considerando el exitoso acercamiento encontrado como “juego educativo” en el desarrollo comunicativo (Srampikal, 2006): Programación educativa que enseña a través del entretenimiento. Esta programación puede incluir juegos así como televisión tradicional (Para más ejemplos interesantes, mira los programas de Internet de la Sociedad Bíblica Alemana, http://www.dbg.de/channel.php?channel=67, y la Sociedad Bíblica Americana, www.newmediabible.org.

7. La televisión digital ofrece nuevas oportunidades para la comunicación corporativa de la Iglesia. Dicha comunicación podría referirse tanto a una comunicación interna como externa. Aunque las “relaciones públicas” pueden sonar como algo inapropiado para la Iglesia, la Iglesia necesita proclamar el Evangelio en todas las formas posibles.

Esperanza Aguirre anima a transmitir el Evangelio y "los valores que fundamentan la civilización occidental"

Agencia Veritas publica las palabras de Esperanza Aguirre, Presidenta de la comunidad Autónoma de Madrid

Madrid, 09/10/2006 23:00
(VERITAS) La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, recibió en la sede del gobierno madrileño a los participantes en el Congreso Mundial de Televisiones católicas, a quienes animó a llevar a cabo su misión: "difundir el Evangelio en todo el mundo y a todas las gentes".

Aguirre declaró que "la Iglesia y el Evangelio son uno de los tres pilares, junto al pensamiento griego- Derecho y moral judeocristiana- y el derecho romano -pensamiento crítico racional- , sobre los que se sustenta la Civilización Occidental", argumentó la presidenta de los madrileños, que reconoció que "nuestra época se distingue por la crítica exacerbada, y a veces irracional, del legado y de los valores de la Civilización Occidental, que están indiscutiblemente enraizados en las enseñanzas del Evangelio".

Por su parte, el Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones, cardenal John P. Foley, agradeció el apoyo que la Comunidad Autónoma de Madrid ha ofrecido al desarrollo del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, "somos testigos de la generosidad de los madrileños, por su acogida para los que venimos de lejos como Roma y de lugares tan remotos como algunos que vienen de Australia

Conferencia de Mons. Eugenio Romero: Pose en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas

Documento completo de Mons. Eugenio Romero - Pose, Obispo Auxiliar de Madrid. Notas características de las Televisiones Católicas


Introducción

El título que se me había asignado para esta primera prolusión - “¿Qué significa Televisión Católica”- entiendo que buscaba fundamentalmente explicitar la singularidad de los católicos en los Medios de Comunicación Social, y de un modo especial subrayar algunos aspectos irrenunciables que marcan la especificidad de la presencia de los católicos en la Televisión, reflejan las notas inherentes a la catolicidad, cambian el Medio y desvelan la identidad propia de aquellos que pertenecen a la Iglesia. Desarrollaré el tema que nos ocupa reclamando la urgente necesidad de la profesión de la fe en la creación por parte de Dios, redescubriendo las exigencias implícitas en la nota de la catolicidad y aprendiendo de la frescura que se desvela en las actitudes de las primeras generaciones cristianas.

A la luz de las primeras generaciones cristianas

Es obvio que la presencia de los católicos deja una impronta en todos los ámbitos cotidianos de la existencia. Una de las características más notorias en la vida y acción de los primeros cristianos es que sorprendentemente cambiaron el rostro de la sociedad y allí donde se hicieron presentes propugnaron un nuevo modo de vivir y una forma nueva de contemplar y juzgar la realidad. El tertium genus (“tercera raza”) de Tertuliano –así definieron a los cristianos- es una justa y significativa expresión de que la presencia de los seguidores del Nazareno ofrecía y comunicaba un nuevo estilo de vida desconocido hasta el presente.

También en el ámbito de la Comunicación pública; o dicho de otro modo, los que pertenecían a la comunidad cristiana se sentían impelidos, con una fuerza nueva (el Espíritu Santo), a dar a conocer la sorprendente novedosa visión del hombre, del mundo y de la historia a través de las distintas formas de Comunicación. En la vida cotidiana no era posible no hacerse presentes y visibles sin comunicar lo que habían encontrado, la veritas hallada, la perla conquistada.

Es de sobra sabido que la Doctrina Social de la Iglesia y las enseñanzas magisteriales sobre los mass media no dejaron de tener presente la novedad de las aportaciones del ser cristiano, la identidad cristiana ; aportaciones y manera de estar en los Medios de Comunicación que cambian en sus formas pero que son idénticas en sus contenidos. De otra forma, no podemos perder del horizonte que puede mudar el cuerpo, los avances técnicos, pero el alma es siempre la misma; los medios técnico-científicos aparecen y se superan unos a otros a un ritmo vertiginoso, pero la identidad cristiana permanece y ésta no cambia al dictado de los descubrimientos mediáticos.

Es significativo el título de una de las últimas selecciones, en español, de los Documentos sobre las Comunicaciones Sociales: Del Génesis a Internet . Las orientaciones de la Iglesia han insistido y subrayado la especificidad y singularidad de los católicos en la Comunicación tanto en el modo, en las formas, como principalmente en los contenidos, sin perder nunca de vista que lo que marca la continuidad es la identidad de la existencia cristiana. La identidad cristiana es la forma propia de comunicación con la que no sólo se informa sino que se crea una determinada cultura. Más aún no es difícil desvelar en los Documentos eclesiales la continuidad de las enseñanzas y como, según los tiempos, la aplicación o petición de idénticos principios que podríamos calificar de evangélicos.

Aunque los Documentos magisteriales de la Iglesia no hayan explicitado las enseñanzas que se desprenden de la experiencia cristiana y de la vida eclesial en sus orígenes, ni remitido a escritos de las primeras generaciones cristianas, no deja de ser cierto que tienen presente los denominadores comunes que aparecen a lo largo de la historia y que podrían ser calificados como las notas características que se desprenden de la vida de los bautizados, de la existencia cristiana.

Por eso, si nunca deja de ser aleccionador volver nuestros ojos a los primeros cristianos para no perder el obligado horizonte de lo que es permanente, lo más propio, del mismo modo que se ha hecho en otros aspectos de la vida cotidiana y en relación con el entorno en que se ubica y se inserta la Iglesia, por poner un ejemplo: el reciente Coloquio internacional sobre las formas de comunicación en el cristianismo antiguo, fijándose sobre todo en la relación comunicación-poder , así también podemos interrogar a los primeros cristianos sobre el cómo se situaron ante el hecho de la Comunicación social, al menos ante algún fenómeno de la comunicación.

No deja de tener su interés el retornar a las fuentes y volver a preguntarnos cómo vivían las primeras generaciones de cristianos la exigencia de la Comunicación y cuáles eran las características propias y los objetivos que no dejaban de estar presentes en su comunicación con la sociedad. A estas referencias hacían alusión, a principios de los años cincuenta del pasado siglo, los profesores Hermann Volk, Josef Pieper y Romano Guardini, en una conocida discusión sobre la utilización de la televisión por parte de la Iglesia, como ésta debía estar al servicio de la evangelización y de la misión, y la controversia sobre la transmisión de la eucaristía y de las acciones sacras de la Iglesia. El parecer de estos autores, al que se sumó K. Rahner, era tomar las oportunas precauciones para evitar la profanación del misterio, la secularización en ámbitos ajenos a la Iglesia y el respeto a la “disciplina de lo arcano”; los citados teólogos no reflexionaron sobre el reto de las nuevos modos de comunicación pero señalaban que los cristianos debían preguntarse sobre la utilización de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, especialmente en lo que a la liturgia se refiere.

Si en la definición de lo que somos, la identidad cristiana, nos legó la Iglesia en sus inicios un testimonio que siempre nos ofrece lo nuevo, la novedad, en su frescura, de igual modo en la forma de estar y relacionarse con el mundo circundante -con la diversidad cultural que siempre nos acompañará y, por principio, ofertará una cosmovisión no coincidente y en no pocas ocasiones distante de la perspectiva cristiana- en escritos de los primeros siglos cristianos llegaron a nosotros ricas indicaciones que permiten diseñar un acabado panorama de sus actitudes ante las formas de comunicación con el mundo. No puede cegarnos la distancia del tiempo y la aparición de nuevos medios técnicos, léase televisión y otras acabadas tecnologías, para no mirar a nuestra identidad cristiana que configurará y da sentido a nuestra existencia.

No es la técnica, ni lo recientemente descubierto, sino la novedad cristiana la que debe guiar la bondad de lo que a lo largo de la historia el hombre va encontrando en la naturaleza para que todo esté a su servicio, para que él sea dueño y para que ejerza el señorío al que está llamado por su Creador. Más claramente: no podemos dejar en un segundo lugar lo que somos –la identidad católica- en el uso y utilización de las nuevas creaciones técnicas que dejan vislumbrar la belleza y grandiosidad de la creación.

En los Medios de Comunicación desde la fe en la creación

El Símbolo católico comienza confesando la fe en un Dios Creador. El niceno-constantinopolitano: “Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e lo invisible”. Y el Símbolo llamado “de los Apóstoles”: “Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”. La proclamación del este artículo es el presupuesto nuclear para poder acoger como don del Creador los Medios de Comunicación que reflejan la grandeza del Creador. Si la palabra en la criatura, plasmada a “imagen y semejanza” de Dios es y expresa por sí misma la gratuidad, grandeza, poder y belleza del Creador y de la creación, así también cuánto ayuda al hombre a comunicarse, la imagen y la palabra, a modo de la prolongación de la creación, es gracia y don del Creador. La visión católica nunca ha dejado de privilegiar la creación y las realidades creaturales como primer fruto del Amor de Dios y como primera palabra del Creador a su criatura, a la Humanidad.

A nadie se le oculta que en los tiempos recientes los avances técnicos aun cuando dejan velada la consiguiente grandeza humanística, reclaman con urgencia la necesidad de la profesión de fe en el único Creador y un renovado cántico a la creación. El Decreto conciliar Inter mirifica, sobre los Medios de Comunicación social, y la teología de la Constitución pastoral Gaudium et spes recogen el sentir de la Iglesia sobre los avances más sobresalientes de nuestros días, las mirabilia Dei, de un modo especial los Medios de Comunicación y las técnicas a ellos unidas.

La Iglesia acoge con gozo y esperanza las maravillas de la creación que se manifiestan in fieri en las aportaciones y avances de la ciencia en el ámbito mediático. “La fe está abierta a todo aquello que en la cultura es grande, verdadero y puro” . Antes de ofrecer un juicio moral sobre los medios y su utilización es menester la nítida afirmación de la teología de la creación que conduce a la gloria de Dios y a la gloria del hombre; es menester no exiliar a Dios de su creación, de los Medios de Comunicación, para que podamos alcanzar la intelección de la realidad y, de un modo especial, el sentido del hombre: su origen y su destino.

En este momento histórico en que la teología de la creación está, cuando no olvidada, no pocas veces oscurecida y silenciada es necesario reafirmar su prioridad. La fe en la creación es la gran verdad a recuperar en nuestros días. Hace años el entonces cardenal J. Ratzinger escribía: “…asistimos a la desaparición casi total del anuncio de la creación de la catequesis, de la predicación e incluso de la teología”, hasta el extremo, señalaba en el mismo lugar J. Ratzinger, que algún teólogo se atrevió a la afirmación siguiente: “el concepto de creación es un concepto irreal” . Es frecuente oir hablar de salvación o de distintas ofertas de liberación sin presuponer y profesar la fe en el Creador y en la creación.

La identidad católica presupone la confesión de la creación, obra del Dios Creador. Las exigencias de la catolicidad

La catolicidad como nota de la Iglesia presupone la profesión de fe en la creación por parte del Creador uno y único, escena en la que se manifestará la salvación, lugar en el que irán apareciendo todos los medios, incluidos los técnicos, que se requieren para el anuncio de la misma. Para todos son conocidas las posiciones actuales –advertía Benedicto XVI hace pocas semanas en Ratisbona- en las que se niega el auténtico sentido de la creación considerándola como el resultado de una fuerza irracional o del mero azar. La verdad católica acepta con alegría la creación y todas las realidades creaturales, como son los Medios que posibilitan el crecimiento del hombre.

El ser católico, es decir el acoger la revelación nueva y definitiva como cumplimiento de lo anunciado y profetizado en la revelación de Israel, profesa la fe en la creación, afirmación central del cristianismo y preanunciada por la revelación histórica. Sólo desde la fe en la creación es posible la recta utilización de la misma y el evitar su manipulación. El católico reafirma y proclama la bondad inicial de la creación tal como se ve desplegando y creciendo a la largo de la historia y se le impone como consecuencia la justa utilización de los medios unidos a la creación sin manipularlos para fines que no estén acordes con la misma creación y el Creador.

Me parece importante señalar, como elemento básico y primero, que la afirmación de la creación, del cosmos y del hombre, que sale de las manos de Dios sitúa a la criatura de una manera nueva ante todas las producciones e utilizaciones de la creación. El de dónde –el origen- esclarece y lleva en germen el cómo y para qué . En una expresión que resume lo que queremos indicar: la antropología y la teología de la creación es el presupuesto para que podamos comprender el significado y la justa utilización de los Medios técnicos que se nos son regalados como dones de la creación al servicio y para el bien de la criatura.

Es obvio que las notas de la Iglesia –Una, Santa, Católica y Apostólica- son inseparables y se deben reflejar en las acciones de la misma, en la uso y actividad de las nuevas realidades de la creación por parte de los miembros de la Iglesia. Podríamos fijarnos en cada una de las notas pero nos ceñiremos a algunas consecuencias de la catolicidad. Los Medios, la Televisión como uno de los más notorios, en los que están presentes los bautizados deben estar al servicio de los fines de la Iglesia Católica y de las aportaciones propias que ésta puede prestar a la Humanidad. Con otras palabras, la catolicidad impone unas exigencias muy propias y singulares en el ámbito de la comunicación, y en concreto en los Medios audiovisuales.

Los católicos en la Televisión y en todos los Medios de Comunicación, al igual que en todos los ámbitos de su vida, harán patente su identidad inseparable de su pertenencia eclesial, y de un modo singular resaltarán la nota de la catolicidad. Es una exigencia, especialmente en nuestros días, debido, en palabras de J. Lortz, a los peligros desintegradores de los particularismos, nacionalismos y subjetivismos.

Nos apremia, en la actualidad, lo que san Paciano decía, en la Hispania del siglo IV: mi nombre es cristiano y mi apellido católico; el calificativo de católico le muestra, le hace visible . Los católicos en los mass media harán que refulja el nombre de familia, de adscripción, de la Católica; de lo contrario, se correría el riesgo de estar presentes a título individual, que su presencia no evidencia la pertenencia.

Si con la categoría teológica de la Católica se identifica a la verdadera Iglesia de Jesucristo, la catolicidad será la nota distintita de la presencia de los cristianos en el mundo. Las acciones y la comunicación desde la existencia cristiana mostrarán la esencia de la Católica, expresión tan querida por san Agustín al fijar en la eclesiología las notas que definen a la comunidad de bautizados. La verdadera doctrina del ser cristiano está allí donde está la Católica.

La presencia de los católicos en los Medios debe permitir interpretar la catolicidad como nota del mensaje y de los contenidos en el sentido extensivo del término católico: un mensaje para todos; y en el sentido intensivo: transmitir aquellos elementos visibles que son fuente de salvación confiados por el Señor; la verdad manifestada en la historia de la revelación que culmina en el mensaje de la encarnación, lugar en el que alcanza la perfección la comunicación entre Dios y la Humanidad.

En los Medios de Comunicación los católicos deben rehuir la tentación gnóstica de dirigirse sólo a unos pocos y ser conscientes de que el mensaje cristiano es para todos. Ser católico conlleva poner la mirada en la Humanidad entera, sin perder la tensión exigida por la pretensión de que se puede y debe transmitir las verdades que pueden conducir al hombre a su plena realización; la pretensión de transmitir la interpretación del mundo y de la realidad que provienen de la Verdad Misma, de Dios, con un alcance universal. Esta pretensión reclama que el católico está presente en los Medios de comunicación a partir de su inequívoca identidad y consciente de que la indefinición o nada añadiría a las restantes aportaciones.

El sentido de pertenencia a la Iglesia Católica, tal como se desprende de su historia, y debe expresarse en los Medios de comunicación, como la garantía de llegar a todos con una riqueza es capaz de ofrecer respuestas inéditas a los nuevos problemas demandados por las nuevas culturas y geografías.

La comunicación, escrita, oral y audiovisual –sin excluir la litúrgica y la plástico-artística- desde el principio era la que abría nuevos caminos y horizontes nuevos en el corazón de las culturas que había que evangelizar. Pero si la Comunicación es inherente a la misión -y muy poco ofrecería de positivo la Iglesia a todos los Medios de Comunicación si éstos no fueron medios para la evangelización- no podemos olvidar que el fundamento y la esencia de la misión evangelizadora y del mismo concepto de catolicidad es la santidad. La que es Una, Católica y Apostólica es asimismo Santa. En la Comunicación la catolicidad remitirá a la santidad; garantía para que no se impida el esperar y acoger la divinización. La firme profesión de la fe, que conduce a la santidad, es imprescindible para que la presencia de los cristianos sea efectiva en los ámbitos de la comunicación. Permítaseme dos grandes gestas de la comunicación evangelizadora: la helenización y la evangelización del nuevo mundo han sido posibles gracias al impulso de la catolicidad y a la presencia de los santos. Un aspecto importante de la comunicación cristiana es la historia de la santidad . La singularidad cristiana no se hará patente en los mass media si no se hiciera visible la imagen de la santidad; la imagen que reciba el que acoge y escucha reflejada en la imagen ofrecida. La pertenencia a la Católica es la que asegura la reforma en los Medios y las formas de estar en el mundo y ante el mundo; ahora bien la pertenencia católica reclama no perder el reclamo y la exigencia de la imagen de la santidad.

La pertenencia a la Católica, la conciencia de catolicidad, será la que hace posible no caer en el cautiverio subjetivista y en los peligros del totalitarismo que conlleva la tentación de una cultura afincada en la Ilustración: subjetivismo que llega a despreciar y romper con la Trascendencia, base ineludible para la defensa de la objetividad e ínsita en los contenidos de la catolicidad; y totalitarismo, tentación de las ideologías al albur y a la sombra del sólo sujeto. El sensus de la catolicidad es el antídoto para que el mensaje global cristiano no corra el riesgo ni caiga en el peligro de un reduccionismo y aprisionamiento de lo particular y no se arriesgue a proponer una especie de inculturación en los que se reduzca cristianismo a unos contenidos de mínimos cayendo en ideologías de todo género o en meras propuestas sociopolotíco-culturales.

La pertenencia a la Católica es la que por garantizar que lo que comunica es lo que ha recibido y desde el sensus de la catolicidad se ofrece la mejor intelección de la realidad y, por eso mismo, el mejor servicio al mundo, es urgente atender siempre en el mundo de la imagen y de la palabra al peligros de las ideologías incompatibles con la catolicidad ya sea, por aludir a nuestros días, a las configuraciones de sesgo marxista, cultural-nacionalistas, liberacionistas o temporalistas.

La misión esencial de la Iglesia no es otra que la evangelización de todos los hombres y de todos los pueblos –expresión de la exigencia y de la tensión de la catolicidad- en nombre de Jesucristo, del Señor Jesús (Dominus Iesus) para la salvación de la Humanidad. En la actualidad, la presencia de los católicos en los Medios, o en cualquier género de espectáculo, junto con la imagen y visión que ofrecen sobre el mundo y el hombre, adquiere nuevas urgencias, además de las respuestas que podemos encontrar en el pasado en la comunidad cristiana, sin olvidar nunca que la catolicidad nos garantiza los contenidos siempre nuevos para los medios nuevos. La gran respuesta es llenar de contenidos nuevos los Medios nuevos. La novedad de los contenidos no es otra que la permanente y definitiva novedad del cristianismo; es la identidad católica.

Uno de los retos más urgentes de los católicos en la Comunicación en responder adecuadamente a la problemática inherente al pluralismo religioso en el marco de un pluralismo cultural relativista que amenaza a la vida, a la institución familiar, seculariza la conciencia, fragmenta la ética y niega o relativiza el significado de la afirmación de la unicidad y universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia.

Las inequívocas orientaciones del Concilio Vaticano II , las indicaciones de la Carta Encíclica de Juan Pablo II, Redemptoris missio, y la Declaración de la Doctrina de la Fe Dominus Iesus son obligados referentes para que no de diluya la dimensión e identidad católica en los que han encontrado su vocación cristiana en los Medios de Comunicación social. Las consecuencias del olvido de los contenidos y enseñanzas del magisterio presentes en estos Documentos harán que peligre y desaparezca la misión propia de la Iglesia en el ámbito de la Comunicación.

