Resumen de la Ponencia de Gene Jankowsl
Palabras de Gene Jankowski
La oportunidad real para la Iglesia es encontrar un camino para usar el poder de la Televisión como un medio para ayudar a la gente y para la evangelización.
Para remediar la débil voz de la evangelización es necesario un mejor uso de la televisión.
La televisión ha sido objeto de ridículo durante décadas, a pesar de ello millones de personas la ven y continúan a ser más, porque les gusta.
El tema de hoy es “El impacto de la televisión en el mundo actual” yo quisiera añadir que implícito en el tema está el “Qué ha hecho la televisión a la gente”. Para mí la cuestión a analizar es “Qué hace la gente con la televisión”. Puesto que este es el centro, el poder real de la televisión está en el espectador que controla el mando de la TV.
Como productor, he observado frecuentemente que la audiencia no veía lo que yo quería que viese. Ellos querían ver lo que más les gustaba. La audiencia siempre ha tenido preferencia por lo popular.
Seguramente el control de este poderoso aparato debería producir el deseado cambio social, pero no lo ha hecho. Resulta que no es importante sólo lo que aparece en la pantalla, sino lo que está en las mentes de las personas.
Podemos decir que la televisión es un prominente aspecto de esta verdaderamente compleja sociedad, pero ciertamente no el hacedor de ella.
Qué contentos estarían los publicistas si el simple hecho de anunciar un producto en la TV fuese suficiente para asegurar la venta…
La televisión no es más que una ventana al mundo.
¿Qué significa esto para las comunicaciones católicas? Significa que es necesario más que nunca tener una programación de calidad.
Para tener un impacto en la audiencia televisiva en el futuro, un canal católico necesitará más financiación, mayor creatividad, mejor promoción y sobre todo, programación que se dirija a las necesidades de la audiencia e intente satisfacer sus deseos de información y entretenimiento de calidad.
Si la TV Católica va a tener un impacto en el mundo actual, tiene que estar preparada a entrar en juego, con reglas establecidas por los participantes existentes. Es loable, pero requerirá una decisión firme y llenarse de paciencia y fortaleza para alcanzar el objetivo.