Los católicos no ofrecen la visión sobre el hombre y sobre el mundo como una versión más sino que son mediadores de la noticia y mensaje cristiano y, por lo tanto, como Iglesia, necesaria mediación para la salvación. Las consecuencias que se derivan de la catolicidad de la Iglesia en su misión evangelizadora es evidente que provocarán críticas provenientes de concepciones distintas y contrapuestas acerca de la Iglesia y del cristianismo. El Magisterio de la Iglesia reciente, especialmente la Redemptoris missio y la Dominus Iesus, afecta de lleno a los católicos que son portavoces de la comunidad ante el mundo para que no fragmenten el correcto planteamiento teológico, para que no olviden la misión de la Iglesia, “el tesoro de la salvación de Dios” que es Jesucristo, confiado a la comunidad eclesial y que tiene una vigencia y actualidad universal, la catolicidad, que debe llegar a todos los hombres.

Pero el mensaje de la Iglesia Católica afecta a la visión global de la realidad, a la creación, a la actividad del hombre y a las versiones o traducciones que de esta actividad ofrece el católico a los demás. No considerar como plataforma de evangelización los Medios de Comunicación entre los hombres es negar y prescindir de la creación, es abandonar la proclamación del Creador y de su obra y el mandato del Señor a sus discípulos para el que reciben el Espíritu Santo.

La fidelidad a la catolicidad requiere una permanente conciencia de lo que somos. Hoy, ante el formidable reto de la globalización –nuevo concepto que mucho se enriquecería con el significado de la catolicidad-, la urgente demanda de la evangelización de un mundo cada vez más universal, más global, está cada vez más necesitado de la autenticidad personal, de identidad.

La expresión católica así como es uno de los calificativos o notas que mejor expresan la realidad eclesial, de igual modo debe ser nota distintiva de los que hacen que llegue la voz y la imagen de la Iglesia al mundo. La afirmación de la catolicidad es la que mantiene el principio de la unidad en la variedad . Es tarea propia del católico que, con paciencia y el temor, salvaguarde la unidad sin perder las partes de la totalidad. El comunicador cristiano hace confesión de la unidad entre la vida, conducta, y la palabra. Quien escucha y acoge el mensaje de un católico desvela la sinfonía entre la vida y la palabra: ésta es la omología (confesión) que caracteriza al católico; la confesión de Cristo por la fe y la vida (vida y palabra) es la confesión católica. La confesión que por su coherencia y unidad no pocas veces le conducirá al martirio; es en sí mismo testimonio. El comunicador católico es un modo de confesar y estar dispuesto a vivir martirialmente.

La nota de la catolicidad –la unidad en la diversidad que se traduce en la unidad de vida cristiana- es la que favorece y alimenta la unidad entre los hombres. La Carta encíclica Redemptoris missio subrayaba que el primer areópago de los tiempos modernos es el mundo de la comunicación, capaz de unificar a la humanidad. La unidad en la variedad coincide con la universalidad y muestra el rostro de la Iglesia no limitado en el tiempo y en el espacio. Pero la unidad en la variedad es obra de la virtud divina. Cimentados en la catolicidad no solo se expresa la universalidad de la Iglesia sino que, a la par, se propone que en ella se conserva la totalidad de la verdad.

El comunicador católico tiene que ser consciente que forma parte de este todo, la catolicidad, capaz subsanar y superar el individualismo y afrontar los conflictos con el entorno. En efecto, la expresión católica, aparece en relatos martiriales como el lugar de la verdad frente a las comunidades heterodoxas. Si miramos las distintas tradiciones cristianas -la asiática, la alejandrina y la africana- constatamos que utilizan en el mismo sentido el término catolicidad: la Iglesia que se mantiene en la Verdad, la propuesta eclesiástica frente a la gnóstica, lo que a todos debe llegar y no solamente a unos pocos.

Es en el ámbito latino, concretamente en la tradición africana, es la geografía eclesial en la que más se especifica y ahonda el significado de la catolicidad de la Iglesia. Lo que la Iglesia Ortodoxa es en Oriente, lo es la Iglesia Católica en Occidente. El ejemplo más significativo lo constituye la aportación de san Agustín. Si Pablo es modelo en la Comunicación cristiana, el apóstol de las gentes y sus indicaciones son prolongadas y explicitadas en los escritos y en las actitudes de san Agustín. Seguidor de Tertuliano y san Cipriano, el obispo de Hipona deja asentado que la comunicación católica debe atenerse a la regula fidei, al cuerpo de la Verdad manifestado en la catolicidad, y que éste debe exponerse pública y no secretamente, en todos los lugares y culturas, y no solo en algunas geografías particulares. Es una Comunicación que está llamada a llegar a todos y de un modo público.

Es la única comunicación que puede crear y promover –como diría san Cipriano- la unidad frente a la división y al error. La controversia donatista, en los días de san Agustín, es el ejemplo paradigmático de ruptura de la catolicidad y del nacimiento del movimiento nacionalista africano. Es entonces cuando se requirió un gran esfuerzo para ahondar en el concepto y la importancia de la catolicidad. Ante el peligro de reducir la Iglesia a módulos políticos imperantes la Iglesia Católica se manifiesta como la única y vera ecclesia para no sucumbir ante los localismos nacionalistas. Para huir de esta tentación y peligro la comunicación afincada en el principio de la catolicidad posibilitó un futuro a la sociedad. Únicamente desde la catolicidad se entiende la fe, la verdad y la autoridad al igual que la disciplina, la unidad, la paz y la comunión. La Catolicidad reclama a los que comunican la visión del hombre, de la historia y de la naturaleza que se pongan al servicio de todos ahuyentando el formar círculos de intereses con fines propios. La ausencia de la catolicidad imposibilita la inculturación, el llegar a todos.


Los primeros cristianos y su comunicación en los Medios propios del mundo pagano.

Junto al significado de la definición de la catolicidad en la primera generación cristiana encontramos actitudes frente a los Medios de comunicación que, además de esclarecer la aportación de la existencia cristiana, enriquecen nuestro pensamiento para situarnos ante Medios novísimos de comunicación pero que requieren actitudes permanentes que nunca dejan de ser, por permanentes, nuevas.

El ser cristiano en el seno de la comunidad católica conlleva una actitud nueva que jamás le faltará aliento para comprender y convivir con las novedades creaturales con las que se van encontrando, a lo largo del tiempo, la criatura dotada de razón. La novedad de la existencia cristiana facilita la empatía con las nuevas realidades históricas: la fe pide la armonía con la razón. La novedad definitiva que comporta el Verbo encarnado permite a los que viven con y según Él, comprender y mantener la novedad de las manifestaciones de la creación haciendo posible que no se menosprecien con la injusta utilización de los mismos.

Es legítimo mirar a los primeros momentos del cristianismo y preguntarnos cómo los seguidores del Señor Jesús se situaron ante los medios de comunicación social. No es necesario advertir que caeríamos en un imperdonable anacronismo si quisiéramos extraer alguna enseñanza sobre los novísimos Medios de comunicación y todo el universo nuevo que ha irrumpido con los avances de la ciencia en el ámbito de la informática y de la telecomunicación. Pero sí podemos con toda legitimidad aprender de las actitudes que el evangelio creaba en aquellos que en medio del mundo participaban en todos los Medios a disposición de todos.

Los cristianos ante los Medios de comunicación en un mundo pagano: el teatro y el espectáculo

Si los primeros cristianos, pocos en muchos y distintos lugares, cambiaron la trayectoria social del Imperio, fueron abriendo camino para una nueva cultura en los diversos campos de la sociedad, desde el palacio al ágora, desde los estratos sociales más ínfimos y relegados hasta círculos intelectuales que encontraban en la propuesta cristiana una escandalosa novedad en la historia de la Humanidad . La irrupción de los cristianos, de las comunidades católicas en contraposición a los conventículos gnósticos, en la difusión de su enseñanza y con su vida hace que los Medios de Comunicación de aquel entonces sufran una fuerte crisis y se le ofrezca una nueva propuesta o alternativa. Y esto no solo en la comunicación meramente oral, como puede ser la predicación, o en la escrita, la literatura y los cambios que el cristianismo dejó en la historia de la escritura y del libro , sino también, y no con menos vigor y difusión, en el modo de situarse ante los medios audiovisuales si así podemos definir la oferta de los espectáculos por parte del mundo clásico; es decir, las manifestaciones que llegaban a todo el pueblo, pensemos en el teatro, y en las manifestaciones que correspondían a la vida cotidiana civil aunque, en aquel entonces, estaban unidos indisociablemente a la religión.

A primera vista no parece ser así en nuestros días pues lo que se ofrece a la recepción del espectador en uno de más amplios Medios de comunicación, como es la televisión, aparece separado de la dimensión religiosa. El referente religioso se relega a la esfera de la privacidad como si no formara parte integrante y fundamental de lo humano. Sin desarrollar este aspecto lo considero, sin embargo, importante para ser tenido en cuenta: el rostro laico de una nueva cultura que condiciona el Medio y el espectador y que prescinde de la convicción del Creador y de la creación.

Con todo, parece, aunque no está tan evidente, que hoy lo que se ofrece en la Comunicación es un hecho libre referido al gusto o a la mera voluntad del individuo. Sin embargo cabe preguntarse si la Comunicación con los medios modernos no se ha constituido en los foros civiles que conllevan, aun cuando hablemos de una ciudad o sociedad secular o laica, un nostálgico sentido de lo religioso. Al igual que en los primeros siglos los cristianos se formaron un juicio determinado de los espectáculos en los que se encontraba la asamblea del pueblo y desvelaban el mensaje religioso que se proponía para la existencia de los ciudadanos, de igual forma los católicos en la actualidad debemos atrevernos a valorar el alcance de la comunicación audiovisual y los elementos de pseudoreligiosidad presentes en el mismo que no merecen nuestra aprobación y sí deben ser frecuentemente rechazados.

Si la afirmación de que nos encontramos en una era neopagana se impone cada día con más fuerza, las formas y contenidos de comunicación arrastran el sello de esta cultura que como pagana puede expresarse como anticristiana o antirreligiosamente, y con la oferta de la Comunicación en sus manos, no está de más en aprender de nuevo del testimonio de los primeros cristianos cuando su visión de los espectáculos, del actor y del espectador, en el mundo clásico, no solo era aceptable sino que trataron de cambiarlo con nuevas propuestas. “Desde siempre, anotaba el cardenal Ratzinger, el cristianismo ha estado amenazado por elementos anticristianos”, y hoy estamos ante una cultura “que se aleja de manera siempre creciente del cristianismo”. Una reciente selección de escritos de Benedicto XVI lleva por título “Ser cristiano en la era neopagana”. No creo forzada la comparación de los espectáculos paganos con los medios de comunicación de hoy y la lección que se desprende de los primeros pasos cristianos. El Evangelio provocará siempre un corte que purifica y resana la cultura ambiental, “una oposición a todo elemento de la cultura que cierre las puertas al Evangelio”. Así ha sucedido a lo largo de la historia del cristianismo. “La fe -escribe J. Ratzinger- ha sido siempre crítica con la cultura, y hoy debe ser más impávida y valiente”. Del mismo modo que la fe resana la razón, de igual modo los católicos deben resanar los Medios de comunicación social. También éstos están necesitados de la redención de Cristo . Probablemente en los Medios de Comunicación se halle un foro privilegiado donde se puede establecer el diálogo fe/razón, mundo religioso/mundo laico.

El que se incorporaba a la Iglesia no podía dejar de comunicar la vida y las razones para vivir que había encontrado y abrazado. Llevarlo a los demás, a todos y no solamente a unos pocos, llega a ser el imperativo del cristiano. Los católicos en los Medios de Comunicación están llamados, asimismo, a ofrecer un significado nuevo a todas las realidades de la creación, que ellos han acogido en su vida, con su conversión a una vida nueva. La Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi de Pablo VI nos recuerda nos deberíamos sentir culpables ante Dios si no utilizara estos Medios tan poderosos para manifestar el acontecimiento cristiano.

La Carta a Diogneto: la conversión a la nueva ciudadanía cristiana

Un conocidísimo texto de fines del s. II o principios del III, la Carta a Diogneto, muestra las actitudes del cristiano ante la sociedad y el modo de comunicarse con la misma: “A Dios, que nos concede el hablar y el escuchar, le pido que a mí me otorgue hablar de tal manera que el que escuche llegue a ser mejor, y a ti te conceda escuchar de tal manera que no caiga en la tristeza quien te habla”. Pero el cristiano que se dirige y se comunica a los que le escuchan lo hace para que comprendan la novedad del cristianismo y para alcanzar esta novedad el que habla y se comunica debe liberarse de los pensamientos que ocupan su mente y desprenderse de las costumbres pues éstas le engañan al hombre y le imponen una falsa visión de la realidad; es necesario “ser un hombre nuevo” para proponer la apertura a un nuevo sentido de las palabras y de la realidad, o lo que es lo mismo el cristiano tiene que comunicar a los demás que propone una admirable y peculiar condición de ciudadanía en el mundo: una manera nueva de estar en y ante la creación, ante y en el mundo ; peculiar ciudadanía que tiene las características de una misión encomendada por Dios: “Dios los estableció en un puesto tan grande que no les está permitido desertar”.

Esta misión, o lo que el cristiano tiene que hacer ver al mundo y comunicarlo, es descrita en esta antiguo escrito con la también conocida imagen: “lo que el alma es al cuerpo son los cristianos en el mundo” , que, según algún autor , sería una manera de expresar el logion evangélico: “Vosotros sois la sal de la tierra; vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 13-16). Mas el cristiano cuando se presenta ante los demás no debe ocultar que la peculiar ciudadanía y misión no es obra humana sino que tiene su origen en la intervención de Dios en la historia humana, y, más en concreto en el envío del Hijo del Padre Creador al mundo. El testimonio de los primeros cristianos nos enseñan que la Comunicación tiene como objeto primero e ineludible la Evangelización.

Comunicación y evangelización

Los cristianos de las primeras comunidades denuncian los espectáculos, como un medio singular de comunicación, por estar unidos a un culto a los dioses que esclaviza a los que acogen el mensaje transmitido; la primera generación cristiana con esta crítica provoca la denuncia a unos modos de Comunicación social cuales son los espectáculos que tienen como fin mostrar una visión del mundo y una pauta de comportamiento a la sociedad.

Un ejemplo muy significativo es el que nos refiere el libro de los Hechos de los Apóstoles (19, 23-41): la predicación de Pablo origina un conflicto. El escenario es el teatro de Éfeso; la causa la palabra del apóstol y los suyos que se pronuncian sobre el culto a Artemisa (Act. 19,23-41); el teatro, como el lugar en el que el pueblo se puede reunir en su totalidad, es el espacio en el que Pablo no teme denunciar la idolatría y hablar de un modo totalmente nuevo sobre Dios y sobre el hombre.

También en nuestros días los Medios de Comunicación son espacios o escenarios reales y virtuales donde se convoca a todo el pueblo para que contemple y reciba multitud de mensajes. Si el teatro, en los días de san Pablo, era uno de los lugares donde se reafirmaba y defendía la religión tradicional, de igual modo los principales Medios de Comunicación actuales pueden ser los ámbitos donde se reafirma o rechaza determinados valores, en no pocas ocasiones bajo formas crípticas pseudoreligiosas, como nuevos modos de idolatría. No está de más desvelar las nuevas idolatrías en las nuevas plazas y pantallas, por no decir teatros –lugares de espectáculos- de comunicación audiovisuales.

A tenor del relato de los Hechos de los Apóstoles a Pablo no le permitieron, después de ser aconsejado por los suyos, a acudir al teatro y participar en el debate. Era intención del apóstol de las gentes acudir al teatro para buscar un lugar de dialogo y de comunicación. En esta ocasión en lugar de Pablo se presentaron sus discípulos, Gayo y Aristarco, poniéndose éstos en el mismo plano y en la misma dimensión que el pueblo reunido.

La narración de los Hechos de los Apóstoles muestra una evidente contraposición: por una parte, el teatro con su contenido religioso y, por otra, el cristianismo. La vida de la Iglesia seguiría la pauta de este incidente como se reflejará, posteriormente, con toda nitidez en numerosos cánones conciliares, en toda la geografía eclesial, que transmiten el sentir de la comunidad cristiana ante los espectáculos y modos de comunicarse y relacionarse los cristianos ante el mundo. El relato lucano, al que nos referimos sin abundar en posibles explicitaciones, puede ser considerado como un punto de partida para el pensamiento cristiano sobre los espectáculos y las diversas formas de comunicación.

La Comunicación como Apología

En la literatura cristiana aparecen, muy tempranamente, títulos como el de spectaculis, sobre los espectáculos -y muy próximos a los relacionados con los juegos- mucho tienen que ver con el modo y actitudes ante las formas de Comunicación. Es sugerente comprobar como el más antiguo Tratado que discurre acerca de los Espectáculos, llegado hasta nosotros, es un escrito, de fines del siglo II, del africano Tertuliano. En una geografía distinta del pasaje de los Hechos, Asia Menor, en los primeros pasos de la Iglesia en África el de spectaculis tertulianeo -referencia única para saber cómo se manifestaba en sus expresiones artísticas y comunicativas el mundo pagano- va unido al Apologeticum, una conocida exposición y defensa del cristianismo.

Los Tratados de spectaculis -la actitud que hay que mantener antes estas formas propias del ocio y que miran a la información sobre cuestiones básicas de la vida- para los cristianos son inseparables de la Apología. El interés de fondo en estos escritos cristianos que miran más directamente a la manera de estar en el mundo los cristianos es afirmar que lo que el pensamientos sobre los espectáculos es indisociable del pensamiento acerca de la Comunicación.

Los Medios de Comunicación y la expresión de lo humano mediante la imagen y la palabra para estos autores de los primeros siglos deben estar al servicio de la Apologética, de la defensa y Comunicación pública del mensaje cristiano; son medios para que la imagen y la belleza expresen la verdad del Creador, de la criatura y de la creación y la sociedad se convierta en Humanidad nueva. El católico en la Comunicación donde prima la imagen y la palabra debe favorecer el encuentro del hombre con la belleza de la fe.

“…Renunciamos –escribe Tertuliano en su Apologeticum - a vuestros espectáculos, como también renunciamos a sus orígenes…; del mismo modo nos hacemos extraños a los contenidos que representan…”.

El Octavio, un escrito del tiempo de Tertuliano, que llegó hasta nuestros días bajo la autoría de Minucio Félix, reflejaba un sentir similar al escribir: “Nosotros, que somos juzgados por nuestras costumbres y nuestro sentido del pudor, con razón nos abstenemos de los malos placeres, de vuestras ceremonias y espectáculos, cuyo origen sagrado conocemos y cuyos perjudiciales encantos condenamos…”.

La actitud apologética en la exposición de la verdad sobre el mundo y sobre el modo de vivir se atiene al principio expresado por el cristiano ateniense, Atenágoras, en la segunda mitad del siglo II, de este modo: “Nosotros somos en todo y siempre iguales y acordes con nosotros mismos, pues servimos a la razón y no la violentamos” . Textos similares se pueden leer en otras importantes Apologías cristianas que describen la vida cotidiana de los bautizados. Podríamos añadir, sin alejarnos del siglo II, a Taciano y Teófilo de Antioquía.

Superstición, inmoderación (insania), deshonestidad (impudicitia) y soberbia o vanidad (vanitas) son términos que son rechazables y rechazados por los autores cristianos cuando se refieren a las actitudes que los convertidos deben mantener en su relación y comunicación con la sociedad.

Fe, vida y verdad

Son de subrayar, aunque sea a título de mera cita, los tres grandes vectores en la más antigua literatura cristiana presentes en los genéricos títulos “sobre los espectáculos” (de spectaculis): el cristiano en la actividad que requiere imagen para expresar los distintos aspectos de la realidad y de la vida no debe pactar jamás con la idolatría y las diversas formas que ésta pueda adoptar. El cristiano en todos los lugares en los que está presente denuncia y prescinde de las variadas formas o representaciones idolátricas. Es exigencia básica que Tertuliano define como status fidei (estado de la fe). El estado de fe comporta la radical incompatibilidad con lo que se opone a la prescriptum disciplinae (la moral), o lo que es lo mismo a una recta conducta acorde con los mandamientos de Dios; y, en tercer lugar, el manifestar el convencimiento de que la ratio veritatis (la razón de la verdad) es inseparable de Dios.

En continuidad con lo dicho, un autor cercano a la tradición latina africana, en la primera mitad del siglo III, advertía a los cristianos que su actitud ante lo que se comunicaba sea en el ágora sea en los espacios donde era convocado el pueblo tiene que atenerse a la profesión de fe para poder ser irreprensibles en la vida cotidiana. Cuando ésta se abandona y los cristianos actúan y participan de las intervenciones que van contra el mensaje y vida cristianas no solo viene reafirmada la idolatría coloreada con las más sutiles formas a lo largo de la historia sino que la vera et divina religio es pisoteada, ultrajado el nombre de Dios y despreciadas las orientaciones de la Escritura. Es de suma gravedad llamarse cristiano y actuar según la ley de la idolatría. Si no se mantienen estos principios es imposible suscitar la virtud con vistas a la salvación, fin de toda relación y comunicación cristiana.

Dicho de otro modo: la Comunicación debe atenerse a la fe, a la moral y a la Verdad. La actuación de los cristianos hará ver que el cristianismo como verdadera y unica religio puede expresarse en las más diversas realidades sociales e individuales y ofrecer unos valores de alcance universal precisamente por no abandonar el convencimiento de que la veritas christiana tiene una pretensión universal. Hallamos en este contexto una definición de la comunicación que podría ser traducida como la acción evangelizadora con miras a la salvación eterna.

Ante las expresiones y la Comunicación que se atiene a los principios idolátricos, el cristiano debe poner ante los ojos del mundo que es posible proponer una comunicación como el mejor de los espectáculos. En palabras de Novaciano “el cristiano tiene- si quiere- espectáculos mejores; tiene placeres verdaderos y salvíficos a condición de que caiga en la cuenta” ; el cristiano debe atraer la atención sobre la realidad para que no se impida contemplar y admirar la belleza que Dios ha impreso en la creación: si bien es cierto que hay bellezas que todavía no nos es dado contemplar no debemos olvidar que el cristiano no debe dejar de comunicarse y expresarse al margen de la belleza creatural: “él tiene –leemos en el mismo autor- a su disposición la belleza de este mundo”.

La expresión y Comunicación que no se atenga a la verdad de la realidad, que no refleje la belleza y no provoque la admiración de la creación, del ser y del hacer humanos, no será posible quien no sepa reconocer a todas las criaturas como hijos de Dios. Esta es presupuesto para que no convirtamos en ídolos tanto las actividades de los hombres como lo que encuentra y espera en su propia historia. Es posible desvelar y admirar la belleza en lo que se hace y acontece si la idolatría no impide descubrir que Dios está en el origen y en el horizonte del cosmos y de su imagen, del hombre; que la cuanto de bello se contempla, admira y comunica es participación de Dios mismo, fuente y raíz de toda Belleza sin la cual el hombre no tendría sentido alguno. De nuevo Novaciano: “Jamás podrá admirarse por las obras humanas quien no sepa reconocerse hijo de Dios. El hombre que admire algo que no sea Dios pierde un poco de su humanidad” .

El católico pondrá en el corazón del mundo mediante la Comunicación a Dios mismo, y transmitirá al que le ve y escucha, todo lo que Dios –Verdad, Belleza y Bondad- quiere para que el hombre sea más humano y alcance el fin para el que fue creado. El católico lo encuentra en la Sagrada Escritura, el lugar donde se halla lo que conviene a la fe. Al margen de la Palabra, nada tendría que comunicar pues en ella se aprende que Dios Creador hace al mundo y al hombre, y que el mismo Creador sigue perfeccionando su maravillosa creación.

Estas descripciones de la actividad comunicativa, que se presenta como artística y lúdica, están presentes en los representantes de todas las primeras tradiciones cristianas, tanto griegas como latinas. Quieren ser advertencias-guía, a modo de carta a los cristianos, en la que se deja constancia de la distancia del modo de actuar de los no cristianos, los paganos, y la singularidad que caracteriza la expresión cultural y la comunicación por parte de los que pertenecen a la Iglesia. Podríamos abundar en otros muchos testimonios y añadir un interesante apartado que no se oculta en los textos a los que nos referimos: la relación entre expresión y comunicación desde las actitudes cristianas y martirio. La Comunicación conlleva el anuncio del mensaje y éste es inseparable del rechazo y la prueba que abre al católico la puerta del testimonio martirial.

La dimensión y actitud apologética, inherente al ser cristiano, hace que la comunicación era el medio necesario para presentar, ante los judíos, la persona y el mensaje de Jesucristo y, ante los paganos, la renuncia a la idolatría. La Comunicación es, ante todo, anuncio del Dios único y anuncio del juicio que reclama el ejercicio de la libertad humana. Esta actitud es la que le concederá un carácter único y original a la comunicación cristiana. La Iglesia, desde sus inicios, era consciente de que la comunicación católica suponía la propuesta de un modo nuevo de comprender y vivir la existencia humana que implicaba una toma de posición frente a los valores religiosos paganos. Situarse así ante los Medios de la sociedad significaba la Apología salir al paso y defender a aquellos que no se les reconocía una ley que les amparasen; los cristianos eran una asociación no reconocida, por lo tanto ilícita. Vivian en la precariedad. La Apología reclama un reconocimiento común en el que se permitiese ofrecer todo lo que enriquecía a la sociedad. El poder comunicar lo que tenían que anunciar requería la aprobación y uso del derecho del carácter público de la comunicación cristiana.

La Comunicación cristiana, imagen y palabra, es por definición, al igual que la literatura de los Apologistas, comunicación misionera: presentación del evangelio al mundo pagano. La relación con el poder y el reclamo de la comunidad cristiana a ubicarse en la sociedad mira a la posibilidad de poder utilizar todos los Medios para el fin misionero, para la predicación. Brevemente: si la Comunicación mira a la misión, ésta es imposible sin la predicación. Los Medios de Comunicación social se convertirán en manos de los cristianos en la posibilidad real de foros en los que se encuentre el anuncio y la veritas christiana.

Lo que los cristianos tenía muy presente eran las verdades fundamentales y el esfuerzo por encontrar puntos de enlace con la sabiduría pagana. El Logos griego es amigo del Logos encarnado. Adoptar la perspectiva cristiana no supone para un griego traicionar su tradición sino ser fiel a lo mejor que hay en ella. Se trataba de exponer la realidad del mundo, del hombre desde la manifestación de la revelación, con una explícita invitación a la conversión.

El encuentro en Cristo hace que se supere la distancia entre Dios y el hombre y es el origen de la catolicidad. En la medida que haya conciencia de catolicidad más urgirá el anuncio de la presencia de Dios en la carne, del Verbo encarnado , y el impulso misionero realizará con más vigor la fraternidad. Los católicos en los Medios de Comunicación no desistirán de trasmitir este acontecimiento si se quiere estar al servicio de la Humanidad que hambrea la fraternidad y la salvación.

Concluyo con una reflexión escrita por el entonces profesor J. Ratzinger, en 1960: “Ciertamente habría que pensar todas estas cosas de cara a realizar la propaganda eclesial hacia fuera, por ejemplo en la presentación de lo santo en la radio y en la televisión. No se da a conocer más el que malvende la palabra (pues lo que es demasiado barato no vale para nada), sino el que la anuncia”.

La tarea de la Iglesia es transmitir al mundo la palabra de Dios acontecida en Cristo, dar testimonio público de la obra salvadora de manera que el mundo pueda percibirla en sacrosanta discreción, pero la conducta de los cristianos entre sí debe tener una fuerza atractiva y ejemplar que se convierte en lenguaje privilegiado para la comunicación. La evangelización no es nunca simplemente una comunicación intelectual ni el resultado de programas y estrategias, es un proceso vital, una purificación, una transformación, una conversión de nuestra existencia, y para esto es necesario vivir eclesialmente, no apartarse del camino común que es la Católica , sin olvidar que la catolicidad tiene su norte y su centro estable en el ministerio del sucesor de Pedro. Como hace muchos años escribió el actual Obispo de Roma, Benedicto XVI, “una Iglesia que quiere ser solo “católica” sin tener parte con Roma, pierde precisamente por ello su misma catolicidad”.

Eugenio Romero-Pose

Homilía de Mons. John P. Foley

Homilía de Mons. Foley en la Santa Misa inaugural del Congreso Mundial de Televisiones Católicas
Mons. John P. Foley, Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales 10/10/2006


Madrid, 10 de octubre 2006

Queridos Hermanos y hermanas en Cristo,

En esta ocasión en la que iniciamos el encuentro mundial de TV católicas, damos gracias a Dios por la presencia de cada uno de vosotros que habéis llegados de tantas partes del mundo.

Iniciamos nuestro congreso dejándonos iluminar por la Palabra de Dios que hoy nos propone saber equilibrar la acción con la contemplación. Mensaje muy válido para los cristianos comprometidos con los medios de comunicación social y en particular para todos los que hacen televisión.

El evangelio de hoy - precisamente - nos presenta en la figura de Marta y de María dos actitudes que debemos saber equilibrar en cada uno de nuestros proyectos y responsabilidades. Muchas veces el mundo mediático se deja absorber por el frenesí del activismo, desplazando los momentos de oración y contemplación.

La cercanía del Reino exige cargar el acento sobre la escucha de la Palabra, no es un menosprecio de la acción; es un problema de saber llenarnos nosotros mismos de la enseñanza de Jesús - ¡y de Él mismo! – para poder comunicarlo a los demás. Jesús nos dirá “que lo que sale de la boca viene de dentro del corazón” (Mt 15, 18)

Acción y contemplación son dos elementos necesarios para atender al huésped Jesús, de quien debemos ser sus testigos a través de nuestro servicio en los Medios de Comunicación Social.

En efecto, este pasaje del Evangelio, lo aplicaremos en estos días, cuando reflexionemos que no basta hacer televisión simplemente por hacerla, sin equilibrar la cantidad con la calidad. Nuestros actos deben ser resultados de la contemplación cuando nos alistamos a producir un programa para la televisión, un documental, o un spot televisivo.

Terminemos nuestra reflexión a la luz de la Palabra del Señor diciendo que en el camino de la santidad no hay dos almas iguales. Todos procuramos amar a Dios, pero con estilo y personalidad propios. Nuestro modelo está en Cristo, en la Virgen y en los Santo; debemos pedir a Nuestro Señor la sabiduría necesaria para equilibrar armoniosamente la acción y la contemplación que nos muestran las figuras de Marta y María.

No perdamos la paz, ni el buen humor. Y para eso, cuidemos la presencia de Dios. San José Maria Escriba de Balaguer decía: «Sabedlo bien: hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir (…); o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca».

Que nuestra Madre del Cielo nos ayude a experimentar la alegría de la entrega.

Amén

Entrevista con el Cardenal Bernard Agré

Entrevista al Cardenal Bernard Agré una de las figuras más destacadas de la Iglesia en África

El cardenal Bernard Agré es una de las figuras más destacadas de la Iglesia en África. Ordenado sacerdote en 1953, obispo de Man en 1968 y creado cardenal en 2001, además de ocupar otros muchos cargos eclesiásticos, Agré conoce profundamente la durísima realidad del continente más pobre del planeta. Precisamente por ello es consciente de las dificultades que entraña la creación de una red de comunicaciones sociales y, más concretamente, de televisiones. Sin la cual, por otra parte, el abismo que separa África del Primer Mundo se hará más grande.

Pregunta.-Eminencia, los medios de comunicación, y más concretamente la televisión, no es, por regla general, y al menos en Occidente, especialmente proclive a defender los valores morales de la Iglesia. En muchos casos, al contrario. ¿Comparte esta visión?

Respuesta.-Todos lo saben, los medios de comunicación social y particularmente la televisión, muestran une libertad de palabra total. Es un poco la regla del juego de la comunicación moderna, Por consiguiente, no podemos esperar que sean las plataformas de catequesis y de difusión de la doctrina social de la iglesia. Aunque sea necesario reconocer que de algunos programas emergen esfuerzos elogiosos para vehicular los valores del derecho, la justicia y la paz. Esto sobresale también fuera de los programas no católicos. Hay un lenguaje que obedece al género literario de las comunicaciones sociales del periodismo mundial. Los cristianos y los no cristianos se encuentran y pueden dialogar en el sentido de una sana promoción de los valores humanos y espirituales. África no constituye una excepción en esto.

P.- Como gran conocedor de la realidad africana, ¿cómo cree que los medios de comunicación social católicos pueden abrirse paso en un contexto dominado por la insuficiencia de instrumentos materiales y el dominio de otras religiones?

R.- Nada es imposible para todos los que saben alimentar y mantener una gran ambición por sobrepasar las dificultades recurrentes de penuria en cuanto a material y finanzas puesto que es exactamente de lo que se trata. Los esfuerzos elogiosos de los pioneros de la presencia africana en los medios de comunicación social y particularmente en la televisión están ahí para decir y llevar el testimonio de que la esperanza está permitida. Los gastos son grandes en televisión pero en una organización sana, explotando lo mejor posible los recursos locales, materiales y humanos, se puede, dentro de la perseverancia y el profesionalismo, permitir la presencia del continente africano dentro de las nuevas autopistas de la comunicación.

P.- ¿Cuál es la situación actual de la televisión católica en África?

R.- Es difícil responder en algunas palabras a esta pregunta puesto que sería necesario todo un desarrollo. Lo he hecho en una comunicación de media hora que tendré que presentar en Madrid el próximo 11 de octubre. La Iglesia católica africana está activamente presente de diversas maneras en las televisiones internacionales. Quiere estar presente de una manera más intensa por sus propias instalaciones y sus propias emisoras. Numerosos proyectos se encuentran en vías de ejecución. Otros funcionan tímidamente, pero a pesar de los costes elevados de sus instituciones, la fuerte voluntad de la jerarquía y la del laicado del continente africano permitirá, estoy seguro de ello, una vitalidad más significativa dentro de ese gran medio de comunicación y de intercambios que es la televisión. Estamos muy lejos de que el horizonte esté bloqueado.

P.- La influencia de la televisión en los más jóvenes es evidente; los programas de entretenimiento de las cadenas generalistas ofrecen un abanico de posibilidades para la educación con valores. ¿Cuál cree usted que debieran ser las directrices de la alternativa católica?

R.- La nueva cultura que es la televisión influye en los adultos de todas las edades da un giro al espíritu y al comportamiento, particularmente entre los jóvenes con más inclinación al mimetismo. Son más influenciables y copian más fácilmente, De ahí la necesidad de una verdadera educación según este medio poderoso. Esta formación sistemática ha sido bautizada bajo el nombre de educomunicación que permite a través de seminarios y programas en los que se dé lo esencial de los géneros literarios para todos los espectadores deseosos de reportajes y de películas diversas. Es bueno que conozcan los lados positivos de intercambio cultural de información para construir su vida. No se olvidará tampoco resaltar los peligros de alienación cultural y de perseverancia cuando la pornografía y algunas películas de baja escala retienen demasiado su atención.

P.- Los cristianos que trabajan en televisión debemos abrirnos paso en el competitivo mundo de la oferta y la demanda; y, a la vez, mantenernos fieles al Evangelio. Esto a veces se hace difícil. Sin embargo, la necesidad de mostrar al mundo que “Dios es amor” nos debería animar. ¿La televisión católica jugará un papel importante en este sentido?

R.- En el mundo de la competición áspera en la que el cebo de la ganancia mantiene a los protagonistas jadeantes es difícil ponerse al margen. Sin embargo, se pueden fijar objetivos precisos en los que se quiera encontrar al hombre dentro de todo lo natural y sobrenatural. Magnificar el amor, la tolerancia, la justicia, el respeto a los derechos humanos, la búsqueda de la paz en el hombre de la fe y el evangelio, a fin de cuentas no puede dejar a nadie indiferente. Las películas de Teresa de Calcuta, Sor Manuela, Martin Luther King, Juan-Pablo II, retienen siempre la atención de los creyentes y no creyentes. Nadie puede rechazar sistemáticamente el estar emocionado incluso de forma momentánea, por las secuencias que promueven los valores que acabamos de citar. ¿Quién conoce el camino de la acción de Dios y de su amor por la criatura humana, incluso siendo atea? Ciertos musulmanes nos han confesado recientemente que los programas sobre enfermedades, la muerte, los obsequios de Juan Pablo II, mundialmente difundidos, les ha facilitado un diálogo más fluido con los cristianos.

P.- Como participante del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, ¿cuáles considera que deben ser las directrices que lo marquen y los frutos que de él se obtengan?

R.- Este congreso puede ayudar mucho a un mejor conocimiento recíproco entre los participantes de todos los continentes. El peligro que nos acecha es tener a un lado a aquellos que saben, aquellos que pueden, los técnicamente fuertes, los financieramente provistos; y al otro lado a los espectadores o, al menos, aquellos que se han visto reducidos al papel de simple seguidor. Evitad crear clubes de G7 o de G8 y por otro lado solicitantes crónicos de ayuda. Si la red de comunicadores católicos en preparación se convierte realmente en plataforma de intercambios dentro del respeto mutuo y todo esto no es más que un fuego de paja que se prende y se apaga inmediatamente después del congreso, entonces muchos aplaudirán a plenas manos. La Iglesia habrá dado el ejemplo del partenariado que esperan por todas partes las relaciones internacionales.

Facta, non verba: pocas declaraciones de intenciones, sino de hechos concretos, intercambios y progresos en los proyectos.

P.- Para finalizar, un recuerdo para el añorado Santo Padre Juan Pablo II. El conocido por muchos como “Papa mediático”, siempre mostró un vivo interés por los medios de comunicación social y las nuevas tecnologías, considerándolos instrumentos de vital importancia para la difusión del Evangelio en el mundo actual. Con la perspectiva completa de su pontificado, ¿considera que Juan Pablo II realmente marcó un antes y un después, en este sentido, en la Historia de la Iglesia?

R.- El Papa Juan Pablo II en su juventud fue actor y autor de obras de teatro que entusiasmaron a los espectadores. Sus palabras, su mímica, sus gestos hacían de él un comunicador nato. Desde el primer momento de su contacto con la muchedumbre llegada a la plaza de San Pedro, encontró las palabras justas y la actitud que se gana la simpatía. Transmitió el mensaje fuerte de Jesucristo, su Maestro: « no tengáis miedo ». Sus viajes atrajeron a multitudes de periodistas ; él sabía hablarles. Escribió muchos mensajes, comunicó con los decidores de disciplina de todas las religiones. Existen tesis y tesis para escribir sobre la suma de los escritos sociopolíticos y comunicacionales que dejó. Abrió el Vaticano a las cámaras y los micros y ahora será imposible volverlos a cerrar completamente. ¿Se puede hablar de un antes y un después de Juan Pablo II ? Antes de él, la Iglesia conoció papas comunicadores como Pío XII y Pablo VI, por no citar más que a ellos. El impulso dado por la comunicación continúa a través de todo lo que nos ha sido dado ver después de la elección de Benedicto XVI y este impulso comunicacional abierto al mundo, ¿quién lo detendrá?

Ponencia de Silvia Constantini en el Congreso Mundial de TV Católicas

Discurso enb italinao de Silvia Constantini, responsable del Banco de programas católicos de Televisión


BANCA PROGRAMMI TV
Madrid
10 ottobre 2006

Buon giorno a tutti. Sono lieta e onorata di essere presente a questo Congresso; rivolgo un particolare ringraziamento a S.E. Mons. Foley, per avermi invitata a prendere la parola in questo contesto così qualificato per il mondo della comunicazione televisiva cattolica, e un grazie a Mons. Planas per la fiducia accordatami. Porgo inoltre un doveroso ringraziamento a Mons. Claudio Giuliodori e al mio Direttore Marco Guglielmi, per avermi sostenuta nella collaborazione col PCCS, e a voi tutti un grazie anticipato per la pazienza nell’ascoltarmi.

Mi chiamo Silvia Costantini, sono manager dei Rapporti Istituzionali e Internazionali di Sat2000, la televisione dell’Episcopato Italiano.

Sono qui per illustrarvi la BANCA PROGRAMMI, BP, un progetto di solidarietà e senza fine di lucro: per realizzare, insieme a voi, produttori e televisioni cattoliche nel mondo, una Banca di programmi televisivi cattolici, in Internet, ad accesso gratuito. Si tratta di una struttura, promossa dal Pontificio Consiglio delle Comunicazioni Sociali, PCCS. Tale struttura fungerà da strumento di distribuzione e di condivisione di una parte del patrimonio audiovisivo cattolico mondiale, come segno tangibile dell’aiuto reciproco tra gli operatori cattolici di questo settore.

Nel mondo ci sono circa 2000 televisioni cattoliche, e un numero altrettanto significativo di produttori cattolici, che rappresentano una vera ricchezza dal punto di vista culturale, per l’importante funzione di evangelizzazione e come strumenti di comunicazione sociale. Sono realtà nate e sostenute da sacerdoti e laici coraggiosi e generosi che investono il loro tempo, oltre che in alcuni casi gran parte delle loro risorse economiche personali. Ma il cuore purtroppo non sempre basta per essere attrattivi in termini di audience e, quindi, per raggiungere l’obiettivo di comunicare valori attraverso lo strumento televisivo. Per attrarre e mantenere il proprio pubblico, ci vogliono essenzialmente programmi di qualità, non solo nei contenuti ma nella forma, nell’innovazione continua del linguaggio, nelle scenografie, nella ricercatezza delle immagini, nella sperimentazione di proporre in modo dinamico contenuti, con l’utilizzo di internet, dei cellulari ecc., ma tutto cio’ comporta costi molto alti, troppo alti e protratti nel tempo, difficilmente sostenibili per piccole realta’ televisive.

La nostra nuova Banca Programmi può pertanto rappresentare una importante risorsa, un chiaro punto di riferimento per le tv cattoliche: mettendo in comune alcune loro produzioni di qualità, possono crescere e dare impulso a un movimento di cooperazione e di supporto reciproco, dando vita a un progetto di condivisione valoriale e di reale sostegno, per la crescita delle settore televisivo cattolico nel mondo.

Per questa ragione, il PONTIFICIO CONSIGLIO DELLE COMUNICAZIONI SOCIALI, si è fatto promotore della nascita della BP. La BP si propone di raccogliere, organizzare e distribuire, seguendo la logica di una Banca Dati, tutto il materiale audiovisivo che le diverse realtà del mondo cattolico doneranno, al fine di costituire un punto di riferimento internazionale, “super partes”, per l’intero panorama radio televisivo Cattolico mondiale: una pressoché indispensabile risorsa di arricchimento di palinsesti, di scambio di esperienze e di proposta e soluzione per la crescita del sistema televisivo cattolico.

La BP sarà su internet, principalmente per l’abbattimento di costi nell’acquisizione e distribuzione delle produzioni ma anche, come lo stesso PCCS ha sostenuto nel documento Etica in Internet, perché Internet è “caratterizzato da istantaneità e immediatezza, è presente in tutto il mondo, decentrato interattivo, indefinitamente espandibile per quanto riguarda i contenuti, flessibile, molto adattabile”.

Adesso andiamo a vedere insieme le FASI DI SVILUPPO della BP. La fase attuale è ancora una FASE PREPARATORIA, in cui stiamo strutturando tutto il sistema organizzativo:

1) stiamo iniziando a raccogliere le adesioni dei produttori e delle televisioni cattoliche che vogliono farne parte;

2) stiamo realizzando un primo elenco di programmi disponibili: a oggi già ci sono molte realtà, tra cui il CTV, Popular tv, Il centro di produzione di Buenos Aires, Cancao Nova, la Nova T , Media Center’s Tv Unit di Malta, e molto altri ancora, che sono disponibili a essere parte di questa rete di generosità;

3) stiamo studiando la forma giuridica che la BP dovrà avere per poter ricevere e ridistribuire i programmi, gratuitamente, ma con regolari contratti di cessione/acquisizione diritti;

4) con Popular TV abbiamo iniziato a fare delle prove di upload e download di alcuni programmi via internet, per valutare non solo la qualità dei filmati, a seconda delle diverse modalità di compressione, ma anche il tempo necessario per caricare e scaricare gli stessi programmi.

E così, abbiamo potuto verificare che un video della durata di 17’, compresso a una qualità media, ha una dimensione del file di circa 81 mega, mentre un video di qualità quasi Broadcast, con una risoluzione video di 760x512 pixel, ha una dimensione di 171 mega. Dunque, in entrambi i casi, e’ possibile la trasmissione di questi file attraverso Internet in tempi minimi, anche considerando la sempre maggiore diffusione nel mondo della banda larga.

L’utilizzo di internet come infrastruttura di trasmissione video è stata privilegiata per rendere i costi di trasmissioni il più bassi possibili. Nella fase di start up, il progetto sarà avviato con strumenti software standard di mercato mentre, in una fase avanzata, saranno utilizzati strumenti software avanzati, per ottimizzare l’uso delle risorse e i tempi di accesso ai filmati.

• Come potete vedere nello schema, qui ci sono due televisioni che inviano un loro programma televisivo al Centro Servizi di distribuzione, la disponibilità di quel programma viene segnalata sul sito internet della Banca Programmi. Dal Centro Servizi i video sono resi disponibili ai fruitori. I filmati vengono inviati alle stazioni riceventi, che ne hanno fatto richiesta, secondo le modalità descritte nel sito.

START UP E AVVIO A REGIME

Lo start up effettivo della BP e’ previsto per la fine del 2007, quando il sito web verra’ attivato. Inizialmente il sito della BP sarà in italiano, inglese e spagnolo, ma a regime, è previsto anche in francese e tedesco. Quello che vedete e’ solo un esempio preparatorio sia di grafica che di layout. La prima pagina e’ puramente informativa, in cui verra’ spiegata la mission, chi siamo, cosa facciamo…, in basso a destra trovate una sezione dedicata alle news, aventi come tema chiesa e comunicazione.

Da questa pagina, ogni televisione o produttore cattolico, che sia interessato a prendere parte alla BP, dovrà registrarsi, fornendo tutti i dati necessari alla registrazione stessa, naturalmente con il rispetto da parte nostra di tutta la normativa sulla privacy.

Tutte le televisioni e i produttori cattolici che si registreranno, per poter accedere alla BP, dovranno inviare, presso gli uffici della BP, una lettera di presentazione di un Vescovo, o del direttore dell’ufficio Comunicazioni Sociali dell’Episcopato locale, o del loro Superiore religioso, o comunque del Responsabile dell’Ente ecclesiasticamente costituito. Chi non invierà detta documentazione, non avrà accesso alla BP. Con la registrazione verrà assegnata, e inviata per email, una “password” d’accesso personalizzata, e a questo punto sarà possibile entrare nell’area riservata, personalizzata per ogni singolo utente. La pagina iniziale dell’area riservata, come vedete, conterrà informazioni sulla vostra posizione nella BP, cioè potrete vedere quanti programmi avrete richiesto e quanti ne avete donati.

Cliccando sull’icona a sinistra, sulla voce Programmi, si aprirà la schermata sui programmi disponibili, divisi per lingua. Se vogliamo ad esempio avere informazioni maggiori su un programma, per dire, il primo in alto, vediamo che si apre una nuova pagina che è una scheda tecnica del singolo programma, con la descrizione sintetica dei contenuti, la durata, da chi è stato prodotto, ecc. Da qui ci si può prenotare per il download e, dopo aver ottenuto l’autorizzazione alla ritrasmissione, l’utente viene avvertito, con una email, sulla data e l’orario del download. Ma ci sono ancora degli aspetti legali che stiamo studiando.

Questo in sintesi la BP, alla quale vi invito a prendere parte, donando generosamente qualche vostro programma, che già avete mandato in onda, o che tenete in archivio.

Vorrei sottolineare alcuni dei vantaggi nel donare alla BP: naturalmente farsi conoscere, e far conoscere le proprie produzioni a livello mondiale. Ogni programma ritrasmesso dovra’ infatti mantenere, durante e al termine in una scheda finale, il logo del produttore. Ma, innanzitutto, chi dona a BP ha la garanzia di far parte di un progetto di servizio e di carità super partes, proprio perché promosso dal Pontificio Consiglio delle Comunicazioni Sociali. Non vado oltre, perché comunque la carità non ha bisogno di promozione.

Il tipo di programmi che cerchiamo sono programmi di buona qualità, che trattino di argomenti che non abbiano una scadenza temporale. Quindi, vanno bene i documentari, le fiction, i programmi di catechesi per adulti e bambini, i programmi di intrattenimento culturale, storie sulla Chiesa, film…. Quei programmi che, secondo voi possano essere di interesse generale, al di fuori del contesto socio politico in cui nascono, ma soprattutto che siano di qualità, aderenti al magistero della Chiesa, e che possano realmente essere utili al raggiungimento delle finalità che la BP stessa intende promuovere: il sostegno reciproco e la crescita tra operatori del settore televisivo cattolico.

Ma, mentre suggeriamo questa tipologia di programmi, aspettiamo di sapere da voi quali sono i programmi che più vi possono interessare, perché la BP è al vostro servizio e come tale, vuole cercare di rispondere alle vostre esigenze.

La BP ha infine l’intenzione di armonizzarsi con altre iniziative simili e meritevoli, purchè rimanga sempre intatto lo spirito di reale servizio alle tv Cattoliche, in quanto parte della Chiesa universale, che tutti abbraccia e tutti comprende. La BP non pretende cioè di creare una esclusiva ecclesiale, né un monopolio, quanto piuttosto stimolare la crescita di una rete di generosità nel campo degli audiovisivi.

Guardando al futuro, la nostra speranza è di poter utilizzare la BP, anche come piattaforma di incontro per altre iniziative di collaborazione tra le tv cattoliche nel mondo. Faccio riferimento sia alla possibilità di avviare un’area dedicata alle coproduzioni, ma anche alla possibilità di poter realizzare una piattaforma comune, attraverso cui sarà possibile vedere on line, le diverse televisioni cattoliche, di tutto il mondo.

CONCLUSIONI

Nel concludere questo mio intervento, voglio anche esprimere il mio più sentito augurio che questo convegno possa costituire il punto di partenza per tutta una serie di iniziative, e il momento di inizio di un percorso articolato che aiuti, prima di ogni altra cosa, noi operatori cattolici a farci portatori di un programma comune, di una sensibilità comune, e di un comune modo di concepire e di realizzare concretamene il significato profondo della parola rete. In questo senso la BP può svolgere una funzione determinante, non soltanto ai fini dello sviluppo e della promozione del bene comune, ma anche per stimolare quei sentimenti di collaborazione, di cooperazione e di reciprocità, senza la soddisfazione dei quali, tradiremmo il nostro compito, ed in qualche modo anche l’autentico significato di questo nostro progetto. Essere rete deve significare per prima cosa fare squadra, ricordandoci che noi cattolici nasciamo a Betlemme, e che non intendiamo recidere le profonde radici dalle quali siamo nati: veicolo di valori e di rapporti attraverso i quali, riprendendo le parole del Pontefice, facilitare “la comunicazione, la comunione e la cooperazione tra gli uomini”.

Resto a disposizione per ogni ulteriore chiarimento, anche negli incontri pomeridiani. Grazie per l’attenzione.
Silvia Costantini.

Discurso de Monseñor Foley en la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid

Palabras de John P. Foley, Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, durante la apertura del Congreso Mundial de Televisiones Católicas

Real Casa de Correos, Madrid, 9 de octubre 2006

Distinguida Sra. Presidenta:

Deseo agradecerle vivamente esta invitación y el apoyo que la Comunidad Autónoma de Madrid ha querido ofrecer al desarrollo de este Congreso Mundial de Televisiones Católicas. Somos testigos de la tradicional simpatía de los madrileños y de su generosidad para acoger a los que venimos de lejos.

Como Vd. sabe, este Congreso desea marcar el inicio de una nueva fase en la comunicación católica, que difunda con eficacia la alegría del Evangelio. Madrid es hoy crisol donde conviven y dialogan personas de muy diversas culturas. Es un lugar donde la vivencia de la fe ha adquirido una gran madurez, manifestada en su impresionante capacidad comunicativa. Así pues, esta tierra y sus gentes nos inspiran para lanzarnos hacia el futuro confiadamente, llevando la Buena Noticia por las nuevas rutas de la comunicación digital.

Doña Esperanza, muchas gracias de nuevo. Que el Señor haga fructificar los mejores esfuerzos de Vd. y sus colaboradores para el bien de las personas que hoy pueblan esta hermosa Comunidad Autónoma.

Ponencia de Francesco Casetti en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas

Participación de Francesco Casetti, Director del Departamento de Ciencias de la Comunicación y del Espectáculo de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán

PONENCIA DE FRANCESCO CASETTI EN EL CONGRESO MUNDIAL DE TELEVISIONES CATÓLICAS
11/10/2006

CONGRESSO MONDIALE DI TELEVISIONI CATTOLICHE
Madrid, 11 ottobre 2006

[Bozza della relazione]

IL SISTEMA TELEVISIVO NELL’EVOLUZIONE DEI MEDIA

1. La convergenza dei media

Oggi nel mondo assistiamo al progressivo complessificarsi del panorama mediale e televisivo contemporaneo. Da una parte, infatti, è in atto un processo di integrazione tra i media (convergence). Questa integrazione nasce da una ragione tecnica: tutti media, tradizionali e nuovi, stanno progressivamente adottando un unico segnale, quello digitale. Questa trasformazione è sotto i nostri occhi: il disco di vinile è stato sostituito da tempo dal CD; più recentemente, le macchine fotografiche hanno abbandonato la pellicola a favore di un supporto elettronico; lo stesso cinema usa sempre più spesso il digitale già in fase di riprese, e tra poco anche in sede di offerta al pubblico; e anche la televisione diventa digitale. La conseguenza è che quelli che erano media diversi e distinti, oggi confluiscono verso piattaforme di gestione uniche. Il nostro PC fa ormai quello che facevano separatamente il giradischi, il videolettore, l’album fotografico, il telefono. Ma anche il nostro cellulare non è da meno. Dall’altra parte assistiamo all'indebolimento della distinzione tra canali di diffusione e media, in virtù del quale un medesimo medium circola su differenti canali di distribuzione e in un singolo canale di distribuzione possono convivere diversi media; contemporaneamente osserviamo anche l'allentarsi del vincolo rigido tra contenuti e specifici media, intesi come sia come piattaforme tecnologiche che come istituzioni socio-culturali. Infine, la diffusione delle tecnologie di produzione digitale, più economiche, più duttili e più veloci, ha enormemente aumentato l’offerta di contenuti audiovisivi, aprendo di fatto le porte a una produzione “dal basso” e a una circolazione “orizzontale” dei contenuti stessi. Si tratta di una ridefinizione di sistema che è stata accelerata e resa non più eludibile dal diffondersi della banda larga e delle tecnologie mobili, oltre che dall’assestarsi di nuovi standard tecnologici (di trasmissione e di compressione ad esempio) e che è inevitabilmente accompagnata da una serie di profondi mutamenti nel panorama mediale. Ricorderò alcuni di questi cambiamenti, partendo da quelli che investono principalmente le imprese di comunicazione, per arrivare a quelli che riguardano soprattutto i fruitori, i consumatori di comunicazione.

2. Le nuove imprese della comunicazione

Per quanto riguarda le imprese di comunicazione, c’è da dire innanzitutto che la convergenza porta in qualche modo ad un profondo ripensamento dei “prodotti” o dei “formati” tradizionali. Ad esempio un film non solo viene fruito attraverso più terminali (dalla sala cinematografica al proprio PC), ma ha ormai anche versioni differenti rispetto ai diversi segmenti di mercato a cui viene destinato (versione TV, versione “d’autore” su cd-rom, ecc.); e soprattutto esso funziona da film in un ambiente (“window”) cinematografico, da prodotto editoriale se venduto in libreria, da documentazione se inserito in una pubblicazione venduta in edicola, ecc. Ciò a cui si assiste è ormai la nascita di prodotti multipiattaforma. Parallelamente la convergenza rappresenta la fine dei tradizionali comparti “specializzati”: le imprese rivolte alla gestione di un solo medium (imprese giornalistiche, imprese radiotelevisive, imprese cinematografiche) saranno sempre più costrette ad allargare i loro confini, e a diventare imprese multimediali.

Anche la specializzazione di tipo funzionale, per cui ci sono imprese che si occupano soprattutto del “trasporto” dei contenuti (e cioè della gestione delle reti: è il caso delle diverse Telecom europee) e imprese invece che si occupano soprattutto della preparazione dei contenuti (e cioè dei prodotti da far circolare: sono le imprese “editoriali” per prodotti multimediali), con la distinzione tra carriers e content providers, sembra soggetta a una continua ridefinizione di strategie di mercato. Il risultato sarà presumibilmente l’avvio di un doppio processo. Da un lato si avrà una moltiplicazione dei soggetti in campo, ciascuno pronto a gestire un segmento o una nicchia dell’industria dell’informazione e dello spettacolo. Sarà il caso di content provider specializzati su alcune aree di contenuto (sport, cinema, spettacolo, cultura, tempo libero, educazione, ma anche spiritualità…); content provider che potranno anche associarsi per intercettare settori particolari di mercato, e per realizzare utili sinergie reciproche. Dall’altro lato si avrà il rafforzarsi di alcuni oligopoli, sia nel campo dei content providers sia nel campo dei carriers.

In questo quadro, una annotazione che riguarda soprattutto l’Europa. Non è più pensabile che le imprese di “servizio pubblico” radiotelevisivo occupino una posizione privilegiata come è stato finora. La loro crisi è in atto già da tempo (Richeri 2002), soprattutto per la pressione esercitata dalla televisioni commerciali, che le obbligano ad una forma esasperata di concorrenza per la conquista dell’audience. La convergenza accelererà questa loro crisi, visto che le spingerà a trasformarsi in imprese multimediali operanti sul mercato globale (e dunque ad abbandonare definitivamente la loro missione “di servizio” iniziale), o al contrario, nel caso non riuscissero a “stare sul mercato”, le metterà a rischio di una evidente marginalizzazione. Ma è soprattutto sul terreno dell’innovazione (sia tecnologica che di linguaggi, contenuti, format e modelli di business) che i servizi pubblici dovranno dimostrare di reggere la sfida delle grandi imprese private.

3. Il nuovo consumatore di media

Dal punto di vista del consumatore, la convergenza dei media porta con sé mutamenti altrettanto importanti.

L’elemento decisivo appare essere la “piattaforma” da cui si attingono i prodotti. Il primo medium che si è strutturato come “piattaforma” è stato il computer: sul suo schermo, grazie alla connessione in rete, è possibile da tempo fruire di una gamma assai ampia di prodotti. Ma il PC ha oggi dei concorrenti: il telefono mobile, che funziona ormai da radio, schermo televisivo, schermo cinematografico, macchina fotografica, videorecorder, audiorecorder, ecc.; e la televisione, che oggi tende anch’essa a proporsi come piattaforma capace di integrare molte funzioni. E’ probabile che nel prossimo futuro la lotta tra le piattaforme si intensificherà, nel tentativo di farne emergere una rispetto all’altra. Ma è anche probabile che le diverse piattaforme continuino a coesistere. Ciò significa che si potranno avere diversi percorsi di consumo tipici.

Innanzitutto ci sarà chi consuma una grande varietà di prodotti sulla stessa piattaforma. Fiction, sport, informazione, ma anche servizi come l’e-banking o l’e-gambling, si renderanno disponibili da un unico schermo. La televisione digitale, di cui parlerò tra poco, persegue questo modello. Parallelamente però ci sarà chi consuma uno stesso tipo di prodotto su piattaforme diverse: lo sport, così come l’informazione, ecc., potranno essere seguiti sul telefonino, rivisti in Tv, approfonditi sul giornale, ecc. The Big Brother è stato il primo programma che ha provato a “girare” su più piattaforme.

Dunque lo stesso luogo per prodotti diversi, o lo stesso prodotto in luoghi diversi. C’è da aggiungere tuttavia una doppia osservazione. Innanzitutto un elemento che probabilmente è destinato ad emergere sempre più è lo “stile” del consumo. Non ci sono solo interessi, bisogni conoscitivi, ecc.: il consumo è anche una “pratica” e il modo in cui lo si compie è essenziale. Si pone qui un divario sempre più grande tra spettatori/consumatori fortemente passivi, e spettatori/consumatori attivi, che non solo vorranno scegliere il loro percorso di fruizione, ma anche operare sui programmi. Il modo in cui oggi i frequentatori di “spazi sociali” in Internet come MySpace o YouTube manipolano collettivamente certi prodotti è indicativo: ci sono film che grazie al Peer to Peer diventano delle opere che cambiano di mano in mano, non da vedere, ma da fare.

In secondo luogo il consumatore mediale si troverà sempre di più di fronte ad una offerta che da un lato propone una grande articolazione prodotti, format, posizioni, punti di vista, orientamenti, mentre dall’altro lato persegue una progressiva omologazione delle diverse opzioni. Dunque il consumatore avrà sempre più a che fare per un verso con una babele dei linguaggi, dall’altro con una sorta di koinè (ben rappresentata dal fatto che in moltissimi paesi si possono trovare letteralemente gli stessi format). Di qui una accentuazione della dialettica già sperimentata nella cultura di massa tra uniformità e differenza; con il rischio però di far considerare oggi la differenza non come ”alterità”, ma come “marginalità”, e cioè non visibilità nell’arena sociale, e non interconnessione con gli altri punti del sistema.

4. La televisione digitale

Nel processo di convergenza digitale dei media, oltre alla progressiva affermazione di internet – sempre più diffuso attraverso le linee a banda larga - quale piattaforma unica sulla quale far transitare non solo servizi on-line di tipo classico, ma anche la telefonia (attraverso i servizi di Voice over IP) e la televisione (attraverso la IP-TV), una rilevanza particolare ha il passaggio dalla televisione analogica alla televisione digitale e la più recente concretizzazione della convergenza tra televisione e telefonia (DVB-H). In Europa il passaggio alla televisione digitale è previsto nel lasso di tempo tra il 2006 e il 2012, anche se sono probabili degli slittamenti, legati al costo di questa trasformazione sia per le industrie radiotelevisive, sia per le famiglie.. Le diverse nazioni europee si trovano inoltre di fronte ad una scelta che riguarda le piattaforme digitali su cui investire. Le opzioni sono sempre più ampie e spesso compresenti: dalle piattaforme ormai tradizionali come il cavo e il satellite, alla più innovativa del digitale terrestre (DTT), fino, più recentemente, alla rete internet (IP-Tv) e alla telefonia mobile (DVB-H). L’Europa ha visto negli ultimi anni sviluppi diseguali a secondo delle diverse strategie di sviluppo adottate. Per quel che riguarda l’Italia, in assenza di un‘estesa copertura del cavo, il governo ha deciso per il DTT come piattaforma di base, accanto alle già presenti televisioni satellitari e - sebbene in minima quota - via cavo/fibra e DSL. Lo sviluppo in Italia è indubbiamente rapido se si considera che solo alla fine del 2005 si contavano circa 8 milioni e mezzo di abitazioni in grado di ricevere in digitale, quindi più del 40% del totale di abitazioni dotate di televisore (fonte: Osservatorio semestrale della Società dell’Informazione, N. 4, luglio 2006), sviluppo che vede il satellite come piattaforma più popolare ma che è trainato dal segmento della televisione digitale terrestre (DTT) caratterizzato dai più alti tassi di crescita, grazie anche all’accresciuta presenza di contenuti premium, il calcio in particolare. Alle scelte che riguardano il vettore di trasporto del segnale, se ne aggiungono altre, che investono la tipologia delle emittenti. In particolare, oggi in Europa è in atto l’allargamento dell’offerta: dalle emittenti di tipo generalista, ai canali tematici, soprattutto in ambiti di largo mercato come lo sport e il cinema, ma anche in ambiti che coinvolgono interessi e bisogni più specifici (medicina, tempo libero, ecc.). Parallelamente, accanto all’offerta free on air (con una differenza tra televisione pubblica a canone, e televisione commerciale gratuita) si sta ampiamente affermando in tutta Europa lo sviluppo delle televisioni pay, sia nella forma dell’abbonamento, sia nella nelle forme della pay per view ,Sempre esemplificando attraverso il caso italiano, le abitazioni che usufruiscono di servizi televisivi a pagamento hanno raggiunto alla fine del 2005 la cifra di 4,9 milioni di utenze, pari al 23% del totale utenze televisive (fonte: Osservatorio semestrale della Società dell’Informazione, N. 4, luglio 2006). In questo quadro il digitale terrestre (DTT) appare una soluzione controversa ma anche interessante. I suoi principali assets sono: maggior economicità del tv set per le famiglie; possibilità di ricevere (attraverso un unico top set box) programmi free e programmi pay; la mobilità; il mantenimento della dimensione nazionale e il possibile rispetto per la dimensione regionale. In generale rispetto al complesso scenario che si sta delineando, due paiono le tendenze in atto: da un lato, come già accennato, la sempre maggiore disponibilità di contenuti e servizi su diverse piattaforme, anche quelle non tradizionalmente televisive (Internet e telefonia), in virtù del crescente grado di convergenza tra i diversi settori dell’ICT; dall’altro, l’aumento sensibile dell’universo multichannel, che sta rappresentando il vero driver dell’offerta e del consumo a differenza dell’altra caratteristica comunicativa della televisione digitale da sempre profetizzata come rivoluzionaria: l’interattività. Mi soffermo su questo ultimo aspetto. La televisione digitale consente, al pari del computer, una comunicazione a due vie. Ciò significa che lo spettatore della televisione digitale può anche rispondere e intervenire su quanto gli viene proposto; e parallelamente, che le proposte della televisione digitale devono tener conto di questa possibilità di risposta e di intervento. Una tale situazione trasforma la natura della televisione, che da semplice “ricevitore” diventa appunto sempre più simile ad un PC (a questo proposito si parla di passaggio dal modello push - spingere un bottone per accendere il TV set – al modello pull - in cui non si “riceve” solo, si “chiede” anche). Anzi, la televisione digitale è destinata ad assorbire alcune funzioni del PC e dunque a diventarne in qualche modo un’alternativa (IDT: Integrated Digital TV). In particolare, è probabile la televisione digitale può assumere su di sé una serie di servizi fin qui studiati per il computer: in questo senso si parla già di T-commerce (può essere interessante il caso di Home Shopping Europe); di T-betting; di T-banking; T-Goverment, ecc. Il risultato sarà quello di fare della televisione sempre più un “ambiente avvolgente” in cui collocarsi (anziché un semplice schermo su cui fruire notizie o spettacoli), potendosi così affermare l’utopia di un “sito” personale, in cui collocarsi (o rintanarsi), il sogno di una “individualized TV” o di una “personal TV”. A fronte di tali nuove possibilità tecnologiche e comunicative rimane naturalmente ancora l’incognita rispetto ai reali comportamenti di consumo degli spettatori e all’effettiva offerta di interattività da parte degli operatori.

5. La televisione digitale: un nuovo orientamento mediale?

Questi ultimi dati ci dicono che la televisione digitale accelera una trasformazione dei media da broadcasting oriented a customer oriented. L’importante non è fornire informazioni o spettacolo, ma fornire quello che lo spettatore vuole nel campo dell’informazione e dello spettacolo. Tuttavia, nel fornire contenuti e servizi “a misura d’utente”, la televisione accelera anche la natura di “merce” (commodity) dei suoi programmi e dei suoi prodotti. In questo senso possiamo usare una metafora: la tv non è certo più uno specchio del mondo attraverso cui un soggetto sociale può prendere contatto con la realtà e vivere una esperienza mediata; ma non è neppure più la vetrina di un negozio da cui si affacciano luccicanti prodotti culturali; è diventata piuttosto un supermarket, organizzato in diversi reparti e scaffali, e un carrello in cui il consumatore mette ciò di cui ha bisogno, riempendolo in vista di un menu personale, e pagando alla fine, puntualmente, alla cassa. Questa svolta, che fa della tv un shopping chart, mette in luce anche due altri aspetti rilevanti del futuro della televisione. Il primo è quello cui abbiamo già accennato di un forte processo di “singolarizzazione” non solo nel consumo, ma anche nel prodotto. Come ogni merce, infatti, anche la televisione deve alimentare l’impressione di rispondere alle esigenze espressive e identitarie dei singoli consumatori, proponendo percorsi di personalizzazione spesso più apparenti che reali. La televisione tende a parlare a singoli e a parlare di singoli (come ha cominciato a fare in generi come il talk show e l’infotainment, in cui ciò che viene presentato sono sempre dei “casi umani” individuali). Il secondo aspetto, contrario ma complementare, è un incremento del processo di globalizzazione sia dei prodotti che dei consumi. La televisione parla a tutti e di tutto (come hanno già cominciato a dimostrare i “format” più recenti, specie i giochi, che si possono vedere sugli schermi di tutto il mondo, e che sono suscettibili di ospitare qualunque situazione). Ciò che nasce dall’intersezione di singolarizzazione e globalizzazione è una “supercultura” (Lull 2000), caratterizzata da sincretismo, accumulazione (in nome dell’interesse e dell’emozione), sganciamento da una tradizione, assenza di quadri di interpretazione coerenti e fondati. Di qui alcune domande: che spazio potrà ancora avere nel futuro una televisione improntata a intenzioni “educative”? Quali soggetti potranno rilevare le funzioni di un “servizio pubblico” che soprattutto in Europa ha fatto la storia della TV ma che oggi appare in irreversibile declino? E più in generale, quali possibilità sopravviveranno per una televisione che non obbedisca semplicemente alle logiche di mercato?

6. Un possibile spazio d’azione

In questo quadro, può essere utile avanzare qualche riflessione sul ruolo che può giocare la Chiesa, o comunque i cattolici.

Innanzitutto, è opportuno sottolineare la necessità di una forte azione di formazione dei telespettatori. In un panorama così complesso come quello che sta emergendo, i rischi di smarrimento e di disagio possono essere assai ampi: nonostante l’apparente euforia legata all’abbondanza delle possibilità, il bisogno di orientamento sarà evidente. A questo proposito, anche un raccordo tra i ricercatori che si occupano dei fenomeni comunicativi può essere utile, sia per una comprensione dei processi in atto, sia per la messa a punto di progetti di formazione che rispondano alla realtà attuale.

In secondo luogo può essere opportuno chiedersi se le istituzioni ecclesiastiche (diocesi, conferenze nazionali, ecc.) debbano essere presente in prima persona nel panorama mediale, e in particolare nel panorama televisivo, o se si debbano limitare ad una azione di raccordo e sollecitazione, rivolta soprattutto agli operatori della comunicazione di ispirazione cristiana (o anche di formazione di questi operatori). Parallelamente, è opportuno chiedersi se una presenza in prima persona debba manifestarsi attraverso l’attivazione di “agenzie” di fornitura di contenuti, o debba anche manifestarsi attraverso l’attivazione di emittenti televisive (o mediali) dedicate. Per quello che riguarda l’Europa, i tradizionali interlocutori della Chiesa sono stati “servizi pubblici” nazionali, a cui fornire o a cui chiedere programmi religiosi: essi oggi sono tuttavia in crisi, come ho detto. Dunque la scelta di favorire la nascita di televisioni “dedicate”, che implica sul piano economico evidenti costi, può essere in qualche caso motivata dal restringersi dei tradizionali spazi concessi all’informazione religiosa. Aggiungo infine che questa opzione ne innesca altre: quale deve essere il profilo di queste eventuali emittenti “dedicate”? Debbono essere televisioni generaliste o televisioni tematiche? E debbono essere televisioni free o pay? In terzo luogo è opportuno sottolineare l’opportunità di una circolazione dei programmi di ispirazione cristiana; nonostante le difficoltà linguistiche, e nonostante la diversità delle culture, è importante farsi conoscere e conoscersi (oltre che realizzare delle necessarie sinergie economico-culturali).

Per concludere, vorrei sottolineare alcune opportunità legate alla televisione digitale. E’ chiaro che se la Chiesa decide di intervenire in modo più o meno diretto in questo campo, lo fa ai fini, e in rapporto a, il suo compito pastorale. Tenendo conto di questo elemento di fondo, può essere interessante tener conto di tre elementi congiunti.

Innanzitutto, in un paesaggio che prevede comunque una pluralità di soggetti attivi nell’arena mediale, è inevitabile pensare che l’attenzione dell’audience è legata alla “forza” con cui viene avanzata la proposta. In questo senso una identità cristiana ben riconoscibile costituisce un asset comunicativo, e non un punto di debolezza. Ciò è vero anche se ci spostiamo dal versante dell’emissione a quello della ricezione. Le identità dei soggetti contemporanei tendono a nascere da un lavoro di contaminazione tra quadri di riferimento diversi, quadri che vengono spesso forniti da fonti mediali (Giaccardi-Magatti 2003): parlare nell’agorà dei media significa dunque correre il rischio di mescolare il proprio linguaggio con linguaggi altri; una proposta “forte” aiuta far emergere assi di riferimento che facciano resistenza, o comunque diano una piega positiva, al lavoro di contaminazione che il telespettatore tende a compiere.

In secondo luogo i processi di “singolarizzazione” che i media favoriscono possono essere interpretati positivamente (con uno slogan dirò: la singolarizzazione può diventare “personalizzazione”). In particolare, l’interattività consente di accentuare la dimensione di “relazione” con il destinatario, che può essere trattato da “interlocutore” anziché da “utente” o da “consumatore”. Ciò comporta un grande investimento di energie sulla “gestione” dell’audience (investimento che si aggiunge a quello riservato alla predisposizione dei programmi), ma con un “guadagno” comunicativo assai consistente.

In terzo luogo, e più in generale, in un paesaggio mediale contraddistinto da rigidi parametri economicismi, attivare una programmazione televisiva (ed eventuali servizi ad essa connessa) nella logica non della conquista dell’audience, ma del “dono” personale, può costituire un forte elemento di distinzione. E può anche candidare, in una logica di sussidiarietà, a acquisire quelle funzioni fin qui riservate al servizio pubblico, che nella società di oggi non possono e non debbono essere perse del tutto.



Francesco Casetti
Direttore del Dipartimento di Scienze della Comunicazione e dello Spettacolo
Università Cattolica del Sacro Cuore
Milano


Riferimenti bibliografici

Pugliese Luigi, Next TV, Milano, Olivares, 2003
Giaccardi Chiara, Magatti Mauro, L’io globale, Bari, Laterza, 2003
Lull James, Media, Communication and Culture, Cambridge, Polity Press, 2000
Richeri Giuseppe, Broadcasting and Market: the Case of Public Television, mimeo, 2002
Commission of European Communities, Fourth report on Directive “Television without Frontiers”, 2003
Fausto Colombo (ed.) Tv and Interactivity in Europe. Mythologies, Theoretical Perspectives, Real Experiences, Milano, Vita e Pensiero, 2004
Fausto Colombo, Nicoletta Vittadini, Digitising Tv. Theoretical Issues and Comparative Studies across Europe, Milano, Vita e Pensiero, 2006

Ponencia del Cardenal Agré

Palabnras del Sr. Cardenal Bernard Agré durante el Congreso Mundial de la Televisión Católica. El tema: situación y posibilidades de África

PONENCIA DEL CARDENAL AGRÉ
Emmo. Sr. Cardenal Bernard Agré 11/10/2006

CONGRESO MUNDIAL DE LA TELEVISIÓN CATÓLICA
MADRID, DEL 10 AL 12 DE OCTUBRE DE 2006

COMUNICACIÓN DE S.E. BERNARD CARDINAL AGRE

TEMA: SITUACIÓN Y POSIBILIDADES DE ÁFRICA

Eminencias,
Excelente Monseñor FOLLEY,
Distinguidos Miembros del Consejo Pontifical,
Honorables Invitados,
Señoras, señoritas, señores,

Solicitado por su Excelencia Monseñor FOLLEY, Presidente del Consejo Pontifical de los Medios de Comunicación Social, para hablar delante de esta augusta asamblea, dedicada al gigantesco fenómeno de la televisión que, como bien se sabe, imprime una nueva cultura en nuestro mundo, me encuentro a la vez honrado y pensativo.

En efecto, un tema tan denso, tan vasto, tan actual, exige competencia y discernimiento, altura de vista y realismo.

El lenguaje total, a la vez, audible y visual, que vehicula la televisión, se dirige a nuestros sentidos visibles y despierta nuestras energías ocultas. Letrado o analfabeto, el hombre de hoy saborea en la pantalla, pequeña o gigante, los reportajes históricos o las ficciones más o menos fantasiosas de los programas ordinarios o determinados. Visto el número elevado de horas que pasan de manera cotidiana niños, jóvenes, adultos y ancianos delante de sus aparatos, se puede afirmar sin equivocarnos que, después de la radio, la televisión contribuye à fortalecer el hombre nuevo de la globalización en lo mejor y lo peor en este momento.

En la primera parte de nuestra charla, echaremos un vistazo sobre lo que existe (su diversidad) y, en la segunda, exploraremos el futuro: deseos y posibilidades.

I. LA EXPLOSIÓN DE LA CULTURA TELEVISUAL EN ÁFRICA: RESPUESTAS PASTORALES DE LAS IGLESIAS

En los años setenta, SEMBENE Ousmane, uno de los pioneros del cine africano, llamaba este medio relativamente nuevo en África, “la escuela de la noche”. Con la televisión, hoy en día, se trata de un cambio total. En efecto, la escuela, la universidad permanente instalada por la televisión, funciona sin esperar el claro de luna como en el pueblo, antaño. Desde ahora se dan clases a lo largo del día y de la noche. Algunos países, en el continente, poseen ya varios canales nacionales. Con la multiplicación de las antenas parabólicas, los que pueden obtener una tienen prácticamente acceso a la galaxia de los canales extranjeros.

¿Quién parará las posibilidades de la tecnología? Tanto las ciudades como los pueblos, provistos de electricidad, entran así de lleno en la era de la comunicación de geometría variable. ¿Quién puede ignorar el hecho social masivo que representa la televisión? Las películas de gran tirada con nombre prestigioso, las reportajes deportivos, las imágenes pornográficas, las películas de carácter religioso son a partir de ahora a diestro y siniestro al alcance de las poblaciones urbanas y rurales. Su encanto, su potencia hacen y deshacen las personas y su valor. Testigos a diario de esta revolución cultural galopante, las Iglesias católicas, en África, no pueden quedarse indiferentes a los múltiples desafíos que plantea a la conciencia humana y eclesiástica. Sus respuestas pastorales locales y continentales se expresan a través de iniciativas que conviene conocer y subrayar.

Al nivel continental

Desde los años sesenta, inmediatamente después de la ola de independencias políticas de los países subsaharianos, como verdaderos profetas, los Obispos de África se agruparon en una dinámica organización: el SCEAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y de Madagascar), espacio institucional de intercambios y de concertaciones fraternales en materia de pastorales generales. En el seno del SCEAM, establecieron, entre otros departamentos, el de la comunicación social, llamado CEPACS, es decir el Comité Episcopal Panafricano de las Comunicaciones Sociales, cuya sede se encuentra en Accra, en Ghana.

La misión de este importante departamento, según sus estatutos, es promover y coordinar la pastoral de los medias en las Iglesias de África y de Madagascar. Los miembros de este Comité donde yo mismo trabajé, tiene como cometido principal inventariar, alentar todas las buenas iniciativas locales y continentales en materia de media. Además les incumbe:

- mantener estrechas relaciones con las grandes organizaciones católicas especializadas en la cultura mediática moderna como UCIP, SIGNIS, etc.

- mantener en alerta a las comunidades católicas para que estén siempre despiertas e inventivas en estos terrenos particularmente sensibles y evolutivos que son la televisión y los medios satélites. ¡Todo un desafío!

Esta apuesta histórica necesita una confianza renovada al Espíritu santo, el comunicador por excelencia, pues los que se comprometen en la pastoral de la televisión, en África y Madagascar, deben armarse de imaginación, de valor, de creatividad, de esperanza y de gran humildad, conscientes que evolucionan en un conocido entorno de exigencia y de pobreza. En este contrastado contexto de llamamientos múltiples y de realismo, emprenden en nombre de su comunidad realizar la presencia cotidiana de una Iglesia experta en humanidad, sensible a las alegrías y a las angustias de los pueblos, siempre servidora de los pobres y de los ricos. En este terreno tan especializado, su recorrido es ya largo y elocuente. Sigámosle en tres sectores:

- Las televisiones nacionales estatales en África.

- Las televisiones internacionales

- Las televisiones privadas católicas

1. Presencia de las Iglesias africanas y malgaches en las televisiones estatales

Desde la aparición de las televisiones nacionales, los pastores de las Iglesias africanas emprendieron gestiones oficiales, a menudo largas y complejas, con vistas a disponer de franjas horarias destinadas a los programas católicos. En el conjunto del continente africano, la participación efectiva de los católicos a los programas televisivos constituye, sin duda, un hecho visible inspirador.

Entre los presentadores, productores, técnicos y otras funciones oficiales de las televisiones existentes, la Iglesia Católica cuenta con numerosos hijos e hijas. Cada vez más, entre sus filas, se desprende una élite reflexiva que, más allá de su prestación profesional, descubre en este noble oficio que ejerce con una competencia y una devoción ejemplares, un entorno exigente y precario, un verdadero lugar de santificación, lugar donde se expresan, continuamente, el compromiso de su fe en Dios y la felicidad global del hombre. A lo largo de nuestra reflexión general y de nuestras conclusiones de hoy, descuidar esta presencia caracterizada de los hijos de la Iglesia en la televisión, en el mundo y en África, sería una grave omisión, incluso una injusticia. A fin de cuentas, cada pastor sabe la necesaria mirada de simpatía y de responsabilidad espiritual que merecen estos combatientes de cada día, en una tierra particularmente difícil pero enriquecedora.

Los pastores, obispos y sacerdotes no son menos solicitados por los responsables eclesiásticos y laicos, hombres y mujeres de todas las especialidades, presentes en los platós y entre los bastidores, para dar cuerpo y alma a los programas católicos. Los equipos son lo más a menudo mixtos: profesionales o benévolos, católicos o no católicos. La composición de estos equipos de intervención varía de un país a otro.

La concepción, la elaboración, la producción de estos tiempos de antena representan una suma considerable de energías. Para entrar en el lenguaje televisual, en la variedad de estos “géneros literarios”, con el fin de estar recibidos y digeridos por los telespectadores, los grupos comprometidos con este apostolado viven las virtudes de una solidaridad peculiar. Para no ser considerado, en este ambiente altamente profesional, como una verruga, un cuerpo extranjero, estos apóstoles del sonido y de la imagen cuidan su sinergia interna y la calidad de su diálogo con los jefes de la televisión y sus colaboradores.

Aunque, con la revolución del numérico, la generalización de las minis cámaras y de los ordenadores de funciones múltiples facilite hoy las producciones televisuales privadas, la necesaria atención a las personas, en el interior y en el exterior, se impone con la misma actualidad. Negociar, negociar sin cesar, con un espíritu de pobreza evangelista, parece ser la regla indicada. Revela ser finalmente la más provechosa.

Pocas veces los equipos constituidos para programas católicos funcionan con una independencia material y personal total, por falta de medios. Aunque, un poco por doquier, en las diócesis, esfuerzos laudables fueron realizados gracias a sacrificios importantes consentidos para la formación efectiva de los agentes pastorales en comunicación social y para poner a su disposición presupuestos nada despreciables, en general, éstos resultan ser insuficientes. De año en año, este apostolado se mejora en su forma, su dirección profesional y en su contenido muy variado que va del mero reportaje a las misas televisadas, de las enseñanzas directas sobre la doctrina o sobre la moral a los debates televisivos o a las mesas redondas organizadas.

Documentos tan densos, tan actuales como los textos del Concilio Vaticano II, el Catecismo de la Iglesia católica, el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, las recientes Cartas des los Papas Juan-Pablo II y Benedicto XVI, ocasionalmente o de manera regular, semanal o mensual, según los países, pueden enriquecer la programación de los programas televisivos nacionales.

Todo esto se inscribe en una dinámica normal de la democracia moderna que proscribe toda discriminación religiosa.

Al utilizar todas estas zonas mediáticas, gratuitas o costosas, como ciudadanos honestos desprovistos de vehículos personales, que utilizan los medios de transporte público, las Iglesias africanas se inscriben de este modo en el sentido de la Historia. Esta colaboración racional, a todos los niveles, les prepara naturalmente a una presencia creciente en las televisiones internacionales.

2. La Iglesia de África en las televisiones internacionales

Está presente de dos maneras:

o cuando estas televisiones internacionales hablan, ellas mismas, de la Iglesia africana;
o cuando, por sus propias producciones, la Iglesia africana se une a las plataformas de expresión mundial.

- Televisiones internacionales vienen a menudo al encuentro de las comunidades católicas para cubrir o entrevistas individuales, o acontecimientos relevantes. También ocurre que estas televisiones decidan hacer reportajes sobre la vida, el entorno de las Iglesias de África: por hacer conocer las realidades de sus vivencias cotidianas, a veces, al límite, o por mera curiosidad turística para no decir folklóricas. Las intenciones pueden discrepar. Todos los intercambios humanos tienen su lado positivo, útil, amable. El diálogo de las culturas es parte de la marcha de la historia de los pueblos. Es deseable que estos equipos profesionales de paso encuentren profesionales católicos empleados y acepten trabajar positivamente con ellos. ¡Qué bella ocasión de enriquecimiento mutuo! Si cada año se realizan ejemplos afortunados de colaboración en el continente, desgraciadamente se pueden enumerar casos desafortunados de complejo y de cierre de ambos lados, cuyos resultados dejan mucho que desear. Una mala lengua se atrevió a decir: “Normalmente los comunicadores no comunican entre ellos”. Menos mal que muchos hechos desmienten estas afirmaciones. La fe de las jóvenes Iglesias de África en los potentes medios de comunicación, de representación cultural y de dominación económica y política les alienta a decir una palabra personal, audible, válida en el concierto des las naciones modernas.

- Por sus propias producciones, la Iglesia de África se une a las plataformas de expresión adulta. En África del Oeste, en Ouagadougou por ejemplo, en Burkina Faso, tiene lugar cada dos años el festival de cine africano que pone en competición a la élite de los cineastas del continente. En este FESPACO, todos los talentosos productores cuyas películas tuvieron a menudo la suerte de ser proyectados en las televisiones internacionales, buscan el premio especial que ofrece la organización católica para el cine y la audiovisual, OCIC. Este premio, desde sus orígenes, recompensa las obras que ponen en evidencia las virtudes morales, humanas y espirituales. La presencia masiva de las televisiones locales e internacionales rinde cuentas de este acontecimiento cultural panafricano. Una manera de satisfacer la curiosidad y la cultura de los telespectadores locales e internacionales. Miembros de la Iglesia católica participan eficazmente a este mayor evento mediático, dando a su comunidad eclesiástica, una expresión viva, original.

- Además, la revolución cultural numérica e Internet, la abundancia de los CD y DVD, ponen más fácilmente al alcance de las televisiones locales e internacionales, secuencias informativas diversas en relación con las Iglesias de África. Son agradecidas a estos pequeños medios de diálogo que les ponen en contacto con los grandes de la comunicación moderna como la televisión.

Internet con sus inmensas posibilidades a penas exploradas, un nuevo género de televisión o de “mundovisión”, ofrece a las Iglesias de África ocasiones insospechables de hacerse conocer y de informarse. Una juiciosa formación de los agentes pastorales para la utilización y la instalación de sitios darían a nuestras jóvenes comunidades, desbordantes de energía y de creatividad, una proyección y una visibilidad envidiable. Aquí también, la ignorancia y la falta de solidaridad y de audacia retrasan el diálogo transparente con el exterior e incluso entre las Iglesias del continente. Una información, una formación y una conversión de mentalidades se imponen a los Hijos africanos y malgaches del Reino. Hace falta audacia, competencia, para realizar estos saltos hacia “lo desconocido” y aún más para crear y hacer funcionar canales de televisión católica independientes viables.

3. Las iniciativas privadas católicas

- Desde la supresión del monopolio de Estado o la remodelación de las legislaciones nacionales en materia de audiovisual, la Iglesia en África se alegra de la proliferación de la prensa y de las cadenas de radio. El inventario de estas iniciativas valientes es impresionante.

El entusiasmo está lejos de ser el mismo en cuanto a los verdaderos canales privados de televisión. Por supuesto, no faltan buenas voluntades ante estas altas montañas que escalar para estar, como se dice, entre los grandes. Pero la aventura, como cada uno sabe, es enorme porque las condiciones exigidas son numerosas y considerables. Son, en el contexto actual, verdaderos obstáculos.

En efecto, para ser católico, independiente, el canal emisor debe:

a) emanar de la iniciativa o de la cobertura de una autoridad eclesiástica (conferencia episcopal, diócesis, congregación religiosa) o de una organización católica reconocida como tal;

b) sacar su visión, sus objetivos de los del Evangelio, de los principios de la Iglesia en el sentido de la promoción total del hombre y de todos los hombres;

c) presentarse con todas las garantías jurídicas y las normas internacionales reglamentarias. Aquí no hay lugar para la improvisación o lo precario;

d) disponer de hombres y de mujeres de calidad, es decir técnicamente válidos, humanamente a la altura, decididos a vencer el amateurismo;

e) tener una base financiera duradera destinada a sostener el presente y los desarrollos futuros necesarios.

Entonces la gran pregunta es: ¿existe actualmente en África canales emisores católicos? De ser correctas mis informaciones (provistas por SIGNIS – CAMECO ACHEN), tenemos que advertir que en este ámbito el resultado sigue siendo muy pobre. Sabemos que existen proyectos firmes, unos muy avanzados, incluso a punto de realizarse, y otros que siguen en sus primeros pasos. He aquí, en nuestro humilde conocimiento, la lista de los pioneros en materia de canales emisores de televisión en el continente:

- El proyecto del archidiócesis de DAR ES-SALAAM, en Tanzania, conducido por Su Excelencia Modesto KILAINI, Obispo Auxiliar de Dar Es-Salaam;

- El proyecto de LUSAKA en Zambia;

- El proyecto de KINSHASA, República Democrática del Congo, bajo el patrocinio de Su Excelencia Cardenal ETSOU;

- El proyecto de KISANGANI, a la iniciativa de Su Excelencia Monseñor MONSENGWO (un servicio más complejo de radiodifusión y de televisión localizada);

- Los proyectos de estudios de producciones vídeo con vistas a proponer cintas o soportes LPE (Listos para emitir) son múltiples, particularmente en Costa de Marfil.

Hay que alentar estos ejemplos inspiradores. Otros proyectos están sin duda a punta de salir a la luz. Ojalá rápidamente, en este ámbito de la alta tecnología, los hijos y las hijas de África se levanten para participar, entrar en la búsqueda de un verdadero mando, dejando de lado valientemente el papel de seguidores y de meros consumidores. Acabamos de exponer las realidades de la situación actual. ¿Hay un futuro? ¿Es posible proyectarse?

II. LAS POSIBILIDADES EN ÁFRICA

Reconocer objetivamente el retraso sufrido por el continente en materia de altas tecnologías que gobiernan el mundo, no significa retirarse. ¡Al contrario! Nosotros que creemos en la Iglesia miramos África como un continente con porvenir.

- Riquezas materiales

En efecto rebosa de riquezas materiales e humanas remarcadas, riquezas de suelo y de subsuelo a penas exploradas a pesar del saqueo metódico pasado y actual. La crónica pobreza de los africanos sigue siendo una paradoja. Un sistema de bloqueo drástico bien rodado les encarcela, de momento, y les obliga a extender la mano. El mundo entero ya no lo acepta. A lo largo de los años, africanos y africanas, jóvenes y adultos, intentan derrumbar las puertas encadenadas. Con este noble propósito buscan socios interiores y exteriores decididos como ellos a cambiar, a desoxidar los bloqueos y a mover las cosas. El cliché de la incapacidad del africano en gestionarse, recibido como un dogma, ya no debe adormecer las conciencias. Brillantes éxitos de africanos en la gestión de empresas en general y en materia de medias deberían derrumbar progresivamente estos prejuicios seculares.

- Recursos humanos

La esperanza suscitada por el continente africano radica también en la calidad y el número de estos agentes formados y competitivos. Hoy en día, muchos han vuelto a casa, altamente cualificados después de su paso por las universidades y las grandes escuelas de formación a los medias en el extranjero, en particular en Europa, en América, en Asia y por supuesto en los institutos de formación en África que han dado resultados. Muchos de los que y de las que pueden ejercer su oficio de comunicadores en condiciones profesionales y en un contexto convenientes hacen fructificar de maravilla sus conocimientos y sus talentos. Por supuesto, ya no se trata de un trabajo rutinario, porque las exigencias actuales requieren resultados profesionales. África debe dignamente alinearse y cumplir sin complejo con las normas profesionales internacionales vigentes, guardando siempre en mente la evolución acelerada en curso. El debate queda abierto; cada uno puede hacer valer sus argumentos.

- Promover artistas productores

Una nueva generación de productores debe absolutamente constituirse, desarrollarse y garantizar los objetivos. Se trata de profesionales capaces de concebir, de escribir guiones atractivos para niños, jóvenes y adultos. Existen ejemplos de estos artistas mediáticos en Burkina Faso, en la república Democrática del Congo y por otras partes. Necesitan ser reconocidos para alentar nuevos talentos. Por ejemplo el forum continental del FESPACO y otras instancias internacionales podrían organizar ocasiones eficaces de expresión y de intercambios.

- Afortunadas iniciativas

Por eso las Iglesias de África saludan y alientan la iniciativa de promover el Forum internacional de la televisión, una clase de base de datos y plataforma de intercambios y de concertación. ¡Que este bonito proyecto anunciado por Monseñor el Presidente del Consejo Pontifical de los Medios de Comunicación Social se realice lo ante posible! Todo el mundo, estamos convencidos, podrá sacar provecho de ello: los más avanzados como los más desprovistos. Mejorar lo que existe, llevar a cabo las diferentes tentativas en un espíritu de información recíproco y de ayuda mutua. Ninguna Iglesia podría actuar en calidad de un club reservado y cerrado como las costumbres de la globalización de moda nos acostumbra a verlo por ejemplo en el G7 o el G8. Las categorizaciones y las exclusiones prácticas crean frustraciones. Frenan, incluso destruyen las verdaderas estrategias de colaboración fraternal, como es sabido a pesar de las bellas declaraciones de intención altruistas.

- El problema de los satélites

Aunque lo lógico, el sentido de la historia, sea que canales auténticos de televisión surjan y sean operativos, hará falta que los responsables resuelvan el delicado problema de la conexión con el satélite. Sí que existe un proyecto continental para obtener un satélite puesto en órbita y girando encima de África. Las voluntades políticas se unen poco a poco alrededor de este objetivo continental que permitiría, entre otras ventajas, facilitar las comunicaciones telefónicas y televisivas. La otra ventaja sería reducir considerablemente los costes. Los fieles y los responsables de la Iglesia, en África y en las Iglesias de otros continentes, deberían interesarse y movilizarse ante el próximo lanzamiento de tal instrumento de comunicación.

- El coste elevado de los consumos

La enorme dificultad que hay que resolver: el coste muy elevado de las conexiones directas a los satélites. Una vez resueltos los problemas recurrentes de penuria de personal profesional cualificado y de calidad exigida de las producciones, quedará por pagar las elevadas facturas de conexión y de consumo regular. Se presentan como gastos incompresibles que pueden desanimar a más de uno. Pastores, fieles, comunicadores deberán escalar estas montañas.

CONCLUSIÓN

Legislaciones locales e internacionales, valor pastoral e humano de las producciones, profesionalismo de las presentaciones, búsquedas de fondos para lanzar las cadenas y mantenerlas correctamente, etc., son elementos importantes que mantienen en vilo a los pioneros de la televisión como los atletas que afrontan las pistas de carreras con obstáculos. Hace falta resistencia, hace falta perspicacia, hace falta constantemente una visión de conjunto. Hace falta saber armarse de valor y levantar las piernas muy alto. La esperanza está permitida, la victoria sonríe a los que se lanzan prudentemente y luchan con fe y sabiduría. Las Iglesias de África y de Madagascar, ayudadas por sus hermanas mayores y más favorecidas, tienen la capacidad de hacerlo.

Gracias.

El cardenal de Madrid apremia a la cooperación entre las televisiones católicas

Es momento de articular un sistema de cooperación entre las televisiones católicas del mundo con amplitud de miras y disponibilidad eclesial: es la exhortación del cardenal de Madrid en el I Congreso Mundial de la Televisiones Católicas.

En el I Congreso mundial de estas realidades

MADRID, martes, 10 octubre 2006 (ZENIT.org).- Es momento de articular un sistema de cooperación entre las televisiones católicas del mundo con amplitud de miras y disponibilidad eclesial: es la exhortación del cardenal de Madrid en el I Congreso Mundial de la Televisiones Católicas.

Cerca de trescientos participantes de unos cincuenta países de los cinco continentes participan en esta cita en la capital española, cuya celebración ya revela dos aspectos «del momento actual de la Iglesia en su toma pública de conciencia de lo que significa» en «su misión evangelizadora» el «prodigioso instrumento de comunicación social que es la televisión», observó el cardenal Antonio María Rouco Varela.

Con la televisión –por una parte- «el anuncio y la noticia del Evangelio puede llegar cuantitativa y cualitativamente a lugares, ambientes y personas, no alcanzables por otros caminos de comunicación», reconoció.

Pero además «la viveza y plasticidad expresivas, propias del medio televisivo, puede informar y formar al televidente» con «una positividad en sus contenidos y con una capacidad dialéctica» específica.

Y éstas son características que sirven «para contrarrestar y superar falsedad y ambigüedad informativa y de opinión en torno a las verdades y acontecimientos centrales de la Fe y de la vida de la Iglesia, como no sucede con ningún otro de los conocidos medios de comunicación social».

Por otro lado, el purpurado constató que «una propuesta televisiva, informada en toda su programación, específicamente religiosa y en la generalista, por la visión cristiana del hombre y del mundo, es prácticamente inviable empresarial y profesionalmente si el titular o el soporte jurídico-social de la Cadena no pertenece al ámbito canónico –en la forma que proceda- de la Iglesia».

Por eso considera que ha llegado el «momento histórico de emprender el camino de un asentamiento institucional de las televisiones católicas en las distintas regiones geográficas y culturales donde la Iglesia está presente».

Igualmente es ya tiempo de «estrechar y articular un sistema de relaciones mutuas y cooperación económico-financiera, técnica y pastoral entre todas ellas, con realismo pastoral pero con amplitud de miras y de disponibilidad eclesiales», recalcó.

En este contexto subrayó la plena apertura a «la colaboración decidida, con todo lo que implique avanzar en la consecución de este objetivo eclesial», de la archidiócesis de Madrid con su canal televisivo TMT (http://www.canaltmt.tv/), asociado a «Popular Televisión» -canal que la Conferencia Episcopal Española promueve y apoya-.

Definir qué es ser católico en televisión y formar una red de televisiones católicas, orientada a la cooperación con la meta evangelizadora, son los objetivos de este Congreso mundial.

La cifra actual de televisiones católicas en el mundo se estima en los dos millares.

El congreso se puede seguir en directo on-line desde el enlace http://www.congresomundialtv.com.

Nace un banco de programas de televisión gratuitos

En el primer Congreso de las Televisiones Católicas que se inauguró este martes en Madrid ha nacido un banco de programas televisivos gratuito.

MADRID, martes, 10 octubre 2006 (ZENIT.org).- En el Congreso de las Televisiones Católicas de Madrid

Silvia Costantini, encargada para las relaciones institucionales e internacionales del Sat 2000, la cadena de televisión de los obispos italianos, explicó que esta iniciativa «es un proyecto de solidaridad y sin fin de lucro». Su distribución será a través de Internet.

Costantini, promotora del proyecto, ha explicado que «se trata de una obra promovida por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales».

El Banco de Programas, explicó, «se propone recoger, organizar y distribuir todo el material audiovisual que pondrán a disposición las diferentes realidades del mundo católico».

Costantini reveló que las televisiones y productoras que han comenzado a colaborar en el proyecto son el Centro Televisivo Vaticano, Popular TV (de España), el Centro de Producción de Buenos Aires (Argentina), Canção Nova (Brasil), Nova T (Italia), Media Center´s, y TV Unit de Malta.

Según la promotora, el Banco de Programas permite a estas productoras «dar a conocer las propias producciones a nivel mundial».

«Pero sobre todo quien ofrece programas al Banco tiene la garantía de formar parte de un proyecto de servicio y de caridad “super partes”, pues está promovido por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales», institución de la Santa Sede.

«Buscamos programas de buena calidad, que traten argumentos que no tengan una fecha de caducidad temporal. Por tanto, interesan documentales, series de televisión, programas de catequesis para adultos y niños, programas de entretenimiento y culturales, películas…».

El proyecto prevé que se puedan recibir y redistribuir los programas, gratuitamente, pero con contratos de cesión-adquisición de derechos.

Mensaje pontificio al Congreso Mundial de las Televisiones Católicas

Publicamos el mensaje que ha enviado en nombre de Benedicto XVI el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al arzobispo John Patrick Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con motivo del Congreso Mundial de las Televisiones Católicas que se celebra en Madrid del 10 al 13 de octubre de 2006.

Enviado por el cardenal Bertone en nombre de Benedicto XVI

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 10 octubre 2006 (ZENIT.org).-

* * *

Señor Arzobispo:
1. Me complace transmitir el cordial saludo de Su Santidad Benedicto XVI a los participantes en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas, que se celebra en Los Negrales, Madrid, del 10 al 13 de octubre, organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con la generosa colaboración de la archidiócesis de Madrid. Este saludo se hace extensivo a quienes lo siguen por Internet y otros medios de comunicación social. Su objetivo es favorecer el encuentro, el diálogo y la cooperación entre las numerosas entidades eclesiales que producen o emiten programas televisivos en diversas partes del mundo. Sean ellas grandes o pequeñas, casi todas están haciendo un gran esfuerzo para mantenerse activas y eficientes, tratando de cumplir su misión de comunicar el Evangelio y sus valores con el lenguaje audiovisual de nuestro tiempo.

2. El medio televisivo llega a un incalculable número de personas, culturas y naciones, que se ven unidas por el lenguaje audiovisual. Actualmente se da una mayor posibilidad de crear instituciones capaces de difundir sus productos a través de las nuevas redes de comunicación. Todo ello –fruto de la maravillosa creatividad del ser humano (cf. Decr. Inter mirifica, 1)– debe aprovecharse como una importante ocasión para defender la dignidad de cada persona, promover la paz, la solidaridad, la unidad y la comunión en el conjunto de la familia humana. A este respecto, el amado Papa Juan Pablo II impulsó a la Iglesia en esta dirección con su Carta apostólica El rápido desarrollo (24 de enero 2005), que se ha escogido como lema del presente Congreso.

Este encuentro es en sí mismo un signo de la oportunidad de dicha Carta, y se ofrece como una ocasión muy propicia para el diálogo interpersonal, el conocimiento directo entre participantes de todo el mundo que, unidos en una misma comunión eclesial, se esfuerzan por responder a los desafíos que la sociedad contemporánea plantea a los discípulos de Cristo. Esa experiencia viva de la comunión en el Señor y con los Pastores de la grey es el fundamento de todas las formas de cooperación y servicios comunes que puedan impulsarse a partir de este Congreso.

3. La Iglesia se plantea ahora no ya si debe usar los medios de comunicación, sino cómo hacerlo para cumplir mejor y fielmente el mandato misionero de Cristo y ser así solícita en sus respuestas a los retos y necesidades del tiempo actual. La multiplicidad de iniciativas, en tantas de las cuales se evidencia un impulso del Espíritu Santo, aconseja ahora una mayor colaboración entre ellas y un verdadero esfuerzo por elevar su calidad profesional, de modo que se facilite un diálogo más vivo entre la Iglesia y el mundo. A este respecto, cada institución aporta elementos peculiares al conjunto de la voz católica en el mundo mediático. Es necesaria, pues, una gran unidad entre la Santa Sede y los Episcopados para animar y sostener estas instituciones televisivas -y las que surjan en el futuro-, orientándolas de modo que sean fieles a su identidad católica y conserven a la vez la diversidad de estilos, sensibilidades y características culturales propias. En este cometido se ha de favorecer una continua renovación pastoral y un cambio de mentalidad (cf. El rápido desarrollo, 7), que se apoya en una profunda confianza en el Señor, vivo y presente en su Iglesia en todos los momentos de la historia.

4. La labor pastoral de la Iglesia, que busca ante todo el trato directo y el bien de las personas concretas que encuentra en su camino, debe ser complementada y reforzada a través de una presencia capilar y armónica en los medios de comunicación social. Éstos presentan y propagan modelos de cultura y estilos de vida, inciden poderosamente en las preferencias y opiniones de las personas y los grupos, así como en las tomas de decisiones en los diversos ámbitos. En este sentido, las nuevas formas de comunicación en red ofrecen un marco muy favorable para una participación más activa del público en el conjunto de los medios, fomentan la inclusión de los sectores menos favorecidos y se adaptan de un modo particular a la experiencia de comunión que está en el corazón mismo de la Iglesia. Por ello, es necesario impulsar, sin temor a la tecnología, con esperanza y fe intrépidas, una presencia alegre, creativa y profesional en la televisión. Hemos de ser cooperadores de la verdad para ofrecer así la Buena Noticia del Señor en los múltiples formatos del lenguaje audiovisual, dando también testimonio de la belleza de la creación.

Al confiar a la poderosa intercesión de la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización y de Santa Clara, Patrona de la Televisión, el buen desarrollo de ese Congreso, con la esperanza de obtener abundantes frutos para la vida de la Iglesia y del mundo, el Santo Padre imparte complacido a todos los congresistas la implorada Bendición Apostólica.

Vaticano, 29 de septiembre de 2006
Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad

Congreso Virtual

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Para realizar preguntas al ponente deberá rellenar el siguiente formulario.

Sólo serán tomadas en cuenta aquellas preguntas correctamente formuladas y complementadas, con el nombre de quien realiza la misma y el país de procedencia.

Todas las preguntas serán consideradas, aunque sólo se formularán al ponente una selección de las mismas.

Las preguntas se realizarán al ponente en el turno correspondiente de ruegos y preguntas.

El seguimiento lo puedes hacer en la siguiente dirección

Cercanía del Papa con el Congreso Mundial de Televisiones Católicas

Benedicto XVI ha hecho llegar su Bendición Apostólica a los congresistas y su saludo a cuanto participan, presencial o «virtualmente», en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas, que se celebra estos días en la capital española.


MADRID, martes, 10 octubre 2006 (ZENIT.org).- Organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con la colaboración de la archidiócesis de Madrid, el evento dio inicio en la mañana de este martes bajo la presidencia del cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo local.

Cerca de medio centenar de países de los cinco continentes están representados en esta cita que siguen trescientos participantes y un centenar de periodistas.

Vehículo de la cercanía del Papa con el evento es el mensaje que ha enviado el cardenal Tarcisio Bertone –secretario de Estado del Vaticano- al presidente del dicasterio vaticano para las Comunicaciones Sociales, palabras que leyó ante los asistentes monseñor Enrique Planas, del citado dicasterio.

Objetivo de la convocatoria es «favorecer el encuentro, el diálogo y la cooperación entre las numerosas entidades eclesiales que producen o emiten programas televisivos en diversas partes del mundo», sintetiza el cardenal Bertone.

Lo que se plantea la Iglesia es cómo hacer uso de los medios de comunicación «para cumplir mejor y fielmente el mandato misionero de Cristo y ser así solícita a sus respuestas y a los retos y necesidades del tiempo actual», apunta.

De hecho, «la multiplicidad de iniciativas, en tantas de las cuales se evidencia un impulso del Espíritu Santo, aconseja ahora una mayor colaboración entre ellas y un verdadero esfuerzo por elevar su calidad profesional, de modo que se facilite un diálogo más vivo entre la Iglesia y el mundo», subraya el cardenal Bertone.

Y como «cada institución -prosigue- aporta elementos peculiares al conjunto de la voz católica en el mundo mediático», es necesaria «una gran unidad entre la Santa Sede y los Episcopados para animar y sostener estas instituciones televisivas –y las que surjan en el futuro-, orientándolas» para «que sean fieles a su identidad católica y conserven a la vez la diversidad de estilos».

El purpurado recalca que «las nuevas formas de comunicación en red» favorecen «una participación más activa del público en el conjunto de los medios, fomentan la inclusión de los sectores menos favorecidos y se adaptan de un modo peculiar a la experiencia de comunión que está en el corazón mismo de la Iglesia».

De ahí que sea «necesario impulsar» «con esperanza y fe intrépidas, una presencia alegre, creativa y profesional en la televisión», siendo «cooperadores de la verdad para ofrecer así la Buena Noticia del Señor en los múltiples formatos del lenguaje audiovisual, dando también testimonio de la belleza de la creación», concluye.

El congreso se puede seguir en directo on-line desde el enlace http://www.congresomundialtv.com.

Octubre 10, 2006

¿Qué quieren ver los católicos en la televisión?

Ve en línea la encuesta que hemos diseñado, para monitorear los contenidos que más interesan a los católicos recibir de las televisoras católicas.

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Misa dominical se convierte en programa estrella en canal de Catalunya

La retransmisión de la Misa dominical se ha convertido, según los últimos sondeos, en el programa estrella del canal 2 en San Cugat, con una media de 65 mil espectadores en cada edición.

MADRID, 06 Feb. 06 (ACI).- La celebración Eucarística empezó a retransmitirse desde el 10 de octubre de 1982, gracias a un acuerdo con la Conferencia Episcopal Tarraconense, y hasta el momento se han realizado más de mil retransmisiones en catalán.

Un medio local señaló que, según datos de Sofres, este programa es seguido por aproximadamente 65 mil personas; pero no se descarta que el número sea superior ya que muchas personas mayores o enfermas que no pueden acudir al templo, participan de la Misa a través de la televisión.

Asimismo, los analistas señalan que otro factor que permite a este canal mantener la alta audiencia conseguida con la Misa televisada, es el programa “Els camins de la calma”, que muestra iglesias “con encanto”, especialmente de estilo románico. Además, hace una reseña de los pueblos que las albergan.

"¡Necesitamos la televisión católica!", recuerda Card. Rouco antes de Congreso Mundial

MADRID, 09 Oct. 06 (ACI).- "¡Necesitamos la televisión católica!", recordó enérgicamente el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco, quien junto al Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Arzobispo John Foley, inaugurarán mañana el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas.

En declaraciones a la cadena COPE, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, recordó la necesidad de evangelizar la televisión ya que es "un instrumento de colosal influencia en la configuración de las costumbres y valores de todo orden -económicos, políticos y culturales- que rigen la sociedad actual, y a la que no se escapa tampoco la determinación de los principios y criterios personales más íntimos en las vidas de las personas, más aún, de sus convicciones morales y religiosas, e incluso, de su fe".

Al hablar del III Sínodo Diocesano de Madrid que tomaba elementos del Concilio Vaticano II, el Purpurado recordó que también es parte de la misión de la Iglesia hacer presente al Señor Jesús en la televisión, para lo cual "necesitamos urgentemente profesionales católicos de la comunicación en el medio televisivo, sea cual sea su titularidad civil -estatal o de iniciativa social- o eclesial, pero necesitamos, simultáneamente, medios televisivos propios de la Iglesia bajo la forma de titularidad jurídico-canónica que proceda. En una palabra: ¡necesitamos la televisión católica!".

Luego de destacar la gran oportunidad que este congreso significa para los madrileños, el Cardenal comentó que el proyecto de televisión diocesana, TMT, y de la Iglesia en España, se destaca "dentro del panorama de las ofertas televisivas existentes, por sus programas informativos y formativos, de entretenimiento y diversión, en los que la positiva y clara propuesta de la visión de la vida inspirada y configurada por el Evangelio de Jesucristo, testimoniado y vivido en la Comunión de la Iglesia, constituye su criterio determinante".

Finalmente, encomendó los frutos del evento a la Virgen de la Almudena con la esperanza de poder seguir avanzando "en ese gran proyecto de evangelización que es la Televisión Católica en España! Y que la Archidiócesis de Madrid avance en el empeño de hacer realidad, a través de los Medios de Comunicación, el que fue el gran objetivo de su III Sínodo Diocesano: trasmitir la fe a los madrileños, especialmente a los más jóvenes".

Convocado por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y organizado por el Arzobispado de Madrid y la Comisión de Medios de la Conferencia Episcopal Española, el Congreso, que se desarrollará desde mañana hasta el jueves 12, tiene como lema "El rápido desarrollo", título de la última encíclica de Juan Pablo II sobre las comunicaciones.

Entre los expositores, destaca el P. Federico Lombardi, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, quien disertará sobre "El servicio del Centro Televisivo del Vaticano: Cómo la Iglesia utiliza las nuevas tecnologías".

Asimismo, este evento se podrá seguir a través de esta dirección: http://www.congresomundialtv.com

Mensaje al Congreso Mundial de Televisiones Católicas

Palabras del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, al arzobispo John Foley, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales

CIUDAD DEL VATICANO, 10 OCT 2006 (VIS).-Hoy se hizo público un mensaje del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, al arzobispo John Foley, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, con motivo del Congreso Mundial de Televisiones Católicas, que se celebra en Madrid (España) del 10 al 12 de octubre.

El cardenal Bertone afirma que es necesaria "una gran unidad entre la Santa Sede y los episcopados para animar y sostener" las iniciativas que surjan en el ámbito televisivo, "orientándolas de modo que sean fieles a su identidad católica y conserven a la vez la diversidad de estilos, sensibilidades y características culturales propias".

"Las nuevas formas de comunicación en red -escribe- ofrecen un marco muy favorable para una participación más activa del público en el conjunto de los medios, fomentan la inclusión de los sectores menos favorecidos y se adaptan de un modo particular a la experiencia de comunión que está en el corazón mismo de la Iglesia".

El cardenal secretario de Estado anima a "impulsar, sin temor a la tecnología, con esperanza y fe intrépidas, una presencia alegre, creativa y profesional en la televisión. Hemos de ser cooperadores de la verdad -concluye- para ofrecer así la Buena Noticia del Señor en los múltiples formatos del lenguaje audiovisual, dando también testimonio de la belleza de la creación".

Red solidaria de televisoras católicas

Información relativa a la conformación de la red de productoras católicas de producción televisiva

La construcción de una red solidaria entre los entes católicos que trabajan en la televisión, nace de la preocupación de compartir producciones, experiencias y recursos. Este proyecto es impulsado por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales del Vaticano (PCCS), en el marco del Congreso Mundial de Televisiones Católicas.

John P. Foley, presidente del PCCS, dijo que además de reflexionar sobre temas relacionados con la "identidad de la televisión católica", en el Congreso se tratarán también “temas muy prácticos, como los aspectos económicos y administrativos de la industria televisiva, la profesionalidad del personal, la calidad y variedad de los programas, la calidad de la información y las posibilidades ofrecidas por los cambios tecnológicos".

Para Leticia Soberón, miembro del Comité organizativo internacional del Congreso, el Congreso será un punto de partida para la "construcción de una red solidaria y vivaz entre los entes católicos que trabajan en la televisión". "Una de las iniciativas más esperadas -dijo- es el "Banco de Programas", que facilitará el intercambio gratuito de programas televisivos entre las diversas instituciones. La creación de esta red solidaria de televisión ha causado expectativa en las experiencias más pequeñas por compartir también sus producciones.

"Nosotros, en la Iglesia queremos que la comunicación esté siempre al servicio de la comunión, es decir, de la comprensión recíproca, del diálogo y de la Paz”, manifestó Federico Lombardi, SJ., director del Centro Televisivo Vaticano en la presentación del Congreso Mundial de Televisiones católicas, que se celebrará en Madrid del 10 al 12 de octubre de 2006.

http://www.congresomundialtv.com/

Monseñor Foley, presidente del PCCS durante la presentación del congreso de TV

"Crear una red de televisiones católicas que anime la evangelización a través de este medio de comunicación, será el objetivo del primer Congreso Mundial de Televisiones Católicas que se celebrará en Madrid del 10 al 12 de octubre próximo", dijo monseñor Enrique Planas, encargado por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales para organizar el congreso, al anunciarlo en una conferencia de prensa realizada en el arzobispado de Madrid.

Ciudad del Vaticano, 26 Set. 06 (AICA) Esta mañana, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se presentó el Congreso Mundial de Televisiones Católicas que se celebrará en Madrid del 10 al 12 de octubre de 2006 y cuyo lema es: "El rápido desarrollo". Intervinieron en la presentación el arzobispo John Patrick Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales; el padre Federico Lombardi SJ, ponente del Congreso y director del Centro Televisivo Vaticano (CTV); José Maria Gil, secretario ejecutivo de la Comisión de medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Española y Leticia Soberón, miembro del Comité organizativo internacional del Congreso.

Monseñor Foley afirmó que el objetivo del congreso es reflexionar sobre "la naturaleza del fenómeno televisivo, estudiar las oportunidades que se ofrecen a la Iglesia y valorar las posibilidades de colaboración entre estas iniciativas, articulándolas entre ellas del mejor modo".

La participación, dijo, se limita por motivos organizativos a 250 personas, que trabajan en ambientes televisivos, productoras católicas, comisiones episcopales de comunicación social y representantes de facultades de ciencias de la comunicación de universidades de varios países.

Además de reflexionar sobre temas relacionados con la "identidad de la televisión católica", monseñor Foley dijo que también es necesario tratar sobre "temas muy prácticos, como los aspectos económicos y administrativos de la industria televisiva, la profesionalidad del personal, la calidad y variedad de los programas, la calidad de la información y las posibilidades ofrecidas por los cambios tecnológicos".

Por su parte, el padre Lombardi afirmó que "las TV católicas en el mundo -la mayoría se encuentran en Europa y en las Américas- son una realidad muy variada: hay TV creadas y sostenidas por las Conferencias Episcopales o por grandes diócesis (Italia: SAT2000; España: Popular TV; Francia: KTO; Estados Unidos: Boston). También hay TV creadas por iniciativas de movimientos o entes religiosos o particulares (Estados Unidos: Eternal Word Televisión Network EWTN; Brasil: Cançao Nova)".

Además de emisoras televisivas, afirmó, "existen muchos centros de producción de programas televisivos de inspiración católica" que ofrecen sus servicios a regiones o naciones donde no pueden existir televisiones católicas e instituciones que aportan ayuda económica para iniciativas eclesiales.

Refiriéndose al Centro Televisivo Vaticano (CTV), del que es director, el padre Lombardi subrayó que tiene como fin, entre otros, "servir a las emisoras católicas, que están interesadas en las imágenes e informaciones sobre las actividades del Santo Padre y del Vaticano, pero no todas están actualmente informadas sobre sus servicios y no todas tienen las posibilidades técnicas para hacer uso de ellas".

"Nosotros, en la Iglesia -concluyó el P. Lombardi-, queremos que la comunicación esté siempre al servicio de la comunión, es decir, de la comprensión recíproca, del diálogo y de la paz. Lo hacemos a distintos niveles: un nivel específicamente local, uno regional o nacional y uno de carácter universal (el del servicio del Papa para la unión de la Iglesia). Estos niveles deben integrarse, siendo complementarios, porque cada uno tiene sus competencias y experiencias y riquezas específicas".

José María Gil agradeció a la Santa Sede la elección de Madrid como lugar del Congreso e hizo extensiva su gratitud a la Princesa de Asturias, Letizia Ortiz, que será la presidenta de honor, "lo que expresa también -dijo- el interés de la sociedad civil por este importante acontecimiento eclesial".

Participan en el encuentro, prosiguió, "250 congresistas provenientes de medio centenar de países de todos los continentes, sobre todo de América Latina, para reflexionar sobre los grandes objetivos del Congreso, que también estará abierto a todos los internautas que estén interesado en participar por Internet a través de la web: www.congresomundialtv.com .

Habrá "representantes de todos los sectores implicados en el ámbito audiovisual: grandes operadores de telecomunicaciones (Telefónica, Hispasat), grandes cadenas (EWTN, Cançao Nova, TV Século 21, ESNE-El Sembrador) y emisoras de TV católicas diocesanas y privadas, desde las estrictamente religiosas y devocionales hasta las de inspiración cristiana, y programas religiosos en la TV pública. Centros Universitarios de Comunicación Social (Pontificias Salesiana, de la Santa Cruz, de Chile, Colombia y la Argentina), de Navarra y de Murcia, periodistas, técnicos, empresarios, asociaciones católicas de comunicación (SIGNIS), comisiones y departamentos de comunicación de conferencias episcopales (Alemania, Italia, Portugal, Mali, Croacia, Ecuador, Perú, España) y diócesis".

"Especial mención -concluyó el sacerdote- merece la prevista y esperada intervención del Padre Lombardi sobre el servicio del Centro Televisivo Vaticano (CTV), verdadero referente para las televisiones católicas de todo el mundo".

Por su parte, Leticia Soberón manifestó el auspicio de que el Congreso sea un punto de partida para la "construcción de una red solidaria y vivaz entre los entes católicos de comunicación que trabajan en la televisión".

"Una de las iniciativas más esperadas -dijo- es el "Banco de Programas", que facilitará el intercambio gratuito de programas televisivos entre las diversas instituciones. Este proyecto nació de la preocupación de las televisiones más grandes por las más pequeñas y pobres con el objetivo de compartir con ellas producciones de valor universal. Pero este primer paso causó un deseo espontáneo por parte de realidades más pequeñas, de compartir también sus producciones. La generosidad de todos se hizo patente ya en el Congreso latinoamericano de televisiones católicas, pero atañe a tantas otras instituciones en toda la geografía mundial".

Programa del Congreso Mundial de Televisiones Católicas

La agenda del Congreso contempla los siguientes temas:

El martes 10, "Qué significa televisión católica". Expondrá monseñor Eugenio Romero Pose, obispo auxiliar de Madrid.

"Seglares en TV", a cargo de Mariasela Álvarez, arquitecta, periodista, productora de televisión en la República Dominicana. Fue Miss República Dominicana y Miss Mundo. Fundó la empresa Maralva S.A., productora de televisión responsable del exitoso programa "Esta noche Mariasela".

"El servicio del Centro Televisivo Vaticano (CTV). Cómo la Iglesia utiliza las nuevas tecnologías", por el padre Federico Lombardi SJ, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y director general del Centro Televisivo Vaticano y de Radio Vaticana.

"Impacto de la televisión en el mundo actual", por Gene Jankowski, ex presidente de CBS Broadcasting Group, de los Estados Unidos entre 1977 y 1989. Actualmente preside la empresa Jankowski Communications Systems. Es uno de los grandes expertos en temas de comunicación, televisión y radio.

"Comunicación de la fe en un contexto multirreligioso", por Lurdinha Nunes, fundadora, con otros, de Cançao Nova de Brasil, una comunidad católica cuyo objetivo es evangelizar a través de los medios de comunicación (TV, radio, prensa e internet).

"Banco de Programas", por Silvia Constantini, responsable de las relaciones institucionales e internacionales de Sat2000, cadena de TV de la Conferencia Episcopal Italiana. Es periodista de radio y televisión. En el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales fue encargada de orientar y coordinar el Banco Mundial de Programas Televisivos Católicos, que será presentado en el Congreso de Televisiones Católicas.

"El futuro de la tecnología en televisión y sus consecuencias", por Derrick De Kerckhove, gran teórico de las comunicaciones, profesor del Departamento de francés y director del Programa McLuhan de Cultura y Tecnología de la Universidad de Toronto (Canadá).

"Ser Red: Una experiencia concreta de un network", por Letizia Soberón, del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales y coordinadora general de la Red Informática de la Iglesia para América Latina (RIIAL).

Presentación en España

"Crear una red de televisiones católicas que anime la evangelización a través de este medio de comunicación, será el objetivo del primer Congreso Mundial de Televisiones Católicas que se celebrará en Madrid del 10 al 12 de octubre próximo", dijo monseñor Enrique Planas, encargado por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales para organizar el congreso, al anunciarlo en una conferencia de prensa realizada en el arzobispado de Madrid.

El prelado destacó que actualmente ya existen más de dos mil realidades católicas en televisión, pero dijo que “es necesario fijar los parámetros dentro de los cuales pueden denominarse católicas estas realidades televisivas”.

A este respecto puntualizó que los principales problemas de la televisión católica son: “la identidad: definir qué es ser católico en televisión”; “la profesionalidad”; y “los medios”.

Uno de los proyectos que se presentarán en el Congreso es el de crear “un banco gratuito de programas televisivos”, puesto que “la Iglesia sabe vivir el concepto de globalización de una manera recta y fecunda y puede ofrecer lecciones de sana construcción de una red”, explicó el prelado.

Durante la presentación, tanto el presbítero Juan Pedro Ortuño, coordinador general y miembro del Comité Internacional, como María Rosa de la Cierva, secretaria general de la Provincia Eclesiástica de Madrid, agradecieron al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales el que haya pensado en Madrid como sede de este Congreso Mundial de las Televisiones Católicas.

El padre Ortuño dijo que en el Congreso tendrán un lugar destacado las televisiones de América Latina y explicó cómo el congreso “comenzó a gestarse” en la reunión de televisiones católicas realizada en Medellín. Reveló, además, que habrá más de 250 participantes, e informó sobre la realización de un Congreso virtual “on line”, donde podrán aparecer distintos aportes de quienes no puedan asistir al Congreso.

Por su parte, María Rosa de la Cierva anunció que en la víspera del Congreso, los asistentes participarán de una recepción con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y se mostró ilusionada por la “enorme trascendencia” que tendrá el congreso, que intentará “dar respuestas a las distintas televisiones católicas que hay en el mundo”.+

Impulsan a la televisión como vía del Evangelio

Encuentro mundial de canales católicos en Madrid, España

MADRID (Zenit).— El Congreso Mundial de Televisiones Católicas que tendrá lugar del 10 al 12 de octubre en Madrid, España, fue presentado el jueves 21 pasado en la Sala de Medios del arzobispado de Madrid.

Monseñor Enrique Planas, encargado del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales para la organización del encuentro, explicó que su objetivo es crear una red de televisiones católicas que impulse la evangelización a través de este medio.

Monseñor Planas, quien es uno de los coordinadores del Congreso, destacó que actualmente ya hay más de 2,000 programas católicos en televisión, “pero es necesario fijarse en los parámetros dentro de los que pueden denominarse católicas”.

Los retos

El Prelado argumentó cómo los principales problemas de la televisión católica son la identidad, el profesionalismo y los medios.

“Otro de los proyectos que se plantearán en el Congreso es crear un banco gratuito de programas de televisivos, puesto que la Iglesia sabe vivir el concepto de globalización de una manera recta y fecunda y puede ofrecer lecciones de sana construcción de una red”, indicó.

Mañana martes el Congreso se presentará en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en una rueda de prensa a la que asistirán el Arzobispo John P. Foley, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales; el padre Federico Lombardi, S.I., relator del Congreso y director del Centro Televisivo Vaticano; José María Gil, jefe de prensa del Congreso y secretario de la Comisión de Medios de la Conferencia Episcopal Española y Leticia Soberón, del Comité organizador internacional del Congreso.

Surge una red de canales católicos de TV

Llamado a crear un programa atractivo para ofrecerlo gratis

CIUDAD DEL VATICANO (Zenit).— El padre Federico Lombardi S.J., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, dijo ayer, durante la presentación del Primer Congreso Mundial de Televisiones Católicas, que esta iniciativa busca crear una red de colaboración entre esas realidades.

“Organizamos un congreso mundial de televisiones católicas sin ambiciones centralistas directivas”, dijo al presentar este encuentro que se celebrará en Madrid del 10 al 12 de octubre. El objetivo es crear comunión, hacer Iglesia y coordinarse, recalcó. Según informó, la iniciativa quiere promover “también en el mundo de la comunicación una bella experiencia de Iglesia, es decir, de unión universal en la variedad y en la diversidad”.

Esta idea de respeto a las culturas y diversidades también fue subrayada por Leticia Soberón Mainero, oficial del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, cuando recordó que un gran tema del congreso será la “identidad católica en televi- sión, en la diversidad de caris-mas y culturas”.

Leticia Soberón, quien coordina la Red Informática de la Iglesia en América Latina, reveló que se pide a las casi 300 televisiones católicas de las 2000 existentes en el mundo participantes en el congreso de Madrid que traigan “un programa de televisión bien hecho para darlo gratuitamente”.

Anunció la creación de un “banco de programas” gratuito para intercambiar precisamente producciones televisivas católicas de todo el mundo. Subrayó que las televisiones más pobres también tienen material que ofrecer.

Palabras del Cardenal Rouco Varela

Palabras de saludo y bienvenida del Cardenal Rouco Varela al Congreso Mundial de Televisiones Católicas

Emmo. Sr. Cardenal D. Antonio María Rouco Varela 10/10/2006

Me complace en saludar y dar la más cordial bienvenida a Madrid, más concretamente, a la Archidiócesis de Madrid, a todos los participantes del I Congreso Mundial de las Televisiones Católicas. Saludo con afecto fraternal a los Señores Cardenales, Arzobispos y Obispos presentes, al Señor Nuncio Apostólico en España, y dirijo naturalmente palabras de especial afecto y gratitud al Excmo. Sr. Arzobispo-Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y a sus colaboradores más inmediatos junto con la Coordinadora de Medios de Comunicación Social de nuestra Archidiócesis de Madrid, el Secretario de la Fundación García Morente y todo el equipo de los que han trabajado sacrificada y generosamente en la preparación de este Congreso de cuya importancia para la vida y la misión de la Iglesia a los largo y a lo ancho de su geografía católica, ¡universal! se pondrá de manifiesto en las densas jornadas de estudio y reflexión que nos esperan, en las que se entremezclarán pensamiento teológico, ciencia y saberes técnicos y amplia y rica experiencia pastoral. Me es muy grato, además, saludar al Excmo. Sr. Obispo de Jerez, Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de la CEE y al Director de su Secretariado y a todos los que han ayudado desde la Conferencia Episcopal Española técnica y económicamente para el buen desarrollo de las sesiones de estudio y de trabajo del Congreso. No puedo tampoco dejar de saludar expresamente con palabras de gratitud al Rvdo. P. Lombardi, portavoz de la Santa Sede y Director de Radio Vaticano, que nos honra con su presencia y nos enriquecerá con la aportación de su probada y valiosa experiencia en el campo de las Comunicaciones Sociales de la Iglesia, adquirida desde esa atalaya privilegiada que es Roma y del oficio de cuidar directamente la información referida al Santo Padre y a la actividad de la Santa Sede.

Permítaseme, finalmente, saludar a las autoridades civiles presentes en este acto, especialmente, al Secretario General del Gobierno de la Comunidad de Madrid y a la Sra. Alcaldesa de Alpedrete, en cuyo término municipal se encuentran estas instalaciones de la Institución Teresiana, que nos ha abierto con finura de espíritu y generosidad eclesial las puertas de esta Casa ¡su Casa! y que estos días será la nuestra.

El simple hecho de la celebración de este I Congreso Mundial de la Televisiones Católicas revela, al menos, dos aspectos relevantes del momento actual de la Iglesia en su toma pública de conciencia de lo que significa pastoralmente en el ejercicio de su misión evangelizadora el, sin duda, prodigioso instrumento de comunicación social que es la Televisión.

Por una parte, se percibe con una inesquivable claridad histórica que con la Televisión el anuncio y la noticia del Evangelio puede llegar cuantitativa y cualitativamente a lugares, ambientes y personas, no alcanzables por otros caminos de comunicación, tradicionales o no. La viveza y plasticidad expresivas, propias del medio televisivo, puede informar y formar al televidente con una positividad en sus contenidos y con una capacidad dialéctica para contrarrestar y superar falsedad y ambigüedad informativa y de opinión en torno a las verdades y acontecimientos centrales de la Fe y de la vida de la Iglesia, como no sucede con ningún otro de los conocidos medios de comunicación social y, por otra, se constata, cada vez con mayor evidencia, que una propuesta televisiva, informada en toda su programación, específicamente religiosa y en la generalista, por la visión cristiana del hombre y del mundo, es prácticamente inviable empresarial y profesionalmente si el titular o el soporte jurídico-social de la Cadena no pertenece al ámbito canónico en la forma que proceda de la Iglesia.

Ha llegado pues el momento histórico de emprender el camino de un asentamiento institucional de las Televisiones Católicas en las distintas regiones geográfica y culturales donde la Iglesia está presente y de estrechar y articular un sistema de relaciones mutuas y cooperación económico-financiera, técnica y pastoral entre todas ellas, con realismo pastoral pero con amplitud de miras y de disponibilidad eclesiales. La Archidiócesis de Madrid con su canal TMT, asociado a “Popular Televisión” canal que la C.E.E. promueve y apoya, unida a las demás diócesis de España, está abierta plenamente a la colaboración decidida con todo lo que implique avanzar en la consecución de este objetivo eclesial.

Estoy seguro que este I Congreso, cuyos trabajos encomiendo al cuidado maternal de Ntra. Señora la Virgen María de La Almudena, Madre de la Iglesia, la que ha dado a luz para el mundo al Verbo, al Logos e Hijo Unigénito del Padre, al Dios hecho carne por nuestra salvación, supondrá un paso decisivo en la constitución y formación de una red mundial de Televisiones Católicas.

¡Muchas gracias a todos!

Mensaje del Papa Benedicto XVI

Mensaje de su Santidad El Papa Benedicto XVI al Congreso Mundial de Televisiones Católicas en la persona de Mons. J. P. Foley

MENSAJE DE SU SANTIDAD EL PAPA BENEDICTO XVI AL CONGRESO MUNDIAL DE TELEVISIONES CATÓLICAS EN LA PERSONA DE MONS. J. P. FOLEY
Leído por Mons. Enrique Planas 10/10/2006

SECRETARÍA DE ESTADO

Vaticano, 28 de septiembre de 2006

Señor Arzobispo:

1. Me complace transmitir el cordial saludo de Su Santidad Benedicto XVI a los participantes en el Congreso Mundial de Televisiones Católicas, que se celebra en Los Negrales, Madrid, del 10 al 13 de octubre, organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con la generosa colaboración de la archidiócesis de Madrid. Este saludo se hace extensivo a quienes lo siguen por Internet y otros medios de comunicación social. Su objetivo es favorecer el encuentro, el diálogo y la cooperación entre las numerosas entidades eclesiales que producen o emiten programas televisivos en diversas partes del mundo. Sean ellas grandes o pequeñas, casi todas están haciendo un gran esfuerzo para mantenerse activas y eficientes, tratando de cumplir su misión de comunicar el Evangelio y sus valores con el lenguaje audiovisual de nuestro tiempo.

2. El medio televisivo llega a un incalculable número de personas, culturas y naciones, que se ven unidas por el lenguaje audiovisual. Actualmente se da una mayor posibilidad de crear instituciones capaces de difundir sus productos a través de las nuevas redes de comunicación. Todo ello –fruto de la maravillosa creatividad del ser humano (cf. Decr. Inter mirifica, 1)– debe aprovecharse como una importante ocasión para defender la dignidad de cada persona, promover la paz, la solidaridad, la unidad y la comunión en el conjunto de la familia humana. A este respecto, el amado Papa Juan Pablo II impulsó a la Iglesia en esta dirección con su Carta apostólica El rápido desarrollo (24 de enero 2005), que se ha escogido como lema del presente Congreso.

Este encuentro es en sí mismo un signo de la oportunidad de dicha Carta, y se ofrece como una ocasión muy propicia para el diálogo interpersonal, el conocimiento directo entre participantes de todo el mundo que, unidos en una misma comunión eclesial, se esfuerzan por responder a los desafíos que la sociedad contemporánea plantea a los discípulos de Cristo. Esa experiencia viva de la comunión en el Señor y con los Pastores de la grey es el fundamento de todas las formas de cooperación y servicios comunes que puedan impulsarse a partir de este Congreso.

3. La Iglesia se plantea ahora no ya si debe usar los medios de comunicación, sino cómo hacerlo para cumplir mejor y fielmente el mandato misionero de Cristo y ser así solícita en sus respuestas a los retos y necesidades del tiempo actual. La multiplicidad de iniciativas, en tantas de las cuales se evidencia un impulso del Espíritu Santo, aconseja ahora una mayor colaboración entre ellas y un verdadero esfuerzo por elevar su calidad profesional, de modo que se facilite un diálogo más vivo entre la Iglesia y el mundo. A este respecto, cada institución aporta elementos peculiares al conjunto de la voz católica en el mundo mediático. Es necesaria, pues, una gran unidad entre la Santa Sede y los Episcopados para animar y sostener estas instituciones televisivas –y las que surjan en el futuro–, orientándolas de modo que sean fieles a su identidad católica y conserven a la vez la diversidad de estilos, sensibilidades y características culturales propias. En este cometido se ha de favorecer una continua renovación pastoral y un cambio de mentalidad (cf. El rápido desarrollo, 7), que se apoya en una profunda confianza en el Señor, vivo y presente en su Iglesia en todos los momentos de la Historia.

4. La labor pastoral de la Iglesia, que busca ante todo el trato directo y el bien de las personas concretas que encuentra en su camino, debe ser complementada y reforzada a través de una presencia capilar y armónica en los medios de comunicación social. Éstos presentan y propagan modelos de cultura y estilos de vida, inciden poderosamente en las preferencias y opiniones de las personas y los grupos, así como en las tomas de decisiones en los diversos ámbitos. En este sentido, las nuevas formas de comunicación en red ofrecen un marco muy favorable para una participación más activa del público en el conjunto de los medios, fomentan la inclusión de los sectores menos favorecidos y se adaptan de un modo particular a la experiencia de comunión que está en el corazón mismo de la Iglesia. Por ello, es necesario impulsar, sin temor a la tecnología, con esperanza y fe intrépidas, una presencia alegre, creativa y profesional en la televisión. Hemos de ser cooperadores de la verdad para ofrecer así la Buena Nueva del Señor en los múltiples formatos del lenguaje audiovisual, dando también testimonio de la belleza de la Creación.

Al confiar a la poderosa intercesión de la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización y de Santa Clara, Patrona de la Televisión, el buen desarrollo de este Congreso, con la esperanza de obtener abundantes frutos para la vida de la Iglesia y del mundo, el Santo Padre imparte complacido a todos los congresistas la implorada Bendición Apostólica.



Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad

Doña Letizia acepta la presidencia de honor del Congreso Mundial de Televisiones Católicas

La Princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, ha respondido afirmativamente a la invitación realizada por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, para que sea presidenta de honor del Congreso Mundial de Televisiones Católicas que tendrá lugar del 9 al 13 de octubre en Madrid, según informó un portavoz del Palacio de la Zarzuela a Europa Press.

EUROPA PRESS 25/01/2006<7b>

La Princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, ha respondido afirmativamente a la invitación realizada por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, para que sea presidenta de honor del Congreso Mundial de Televisiones Católicas que tendrá lugar del 9 al 13 de octubre en Madrid, según informó un portavoz del Palacio de la Zarzuela a Europa Press.

El Jefe de la Casa Real, Alberto Aza, comunicó al presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, monseñor John P. Foley, que doña Letizia "atendiendo a su amable ofrecimiento, ha tenido a bien aceptar la citada presidencia de Honor".

El lema del Congreso Mundial será 'El rápido desarrollo', cuya denominación viene a propósito del último documento para las Comunicaciones Sociales del Papa Juan Pablo II.

Entrevista a D. Enrique Planas

Entrevista a D. Enrique Planas, realizada por Análisis Digital

¿Cuál es la finalidad del I Congreso Mundial de Televisiones Católicas?

La finalidad es, primero, tomar conciencia del desarrollo que va a tener en los próximos años la televisión católica. Definir qué es ser católico en televisión y formar una red de televisiones católicas donde se de un movimiento cooperativo cuya finalidad esté destinada a la evangelización.


¿Qué tiene el Comité Organizador del Congreso?

Tiene una fecha, un orden del día, un lugar para la celebración y unos criterios sobre quienes van a integrar este Congreso. Lamentablemente no van a poder acudir todos los que han solicitado asistir, sino un número limitado porque, sin publicidad ni nada tenemos casi el cupo cubierto. Quienes lo deseen podrán asociarse de manera virtual. El Congreso durará tres días, habrá tres ponencias magistrales y se constituirán mesas de debate.


¿A quién está abierta la suscripción?

A las realidades católicas en televisión, es decir, canales, redes, centros de producción y servicios para la televisión católica.


¿Qué temas se abordarán en el Congreso?

El primer tema es el de la identidad católica. No existe un ideario común de televisión católica. Tiene que ser algo muy sutil y muy general. Hay televisiones, aunque con identidad católica detrás, generalistas, confesionales, especializadas en cultura, en pastoral, en liturgia… Otro aspecto del Congreso es definir el sustrato común de toda esa realidad objetiva.


Se trata del Primer Congreso de estas características…

Es la primera vez que se celebra un Congreso Mundial en el que estarán presentes las realidades televisivas, aunque sean a pequeña escala, de todos los continentes. Este es el Primer Congreso de Televisiones Católicas, sin que decir primer signifique que vaya a haber un segundo. Veremos cuál es el consenso obtenido, las conclusiones que se pueden sacar. Este es uno de los grandes objetivos del congreso, alcanzar una comunidad de televisiones católicas, que se reúnan.


¿Emitirá en tiempo real?

No se si todo pero en parte sí. La televisión local será quien confirme si tiene capacidad tecnológica para retransmitirlo en directo.


¿Cuántas televisiones católicas mundiales hay en la actualidad?

Estamos realizando una encuesta mundial para determinar cual es la realidad televisiva y aunque no tenemos los datos finales, diría que rondan las dos mil. Incluso en España puede haber una televisión sostenida por dos personas. La tecnología cada vez hace más fácil la gestión de un canal televisivo. En España han superado el centenar los canales que son católicos.


¿De dónde surgió la idea?

La iniciativa coagula en el ámbito del Pontificio Consejo de Comunicaciones Sociales, a raíz de una visita de una representante de la televisión católica italiana SAT2000 en la que dejó constancia de que programas que ya se habían emitido quedaban archivados y nadie los aprovechaba después. Así surgió la idea de crear un banco gratuito de programas televisivos para que otras televisiones pudieran aprovecharlo. Después pensamos en introducir también otros servicios. El cardenal Rouco, se interesó en el proyecto y ofreció como sede Madrid, con la responsabilidad organizativa que implica.


¿Qué metas tiene el Congreso?

Que la gente se exprese, tome conciencia. Todo el mundo habla de un cambio de paradigma cultural cuyos grandes protagonistas son las nuevas tecnologías y concretamente las nuevas tecnologías de la comunicación social. “Como transmisor del mensaje evangélico la Iglesia debe asumir el desafío de las nuevas tecnologías”